El egoísmo te hace fallar en tus hábitos nuevos

Posted by on Noviembre 13, 2013 in Generosidad, Talleres, Vida | 10 comments

El egoísmo te hace fallar en tus hábitos nuevos

Continuamos con estos pequeños razonamientos sobre el cultivo de hábitos.

Revisando libros, blogs y otros materiales, me percaté de que casi toda la documentación y motivos existentes en torno a esta materia están enfocados al ego.

Dan por hecho que el motor del cambio está dado por una búsqueda personal de engrandecimiento propio. Algunos llegan tan lejos como firmar un contrato con uno mismo para no fallar.

Bajarás de peso, meditarás diario, harás ejercicio, serás más productivo, no te desvelarás… Tú. Sólo tú. Firma aquí.

Por supuesto la mente traduce esto como: el beneficio de estos esfuerzos es para mi.

Yo me veré mejor.

Yo tendré más concentración.

Yo reduciré mi estrés.

Yo mejoraré mi salud.

Yo generaré más dinero.

Nos cerramos a la realidad de que absolutamente todos en esta vida estamos interconectados. Y estos métodos de hábitos olvidan enseñar que todos nuestros actos  tienen consecuencias, buenas o malas.

Cuando nuestra motivación para el cambio es egoísta, las posibilidades de falla se incrementan; al igual que la probabilidad de sufrimiento.

Nos visualizamos teniendo éxito en lo que emprendemos, disfrutando la recompensa del arduo trabajo. Sin embargo, olvidamos que estamos rodeados de un universo al cual pertenecemos. Entonces, cuando el universo no cumple nuestras fantasías, viene la frustración y la culpa. Es decir, sufrimos.

Esta tendencia de fracaso puede continuar ad infinitum. Sólo se romperá hasta que comprendamos que nuestras acciones repercuten en el universo que nos rodea, que nuestras relaciones personales son afectadas y que podemos inspirar a los demás.

Si abrimos la mente, olvidando por un momento el conocimiento convencional, y observamos nuestra propia vida; podremos notar los finos hilos que conectan la realidad.

Cualquier cambio de hábitos es mucho más grande que nuestro ego. Nos afectan a todos.

Ejemplos:

Al trabajar de forma más eficiente mejoras a la empresa en la que trabajas. Esto genera más recursos y dinero para mantenerte a ti y a tus compañeros con empleo. 

Al comer alimentos saludables mejorarás tu salud. Esto te dará salud y energía para disfrutar a tu familia y amigos, quienes se benefician de esto para su propia felicidad.

Al meditar diario mejorarás tu mente. Ello te dará calma y paciencia para que los demás se sientan seguros y tranquilos junto a ti; haciendo que trabajen mejor, que tengan mejores días.

Cuando entendemos esto, los hábitos adquieren un nuevo matiz porque comprendemos la responsabilidad que hay de por medio.

Somos los responsables de nuestra propia felicidad, eso es real. Pero también somos responsables de la felicidad de quienes nos quieren, de nuestra familia y amigos, y del universo en general.

Muchos métodos de hábitos se centran en una recompensa final ególatra.

Pero creo que es mucho mejor pensar en nuestra responsabilidad de mejorar a los demás, de empujarlos hacia adelante.

Eso es más grande que tú y que yo juntos.

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  • Olvidamos muy pronto que somos mejores cuando somos mejores por alguien que no somos nosotros mismos.

  • Changos no lo había visto así!!
    Es cierto lo que dices, siempre que me había propuesto hacer algo (salir a correr en las mañanas?) al final decía: “ay no, ¿A quién le afecta que salga a correr o no? nomás a mi, y ‘mi’ quiere estar acostada y calientita entre las cobijas…” y ¡Zaz! 20 kgs después seguía ahí, claro lo malo era que ‘me’ estaba enfermando de un montón de cosas que ¡claro! terminan por afectar a los que están a mi alrededor.

  • Jessica Vazquez

    100% de acuerdo!!! Me encantó!

  • Homo Minimus

    Realmente, desde un punto de vista psicológico el egoísmo (esto es, perseguir el propio interés) es una condición existencial. Tú no estás exento: tú quieres alcanzar un determinado estado mental (egoístamente) que, según dices, incluye el bienestar de otros seres humanos. Lo mismo me pasa a mí y a cualquiera. ¿No te gusta que quiera ser más guapo, rico y sano? Es tu problema.

    Creo que el sentir o creer que también obtenemos felicidad en la felicidad de los otros no va contra el hecho más sustancial de que cada ser vivo persigue sus intereses. Algunas veces son compatibles con los intereses de otros seres humanos, a veces incompatibles. La Ética como rama de la Filosofía estudia desde un punto de vista racional el camino para gestionar o negociar esas incompatibilidades. Las morales intentan resolver ese problema igualmente, aunque no necesariamente por medios racionales.

    Es algo aberrante declarar que perseguir el interés propio es una tara moral o un defecto del carácter. Decir a los demás que no sean “egoístas” es como decirles que no sean humanos.

    Pero bueno, supongo que tú llamas egoísmo a cualquier interés de un ser humano que no se adapta a los estándares de lo que para ti han de ser los intereses de los seres humanos.

    • Morex

      Sí, perseguir el interés propio es parte de la naturaleza humana. Y nada de malo en ello.

      El grave problema es que en ese proceso estamos dispuestos a pasar por

    • Miguel

      Y que tal sí, llevar diariamente un comportamiento “humano” es lo que estamos haciendo mal?? Alejarnos de lo habitual, dejar de ser lo de siempre y, trascender en algo nuevo. En lo personal estoy de acuerdo con ChocoBuda, pero, creo que al igual que él, respeto totalmente tu punto de opinión. Aunque eso no evita que me interese debatir 😀

      • Morex

        Eso es parte de todo el motivo de mi práctica y de este blog. Hacernos entender que necesitamos ser mejores humanos.

        Abrir la mente a la compasión y a la generosidad.

        Gracias 🙂

      • Homo Minimus

        El debate racional es bueno, pequeños saltamontes. 🙂

    • Morex

      ¡Hola!

      ¡Tienes toda la razón! Perseguir objetivos personales no es malo. Se convierte en un problema cuando pasamos por encima de los demás para lograrlo.

      Por desgracia esto lo vemos todo el tiempo. Es el origen de muchas emociones adversas que nos perjudican a todos.

      Y a la hora de forjarnos hábitos nuevos, he encontrado que es mucho más fácil cuando comprendemos que nuestros actos afectan a los demás.

      Sí, ya sé que soy tonto idealista.

      Pero oye, habemos tontos idealistas que creemos en una humanidad más compasiva y generosa 🙂

      ¡Abrazo!

  • Mirlopez Recinos

    Es difícil hacer consciencia de que todo aquello que soy, y quiero ser tiene repercusión universal… Una gran responsabilidad para todos!