Sobre crimen, cambio social y justicia

Posted by on Octubre 14, 2016 in Budismo, Compasión, Vida | 4 comments

The Times.

The Times.

Recientemente un amigo me escribió para contarme su frustración e ira, pues una amiga suya fue asaltada en el colectivo (autobús urbano). Me confió que surgieron en él ansias de responder a la agresión con más agresión, lo que le causó sufrimiento.

Comparto mi respuesta y comentarios porque creo que a todos nos ha pasado algo así.

 

Entiendo los sentimientos que tienes en el corazón. A veces son abrumadores y queremos que la vida siempre sea lo que nos imaginamos. Vemos que hay desventura e injusticia y queremos hacer lo posible para mejorar las cosas. Con mucha frecuencia lo queremos de forma desesperada.

Pero CUIDADO. Lo que está en tu corazón son dos cosas peligrosas con las que tienes que trabajar.

1. EGO. Tu propio ego está pensando en lo bien que te sentirás si reduces a pulpa a los criminales. Quieres ser Batman y ver por el bien de tu amiga, pero eso no es real. Quieres ganar, quieres que tu voluntad se haga porque estás seguro de tener la razón. Y no la tienes, amigo.

No es que yo esté a favor del crimen. No, lejos de eso. Lo que estoy diciendo es que estás sufriendo porque en tu imaginación existe un mundo ideal sin crimen y sin injusticia. Cuando el mundo real te hace ver que no tienes razón, te crea frustración y furia. Quieres que el universo marche a tu ritmo y obedezca tus ideas. Es un camino resbaloso en el que siempre vas a caer.

El mundo es lo que es. La humanidad es lo que es. Hemos llegado a este nivel de crueldad porque decidimos enfocarnos en lo material y en la avaricia por el poder. Y no va a cambiar a menos que tomemos acciones lentas y bien pensadas. Tu reacción, por más justa que parezca, solo es más violencia.

No necesitas reacción. Necesitas calma y tomar acciones virtuosas. ¿Te molesta el crimen? Educa a los niños en compasión. ¿No ves justicia? Crea un sistema virtuoso de vigilancia con tus vecinos. ¿Quieres informar a la gente? Invierte tiempo creando un periódico mural o impresos que puedas repartir para que la gente aprenda a cuidarse. ¿Quieres transmitir valores? Organiza pláticas sobre compasión.

Mi punto es que no debes abandonarte a la ira, porque la ira nos vuelve estúpidos. Conserva la calma para que conserves la inteligencia. Hay mucho trabajo por hacer, pero no comienza en el gobierno ni en el vecino. Empieza dentro de uno mismo.

No eres Batman. Eres algo mucho más valioso. Eres tú mismo. Y me siento agradecido por ello.

2. No confundas justicia con venganza. Cuando las cosas no funcionan queremos ganar de todas todas. No es posible. Porque si ganas tú, entonces estás generando sufrimiento para los demás. Esa es la razón por las que los deportes no me gustan; son la raíz de mucha violencia y sufrimiento porque hay dos o más lados en conflicto.

Buscar un culpable para golpearlo y humillarlo, es venganza pura.

Trabajar en un sistema de educación donde todos generemos un clima de amistad, igualdad y cooperación; eso es justicia.

Y 3. No olvides la compasión. Compasión no es buscar venganza. Es entender que todos sufren. Abre tu corazón a la realidad de que los maleantes roban y matan porque tienen demasiado sufrimiento en su corazón. Sí, ellos sufren igual que tú… y quizá mucho más. No tuvieron las mismas oportunidades, no tuvieron la misma cultura y no saben que existe un camino para vivir en paz. Son seres que están desesperados por ser reconocidos y, al igual que tú y yo, también necesitan comer.

Se ven obligados a ser criminales porque no conocen otro camino. Y créeme, su sufrimiento es enorme. Si olvidas este hecho, los verás como receptáculo de tu odio. Lo peor es que ellos seguirán siendo ellos mismos, pero tu corazón se volverá amargo y violento… lo que te convierte en una persona agresiva al igual que ellos.

La venganza está muy grabada en nuestra cultura, pero está en nuestras manos hacer cosas virtuosas para contrarrestar el daño.

Como dije, conserva la calma. Conserva la compasión… y trabaja siempre por el beneficio de los demás. Si cedes ante la locura y la violencia, entonces estarás siendo parte del problema.

Me alegra que tu amiga esté bien. Por favor dile que un amigo en México piensa en ella.

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  • Roberto Sobarzo

    Gracias, Kyonin.
    Un abrazo desde Santiago de Chile.

  • Stephany Santiago

    Me gusta eso de las acciones lentas y bien pensadas en vez de ceder a la impotencia. En Venezuela lastimosamente ese es el sentimiento del día a día.
    Gracias por tan buena entrada, Kyonin.

  • Massi IJ

    Querido Kyonin, es una experiencia horrible el vivir un asalto. El que otro ser, amenace tu vida por obtener tus pocas pertenecientes es una de las experiencias más traumáticas que he vivido. Pero ya reflexionando días después, es triste pensar en todo lo que se lleva el asaltante, digo, no sólo obtiene tus cosas, cosas materiales por las que trabajaste, que con mucho o poco esfuerzo puedes recuperar, sino también se lleva las consecuencias y la culpa de haber causado sufrimiento y en muchas ocasiones haber arrebatado vidas. ¿En qué momento pierdes la empatía? ¿En qué momento el dinero o ganancia que puedas obtener de otra persona es más importante que la persona en sí? ¿Qué tuviste que haber vivido para que no te importe? ¿Realmente no te importa?

    Como mencionas, sólo podemos intentar mejorar nuestro entorno, y el fomentar las relaciones cordiales entre nuestros vecinos puede traer muchos cambios positivos.

    Gracias por estar siempre presente, un abrazo grande grande.

    Massi.-

  • Carlos Pizarro

    Creo sinceramente que esta manera de entender las relaciones humanas, implican necesariamente un sentimiento de superioridad, donde que el que aplica ‘compasión’, es superior moral o espiritualmente al que no es capaz de hacerlo. Pero aplicar compasión, promover el beneficio de los seres, y depurar el propio ser, no tienen nada que ver con la capacidad de decidir. En pocas palabras, la ira, el miedo, y la venganza, no tienen porqué estar presentes cuando reacciones frente a una persona que decidió que va a aprovechar la ‘condición de superioridad’ que parece que le otorga el actuar violentando a otro ser, para robarte, para abusar sexualmente o simplemente matarte porque no haces lo que esa persona quiere. Creo sinceramente que es posible actuar desde un estado interior de calma, en el que has decidido que vas a reaccionar impidiendo en lo posible el actuar de esa persona. Resulte favorable para tí o no, no hay ningún tipo de orgullo o pena que llevar. Fue un acto decidido. No es justificable, ni es la meta de un acto decidido por propia voluntad consciente, el ser justificable. Simplemente aceptas tu pequeñez en cuanto al significado y práctica de la ley de acto y consecuencia. Y desde ahí decides. Por supuesto, la mía es una simple opinión, y siento que compartir nuestras opiniones es lo que hace notables estos espacios. Saludos.