Bondad en el agua de mariachi

 

WTF. Ahora sí Chocobuda se volvió loco. ¡Está escribiendo estupideces!

Sí, siempre escribo cosas que no tienen sentido alguno. Pero esta vez hay una razón y es algo que me sucedió ayer. Así que dame unos minutos de tu tiempo para explicar el incomprensible encabezado.

Estos días han sido de introspección y de aprendizaje para mi por todos los movimientos políticos que hay en el mundo. Entre crisis de refugiados, crisis económica, conflicto armado y más: mi país está siendo afectado por decisiones de otras naciones, resultando en un descontento y angustia por la incertidumbre.

No, no abordaré ese tema en particular. Es suficiente decir que había demasiado odio y miedo circulando por las redes sociales. Terminé con pesadumbre y tristeza, por lo que me desconecté por completo. De cualquier manera tenía que prepararme para la clase de meditación con el grupo local, además de que tenía una cita con una pareja que me ha pedido oficiar su ceremonia nupcial.

Tan pronto salí a la calle el cielo azul de la tarde me saludó. Un viento fresco movía las hojas de un naranjo y el niño de en frente jugaba muy animado con su perro.

Caminé hacia la parada de autobús. Observé con atención plena. Una madre hablaba con su hija adolescente sobre los deberes de la escuela. La sonriente dueña de una tienda atendía a sus clientes. Se escuchaba música alegre de una casa. El conductor del transporte iba sumido en sus pensamientos, pero estaba trabajando para llevarme a mi destino sin preguntas y sin oponerse.

Bajé del autobús y miré más personas trabajando, comiendo en un café, más niños jugando.

Tenía algunos minutos antes de la cita, así que fui a una tienda de conveniencia a comprar una botella de agua. Tenía sed. Habían varias personas en fila para pagar y llamó mi atención que antes de mi estaba un mariachi.  Sí, era un músico de algún mariachi que estaba comprando algo para comer.

En la ciudad donde se inventó el mariachi no es extraño verlos por la calle, así que solo miré y esperé mi turno. Mostré mi botella y un billete para pagar, pero la cajera me dijo que no había cambio. Buscó en la caja registradora, en varios cajones y no tenía cambio. Le dije que no había ningún problema y regresé el agua a su lugar. Me regresó el dinero y salí de la tienda.

En la entrada el Sr. Mariachi me detuvo.

—Oye, no te quedes sin agua. Es horrible tener sed— y me entregó las monedas exactas para pagar la botella de agua. Me quedé helado y le expliqué que mi problema no era falta de dinero, sino que solo era falta de cambio en la tienda. De cualquier forma me vería con unas personas en algún café.

Sr. Mariachi insistió con una sonrisa franca y puso las monedas en mi mano.

—Por favor compra tu agua. Luego tú puedes comprar agua para otra persona—, dio la vuelta y se fue. No dijimos nuestros nombres. Regresé a la tienda y compré la botella.

Al salir comencé a llorar de felicidad y humildad. Muchas cosas me quedaron claras.

La experiencia de ser humano incluye miles de cosas que no nos gustan. Siempre ha sido así y siempre lo será. Somos inconformes e ingratos por naturaleza. Es muy fácil engancharse en el mensaje de miedo que nos venden las noticias, resultando en una constante metralla de insultos, desesperación y separación. En todas las eras de la humanidad han habido personas que causan daño, políticos corruptos y conflictos. Desde que nací los medios de comunicación explotan el miedo, distorsionando la mente de la audiencia para mantenerlos enganchados y colocar más publicidad.

Ahora con las redes sociales hay más odio circulando, más separación y es muy fácil deprimirse para convertir la vida en una experiencia miserable.

No estoy diciendo que no hayan cosas para resolver. No soy tan ingenuo. Sólo estoy diciendo que caer en el juego del bully es muy muy fácil cuando no mantenemos la calma y la responsabilidad para actuar. Engancharnos en el miedo se ha convertido en parte de nuestra cultura y necesitamos ver a través de él para poder pensar con claridad.

Hay cosas maravillosas por las que debemos vivir y estar agradecidos: un cielo azul; un sol que volverá a salir mañana para dar calor y más oportunidades; madres que lo dan todo por sus hijos; trabajadores honestos; parejas dispuestas a formar un hogar de ceros.

Todo esto existe y es más trascendente que el miedo mismo. Es la vida expresándose, cultivando más vida, creando y siendo ella.

Somos parte de la vida, tan solo una pequeña expresión y a ella no le importan nuestros problemas o políticas. Si comprendemos esto podremos destruir todo tipo de barrera y regresar a ser Uno.

La Gratitud, Compasión y Generosidad son valores más grandes que tú y que yo. Necesitamos abrazarlos y convertirlos en nuestra religión. Sólo así se puede abrir el corazón para que el servicio a los demás sea la base de la felicidad y para inspirar a los jóvenes. Esta es la manera de solucionar los grandes problemas de la humanidad.

Existe la bondad en el agua de mariachi y no podría estar más feliz.

 

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Día Mundial Sin Auto… ¡Mejor una VIDA sin auto!

Aclaración: Este texto lo escribí hace algunos años, pero sigue estado vigente. Actualmente no tengo auto y llevo así casi 10 años. No lo extraño, no lo necesito y mi vida mejoró radicalmente cuando me deshice del último. Comparto para aquellos que tienen la duda de cómo es la vida sin uno.

Me llama la atención que le hacen mucha publicidad al Día Mundial Sin Auto (21 o 22 de septiembre), como si fuera una actividad exclusiva, un sacrificio que hacemos por la Madre Tierra.

El no usar tu auto por un día pretende hacerte sentir bien porque eres uno de los que sí hacen algo por el calentamiento global y toda esa colección de argumentos.

Lo que en realidad necesitamos es promover Una Vida SIN Auto y celebrarla todos los días.

Ya sé lo que estás pensando: Es que lo necesito, es que es por seguridad, es que se ven bonitos, es que soy aficionado a los autos…

Por desgracia en las culturas de Latino América tenemos muy bien identificado el estatus y el clasicismo. Un buen auto te vuelve mejor persona, más poderoso y te permite entrar a mejores círculos sociales. Creo que eso es muy triste.

Te reto a que pienses 5 argumentos honestos y reales por los cuáles tu vida sea más feliz con un auto. Creo que no vas a llegar ni a 3.

Si piensas objetivamente, si eres honesto contigo mismo;  a menos que tu trabajo sea repartir bienes, nadie necesita un auto.

Un auto y toda su mercadotecnia te da las siguientes…

Ilusiones de tener auto

  • Seguridad. Falso. Si pretenden robarte lo harán en tu auto, sin él o en tu casa. Lo más coherente que puedes hacer en cuestión de seguridad es reducir los riesgos. Ya sea por asaltos o accidentes, el auto aumenta el riesgo. Tener auto te vuelve ostentoso porque primero viene el modelo del año, luego el mega sistema de audio, luego el iPod y el GPS. Poco a poco te conviertes en mejor target para el crimen.
  • Estatus. Falso. Lo que te da éxito en la vida son tus acciones, tus palabras de aliento, que la gente a tu lado sea feliz. El que poseas cosas por estatus te vuelve frío.
  • Tranquilidad. Falso. El tener auto te da muchas capas extras de estrés. Quizá no te des cuenta al principio, pero con el paso del tiempo se vuelve una carga para la vida. Sólo por mencionar algunas de estas capas de tensión gratuita: impuestos, combustible, reparaciones, permisos, licencias, placas, verificaciones, multas, estacionamiento y pensión.
  • Comodidad. Falso. Pasar 3 o más horas en el tráfico, ¿te parece cómodo? No lo creo. Tampoco es muy cómodo estar esquivando otros conductores o cuidarte de la policía.
  • Tiempo. ¿Crees que el auto te hace llegar más rápido a donde vayas? No hay nada más erróneo. Tienes que ver este video. LINK

No es que tenga yo algo en contra de la industria automotriz. Al contrario, ha sido determinante para llevar esta civilización hasta donde está, pero creo que es momento de frenarla en beneficio de nosotros mismos.

¿Porqué digo todo esto? Por pura experiencia personal.

Después de 15 años de tener varios autos, un día vendí el último. De pronto mi vida cambió para siempre porque pude ver, con otros ojos, cómo era mi ciudad y su gente. Y a pesar de que viví casi toda mi vida en la Ciudad de México, NUNCA tuve ningún asalto ni fui víctima de algún crimen.

Por el contrario, esa decisión me hizo una persona muy feliz.

Beneficios de vivir sin auto

  • Seguridad. Como mencioné, jamás tuve ningún tipo de problema al usar transporte público. También reduces MUCHO los riesgos porque no tener auto evita que salgas de noche, no eres ostentoso y como en la selva, la seguridad se da en manada, no en aislamiento.
  • Tranquilidad. Al no tener auto no erradicas cientos de factores qué micro-administrar. También está el hecho de que no tienes que lidiar con otros conductores. La vida se vuelve muy buena.
  • Tiempo. Vivir sin auto me regresó a devorar libros, cómics y escuché cientos de podcasts. Me di cuenta que de mi casa al trabajo hacía menos tiempo en transporte público que en auto.
  • Economía. El no tener auto es como si te subieran el sueldo. En países desarrollados tener auto implica gastar cerca de US$8,000 al año. En México el gasto por tener auto es de aproximadamente $50,000, que se esfuman en el éter. Los gastas sin darte cuenta, pero si ese dinero mejor lo inviertes, al final del año vas a estar muy feliz.
  • Ecología real. ¿Autos con mejores motores? ¿Combustibles inteligentes? ¿Empresas socialmente responsables? Ninguno de estos argumentos mercadológicos puede vencer a una sencilla verdad: caminar o usar la bici son las actividades más ecológicas que existen.
  • Ejercicio. Estar sin auto me hizo caminar. Mucho. Y no tengo qué decirte los beneficios que esto trae a tu salud.
  • Conciencia. Estar encerrado 4 horas al día en un auto te aisla del mundo. No ves lo que hay en la calle, a la gente, no convives con nadie, no puedes observar las historias que los ojos de los demás cuentan.

Ya sé que me vas a decir que el transporte público apesta, que todos van apretados, que los conductores son como simios, que los hombres ven con lujuria a las mujeres y todo el check list acostumbrado. Sin embargo, son tiempos difíciles para la economía y para la seguridad.

Creo que hay que dejar de lado las pretensiones y pensar en maneras óptimas en las que podamos vivir mejor. El tráfico en las ciudades siempre va a empeorar y no lo contrario. La seguridad igual. El no tener auto aminora riesgos y te devuelve el control de muchos aspectos de tu vida. También te vuelve más puntual porque te obliga a salir con buen tiempo de casa.

Yo pude deshacerme de mi auto hace 3 años y soy muy feliz. Y si yo pude, que soy un tipo normal, sin ninguna especie de cualidad extra a las tuyas, estoy seguro que tú también.

Es cuestión de pensar y actuar.

Nota choco budista: Aprender a ver la vida como es, aceptarla sin apegarte a lo material es practicar Aceptación. Esta cualidad del budismo nos enseña a tomar la vida como es.

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Amigos en Chile: es hora de practicar compasión y generosidad

Mi gran amigo Roberto Sobarzo, desde Chile, pide apoyo para una causa noble que necesita del poder de todos. Nos invita:

Santiago de Chile. El día martes 10 de noviembre (2015), desde las 09:00hrs y hasta las 14:00hrs, se llevará a cabo la Colecta Anual en la Región Metropolitana, de la Fundación Regazo.

Se necesitan voluntarios para ese día, para que salgamos a las calles a pedir cooperación. Se dará colación. Y si no puede durante toda la jornada, no importa, igual pueden escribir a la Fundación y ponerse de acuerdos en sus horarios disponibles. Lo importante es que se sigan sumando amigos y amigas, porque aún no llegamos ni al 10% de l@s voluntari@s que se necesitan para esta colecta.

A quien estuviera interesado, puede visitar la página de la fundación o ver su fan page, para obtener más información.
https://www.facebook.com/fundacionregazo
http://www.regazo.cl/

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Así que tu hijo es gay. ¡Felicidades!

Un buen día estabas curioseando por la computadora (ordenador) o móvil de tu hijo y te percataste que dejó abierta su sesión de Facebook. Sentiste curiosidad y decidiste dar un vistazo.

El instinto paternal te decía que habían cosas que no encajaban en la conducta de tu hijo. Había algo raro. Así que con esta oportunidad frente a ti, la aprovechaste.

Y diste con algo que te impactó. Algo que hizo que el estómago te diera mil vueltas. Encontraste sus mensajes privados de amor y fotos sexuales con su pareja del mismo sexo.

Primero sentiste confusión y un millón de ideas te golpearon al mismo tiempo. Luego llegó la negación que se convirtió en rechazo.

Hiciste lo posible por que tu hijo dejara de ver a su pareja. Le dijiste que era mala influencia, pensando en que sólo es una etapa y que ya pasará. Lo castigaste. Le dejaste de hablar. Le cerraste la cuenta de Facebook. Viste cómo todo esto desencadenó sufrimiento en él, pero no te importó. Presenciaste cómo su mundo se resquebrajaba, pero sentías que tu ira estaba justificada.

Sin embargo a los días te enteraste de que en la escuela lo seguía viendo. Y ahora sientes desesperación y no sabes qué hacer.

Bueno, pues si estás leyendo al Chocobuda, con toda seguridad no encontrarás lo que quieres escuchar. Eso me convierte en un ser diabólico 😀

Primero y más importante. MUY IMPORTANTE. Necesitas entender y abrir mente-corazón a la realidad de que tu hijo ya ha definido su orientación sexual. Prefiere las parejas de su mismo sexo.

No es una “etapa”. No es algo que se quite después y tampoco está experimentando. No es curiosidad.

Es la naturaleza y la evolución funcionando. Eso está bien. En este mundo habemos todo tipo de personas y la homosexualidad es sólo un aspecto más de la vida. Existe en todas las especies animales y nosotros sólo somos una especie más de mamíferos.

Tu hijo/hija es una persona completa, compleja y capaz formar sus propias relaciones.

El problema no es (y nunca será) la sexualidad de tu hijo. Él/ella es quien es, una persona maravillosa que está despegando el vuelo.

El problema es qué tanto te opongas a la realidad, porque tu resistencia es lo que ha generado infelicidad a tu hijo/hija… ¡y a ti!

Tu hijo quiere estar con su pareja. Quizá la necesite para sentirse bien y hasta haya amor de por medio. En la adolescencia es cuando comenzamos a experimentar el amor de pareja y nunca es fácil.

No existe problema alguno con la sexualidad de tu hijo/hija. Pero pobre, debe estar entre la espada y la pared porque obvio, le estás prohibiendo ver a su pareja con el mensaje oculto de: no te quiero gay porque eso es malo. Le estás obligando a ocultar y avergonzarse de su sexualidad.

Créeme, eso le hará mucho más daño que cualquier bullying en la escuela. Por un momento ponte en sus zapatos y verás el terror que le puedes hacer pasar si te aferras a tus ideas y lo quieres cambiar.

Cosas que debes detener en este momento: condenar su sexualidad. Dar castigos. Dejarle de hablar. Deja de buscar una “cura” porque no padece enfermedad alguna.

Si no paras estas acciones solo le alejarás de ti y ¡ahora más que nunca que te necesita a su lado!¡No cierres la puerta!

Tu hijo/hija es quien es y es un ser maravilloso. Su sexualidad es sólo suya, pero tú puedes ser su guía y generar un lazo de amistad que jamás habías pensado.

A nadie nos educan para ser padres, pero en mi experiencia, la información siempre es clave para saber manejar estas situaciones. Busca libros y artículos que te ayuden a entenderlo. Lee y consulta con todas las fuentes de información posibles.

Pero lo más importante: acepta a tu hijo como es.

En el budismo zen no hay hombres ni mujeres; hay personas, iguales y capaces de cosas maravillosas. Tu hijo/hija es alguien que puede dar mucho al mundo.

Ayúdalo/ayúdala a convertirse en adulto contigo a su lado, como amigos. Como aliados. COMO FAMILIA.

Si aceptas la realidad y abres tu corazón, tendrás un hijo/hija feliz y con orgullo de quién es; y le habrás dado las herramientas adecuadas para ser un adulto realizado.

La sexualidad de tu hijo/hija es un problema que empieza y termina en tu cabeza. Suelta los prejuicios y ama a la persona. Ambos serán muy felices así.

Las cosas se pueden poner muy bien. Es cuestión de aceptar y entender.

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Cómo enseñar el valor del respeto a los niños

La era de permisividad que vivimos está comenzando a cobrar facturas muy altas como el bullying, sexualización, pereza y apatía. Educamos a niños y adolescentes con herramientas inadecuadas o incompletas para el futuro. Una de ellas es el valor del respeto.

Lo exigimos de todos y queremos que el universo nos respete. Nos quejamos mil veces porque instituciones, amigos o pareja no nos respetan pero, ¿cómo podemos pedir respeto cuando ni siquiera conocemos el significado o la densidad de sus implicaciones?

Respeto es un profundo sentimiento de admiración, reverencia y honor hacia alguien, gracias a sus habilidades, edad y experiencia.

A diferencia de lo que podemos pensar, el respeto no debe ser nunca del exterior hacia nosotros. Éste valor necesita comenzar dentro de nosotros para que podamos comprenderlo y hacerlo recíproco.

No podemos pedir respeto de los demás, y mucho menos de un niño, cuando vamos por la vida comportándonos sin honor, mintiendo, robando, manipulando, sobornando y destruyendo.

Más aún, carecemos de autoridad moral para exigirlo cuando no sentimos respeto por nuestro cuerpomente. Si violamos al cuerpo una y otra vez con alimentos que nos dañan o sin ejercitarlo; y si nutrimos la mente con apegos, avaricia e ignorancia, nunca podemos pedir respeto.

Es curioso escuchar a los padres y maestros quejarse de la falta de respeto que muestran los chicos, pero jamás he escuchado admitir a los adultos sus propias fallas.

Entonces, ¿cómo enseñar respeto a los jóvenes?

Practicándolo por uno mismo y siendo coherente en valores y actitudes. Es simple, en realidad. El problema es que nuestro ego nunca quiere ceder.

Pensamos que los chicos (por ser chicos) tienen que soportar todas nuestras malas conductas, pero no es así. Los jóvenes requieren que seamos nosotros los que demuestren autocontrol y consistencia en nuestro comportamiento.

¿No quieres que los niños mientan? No mientas.

¿Estás en alerta roja por que tu niño está engordando? Limpia tu propia alimentación.

¿Tu alumno no puede controlar la ira y destruye cosas? Demuestra control sobre tus emociones y medita diario.

¿Tu hijo pasa mucho tiempo mirando pantallas? Apaga tus pantallas y hagan actividades de grupo/familia.

Sí, Chocobuda. Suena muy bien, pero es imposible. Ya estoy viejo para cambiar.

Nada más lejos de la realidad que eso. Podemos comenzar hoy a actuar con respeto. Entre mejor nos cuidemos a nosotros mismos y actuemos con mejores intenciones, mejores personas seremos.

Los niños y los adolescentes no son tontos, por más que los subestimemos. Están alertas y listos para aprender de nuestra conducta. Ellos se sienten seguros e inspirados por nuestras acciones.

¿Por qué no comenzar a mejorar nosotros mismos? Estoy seguro que funciona.

Si necesitas impulsar el valor del respeto en tus hijos o alumnos, Jizo es para ti. Es el taller de meditación para niños. ¡Aun hay lugares! Clic aquí.

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Compasión, valor necesario para avanzar

La semana pasada mi atención fue capturada por una foto que circuló en redes sociales mexicanas. Era una selfie de una mujer muy joven vestida en bata blanca, con un estetoscopio al cuello, sonriendo feliz y haciendo la V de victoria. La imagen era perturbadora porque como fondo había una persona en cama de hospital, visiblemente en convalecencia y con asistencia mecánica para respirar.

La chica se miraba feliz y triunfante, como celebrando algún éxito personal o festejando por encima del sufrimiento humano.

No hablaré más de ésta foto o de la persona pues las redes sociales, los medios de información y muchos compañeros blogueros han analizado y destrozado la situación una y otra vez. Muestra aquí.

Ésta chica es sólo un reflejo de lo que somos, de cómo están educados sus padres, maestros; y de cómo educamos a nuestros hijos. La falta de compasión en la que vivimos es amarga, muy triste y con costos sociales cada vez más altos.

No es un problema de la chica del selfie. Tampoco es un problema de jóvenes o de estudiantes. Ni siquiera es una situación que suceda sólo en México.

Es un problema de todos y que nos compete a todos los seres humanos arreglar.

Vivimos en micro mundos personales cerrados y con una constante negación de la necesidad humana. Nos importa más que nuestros “amigos” de Facebook aprueben nuestra existencia, que el respeto por un ser vivo en sufrimiento.

Tenemos el tiempo de hacer fila para comprar un reloj o teléfono móvil de lujo, pero nunca tenemos tiempo para llevar alimento a algún asilo.

Pasamos horas frente al espejo mirando, cubriendo con maquillaje y goma para el cabello lo vacíos y solos que estamos; pero no disponemos de un segundo para sonreír y preguntar el nombre a quien nos atiende en el supermercado.

Nos movemos en este universo de adultos, apresurados por cumplir metas y el sueño de la realización personal; pero no somos capaces de detenernos un momento para entender el profundo concepto de la compasión y lo necesario que es educar a los niños en ella.

Entonces el bullying, la violencia de género, el odio al que es diferente, los políticos corrptos y las selfies con pacientes en hospitales son sólo una noticia más. Nos indignan por un par de días y todos se quejan en Facebook, pero nadie toma acciones reales para corregir la raíz del problema.

Como mencioné en el post anterior, queremos el cambio sin compromisos. Buscamos la pastilla mágica que mejore las cosas sin que nos esforcemos.

Estoy seguro que la compasión y la gratitud son valores que pueden cambiar el mundo. Lo he visto en todos los talleres que he impartido y en las personas que abren sus ojos a esta verdad.

Quizá para un adulto son conceptos difíciles de digerir porque llevamos mucho tiempo de egoístas y cerrados. Pero para los niños no.

Los niños y los adolescentes están siempre abiertos a la bondad y a verificar que el trabajo en equipo funciona, que la sonrisa es la espada que destruye los fantasmas de las emociones negativas. Ellos pueden ser educados, guiados para que siempre piensen en el beneficio de los demás y que sus intenciones sean constructivas.

Sé que suena a lugar común, pero los niños y los adolescentes son la semilla del cambio que necesitamos.

Si los adultos trabajamos en nuestra mente, en entender compasión como fuerza del cambio personal; estaremos en capacidad de transmitir éste valor a los chicos que estén cerca de nosotros.

Y quizá… quizá en el futuro podamos tener la primera generación de personas honorables que nos den políticos comprometidos y empresarios más interesados en el bien de todos que en la avaricia.

¡Chocobuda, eres un tonto ingenuo! Las cosas nunca van a cambiar.

Sí. Soy el más tonto del mundo. Pero soy un tonto que confía en la bondad de todos y sé que mis palabras harán eco en la mente de al menos una persona.

Y eso es lo único que se necesita para cambiar el mundo: el compromiso de una persona.

Si te interesa entender sobre compasión y de cómo enseñarla a los niños y jóvenes de tu familia, ven a Jizo, el taller de meditación para niños de Chocobuda. Aun quedan plazas disponibles. Clic aquí.

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