El que no se desapega, no despega. Artículo por Raúl Mora

Posted by on Noviembre 11, 2010 in Vida | 8 comments

Para el post de este día tenemos a un invitado especial. Su nombre es Raúl Mora y nos presenta un texto con una leyenda que habla sobre el desapego, uno de los valores budistas más importantes.

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La vida es imperfecta.

Este es un hecho al que todos nosotros nos enfrentamos en algún punto de nuestras vidas.

La vida es injusta.

Y eso es lo que más nos frustra, nos hace ser infelices, nos ata al pasado, nos lastima, nos hace sufrir y nos amarga.

¿Por qué no me amó? ¿Por qué prefirió irse? ¿Por qué se lo dieron a él/ella y no a mí? ¿Por qué mi vida es así? Son preguntas que todos hemos hecho en nuestra vida.

Vivir en el pasado solo te hará infeliz, amargo y resentido.

Las circunstancias de la vida nos llevan por caminos que no siempre queremos, pero hay que seguirlos de la mejor manera posible. Tampoco te estoy diciendo que salgas y te resignes, porque puedes cambiar tu vida si quieres, cambiarla para bien.

Simplemente desapégate del pasado, deja atrás las cosas que ya no fueron y así no te lastimarán más. Toma muy en cuenta agradecer a todas las personas que pasaron por tu vida, ya que todas dejaron aprendizaje.

Recuerda: el que no se desapega no despega así que no hay mejor momento, ni lugar para despegar de la frustración del pasado que este preciso momento.

Tal vez con esta historia de dos monjes budistas te pueda quedar más claro:

En un tiempo antiguo, dos monjes, uno anciano y sabio y otro joven e inexperto, caminaban juntos por el campo. El monasterio al que pertenecían era sumamente conservador, y estaba específica y estrictamente prohibido el contacto con mujeres. De pronto, ambos monjes escucharon un grito que atravesaba el campo.

Una joven mujer estaba en el margen del río, llorando preocupada. “¿Por qué lloras?” preguntó el monje anciano. “Quiero ir a la casa de mi padre, del otro lado del río, mi hermana se casa hoy y quiero estar en su boda, pero ahora el río es demasiado alto y temo que si intento cruzarlo me pueda ahogar”.

“No hay problema”, respondió el monje anciano y entonces cargó a la joven en sus hombros y juntos cruzaron el río. Cuando el monje la bajó del otro lado del río, ella le agradeció sus atenciones y siguió con su camino, mientras el monje cruzó de nuevo el río y siguió caminando con su compañero.

Mientras ambos continuaban su camino, el monje anciano notaba como su acompañante parecía cada vez más distraído: “¿Qué te está atormentando, hermano?”, preguntó el monje anciano.

El monje joven respondió con cierta rabia “Muy bien sabe que no podemos tener nada que ver con una mujer, sin embargo la levantó, la cargó y la ayudó a cruzar el río”.

“La levanté y la solté del otro lado del río, hermano” respondió el viejo y sabio monje, “sin embargo tú lo has seguido cargando hasta este momento… es tiempo de soltarla”.

Las oportunidades pasadas te forjaron

Todo por lo que has pasado, lo que has sentido, lo que has vivido, te ha forjado como la persona que eres en este momento. Imagina la más leve variación a tus experiencias pasadas, buenas o malas, y podrías ser en este momento una persona completamente distinta a la que eres.

Es mejor pensar que lo que te pasó antes  y que no resultó como querías, son experiencias que te han formado como persona.

Depende de ti ser quien quieres ser el día de hoy, sin mirar hacia atrás.

El desapego termina con la frustración

Imagina por un momento un mundo en el que todos tuviéramos todo lo que siempre hemos deseado. Un mundo de niños caprichosos, mimados, en un mundo en el que no existirían límites.

¿Cómo sería ese mundo? Anárquico, sin reglas, en un desorden total.

En algunos aspectos la frustración es positiva porque te demuestra que tienes que ser paciente y luchar por lo que quieres. No basta con desear algo, tienes que luchar y esforzarte por ello.

Para terminar con la frustración es muy importante aprender a no apegarte al deseo. A eso se le llama avaricia, que desata el auto engaño y culmina en la ira (los 3 venenos de la mente).

La frustración no existiría si tus metas las vieras como objetivos, no como caprichos. En esa medida, puedes ir mejorando en tu vida sin que te afecte que los planes no salieron como esperabas.

Esto también nos enseña que todo en la vida es impermanente.

Por supuesto, hay veces en que sentir frustración simplemente sucede. Y es aquí donde debemos estar atentos a relajarnos y no alimentar ese sentimiento que nubla la vista de lo que realmente vale la pena de la vida: estar tranquilos.

Por último, hay que tener en la mente que para lograr una meta necesitamos actuar de una forma ética, sin pisar ni lastimar a otros.

  • Excelente artículo, enhorabuena.

    Hay que entender bien en qué consiste el desapego y, por supuesto, practicarlo en el día a día para llegar a vivir en paz con uno mismo.

    Sin duda, el desapego es una de las bases fundamentales del movimiento minimalista actual, si es que de verdad existe un movimiento minimalista en la actualidad y no somos 4 locos 😉

  • Muy buen artículo.

    Estoy de acuerdo con Luis José sin embargo el desapego que el menciona es más fácil de cumplir, después de todo son cosas de lo que habla.

    Sin embargo, el desapego a nivel sentimental es mucho más complicado ejercerlo,aunque no difícil.

    Muchas veces es una mera cuestión de racionalizarlo y darse cuenta, o querer darse cuenta, es el meollo del asunto.

    Un saludo.

  • @Luis José

    Gracias por tu comentario y tienes razón, el desapego es sumamente importante en una sociedad como la nuestra, en donde muchos valores se han perdido, con el desapego creo que todo sería más fácil, más fluido, más sencillo y más amable.

    Y no te preocupes, somos mucho más que 4 locos, al menos somos 5 contándome a mí!!! JA.

    @Momo

    Claro que el desapego sentimental es el más complicado, todo cuando involucra sentimientos es más complicado, pero todos tenemos la opción de elegir ver la verdad y luego cambiarla, o resignarnos y quedarnos así, yo procuro elegir lo primero.

    Saludos y gracias a los dos por sus comentarios.

  • Mariana

    Rulis:

    Que buen tema, el desapego, y mira que tu si sabes lo que hablas.

    Tienes mucha razón en cuanto al pasado y creo que de nada sirve pensar en lo que pudo haber sido.

    No es fácil vivir sin apegos ya sean materiales o sentimentales, pero es mejor vivir sin ellos que vivir afanados.

    Besos

  • El desapego al pasado nos permite deshacernos de esas mochilas pesadas en la que vamos juntando fracasos y frustaciones. Solo debemos guardar parte estas experiencias como enseñanzas para mejorar nuestro presente y futuro.

    Si revisamos nuestro pasado es solo para aprender que no debemos hacer. Es la única manera de comprender en que tenemos que cambiar. Solo así lograremos estar en paz.

    Excelente post!

  • Gracias por el utilísimo recordatorio Raúl, solemos ser presas de nuestro propio resentimiento, dolor, frustración, enojo, miedo, de lo que uno permite que anide en el corazón.

    La vida simplemente ES. No queda más que soltar y continuar, con todo lo que somos, agradeciendo y amando lo que ha sido y es, porque todo ha servido, todo cuenta.

    Hoy soy producto de lo que he sido y vivido, de mis elecciones, de mis errores, de mis recomienzos, no siempre he sido saludable, gracias a mis excesos valoro hoy la salud que cultivo con cada decisión.

    Celebro que exista este blog con sus autores invitados, celebro estos tiempos que nos permiten minimizar los tiempos y distancias para compartir.

    Saludos llenos de todo lo mejor!

  • Cuanta razón!

    Hace unos días me preguntaba precisamente un amigo que si estaba en paz con una decisión en particular tomada hace más de 20 años, tal y como cuenta la historia: yo deje de cargar con ella hace mucho rato, era él quien la seguía manteniendo presente.

    Soy lo que soy por todo lo que he vivido, cualquier respuesta que de a un "que hubiera sido si hubiera hecho….." es mera especulación que me resta energía y no me deja nada.

    Maravilloso post, realmente que si!

  • Gracias por escribirlo