P de Permanencia [El Abecedario del Choco Buda]

Posted by on Agosto 16, 2011 in Budismo, Vida | 14 comments

Rompamos las leyes de la física conocida en este momento. Aquí y ahora imagina un mundo en el que nada puede ser destruido.

En este mundo fantástico nada es corroído por el tiempo. Los engranes de las máquinas nunca se desgastan, el agua y el aire limpio jamás se terminan. El combustible no se acaba, los árboles son para siempre, las montañas jamás se derrumban y allá arriba, en el espacio, el sol brillará por siempre.

Aquí el trabajo nunca se acaba, siempre hay cosas qué hacer. Jamás hay descanso. ¿Para qué detenerse si todo sigue funcionando y todo requiere nuestra atención inmediata?

En este mundo maravilloso nadie muere. Tus abuelos, los abuelos de tus abuelos, las personas que amas, tus hijos, todas las personas que giran en tu vida siempre estarán ahí.

En una palabra, este lugar se llamaría Permanencia.

Pero en Permanencia todos sufren de hambre. Las plantas no pueden ser destruidas, por lo tanto no hay cosechas. Tampoco hay ciclos del aire, agua, y el ecosistema florece de forma permanente, llenándolo todo de fauna y flora que no deja construir ciudades ni comunidades.

Los nacimientos y la población mundial crecen sin control, haciendo que el espacio se acabe día a día.

Existe un perenne desastre ecológico porque nuestras máquinas no dejan de echar contaminantes a la biosfera.

A pesar del eterno trabajo, nadie lucha por salir adelante. Tampoco nadie está interesado en aprender. ¿Para qué? Si la vida es eterna y ni siquiera pueden comer.

Pero lo peor es que la naturaleza humana siempre es la misma. El amor dura para siempre, pero también la ignorancia, la avaricia y la ira; que son los Tres Venenos que empobrecen nuestra especie.

Y el dolor nunca se va. El dolor permanece en Permanencia…

Ahora tómate unos momentos para pensar lo que acabas de leer.

¿Verdad que no es buena idea que las cosas permanezcan? Ya sé que es un ejemplo absurdo, pero sirve para ilustrar mi punto.

Si la lógica nos dice que la permanencia es nociva y que podría ser un GRAN problema para la realidad como la conocemos, ¿entonces porqué nos obstinamos en imaginar que todo es eterno?

Y es que en nuestra cultura se nos educa para perpetuar lo que está de moda. Los edificios modernos están hechos para nunca derrumbarse. Los autos mejor construidos del mundo jamás desaparecerán. Nos aferramos a la idea de que la juventud durará para siempre. Y también pensamos que el amor y las personas durarán por siempre.

¿No me creen? ¿Qué tal el ejemplo de una nación en este planeta que pensó que serían intocables e invencibles hasta el final de los tiempos? Esta nación vio hace 10 años cómo todos sus valores eran derrumbados junto con un par de edificios insignia del capitalismo.

Si una nación puede ser hecha pedazos… ¿qué pasa con las personas?

La realidad es que nosotros, los individuos, somos susceptibles de ser destrozados también. Tanto en nuestro cuerpo como en nuestro corazón. Somos más frágiles de lo que queremos admitir y nos enganchamos a la idea de que todo lo que somos y lo que nos gusta durará para siempre.

Nuestra mente vive en ese mundo alterno llamado Permanencia.

Y nada está más lejos de la realidad.

Lo que somos, lo que hemos aprendido, nuestras relaciones, nuestros monstruos tecnológicos, los amores, las pasiones y el dolor: nada permanece.

Si esto está dentro de la misma tela de la que está tejida la vida; si esto lo sabemos desde chicos, ¿porqué queremos que las cosas duren para siempre?

Entre más nos aferramos a no perder el status quo y a no ver la realidad, más sufrimos cuando nos enfrentamos a la muerte y a la pérdida.

Justo por ello, hay que ser muy inteligentes para entender que la impermanencia de las cosas es lo que rige al universo y lo que le da sabor al poco tiempo que estamos en este planeta.

La risa, los besos, los logros, la tristeza y nuestras pasiones están aquí sólo por un instante. ¿No es mejor vivir bien sin perderse en el drama?

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¿Estoy en un error? ¿Mi punto de vista apesta? ¡Grítalo en los comentarios!

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  • Anónimo

    Me gusta pensar en la permanencia, en que nunca nos vamos a morir, en que siempre me voy a vivir como hasta ahora con mi familia de 3, que mi negocio siempre va a estar ahi, que siempre va a haber cocos frescos para comer con limón y chile.

    Lo cierto es que no, pero… es que son muchos años de haber aprendido que lo permanente es bueno U_U

    • Morex

      Sí, el asunto de la permanencia está muy incrustado en nuestra cultura. “El alma es para siempre”, nos enseñan. Entonces cuando nos enfrentamos a la pérdida o a las despedidas, no sabemos cómo reaccionar.

  • Es justamente esto lo que ha hecho que me replantee muchas cosas de la vida. He tomado la decisión de renunciar a mi trabajo a fin de año (al terminar el proyecto donde me encuentro) y tomarme un tiempo para recorrer América de forma simple y sin apuros.
    De a poco intento dejar los apegos, pero mi buen chocobuda, creo que caigo en los apegos de anhelar demasiado el futuro porque ya no estoy muy a gusto en mi trabajo y realmente quiero tomarme ese tiempo para definir nuevos rumbos en mi vida.
    Es ahí cuando despierto y trato de vivir el presente… Cuesta, pero en eso estamos.

    Ahora vuelvo a aplicar las enseñanzas de tu blog y cierro las distracciones para enfocarme en el trabajo.
    Un abrazo!

    • Morex

      Aprender a vivir con la cabeza fija en el presente es duro, sin duda. Pero no imposible.

      Oye, si pasas por México, avísame! Sería un placer tomar un café contigo.

  • Chocobuda, por que si es tan claro, tan evidente, nos cuesta tanto trabajo aceptar que la gente que amamos morira, que nosotros moriremos?

    • Morex

      El grave problema es que esta cultura niega el sufrimiento, lo oculta y prefiere ignorarlo.

      Entonces, a la hora de la verdad, nos damos de topes contra la pared.

      Nos cuesta trabajo porque nadie nos enseña que las cosas son impermanentes y está en nuestras manos aprenderlo. Es un camino largo, pero creo que con meditación, lectura y observación profunda de la vida, se puede comprender esto.

  • Anónimo

    La impermanencia de las cosas no se me hace un tema difícil, y más con la caducidad de los productos (y servicios) en estos días.

    La impermanencia de las personas es un poco más difícil, aunque no imposible de manejar. Me voy a ver muy franco, pero como dice el dicho “el tiempo lo cura todo”, y si tienes problemas de apego, mejor lee otros artículos de este blog. 🙂

    Me han tachado de frío y demás calificativos por mi comportamiento con respecto al tema de la muerte, pero si entendemos que no tenemos la eternidad comprada, entonces disfrutamos de las personas en el momento y no hasta que es demasiado tarde.

    La vida es demasiado corta como para estar mal viajándonos por todo.

    Como cantaba el buen Bobby Mc Ferrin: “Don’t worry, be happy!”

    Buen artículo.

    • Morex

      Ah, ese argumento lo he escuchado muchas veces. “Eres un frío sin corazón” o “Es que nada te importa”. No. Simplemente intento ver las cosas como son y, por todos los medios, trato de mantener una cabeza fría para poder solucionar problemas.

  • Anónimo

    Buena referencia e imágen de Metrópolis de Fritz Lang… *escuchando Radio GaGa en mi cabeza al ver la imágen*

    • Morex

      En Metropolis todo funcionaba. Los ricos vivía en la superficie y nadie parecía tomar en cuenta a los obreros de los sub niveles.

      Permanencia es muy similar a Metropolis, si me preguntas.

  • Tienes razon el fururo no existe porque es hoy, disfruta cada instante porque este nunca sera irrepetible.

  • Vivir sin perderse en el drama tiene sus GRANDES beneficios… cierto, se afinan los sentidos para simplemente disfrutar del crecimiento del amor ¿Por qué sabe diferente cada beso? No lo se, pero lo celebro, por los miles de instantes irrepetibles vividos y los que faltan!. Abrazos a todos 🙂

    • Morex

      El drama está abierto para todo mundo. Flota en el aire y lo más fácil es tomarlo para hacerlo parte de tu vida.

      Cuesta mucho trabajo romper el ciclo del drama innecesario, pero cuando lo haces, el mundo se vuelve un lugar mucho más amable.

  • Grandes lecciones me ha dado la vida sobre la permanencia cuando de una para otro los amantes de lo ajeno me dejaron sin negocio y la mas dura lección fue la del fallecimiento de mi madre. Pero de esta manera comprendi que nada es para siempre que el dinero no hace las personas felices, que lo verdaderamente importante es tener buenas relaciones con quien nos rodean brindarles tanto amor, comprensión y compañía como sea posible. El día que se marchen nuestros seres queridos aceptarlo como un ciclo de la vida misma con paz en el corazón por haber dado lo mejor de ti en la relación