Invitación: Meditación Metta-Bahavana/Amor Compasivo para víctimas de expresiones de la naturaleza

 

La Madre Tierra es un ser vivo que respira y se expresa como tú y como yo. En ocasiones lo hace de forma que mueve a la humanidad completa y nos regala retos que ponen a prueba nuestra entereza y compasión.

Si los eventos naturales suceden cerca, tomamos acción para ayudar de inmediato. Hay veces que estamos lejos y solo podemos hacer algún donativo y leer las noticias. Está bien mantenerse informados, pero quizá consumimos tanta información que estamos tristes, enojados y con sentimientos fuertes de impotencia. Esto es sufrimiento que cancela nuestra inteligencia.

La práctica de Metta-Bahavana es un tipo de meditación y atención plena que muchas escuelas de budismo enseñan. Se trata de sembrar semillas de compasión en nuestros corazones para agradecer a las personas que nos rodean, a los héroes que trabajan en silencio por nuestro bienestar.

El cultivo de Amor Compasivo o Amor Gentil, nos hace conscientes de cómo la mente nos traiciona para no dejarnos pensar con claridad. Esta meditación nos centra y nos calma. Pero no es mágica. No significa que por arte de magia los problemas desaparezcan y tampoco dejamos la responsabilidad a seres imaginarios.

Metta-Bahavana nos da fuerza y valor para seguir ayudando y apoyando a los que ayudan. Es una práctica para valientes que no se rinden, que no ven para atrás, que no se detienen y siguen viendo por el bienestar de todos los seres vivos.

Así que te invito a practicar Metta-Bahavana para todos los seres atravesando las expresiones de la naturaleza.

Evento: Meditación Metta Bahavana/Amor Compasivo

Día: Sábado 23 de septiembre de 2017

Hora: 
Ciudad de México / Guadalajara 5:00:00 PM
Madrid 0:00 AM del domingo 23 de septiembre de 2017
Caracas 6:00:00 PM
Buenos Aires 7:00:00 PM

Lugar: YouTube y tu propia casa. Si no puedes estar en la transmisión en vivo, no hay problema. El video quedará grabado.

 

 

Cómo participar

Preparar:

  • Cojín o silla para meditar
  • 1 vela
  • Incienso
  • Imprimir o poner en tu móvil el Cuaderno de Liturgia del Grupo Zen Ryokan. Descarga aquí.

 

Formato

  • Bienvenida
  • Sutra del Corazón
  • Meditación guiada Metta-Bahavana
  • Despedida

Conservar la calma, practicar silencio y gratitud, también son formas valiosas para ayudar desde lejos.

Te espero.

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Ayuda a México y aprende a meditar

 

Septiembre de 2017 es un mes que quedará en la historia de México. Varios terremotos han destruido ciudades y comunidades pequeñas. La pérdida material es fuerte, pero las muertes de seres sintientes se cuentan ya por cientos.

En las noticias internacionales encontramos que la Ciudad de México ha sido afectada y repiten imágenes muy fuertes hasta el cansancio. Pero otras zonas también requieren ayuda que no ha llegado justo porque los medios masivos no los toman en cuenta.

Este post es para pedir auxilio en nombre de las regiones que no llegan a los encabezados. Los estados de Oaxaca, Tabasco, Chiapas, Puebla y Morelos también necesitan nuestra atenta compasión.

Esta es de esas ocasiones en las que hay que dejar de lado las fronteras, la ideología y unirnos para ayudar a una nación para que salga adelante.

¿Cómo ayudar a México? Donando un poco de dinero a alguna institución que ya esté trabajando en este momento.

Unas cuántas monedas para un café pueden poner agua en las manos de alguien en la zona de desastre.

Cuando hay situaciones de este nivel, pido ayuda a los lectores del Chocobuda. Yo no soy nada y no soy nadie, pero juntos podemos salvar vidas.

Así que te invito a donar lo que puedas a alguna institución humanitaria, a cambio de regalarte un taller de meditación. Así ablandas tu corazón, ayudas a gente que lo necesita y además aprendes a meditar. ¡Todos ganan!

Es hora de actuar. La obra de generosidad más pequeña, significa la vida para alguien más.

Además, la generosidad es la base de nuestra felicidad personal.

Aquí pongo disponible para todos el taller de meditación Iniciando el Camino, listo para descargar y comenzar a entrenar la mente cuanto antes.

 

Taller de Meditación Iniciando el Camino

Inicia: Hoy, mañana o cuando lo necesites

Fecha límite de inscripción: Disponible hasta el 20 de octubre de 2017

Duración del taller: 6 semanas

Incluye:

  • 6 podcasts con pláticas técnicas y filosóficas, uno por semana
  • 6 meditaciones guiadas, una por semana
  • Todo el material está listo en una sola entrega

Requisitos:

  • Uso de computadora e internet
  • Disciplina y tiempo para dedicar al menos 30 minutos al día

Costo: Un donativo de lo que puedas y tus oraciones/pensamientos/mantras para ayudar a México. Podría ser cualquier institución en la que confíes. Sugerencias para mandar ayuda a:

Oaxaca. Doctores Vicente Reynel, Alejandro Denis y Filippo Lippi. Ellos están llevando víveres, agua y atención médica a Juchitán, Puebla y Morelos.
Donativos en cuenta Banamex 4766 8403 9995 1891

Donativos via Google. Google ha habilitado un botón de Hacer Donativo en sus búsquedas. Esta ayuda la han organizado a través de Center for Disaster Philanthropy, que distribuirá los recursos en las zonas que menciono en este post.

Topos México. Organismo altamente entrenado y efectivo en rescatar víctimas de terremoto.

 

¡Cualquier acción positiva que mejore a la humanidad es bienvenida!

Inscripciones: Escribir un mail a elchocobuda ARROBA gmail.com con el título MEXICO y te mandaré una liga de descarga. Confiaré en tu generosidad y en tu palabra. No necesito comprobante alguno. ¡Tu voluntad es suficiente!

Disponibilidad: ¡Infinita!

 

Ya mandé donativo, vivo lejos de las zonas afectadas y me siento inútil

Muchos amigos y alumnos compartimos esta sensación de saber urge ayuda, pero estamos lejos o ya hicimos lo que es posible en nuestro alcance. Es un sentimiento normal que surge de las más internas fibras que nos hacen humanos. La compasión es parte de nuestro ADN, va más allá de color de piel, idioma o fronteras.

En el budismo zen entendemos que la vida es vida y que a veces ésta se manifiesta de maneras mucho más grandes de lo que podemos entender.

En el zen jamás ponemos etiquetas a las expresiones de la Madre Tierra. Por ello, nuestro trabajo no es sentirnos mal o culpables por estar lejos.

Nuestro trabajo es mandar la ayuda que se pueda, pero al mismo tiempo cuidar con amor y compasión de todo lo que nos rodea. Ayudamos a México siendo más humanos que nunca.

Ayudamos a la vida viviendo con gratitud, honestidad, rectitud, silencio y atentos a brindar auxilio cuando sea el momento.

Si estamos lejos y ya hemos enviado ayuda, meditar para estar en paz y poder transmitir esa calma todos los que nos rodean es una gran forma de continuar con la vida.

Con todo mi corazón: gracias por tu generosidad. Mil reverencias y gracias por tu enorme corazón. Eres una mano más de Avalokiteshvara.

¡Que todos los seres vivos estén libres de sufrimiento!

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Sobre violencia, humanidad básica y budismo zen

 

Desde que tengo memoria y desde que podía comprender un poco lo que hablaban los adultos a mi alrededor, he escuchado comentarios como: estamos peor que antes, la violencia está en aumento, estamos en crisis, la violencia está en aumento, la humanidad está en decadencia.

Escuché a mi bisabuela decir eso, a mis abuelos decirlo y mis padres estaban seguros que el fin de la civilización se acercaba.

Eso lo escuchaba en los años 70’s, 80’s y cuando me hice adulto en los 90’s me uní al tren de pensamiento. Comencé a consumir noticias, periódicos y columnas que apuntaban a que… ¡El mundo es un asco y nunca ha estado tan mal!

Junto con compañeros de trabajo y amigos creábamos esta imagen de la realidad en donde todos moriríamos de forma cruel a manos de los “malos”.

Ahora a finales de la segunda década de los dosmiles basta con pasar unos minutos en redes sociales para convencernos de que estamos peor que antes, la violencia está en aumento, estamos en crisis, la violencia está en aumento, la humanidad está en decadencia.

Cada generación considera que nunca ha estado peor. Pero la verdad de las cosas es que es todo lo contrario.

A pesar de la violencia de género, a pesar de la crueldad de los gobiernos, a pesar de los locos con armas nucleares, a pesar del terrorismo, a pesar de miles de políticos corruptos, a pesar de problemas de hambre, a pesar del narco… nunca en la historia de la humanidad hemos estado tan bien, tan seguros, con tantas bondades y con tanto progreso y paz. 

Ahora sí te volviste loco, Choco-tarado. ¿Qué no vez que nos están matando? ¿Qué no vez las noticias? ¡Estamos peor que antes, la violencia está en aumento, estamos en crisis, la violencia está en aumento, la humanidad está en decadencia!

Sé que esta idea es difícil de entender porque tenemos una espesa capa de ego y de miedo que afecta la percepción de las cosas.

Cada vez que nos enteramos de un suceso desagradable es muy fácil identificarse de forma personal con él, sentir furia e impotencia y entrar en modo de odio. Suspendemos la inteligencia y nos volvemos parte del problema, sin pensar en soluciones virtuosas a las cosas. Buscamos venganza, no justicia. Queremos cambio instantáneo, olvidando la historia de siglos y siglos que nos ha traído hasta este momento en el tiempo.

Creamos en la mente una división entre “mi bando” y “el enemigo”, lo cual genera más odio y violencia. Porque la violencia no sólo es causar dolor físico. La violencia comienza con pensamientos oscuros de dolor y venganza para “el enemigo”.

Peor aún, cuando nos enganchamos en la avalancha del miedo y del odio, borramos de tajo la compasión, la gratitud y nos volvemos “el enemigo”. Comenzamos a justificar pensamientos más terribles y acciones que pueden ser peores.

Entonces vivimos una guerra de egos, de división de bandos y de propagación de miedo que lastima más a la humanidad y hace que la solución se vea más y más lejana. Esto se traduce en infelicidad y sufrimiento para todos, y se transmite hacia el futuro porque nuestros niños crecen con nuestra mentalidad.

 

Olvidamos las cosas importantes

Todo lo anterior son pensamientos que he tenido desde hace mucho por mi entrenamiento como monje budista, pero que he comprobado gracias al trabajo del investigador y científico de Harvard Steven Pinker. En su libro The Better Angels of Our Nature (Los mejores ángeles de nuestra naturaleza) analiza los datos y números generados por siglos de violencia humana.

Usando matemáticas, algoritmos y datos generados por la historia de la humanidad, éste psicólogo canadiense señala que la violencia ha ido disminuyendo con el correr de los siglos. Ha sido una disminución gradual que nos ha dado la oportunidad de dedicar tiempo al desarrollo de más cultura, ciencia y condiciones para prosperar.

Si nos detenemos a pensar en esto podemos ver que hace 50 años la violencia era mucho más cruel. Hace 100 o 200 años había guerras con exterminios de poblaciones completas. Los actos violentos eran tan fuertes y frecuentes que muchos de ellos ni siquiera aparecen en los libros de historia oficial.

Ahora disfrutamos de bendiciones que ni siquiera los faraones egipcios conocían.

Pero si la violencia ha ido disminuyendo, ¿porqué se siente tan cercana, tan despiadada? ¿Porqué vivimos con miedo y pensando que es la peor era?

Por que tenemos un ego y un conjunto de opiniones que se enganchan muy fácilmente en el odio y miedo propagados por las redes sociales y los medios de difusión. Somos muy fáciles de manipular. Olvidamos los mejores ángeles de nuestra naturaleza: empatía, gratitud, auto-control, percepción de la moral y (la más importante) la razón. 

 

Sí hay solución a la violencia y a la decadencia

Es curioso ver cómo la gente se queja de lo horrible que es el mundo desde la comodidad de su escritorio o desde su teléfono móvil, sentados en un café. Todos parecen ser expertos, revolucionarios y activistas mientras se quejan usando Internet, que es la punta de las comunicaciones humanas y existe gracias al trabajo de millones de personas que han trabajado por nosotros.

El estudio del budismo zen nos abre la mente a una forma más ecuánime de ver las cosas. Nos hace entender lo que Steven Pinker y otros sociólogos nos dicen, para poder recuperar la gratitud y la fuerza. Tenemos mucho de todo. Nuestra actual pobreza no se compara a la pobreza de la antigüedad. Nuestros problemas de inseguridad actual no son ni una fracción de lo que eran.

No se trata de esconder la cabeza ante la violencia. No se trata de permitir que corruptos y criminales sigan causando daño. No se trata de huir de las necesidades de la humanidad. Todo lo contrario. Aceptamos el estado actual de las cosas para saber el terreno que pisamos y comenzar a construir un mejor futuro.

Lo que el zen nos da es la calma para ver que todos los grandes cambios sociales jamás se darán de forma inmediata, por más berrinche que hagamos.

Lo que la práctica budista nos da es la inteligencia para que la compasión sea prioritaria en nuestra mente y sea parte fundamental de la educación de los jóvenes.

Estos actuales problemas de violencia de género o de racismo, no son nuevos. Los hemos cultivado por siglos y nos llevará siglos corregirlos. La práctica zen nos da la paciencia y entereza para nunca rendirnos y seguir un paso a la vez.

El Buda nos recuerda que todos los seres vivos sufrimos, pero todos somos dignos de compasión. Todos somos buda, somos lo mismo. Sin división, sin fronteras, sin color, sin género.

No vamos a terminar con la violencia en una manifestación ni con un hashtag.

Cambiamos la historia cuidando de los demás, siguiendo el camino del bodhisattva. Forjamos el futuro cambiando desde dentro de nosotros, con cariño hacia nuestro cuerpomente y lo transmitimos a los más jóvenes… al mismo tiempo que trabajamos en una mejor sociedad siguiendo las reglas y siendo auténticamente honestos en la calidad de nuestros actos.

Haciendo de la meditación un parte de nuestro cuidado higiénico diario; educándonos en Gratitud, Compasión y Generosidad es posible educar niños que cambien la historia. Así gradualmente hasta llegar a minimizar la violencia.

La práctica zen nos recuerda que todo es vacío, que todo es silencio. Y comienza sentándonos en silencio en zazen.

 

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Ango 2017. Práctica intensa y hábitos nuevos por 3 meses. ¿Me acompañas?

buddhism

 

Para muchas comunidades budistas hay 3 meses del año que son especiales, pues se celebra el Ango. Es un período extendido de práctica, estudio y espiritualidad.

El Buda lo estableció para proteger del monzón a sus monjes. Al no poder salir por las lluvias intensas, se quedaban en uno de los templos a practicar juntos. Esto resultó de utilidad suprema, ya que toda la comunidad podía estudiar, compartir opiniones y convivir en un solo espacio. Con el final de las lluvias, los monjes regresaban a su peregrinaje.

Para el budismo Soto Zen, el Ango se sigue celebrando durante los últimos tres meses del año. Culmina con un retiro de dos días llamado Rohatsu, en la primera semana de diciembre.

El Ango es la temporada donde dejamos atrás el ego, empujamos nuestros límites un poco más y nos alejamos de todo tipo de lujos. Vivimos con solo con lo esencial. Llevamos nuestra práctica a niveles más formales y hacemos zazen por más tiempo de lo habitual.

Entendemos que el crecimiento personal siempre sucede fuera de nuestra comodidad. Es con determinación y disciplina cuando llegan los cambios a nuestra vida.

El participante de Ango debe hacer una serie de compromisos personales en los que el primer beneficiado será él mismo. Por ejemplo, dejar 3 cosas por las que se sienta apego; como comer chocolates o postres, fumar o pasar tiempo en redes sociales.

No hay trampas ni trucos. Si uno se auto-engaña, uno mismo resulta ser la primera víctima de nuestra apatía y estupidez. Así que no hay más que avanzar un paso cada día.

Mi práctica de Ango consistirá en lo siguiente (y es muy similar a la del año pasado).

  • Aumentaré mi tiempo de zazen de 40 a 50 minutos por la mañana. 20 minutos por la tarde. En domingo por la mañana (que es cuando tengo tiempo) será de entre 1:30 y 2:00 horas.
  • Practicaré yoga diario, en lugar de 3 veces por semana.
  • Leeré más libros de dharma.
  • Haré más días de ayuno.
  • Más horas de servicio comunitario.
  • Coseré un nuevo rakusu.
  • Trabajaré fuerte para abrir nuestro espacio en línea para nuestra sangha Grupo Zen Ryokan 🙂
  • Donaré un poco más de lo usual a organismos de ayuda humanitaria.
  • La compasión y la gratitud seguirán siendo el centro absoluto de mi práctica.
  • Dedicaré aun más tiempo al estudio de formas, movimientos y ceremonias.
  • No mazapán. ¡No mazapán!

Ahora, todos estos objetivos podrían no cumplirse. Uno nunca sabe cómo atacará la Señora Impermanencia. Pero la idea es hacer lo posible para llevarlos a cabo.

Sí, se ve difícil. Pero ese es el punto: que cueste trabajo, que nuestro ego tiemble y comience a resquebrajarse.

No necesitas ser budista para practicar el Ango, pero practicar zazen y leer sobre budismo te dará propósito y claridad.

El agua pacífica y tranquila se estanca. De vez en cuando es necesario convertirnos en ríos caudalosos y llenos de caídas, rocas y curvas.

Piensa algo que quieras lograr pero que no has llevado a cabo. ¿Leer más libros? ¿Correr una carrera de 5K? ¿Limpiar tu vocabulario? ¿Levantarte más temprano? ¿Dejar de mentir?

Si tienes un objetivo que cumplir, te invito a que unas al Ango 2017. Te conviene.

La primera persona beneficiada serás tú. Y luego el mundo que te rodea.

 

¿Cómo participar?

Independientes de tus objetivos personales, estas son las la bases de nuestra práctica de Ango y debes incluirlas:

Zazen. Si eres principiante, meditación ordinaria está bien. Aquí dejo sencillas instrucciones sobre cómo comenzar a meditar. NOTA: estas son recomendaciones para meditaciones simples, no para zazen.

Lecturas budistas. Tú eliges, pero puedes descargar el libro Introducción al budismo zen, por Nishijima Roshi.

Silencio. Sólo habla lo necesario, pero que sea amable y con voz moderada.

Economía. Sólo compra, come, consume lo que sea absolutamente necesario.

Compasión. Dedica al menos 20 minutos al día para hacer algo por otros seres vivos: personas, animales, plantas… ¡todos somos uno!

Cuidado personal. Evita comida procesada y cocina tus propios alimentos. Si no haces ejercicio, sal a caminar al menos 20 minutos al día. ¡Esto también es compasión!

 

¿Tiene costo?

Sí. Tu dedicación y disciplina.

 

Compromiso

Puedes hacer el compromiso personal y en silencio. La única persona a la que tienes que demostrar algo es a ti.

Si lo prefieres puedes participar en

  • Los comentarios de esta entrada
  • en el grupo de Insight Timer
  • En Twitter con el hashtag #ango2017
  • En el foro que abriré muy pronto.

Y si te interesa una práctica más formal en budismo zen, podrías unirte al Grupo Zen Ryokan (Presencial en Guadalajara y en línea). En unos días presentaré más información y cómo participar.

 

¿Cuándo comenzamos?

El 10 de septiembre de 2017 🙂

 

Para Grupo Zen Ryokan

Su participación es requerida y obligatoria. Más detalles por correo.

 

¡Gracias por tu dedicación!

Ango es para todos y beneficia a todos. No tienes nada que perder si te unes. Lo peor que puedes pasar es que aprendas más de ti y te conviertas en una mejor persona, aun si fracasas.

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El tenso Tenzo

El trabajo del Tenzo (encargado de cocina del templo) es peculiar. Hay que levantarse más temprano que todos para preparar los alimentos del desayuno que será servido en Oryoki (ceremonia de la comida). Por lo regular es arroz, vegetales en vinagre, ajonjolí y té. Suena sencillo, pero todo requiere cuidado absoluto para servirlo a los compañeros monjes.

Luego del desayuno hay que limpiar todo, pensar en la comida e ir a comprar lo que sea necesario. Al llegar del mercado hay que lavar y preparar la comida de nuevo, que es la última del día.

Por la tarde, luego de haber limpiado todo, se prepara el arroz, la soya (soja), los vegetales para el día siguiente. El encargado de cocina es el último en ir a la cama, en la noche.

En los días que pasé en retiro, mi trabajo como Tenzo fue arduo. Un día en particular, cuando estaba lavando el arroz, me di cuenta que por estar tanto tiempo en la cocina me estaba perdiendo de instrucción y práctica en el zendo.

Esto provocó sentimientos de frustración porque una parte de mi quería estar con los demás monjes, leyendo sutras y practicando junto a los Maestros.

Así que respiré y regresé mi atención al arroz. El agua fría corría del grifo para caer sobre mis manos, que movían el arroz para que el agua llena de almidones escapara por los agujeros del colador. Recordé que en la antigüedad el puesto de cocinero se lo otorgaban al monje que más méritos tenía.

No sé si yo cumplía con mérito alguno, pero sonreí al pensar que los alimentos que preparaba servían para que mis compañeros siguieran con su entrenamiento. Al cuidar la calidad de la comida, las texturas, la temperatura, la cocción, estaba poniendo amor en cada sabor, por sublime que fuera. Al ser meticuloso por los alimentos de los monjes, estaba ayudando a que el dharma continue.

Una tarde mi Maestro llegó con otro compañero que me sustituiría. Agradecí con una profunda reverencia para explicar el trabajo hasta ese momento. Un par de horas después mi amigo monje se hizo cargo de todo y yo pude ir al zendo a entrenar.

Al caer la noche mi maestro me pidió que me quedara un momento con él. Nos sentamos frente a frente, cada uno en flor de loto.

—Te voy a enseñar el sutra más grande de todos porque has estado en la cocina todos estos días. Lo he estado guardando para ti.

Con manos juntas, bajé la cabeza en gratitud.

Entonces su enseñanza comenzó: guardó silencio mientras bebíamos té.

 

 

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Regreso

 

Con una sonrisa que ocultaba su pesar, mi maestro me abrazó y dijo:

—Nos despedimos aunque nunca estamos separados. Estos días de entrenamiento han retado toda tu entereza y conocimientos. Me parece que no estás tan mal, cabeza de melón.

Hice una profunda reverencia y cada uno siguió su camino.

Con una pesada mochila me hice paso en una ciudad que no conocía. Caminé horas hasta llegar al siguiente templo en mi peregrinación, donde pasé tiempo con compañeros monjes de la tradición Chan.

Dharma. Zazen. Aprendizaje. Buda. Amitofo.

Al decir adiós, los compañeros me bañaron en sonrisas, regalos y reverencias.

Luego de muchos días entrenando, era hora de volver.

Así que estoy de vuelta y sigo igual que siempre.

No soy nada. No soy nadie. Pero cada día estoy para servir a los seres vivos.

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