Un acto aleatorio de generosidad

Posted by on Noviembre 30, 2012 in Generosidad, Vida | 6 comments

Un acto aleatorio de generosidad

Esta mañana preparaba el desayuno cuando tocaron a la puerta.

Era un hombre viejo, con bigote y ojos amables. Lo reconocí porque lo he visto antes caminando por la calle. Vestía ropa cómoda y en su cabeza llevaba una gorra de algún equipo de futbol.

—Buenos días —dijo con una sonrisa.

Respondí tanto a la sonrisa como al saludo.

—Me he estado acordando de usted porque siempre veo que sale a correr. Aunque no lo he visto desde hace una semana —reclamó.

Le expliqué que he estado enfermo, pero prometí que tan pronto la tos se fuera, regresaría a mi entrenamiento. Como el hombre habló con tono tranquilo y sonriendo, no sentí desconfianza. Quizá curiosidad.

—En el periódico salió este suplemento para corredores —me extendió la revista para que la viera—. Trae información para que caliente mejor, haga estiramientos y el calendario de carreras de la ciudad. Estoy seguro de que le va a servir.

Tomé en mis manos la publicación, leí el título y mi sonrisa creció de oreja a oreja.

Le agradecí y le dije que me iba a ser de mucha utilidad. Le prometí que lo leería para aprender.

Comenzó a despedirse, estrechó mi mano y le pregunté su nombre:

— Raúl.

Y se fue. Cerré la puerta, dejé la revista en mi escritorio y continué preparando el desayuno. Por supuesto, estaba yo muy feliz.

Me di cuenta de que había sido objeto de un acto aleatorio de generosidad. Don Raúl no me conoce, no estamos relacionados de ninguna forma, pero aún así pensó en hacer algo bueno por alguien.

No lo esperaba y jamás imaginé que alguien se interesara por mi afición de correr.

Estas pequeñas acciones son las que restauran la confianza en la humanidad.

Podrán haber malas noticias, crisis mundial, políticos corruptos y personas malintencionadas; la amabilidad es parte de nuestra programación genética.

Cuando rompemos la barrera de la vergüenza y del ego para hacer  algo por los demás, construimos un mundo en el que vale la pena vivir.

Muchas gracias, Don Raúl.

¿Has sido objeto de un acto de generosidad aleatorio? ¿Has hecho alguno?

 

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  • jcesarmo

    Si, la gente nos seguirá sorprendiendo para bien.

  • Que belleza, he sido victima de muchos actos de generosidad, HAHAHA y me conmueven hasta los huesitos!
    Son palabras, son cartas, es un pastel cuando he estado triste y mucho abrazo intenso que hasta me han tirado, es la confianza que dan, es un colguije con historia, es un sandwich que porque me ven huesuda, son oraciones por mi y mi familia, wow que bonito es estar viva, lo mejor de la vida es compartirse.
    Yo lo llamo vivir en comunidad, gracias por escribir esto y compartir! 🙂

  • Me prestaron una tarjeta del Metrobus para que no tuviera que comprar una, pero estaba bloqueada. Resulta que el centro de atención estaba frente al lugar donde iba, así que fui, hice que la desbloquearán y le deje míseros 10 pesos de saldo (10 más de los que traía). Lo padre es que cuando la regrese, la persona estaba ocupada y no pude explicarle lo que había pasado. Ahora podría hacerlo pero no le veo el caso. Simplemente sucedió y ya. La próxima vez que la use no tendrá ningún problema.

  • Denisse

    Es muy bonito estar de ambos lados de estos actos… dar y recibir… es lindo hacer algo por alguien (deberia volverse costumbre!!!) y también que alguien haga algo por ti, aunque en tu vida lo vuelves a hacer. Yo sólo espero q con eso, se convierta en una especie de cadena de favores y todos seamos generosos con todos. Gran post!!!
    PD: ese es el famoso “chocobuda” verdad??? acabo de escuchar el podcast 1 (jajajaja escuche todos los otros 11 y este fue casi casualidad) y ahi explica el origen del nombre “chocobuda” aaww si parece de chocolate! un saludo 🙂

    • Denisse

      perdon! escribi mal, era: “aunque en tu vida lo vuelves a VER (a esa persona)”

    • Morex

      Sí! Ese es el original Chocobuda!