El que busca no encuentra

Posted by on noviembre 13, 2017 in Budismo, Vida, Zazen, Zen | 2 comments

 

Los seres humanos somos especialistas en poner el peso del mundo sobre nuestros hombros. Nos preocupamos por tantas cosas que si lo vemos de forma objetiva, resulta absurdo.

Una de las presiones más grandes que tenemos es la de lograr más, tener más y obtener más. La cultura humana en general, que va desde los amigos del patio de juegos de la escuela, hasta los directivos de las empresas; nos presiona por buscar… lo que sea.

De hecho somos especialistas en búsquedas, al grado de que pasamos más tiempo buscando que disfrutando lo que hay y lo que es. Esto nos hace sentir eternamente incompletos e insatisfechos, por lo que volvemos la gran misión de nuestra vida es la búsqueda perpetua.

Buscar por buscar, sin paz o descanso alguno.

Esto lo he pensado porque muchas personas llegan a mi con el argumento de que en la meditación está la tranquilidad que han estado buscando. Y es curioso cómo todos ellos se sorprende con mi respuesta:

La práctica de zazen es la suspensión de todas las búsquedas.

Al permanecer en silencio contemplando el flujo de los pensamientos, todas las búsquedas se detienen. Practicamos zazen solo por practicar, sin motivo, sin buscar y sin asumir que la paz llegará.

No nos sentamos en zazen para cumplir horarios ni objetivos. No queremos agregar números a la estadística por más que Insight Timer nos presione a obtener logros.

El que busca no encuentra y esto es una verdad que observo una y otra vez. ¿Cuántas veces logras lo que buscas solo para darte cuenta que has generado más problemas que soluciones? Hay personas que desesperadamente buscan pareja y cuando la encuentran son más infelices que cuando estaban solas.

Al buscar por buscar lo único que encuentras es la infelicidad.

Cuando nos planteamos objetivos y caminamos un día a la vez, dejamos que la vida sea vida y que la impermanencia fluya. Es nuestro lugar fluir con la vida y disfrutar cada paso del proceso.

El Buda pasó muchos años buscando la raíz de la espiritualidad y fue hasta que se sentó en silencio, que la Iluminación llegó.

El que busca no encuentra.

El que se sienta en zazen lo tiene todo y está completo.

  • Y el que no busca tampoco encuentra. Ni sufre por ello

  • Mi parte favorita fue “Cuando nos planteamos objetivos y caminamos un día a la vez, dejamos que la vida sea vida y que la impermanencia fluya. Es nuestro lugar fluir con la vida y disfrutar cada paso del proceso” porque eso fue lo que aprendí este año gracias a ti.

    Gassho.