Taller de fin de semana: Zen, Zazen y el Sutra del Corazón. CDMX, marzo 3 y 4

 

 

El Budismo Zen es un camino de conocimiento, introspección y quietud. La práctica incluye el estudio de textos clásicos y abrazar el silencio interno que nos da la práctica de zazen. Pero también es necesario reunirse en grupo para compartir experiencias y aprender juntos. Sólo así realizamos la Triple Joya: Buda, Dharma, Sangha.

Te invito a pasar un fin de semana de práctica. Aprenderemos qué es Zen, cómo hacer zazen y estudiaremos lo esencial de un texto clave del Budismo Mahayana, el Sutra del Corazón.

 

Taller de fin de semana: Zen, Zazen y el Sutra del Corazón

Viernes 2 de marzo de 2018, 6:00 PM a 8:00 PM. Tarde de charla y café para conocernos y estar entre amigos. Lugar por definir.

Sábado 3 de marzo de 2018, 11:00 AM a 2:00 PM. Introducción al Zen como práctica cotidiana. Introducción a la práctica de zazen y kinhin.

Domingo 4 de marzo de 2018, 12:00 PM a 3:00 PM. Zazen, lectura y estudio del Sutra del Corazón.

Requisitos para sábado y domingo: Llegar al menos 15 minutos antes, llevar ropa cómoda, haber dormido bien la noche anterior. Llevar agua y un refrigerio.

Lugares disponibles: únicamente 13 personas.

Costo de recuperación: $500

Inscripción:  Correo a elchocobuda ARROBA gmail.com

Sede: Yoga Terapia. Paz Montes de Oca no. 22, planta alta. Col. General Anaya, entre Bruno Traven y Carrillo Puerto. Mapa: https://goo.gl/maps/dZok84NZQnt

Te espero 🙂

 

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Para entender la compasión

 

Una alumna de Chile me preguntó por correo electrónico: ¿Cómo puedo sentir la compasión? A veces pienso que soy incapaz de sentir esa compasión de la que el Budismo se caracteriza y me frustro.  

Desgraciadamente en nuestra cultura occidental, hemos desterrado la compasión como práctica espiritual. Vivimos encerrados en nosotros mismos, buscando el beneficio personal aunque eso signifique pasar por encima de otros. Así que te entiendo. A veces es difícil no ser individualistas cuando todo nuestro sistema humano nos impulsa a serlo.

¿Cómo vivir en compasión? ¿Cómo sentirla?

Estudiando el dharma, por supuesto. Te sugiero que estudies a fondo las Cuatro Nobles Verdades:

1. La vida incluye sufrimiento
2. La razón del sufrimiento son los apegos y aversiones
3. Todo en la vida termina, hasta el sufrimiento.
4. Existe un camino para terminar el sufrimiento.

Tú, yo, él, la mosca, el microbio, el elefante: todos los seres somos dignos de ser ayudados y de recibir compasión. ¿Sabes porqué? Por que somos un solo ser, indivisible.

Te es difícil practicar compasión porque no has entendido las Cuatro Nobles Verdades.

Las entendemos leyendo y observando la vida. Tu sufrimiento no es más grande o importante que el mío. Todos sufrimos, todos sangramos. Nadie está por encima de nadie.

Te cuesta trabajo entender y sentir compasión por dos razones: pasas demasiado tiempo pensando en ti y y estás buscando en el budismo una medicina personal. Pero no. El budismo no es para ti, es para el universo. Estudiamos budismo porque al cuidar de nuestra mente y cuerpo, estamos cuidando de los demás. Estudiamos budismo porque entendemos que somos instrumentos de la vida para cuidar de la vida y para que la vida misma siga funcionando.

Perdón, pero el budismo carece de YO. El budismo es TODOS, TODO.

Recomiendo fuertemente que te unas a alguna organización o caridad para ayudar a otros. Entre más ayuda brindas, el significado de compasión pasará a segunto plano porque te convertirás en compasión. Entre más ayudes a los demás, el dharma cobrará sentido y la alegría llenará tu vida.

Te reto a que me desmientas.

Por otro lado, tu práctica de meditación debe ser prioridad. Recomiendo al menos 20 minutos al día de zazen. Es decir, tú con tu trasero en un cojín y sin música, sin ayudas. Solo silencio.

Gassho.

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Invitación al curso: Introducción al Budismo Zen 2. 19 de marzo de 2018

 

Con más de 2,500 años de tradición y millones de seguidores en todo el planeta, el budismo se ha mantenido vigente porque es el manual de usuario para la humanidad.

El Budismo Zen es particularmente útil para la vida contemporánea. Nos enseña lo esencial para no sumirnos en el estrés, dejar las conductas compulsivas, soltar las cosas que nos lastiman y las obsesiones. Aceptamos el estado de las cosas, como son y sin complicaciones.

El estudio del Zen, su historia, arte y filosofía, abre la puerta a una vida espiritual profunda basada en la práctica del Buda-dharma, el Silencio, la Gratitud, la Compasión y la Generosidad.

Grupo Zen Ryokan abre el curso formal de estudio Introducción al Budismo Zen 2.

¿Por qué es un grupo formal? Porque requiere compromiso, dedicación y constancia.

Esta segunda parte revisa los temas vistos en el curso anterior y profundiza en la historia, textos y personajes clave de nuestra práctica. También exploraremos las prácticas corporales para el día a día, así como para ceremonias.

La práctica de Shikantaza será rigurosa y no-negociable.

Inicia el 19 de marzo de 2018.

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Poema de la Vacuidad, por el Maestro Pang Yun

 

El viejo P’ang no necesita nada en el mundo:
Todo es vacuidad en él. Ni siquiera es dueño de su asiento,
por que la Vacuidad absoluta es lo que reina en su hogar.
¡Qué tan vacía está y sin tesoro alguno!

Cuando el sol ha salido, él camina por la Vacuidad.
Cuando el sol se ha puesto, él duerme en la Vacuidad.

Sentado en la Vacuidad, él canta sus canciones vacías
y sus canciones vacías hacen eco en la Vacuidad.

No te soprendas lo vacía que es la Vacuidad,
porque la Vacuidad es el trono de todos los Budas.

Los hombres de este mundo no comprenden la Vacuidad,
que es el verdadero y único tesoro.

Si dices que no existe la Vacuidad,
cometes una grave ofensa contra todos los Budas.

— P’ang Yun (Láico Pang), China, 740–808

Traducido por Kyonin

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La monja Chan, el monje Zen y el árbol

 

Luego de varias horas de caminar con una pesada mochila en la espalda, mi peregrinaje me llevó a un monasterio de la tradición Chan. Había hecho arreglos desde tiempo antes, así que sabían que llegaría de visita.

Desde joven me he interesado por la tradición Chan. Es muy hermosa, llena de sabiduría. Combina las enseñanzas del Buda, taoísmo y confucianismo; y fue la semilla de la que brotó el budismo zen japonés. Sus prácticas supremas son el zazen, la vida por los Preceptos, la ceremonia ritual y el respeto al Maestro, por que él o ella es la encarnación de Shakyamuni Buda.

Después de haber estado varias semanas en sesshin con mi Maestro, para mi era un paso natural pasar tiempo con mis compañeros Chan.

Cuando llegué al templo encontré a dos monjas sentadas detrás de un escritorio. Me saludaron con radiantes sonrisas, manos juntas y un “Amituofo”. Estaban junto a un altar monumental a Maitreya Buda.

 

Una de ellas se puso de pié y se presentó. Su nombre era Li. Con una reverencia me presenté. Me dijo que en ese templo están acostumbrados a recibir visitas, pero era la primera vez que recibían a un monje zen. Le parecía divertido e interesante que además viniera de México. Agradecí los saludos y me pidió que la siguiera.

Dejamos mis cosas en el salón dormitorio donde duermen juntos todos los monjes y me guió por todo el monasterio para mostrarme el lugar.

Mientras caminábamos por los salones y pasillos exquisitamente decorados, me preguntó sobre mi linaje y comentó de que se sentía feliz de mi interés sobre el Chan y los Patriarcas. Le dije que sin ellos yo no estaría ahí presente. Guardó silencio y dijo Amituofo. Ambos hicimos reverencia a manos juntas.

Li me habló del Maestro de este templo. Él es considerado la tercera encarnación de Samanthabhadra Tathagatha, así que es un hombre santo y puro. Me habló de su dedicación y de su profunda comprensión del Dharma. También hizo un breve recuento del trabajo que el monasterio realiza para la comunidad. Pude ver la reverencia y devoción en su mirada.

Al dar la vuelta en un pasillo, entramos a la sala principal. Ahí reside el Amida Buda más grande que jamás había visto. El altar tenía decoraciones en dorado y rojo, estaba lleno de ofrendas y néctar y el delicado humo del incienso lo envolvía todo. A la derecha estaba una escultura de un guerrero, guardián del templo. A la izquierda había una muy bella escultura de Kyanyin Pusa (Avalokiteshvara).

Conmovido con la magnificencia de la sala, pedía a Li que me explicara cómo era la postración en el budismo Chan. Me explicó y procedí a postrarme 3 veces ante Amida Buda. No tengo palabras para explicar las emociones que llenaron mi corazón en ese momento. Sólo había lágrimas en mis ojos. Li lloró conmigo sin decir una palabra.

Me quedé en silencio por un largo momento y no me percaté de que Li no estaba cerca. Me senté en zazen por un largo periodo.

Ella regresó con otro monje. Se presentó con una sonrisa gigante. Su nombre era Chan y me pidió que lo siguiera a un altar más pequeño que tenía una mesa larga y varias sillas. En la mesa habían libros, manuscritos, cuadernos y lápices. Me invitó a estudiar con él el Hui-neng Sutra (Sutra de la Plataforma). Perdí la noción del tiempo. Por varias horas leímos en voz alta. Al final de cada página él tocaba su campana y hacíamos reverencia.

Li regresó un poco después y dijo que la comida estaba servida. Chan y yo hicimos reverencia en gratitud por el aviso y los tres caminamos hacia el comedor.

Me senté en una mesa larga donde había al menos otros 20 monjes esperando. Cuando todos estuvimos en nuestro lugar designado, esperamos en silencio. El Maestro entró a la sala en silencio. Se sentó, hizo reverencia a manos juntas y todos comenzaron a cantar el Gatha de la Comida, en mandarín. Mi mandarín es muy básico, así que recité el gatha en la mente.

Cuando el Maestro dio la señal, todos comimos en silencio y hasta la última migaja de comida. Todo era sencillo y los sabores delicados, casi imperceptibles. Al terminar, un par de monjes levantaron los platos sucios y los llevaron a la cocina.

Li me pidió que la siguiera a conocer las otras salas del monasterio. En una de ellas, custodiada por monjes Shaolin, resguardaban dos reliquias de Siddharta Gautama, Shakyamuni Buda. Estas son veneradas y nunca se las deja solas.

Luego de recitar el Sutra de Shakyamuni, Li me llevó al jardín donde estaba un hermoso árbol resguardado por una cerca. La monja me explicó que era una magnolia sagrada y que se le atribuían muchos milagros (sí, el budismo Chan está lleno de magia).

Esta magnolia tenía la cualidad de soltar savia únicamente cuando un ser iluminado estaba cerca. La última vez que había secretado savia había sido en el año 2007. Ambos hicimos reverencia al árbol y seguimos adelante.

Regresamos a la sala principal donde me regaló muchos libros. ¡Me esperaban días de estudio intensivo!

Era hora de retirarse a dormir, así que Li me dejó solo. Comencé a arreglar mis cosas y los libros, así que me quité el suéter.

Noté que estaba mojado, pero no de agua. Palpé el líquido, que tenía un aroma extraño.

Era sabia.

Amituofo.

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Bodhidharma, poema por Raj Arumugam

 

Bodhidharma
llegó de India
y está en la corte
el Emperador Wu,
quien le pregunta:

“He construido
lugares sagrados;
he servido a los monjes
y he alabado su práctica.
¿Cuál es mi mérito?
¿Cuál es mi recompensa?”

“Nada.
No hay hada para ti.
Los actos hechos buscando
placer o reconocimiento,
no significan nada ante la Verdad”


Cuando hacemos las cosas para servir al ego, sin duda se siente bien. Más autos, más dinero, más poder, más parejas, más reconocimiento. Sin embargo son logros vacíos que terminan destrozando la tranquilidad. La mente que vive de “logar”, es una mente que no conoce la paz.

Ante la Verdad, tus logros personales no significan nada. Se pierden en entre la multitud de egos.

Ante la Verdad, lo único que importa es tu Gratitud, Compasión y Generosidad.

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