Gratis: Webinar de Manejo de Emociones. Lunes 1 de junio de 2015

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Cuando llegamos a esta vida nunca nadie nos dijo que las emociones eran tan importantes y que serían la espina dorsal de la experiencia humana. Y olvidaron darnos un manual de usuario.

Crecemos siendo dominados por nuestras emociones para confundir la realidad con nuestros apegos. Sin darnos cuenta vamos por el mundo cargando un saco de tristeza, ira y angustia que es muy difícil tirar.

Por ello es fundamental aprender a reconocer y manejar las emociones; así procuraremos una vida tranquila que nos encamine hacia la felicidad propia y de quienes nos rodean.

Te invito al webinar Manejo de Emociones en donde hablaremos sobre esto y daremos algunas herramientas básicas para comenzar a entendernos.

Evento:
Webinar de Manejo de Emociones.

Fecha y hora:
Lunes 1 de junio de 2015
Ciudad de México 8:00 PM
Caracas 8:30 PM
Buenos Aires 10:00 PM
Madrid Martes 2 de junio, 3:00 AM

Si no puedes estar en vivo, el webinar quedará grabado en YouTube. La liga será publicada después del evento.

Lugar:
Google Hangouts Live en https://goo.gl/XCFbW0

Costo:
Una buena acción que ayude a alguien que no conozcas. Confío en ti :)

Interacción:
Para preguntas y comentarios en vivo, mandar mensaje en Twitter a @chocobuda con hashtag #TallerChocobuda

Espero serte de utilidad. ¡Nos vemos el lunes!

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Manda la productividad al infierno. ¡Haz menos!

Hace años yo luchaba por mantenerme ocupado de tiempo completo. Tan pronto veía una hora disponible, veía la forma de acomodar alguna actividad más en el horario. A veces era estudio de otro idioma, otras era salir a hacer más ejercicio, a veces me buscaba llamadas telefónicas qué hacer o hacía lo posible por inventar el esquema del negocio del siglo.

Por supuesto la presión social de estar ocupado era grande, pero mi presión personal generada por el autoengaño era aun mayor. En mi imaginación la gente exitosa trabajaba 76 horas al día sin parar. ¡Yo quería ser exitoso!

Y sí, en efecto tuve éxito. Logré exitosamente ser miserable debido al estrés, la tensión y la tristeza de sentirme atrapado en una caja de Skinner eterna.

Así que busqué información para curar mis males.

Encontré que el mundo de la literatura de productividad está lleno de consejos de cómo hacer mejor las cosas, cómo sacar más jugo del tiempo, cómo ser más productivo y cómo lograr todos los objetivos puestos. Los blogueros y muchos autores nos enseñan  a mantenernos ocupados de forma óptima para liberar tiempo y poder acomodar más proyectos en un vaso que ya estaba saturado.

Yo sé que muchos sitios web que hablan del tema son brillantes y ofrecen consejos útiles, pero creo muchos olvidan que mantenerse ocupados perpetuamente no es sano para nadie. Parecería que estar ocupado es más importante que trabajar de forma inteligente.

He visto consejos de todo tipo, desde cómo levantarse más temprano a listas interminables de apps para estar ocupados aun en el WC mientras usamos el teléfono móvil. Pero ninguno le daba al clavo.

Por aquellos días mi Maestro me escuchaba con curiosidad durante una sesión de Dokusan. Yo me quejaba de las mil cosas que necesitaba hacer y de cómo las horas no me eran suficientes. Guardó silencio con toda intención y luego dijo con la rigidez japonesa que lo caracteriza:

Haz menos. 

¿Qué? ¿Hacer menos? ¡Pero si TENGO que mantenerme ocupado!, pensé. Pero luego de reflexionar y de mucho zazen, me di cuenta que esas mínimas palabras contenían más de lo que imaginaba.

La vida es muy corta para encadenarnos a las listas de pendientes. Sin duda todos tenemos lugares a los que debemos llegar, metas por cumplir y obligaciones que requieren nuestra atención. Pero en este torbellino de ocupación auto impuesta, perdemos trozos de alma. Sacrificamos tranquilidad y nuestra salud por cumplir cosas que son sólo imágenes virtuales creadas por el ego.

¿Cuántas de tus ocupaciones y compromisos no son auto impuestos? ¿Has pensado cuántas veces el ego decide por ti? ¿Haz notado que la mayoría de tus ocupaciones se derivan de tus apegos y deseos?

Esa urgencia por correr 58 carreras al año, por leer 34 libros a la semana, de lograr más metas que los demás, de bajar más kilos o de producir más de lo que sea; todo ello te lo has impuesto tú mismo y está rompiendo tu ser. Afecta tu salud en mil formas que ni siquiera imaginas y, paradójicamente, mantenernos ocupados nos vuelve harto improductivos.

Así que haz menos.

Acomodar dos o tres horas al día para no hacer nada más que descansar, es parte de una buena salud.

¿Hace cuánto no te comes un helado sentado en la banca de un parque? ¿Hace cuánto no te tomas unos minutos para ver el sol fundirse con la noche? ¿Hace cuánto no disfrutas un disco de principio a fin, sentado en un sillón mientras te pierdes en la música?

En algún punto morirás y todas estas ocupaciones no significarán nada.

Haz menos. Te conviene.

Con frecuencia, la ilusión de mantenernos ocupados de tiempo completo se origina porque tenemos emociones con las que no queremos lidiar. En Heisei aprenderemos a escuchar a nuestra mente y cuerpo para poder manejar nuestras emociones de manera inteligente, antes de que se conviertan en sufrimiento. ¡Ven al taller!

 

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¡Nuevo taller de manejo de emociones negativas! Heisei 2015. Inicia en junio 22

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Problema

Las emociones negativas son útiles y naturales para el desarrollo de nuestra vida. Gracias a ellas podemos distinguir el peligro, saber cuando alguien abusa de nosotros o cuando requerimos apoyo y cariño.

El problema es que en estos tiempos de conexiones inmediatas e individualidad, el culto al ego hace que estas emociones crezcan a niveles incontrolables. Nunca nos percatamos cuando la ira, la tristeza y los celos comienzan a tomar el control de nuestras acciones. Estamos enojados, con prisa o tristes de tiempo completo.

Esto hace que nuestras vidas se vuelvan grises, nos volvemos depresivos o agresivos y comenzamos a habitar un mundo donde todo nos ataca de forma personal. Pronto la salud comienza a gastarse, y cansamos a las personas que nos rodean, erosionando amistades y relaciones.

Solución

Cuando las emociones negativas nos dominan y comenzamos a ver que nuestra tranquilidad y salud están siendo destruidas, es tiempo de actuar antes de que el problema se vuelva inmanejable.

Creemos que existe un camino de vida más tranquilo y amable, en el que podemos aprender a dejar ir las emociones que no nos ayudan y a no caer en extremos pasionales. Así crecemos y construimos un mejor mundo para nosotros mismos y quienes nos rodean.

La ira, el rencor, la tristeza o los celos; todos ellos pueden ser reducidos a su mínima expresión.

Por eso creamos Heisei, taller de manejo de emociones.

Heisei es la palabra japonesa que significa compostura, calma, aplomo, serenidad y ecuanimidad.

Inscribirte a Heisei, te ayudará a:

  • Hacer de la meditación un hábito cotidiano para fortalecer tu estado de ánimo y reacciones.
  • Estar atento a tus estados ánimo para poder dejarlos ir antes de que te causes daño a ti o los demás.
  • Buscar espacios de silencio e introspección necesarias para el auto conocimiento.
  • Reconocer tu naturaleza humana para que funcione en equilibrio con tus valores.
  • Aprender a ver las cosas de forma abierta y sin caer en extremos.
  • Entender la raíz de muchos de estos sentimientos.
  • Mejorar tu salud en general.
  • ¡Sonreír más y respirar con tranquilidad!

Cuando logramos ser uno con las emociones negativas, nos volvemos ecuánimes y más amables. No sólo te sentirás mejor, sino que la gente que te rodea se sentirá bien a tu lado.

¡Me interesa!

 

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¡Por la rebelión!

Uno de los muchos factores que permitieron que el Buda quedara en la historia y que sus enseñanzas aun sigan vigentes, es que él era uno de los rebeldes más grandes que ha visto la humanidad.

Siddharta estaba en contra del sistema, de la política, de la lucha de poderes, de la avaricia, de los placeres vacíos y de que la gente se enganchara en su propio ego. A cambio desarrolló un sistema que permitió a sus seguidores conocer la naturaleza de sus pensamientos para entender y ver el mundo por lo que realmente es.

Nunca como en estos días el dharma ha sido tan relevante. En muchos países hay problemas políticos que son de lo más vergonzoso. El racismo y la violencia de género son más fuertes que nunca. Y el consumismo sigue minando el ser para cambiar tranquilidad por relojes inteligentes y autos de lujo. La pobreza sigue avanzando, haciendo que la esperanza y los sueños de millones de personas queden destrozados por la avaricia de la minoría en el poder.

Hay quienes están contentas con todo esto y detienen la búsqueda interna para enfocar sus esfuerzos en tener más cosas. Hay millones que compran la fantasía de pertenecer a un nivel socio-cultural más alto e incrementan su deuda.

También están los que buscan derrocar gobiernos por medio de la violencia, sin medir o pensar que todo acto tiene consecuencias.

Pero, ¿y si hubiera otro camino más inteligente para rebelarse?

Si hay algo que las corporaciones y los gobiernos temen es a una población culta y que cuestione. Entonces, ¿no sería lógico comenzar la rebelión golpeando justo donde más les duele?

La cultura es el antídoto para la ignorancia porque creamos conocimiento y sabiduría para aplicarlo. No es difícil, es cuestión de leer, ir al museo y de cuestionar si lo que está en los medios masivos es lo único que hay.

Cuidar el cuerpo y la mente es de un impacto fulminante para las corporaciones y los gobiernos. Meditar diario y comer alimentos naturales es uno de los más grandes actos de rebeldía. Beber agua natural también.

Dejar de pasar por encima de los vecinos y comenzar a trabajar en equipo es base para que los países funcionen. Y no lo estamos haciendo. Hay que comenzar.

Educarnos en historia y ciencia nos hace seres pensantes que evitamos repetir los errores del pasado. Aprender historia es clave para entender todo lo que pasa el día de hoy.

Ser agradecidos con lo que tenemos aquí y ahora es MUY rebelde porque así dejamos de desear toda la basura que nos quieren vender. Así llegamos a la tranquilidad, se mejoran nuestras carteras y podemos enfocarnos más al cultivo personal.

Enseñar gratitud, compasión y generosidad a nuestros niños estará cultivando políticos menos avaros para el futuro.

Rebelarse y cambiar la historia nunca ha sido cuestión de violencia o de esperar que llegue un Super Político a salvarnos.

La rebelión comienza mirándonos al espejo y preguntar ¿Cómo puedo ser mejor y cómo puedo ayudar más a los demás?

Y entonces actuar.

¡Por la rebelión!

 

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¿Quién es esta persona? [Choza de césped 5]

Luego de algunas semanas de pausa para pensar, continúo con mi estudio del poema zen Soanka o La ermita con techo de césped. La quinta línea nos dice:

El habitante de la choza vive aquí tranquilamente

En primera instancia esta línea sólo nos indica que la choza tiene a alguien viviendo dentro. Pero lo que intriga es que Master Shitou cambia el sujeto a tercera persona. La primera línea dice con claridad “[Yo] He construido una choza de césped…”

El poeta habla en primera persona, usando todo su ser en la frase para indicar que él y nadie más ha fabricado un refugio hecho de pasto.

Pero luego se deshace del YO para hablar de alguien más que no es YO. Es alguien que él mira desde lejos, como si fuera un ser vivo más en el universo. Habla de sí mismo como si fuera alguien más, sin relacionarse directamente con él.

Y esta es toda una enseñanza sobre el ego.

Para la psicología budista el ego es sólo una ilusión. Es una colección de historias a las que nos aferramos para crear una identidad, nuestra personalidad. Por supuesto que el ego es necesario. Es lo que nos hace levantarnos en la mañana, cuidar nuestra mente y cuerpo, salir a trabajar, descansar y relacionarnos con los demás. Necesitamos un ego sano y bajo control para cumplir nuestras metas y sueños.

Un ego sano nos permite amarnos y amar a los demás. Nos hace salir adelante y ser felices.

El problema es que el ego se puede inflamar con mucha facilidad cuando perdemos de vista (o ignoramos) que el ego lo hemos construido nosotros mismos y que nos hemos aferrado a él.

Un ego enfermo genera fantasías de poder, de auto-complacencia y de importancia. También crea miedos, inseguridades y tristezas que nos llevan a la depresión.

Pasar demasiado tiempo pensando en uno mismo nos lleva a ignorar a los demás y a pasar sobre ellos para cumplir nuestros caprichos y asegurar nuestras opiniones.

Pero al final, el ego es una ilusión. No es nada más que un puñado de historias que decidimos contarnos una y otra vez.

¿Quién soy? ¿Qué soy? ¿Hacia dónde voy? Son preguntas que todos nos hacemos, pero cuya respuesta no llegará mientras sigamos montados en el ego. Pasamos demasiado tiempo buscando afuera lo que siempre hemos tenido dentro.

Cuando meditamos el ego disminuye a la mínima expresión. Lo soltamos y lo dejamos flotar. Sólo así podemos ver de lejos al constructor de la choza. Mi choza. Tu choza. La choza de todos.

Cuando entramos en meditación profunda el ego desaparece por unos segundos y nos fundimos con el universo. No hay nada qué agregar y nada qué quitar. Todo lo que está está unido por la luz dorada de la existencia. Todo tiene un sitio y propósito. Todo está unido y todo cabe en la panza del Buda.

El constructor de la choza es un ser vivo más, unido a los millones y millones de seres vivos en el universo. No diferente a una bacteria, un simio o a una vaca. Todos los seres vivos somos un solo ser.

Pero el ego se interpone y siempre quiere más. No se conforma con una choza de pasto. Quiere casas, autos, relaciones, poder y mucho dinero.

¡Qué tontos somos! Si tan sólo pudiéramos vernos por afuera entenderíamos. Y seríamos libres de nuestras opiniones y de nuestros demonios.

El ego es una ilusión creada por el constructor de la choza de césped.

Al final de la línea, Shitou usa la palabra tranquilamente.

Cuando soltamos el ego llega la paz absoluta. Se acaban las tristezas, las decepciones, la infelicidad.

Entender hasta la médula que el ego es una fantasía nos hace ver nuestro lugar en el cosmos.

Y entonces entramos a la Tranquilidad.

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¡Tienes cara de pescado! [Pensamientos sobre el humor]

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Tengo un super poder oscuro que mantengo en silencio porque me ha metido en problemas todo el tiempo desde que tengo memoria. En el pasado he sido repudiado por una sociedad de la que prometí reirme mucho.

Yo no sabía lo que pasaba pero cuando era niño mis padres se avergonzaban de mi y me reprimían. En las noches, mientras lloraba, los escuchaba riendo. Hablaban de “las cosas que yo decía”.

Y es que mi super poder llega a ser incómodo porque me hace reír tanto que parezco loco al caminar por la calle.

Es el poder de poner nombres graciosos a las personas. He tenido amigos que al estar a mi lado han sido bautizados como El Patas, El Cacas, El Macaco, El Vainillo, La Daria… y los ejemplos no paran.

Yo soy esa incómoda persona que va por el mundo otorgando nombres nuevos de acuerdo a las áreas de oportunidad que veo en la gente. Es algo que sale del alma, pero nunca lo hago en mala leche y por lo regular la gente se ríe conmigo porque, a la vez, yo promuevo que se me pongan los nombres que sean. Siempre y cuando se mantenga el respeto mutuo y se promueva la amistad, por supuesto.

En mi vida he sido El Gordo, El Führer, El Chabelo, La Mole, El Choco, El Chelos, El Dodo, El Morex, El Mofles y hasta El Caireles. Estos sobrenombres le dan balance a mi super poder porque yo también me llevo mi merecido.

Al final todo mundo se ríe, se rompe la rigidez de las situaciones y se forjan amistades con buenos recuerdos.

Y todo comienza con el sentido del humor.

Llevar la vida con ligereza para aprender a reírse de las situaciones es una expresión hermosa de la vida humana. Nos une como grupo, nos da sentido de familia y hace que las penas se vuelvan más fáciles de pasar.

El sentido del humor es parte vital de la espiritualidad. No en vano hay ramas del yoga en las que los participantes pasan horas riendo de absolutamente nada.

Tener buen sentido del humor significa poner en práctica la creatividad para estar abiertos a la crítica y auto-crítica. Quien tiene buen sentido del humor entiende de forma natural la Impermanencia de las Cosas, porque sabe que la vida es muy corta como para no pasarla bien. Además, quien tiene buen sentido del humor gozará de mejor salud… pero además transmitirá buena salud para los que estén a su lado. Es un efecto curioso, pero que vale la pena observar.

Para el budismo moderno el humor es básico. ¿Quién no ha visto al Dalai Lama o a Mattieu Ricard riendo a carcajadas por cualquier cosa? No es que ellos mismos no se tomen en serio o que vean sacrificada su autoridad al reír. Es sólo que saben que parte de la Iluminación implica una buena risa todos los días.

Reír es parte muy importante de la espiritualidad porque promueve el bienestar físico y mental. Destruye apegos, oxigena el cerebro y tiene mil beneficios más. Pero aún más allá, la risa franca y en grupo tiene un rasgo muy especial: destruye el ego.

Cuando reímos con los amigos en una fiesta, ¿te has dado cuenta qué pasa con tu YO, con tu EGO? Por unos segundos éste desaparece por completo. Al estar riendo la mente se enfoca tanto en el nuevo objeto, que el YO queda desplazado y, de hecho, entramos en una especie de meditación profunda en la que nos convertimos en risa pura.

Esta es la razón por la que amamos a los comediantes y pasar la tarde mirando una película tonta. Nos perdemos en el humor y nos olvidamos del Universo, pero al mismo tiempo nos fundimos con el Universo mismo.

Por ello no es una coincidencia que muchas imágenes del Buda tengan una franca sonrisa como característica principal.

¡La risa es sagrada!

Y no es que al reír se trate de disminuir la seriedad de las situaciones. La muerte de un ser vivo, por ejemplo, siempre es lamentable y se respeta el duelo. El problema es que a veces la gente muere de forma muy graciosa y es casi imposible no reír. Uno hace lo posible por aguantar, claro.

Todo esto viene a mi mente porque llevo varios meses que incorporé la risa a mi ritual matutino. La he hecho parte de mi día y de verdad la experiencia cambia de forma radical.

Despierto, agradezco por estar aquí un día más, estiro la espalda y hombros, bebo agua, preparo café y veo un video corto (no más de 5 minutos) de algún comediante que me guste.  Así comienzo mi día con risa. Termino mi café mientras sigo estudiando el tema del mes.

He notado que mi sentido del humor ha incrementado, me es más fácil reír y, a pesar de que a veces la vida se pone dura, no la paso mal. (Existe mucha neuro ciencia que respalda esto.)

Reír es una práctica maravillosa que estamos olvidando o que sacrificamos porque nos tomamos demasiado en serio.

Intenta reír como parte de tus mañanas. Quizá descubras algo interesante.

Ahora ve al espejo. ¿Te has dado cuenta que tienes cara de pescado?

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