Día Mundial Sin Auto… ¡Mejor una VIDA sin auto!

Aclaración: Este texto lo escribí hace algunos años, pero sigue estado vigente. Actualmente no tengo auto y llevo así casi 10 años. No lo extraño, no lo necesito y mi vida mejoró radicalmente cuando me deshice del último. Comparto para aquellos que tienen la duda de cómo es la vida sin uno.

Me llama la atención que le hacen mucha publicidad al Día Mundial Sin Auto (21 o 22 de septiembre), como si fuera una actividad exclusiva, un sacrificio que hacemos por la Madre Tierra.

El no usar tu auto por un día pretende hacerte sentir bien porque eres uno de los que sí hacen algo por el calentamiento global y toda esa colección de argumentos.

Lo que en realidad necesitamos es promover Una Vida SIN Auto y celebrarla todos los días.

Ya sé lo que estás pensando: Es que lo necesito, es que es por seguridad, es que se ven bonitos, es que soy aficionado a los autos…

Por desgracia en las culturas de Latino América tenemos muy bien identificado el estatus y el clasicismo. Un buen auto te vuelve mejor persona, más poderoso y te permite entrar a mejores círculos sociales. Creo que eso es muy triste.

Te reto a que pienses 5 argumentos honestos y reales por los cuáles tu vida sea más feliz con un auto. Creo que no vas a llegar ni a 3.

Si piensas objetivamente, si eres honesto contigo mismo;  a menos que tu trabajo sea repartir bienes, nadie necesita un auto.

Un auto y toda su mercadotecnia te da las siguientes…

Ilusiones de tener auto

  • Seguridad. Falso. Si pretenden robarte lo harán en tu auto, sin él o en tu casa. Lo más coherente que puedes hacer en cuestión de seguridad es reducir los riesgos. Ya sea por asaltos o accidentes, el auto aumenta el riesgo. Tener auto te vuelve ostentoso porque primero viene el modelo del año, luego el mega sistema de audio, luego el iPod y el GPS. Poco a poco te conviertes en mejor target para el crimen.
  • Estatus. Falso. Lo que te da éxito en la vida son tus acciones, tus palabras de aliento, que la gente a tu lado sea feliz. El que poseas cosas por estatus te vuelve frío.
  • Tranquilidad. Falso. El tener auto te da muchas capas extras de estrés. Quizá no te des cuenta al principio, pero con el paso del tiempo se vuelve una carga para la vida. Sólo por mencionar algunas de estas capas de tensión gratuita: impuestos, combustible, reparaciones, permisos, licencias, placas, verificaciones, multas, estacionamiento y pensión.
  • Comodidad. Falso. Pasar 3 o más horas en el tráfico, ¿te parece cómodo? No lo creo. Tampoco es muy cómodo estar esquivando otros conductores o cuidarte de la policía.
  • Tiempo. ¿Crees que el auto te hace llegar más rápido a donde vayas? No hay nada más erróneo. Tienes que ver este video. LINK

No es que tenga yo algo en contra de la industria automotriz. Al contrario, ha sido determinante para llevar esta civilización hasta donde está, pero creo que es momento de frenarla en beneficio de nosotros mismos.

¿Porqué digo todo esto? Por pura experiencia personal.

Después de 15 años de tener varios autos, un día vendí el último. De pronto mi vida cambió para siempre porque pude ver, con otros ojos, cómo era mi ciudad y su gente. Y a pesar de que viví casi toda mi vida en la Ciudad de México, NUNCA tuve ningún asalto ni fui víctima de algún crimen.

Por el contrario, esa decisión me hizo una persona muy feliz.

Beneficios de vivir sin auto

  • Seguridad. Como mencioné, jamás tuve ningún tipo de problema al usar transporte público. También reduces MUCHO los riesgos porque no tener auto evita que salgas de noche, no eres ostentoso y como en la selva, la seguridad se da en manada, no en aislamiento.
  • Tranquilidad. Al no tener auto no erradicas cientos de factores qué micro-administrar. También está el hecho de que no tienes que lidiar con otros conductores. La vida se vuelve muy buena.
  • Tiempo. Vivir sin auto me regresó a devorar libros, cómics y escuché cientos de podcasts. Me di cuenta que de mi casa al trabajo hacía menos tiempo en transporte público que en auto.
  • Economía. El no tener auto es como si te subieran el sueldo. En países desarrollados tener auto implica gastar cerca de US$8,000 al año. En México el gasto por tener auto es de aproximadamente $50,000, que se esfuman en el éter. Los gastas sin darte cuenta, pero si ese dinero mejor lo inviertes, al final del año vas a estar muy feliz.
  • Ecología real. ¿Autos con mejores motores? ¿Combustibles inteligentes? ¿Empresas socialmente responsables? Ninguno de estos argumentos mercadológicos puede vencer a una sencilla verdad: caminar o usar la bici son las actividades más ecológicas que existen.
  • Ejercicio. Estar sin auto me hizo caminar. Mucho. Y no tengo qué decirte los beneficios que esto trae a tu salud.
  • Conciencia. Estar encerrado 4 horas al día en un auto te aisla del mundo. No ves lo que hay en la calle, a la gente, no convives con nadie, no puedes observar las historias que los ojos de los demás cuentan.

Ya sé que me vas a decir que el transporte público apesta, que todos van apretados, que los conductores son como simios, que los hombres ven con lujuria a las mujeres y todo el check list acostumbrado. Sin embargo, son tiempos difíciles para la economía y para la seguridad.

Creo que hay que dejar de lado las pretensiones y pensar en maneras óptimas en las que podamos vivir mejor. El tráfico en las ciudades siempre va a empeorar y no lo contrario. La seguridad igual. El no tener auto aminora riesgos y te devuelve el control de muchos aspectos de tu vida. También te vuelve más puntual porque te obliga a salir con buen tiempo de casa.

Yo pude deshacerme de mi auto hace 3 años y soy muy feliz. Y si yo pude, que soy un tipo normal, sin ninguna especie de cualidad extra a las tuyas, estoy seguro que tú también.

Es cuestión de pensar y actuar.

Nota choco budista: Aprender a ver la vida como es, aceptarla sin apegarte a lo material es practicar Aceptación. Esta cualidad del budismo nos enseña a tomar la vida como es.

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Romper los pensamientos compulsivos

koi

Una característica clásica de los humanos es que detestamos la crítica. Somos muy buenos para marcar los errores y omisiones de otros, pero cuando alguien nos dice algo, saltamos a la defensiva. Y es que no estamos acostumbrados a observar nuestra propia conducta.

Hablamos sin pensar, actuamos solo para acariciar el ego; y en este proceso caemos en comportamientos compulsivos. Si no estamos constantemente vigilando nuestros pensamientos, nos convertimos en personas con tendencias a la compulsión.

Al entrar en la mente compulsiva, llegamos a un estado en el que la vida es como un sueño. Hacemos cosas sin entender lo que hacemos. El adicto a la comida comienza a comer sin pensar. El adicto a las relaciones personales entra en la perpetua espiral de la seducción. El egoísta hará lo que sea para acariciar su ser interior, sin observar las consecuencias. El apostador lo dará todo para poder sentir la adrenalina fluir con la emoción de un juego de azar. Despertamos de ese sueño cuando es demasiado tarde y el daño está hecho. Muchas veces es irreparable.

Cuando meditamos aprendemos a seguir nuestra respiración. Con el paso del tiempo aprendemos a observar los pensamientos sin juzgarlos y sin abrazarnos a ellos. Cuando detectamos que hay compulsión o angustia por repetir algo, solo lo notamos para dejarlo pasar… como nubes al viento.

Definitivamente no es fácil. Sentarse a meditar por 10 minutos implica 10 minutos menos de Facebook, de teléfono móvil y de cualquier cosa que no requiera inteligencia.

Meditar es dejar ir el ego para que la vida transcurra sin nuestra influencia. Es guardar silencio para contemplar los pensamientos y entender que nunca han sido la realidad, sino tan sólo una pobre interpretación personal.

Sin embargo, luego de unas 6 u 8 semanas de práctica, la vida cambia. Los pensamientos compulsivos comienzan a tener otro carácter. Ya no provocan angustia, sino que comenzamos a distinguirlos para no engancharnos a ellos.

Se adquiere una mejor relación con la comida, por ejemplo. Nos volvemos conscientes de que comer de más o alimentos de mala calidad daña nuestra salud.

Prestamos más atención a las cosas sencillas de la vida y se mira todo desde un punto más tranquilo.

Todas las cosas que nos generan adicción y compulsiones, pasan a segundo término. Por ello no es secreto que meditar es una de las herramientas más útiles para alejarse de las drogas o el alcohol. Miles de terapeutas en el mundo recomiendan algún tipo de meditación a sus pacientes.

Romper los pensamientos compulsivos no es fácil en una economía que lucra con nuestros excesos. Pero existe una salida, aunque es un camino personal y tiene que comenzar en algún lado.

Meditar por unos 10 minutos al día es el inicio de un viaje de millones de kilómetros. Si no das el primer paso, jamás lo lograrás.

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Avisos varios e invitación a Mínima de Navidad 2015

Fin de Ango

Como suelo hacer desde hace varios años, a principios de septiembre anuncié que Ango iniciaba. Éste es un periodo intenso de 3 meses en el que las sanghas budistas zen estudiamos con más energía y dedicación. Así seguimos el ejemplo del Buda, quien reunía a sus monjes en un monasterio durante el monzón.

Parte de esta práctica es poner especial atención en la disciplina, capacidad de renuncia y autocontrol. Cada participante debe decir adiós a dos apegos, crear dos hábitos virtuosos o comenzar actividades de compasión.

Al final de estos meses pude ser útil a muchas personas promoviendo Gratitud, Compasión y Generosidad. Aprendí que la ternura y el amor incondicional a todos los seres es más importante de lo que imaginamos. Mi práctica de zazen fue rigurosa y extendida, aprendí movimientos y ceremonias que necesitaba, así como nuevos mantras y dharanis.

A pesar de que me fue muy duro porque me encantan, pude dejar de comer cacahuates (maní), que solo me hacen daño. Mis hidratos de carbono solo vienen por los vegetales que consumo. También pude no engancharme en las ventas especiales de Steam (juegos para PC donde invariablemente caía rendido a sus pies). ¡No compré nada y me quedé contento con lo que ya tengo! Para un gamer, eso es un logro importante.

¿Qué queda para el siguiente Ango? Mucho. El trabajo por los demás nunca se termina, así que hay más dharma que aprender y transmitir. Aun necesito seguir aprendiendo japonés, guitarra, más dharma, más historia, más neurociencia y más literatura. El grupo local de zazen necesita más atención y una nueva sede.

Mis autoengaños y estupidez son infinitos, así que aunque no haya Ango, debo seguir trabajando en ellos. Quizá algún día pueda ser mejor persona.

 

Rohatsu

Para marcar el final de Ango, estaré de retiro por algunos días. Este es un evento especial llamado Rohatsu (pron. Rojatz), donde la sangha se sienta en silencio y convive para celebrar el regreso a la vida normal.

Si me acompañaste en estos 3 meses, es momento de apreciar todo lo que sucedió, dar gracias por todas tus bendiciones y prometer que aplicarás lo aprendido en beneficio de todos los seres vivos.

Así que haz tu propia versión de Rohatsu con un día especial. Medita por tiempo extendido, has una donación de tiempo o trabajo a alguna organización en la que confíes y prepara una comida especial. Pasa una tarde leyendo un libro dharma o mirando alguna película que te inspire.

 

Invitación a Mínima de Navidad 2015

No tenía pensado hacer este taller, pero varios amigos me han pedido que lo abra. Navidad es, erróneamente, un periodo en el que el estrés y la tristeza atacan. En Mínima soltamos toda la manipulación mediática y aprendemos a aceptar la vida por lo que es, con lo que tenemos y con lo que somos.

El minimalismo no solo es dejar de comprar cosas, sino que es entender la raíz de los apegos a lo material. Esto es clave para vivir una navidad que nos llene de tranquilidad.

Si quieres ver el temario, duración y costo de este taller, haz clic aquí.

El grupo será muy pequeño. Sólo podré trabajar con 5 personas, así que inscríbete cuanto antes.

¿Cómo es que un monje budista esté a favor de la navidad? Porque es una celebración de unidad, de la calma, de vida y el nacimiento de un buda que hasta el día de hoy nos sigue inspirando. 🙂

Es un curso de 4+1 semanas en las que aprendemos el daño que nos hace la acumulación de cosas y cómo entender el valor del desapego, para poder liberarnos de todo lo que sobra. Con menos de todo aumenta la calidad de vida.

Nuestro lema es: Menos es más. Siempre.

¿Por qué 4+1 semanas? El temario principal abarca cuatro semanas, pero incluye una semana extra de Minimalismo en Navidad, muy útil para sobrevivir las presiones y depresiones de diciembre.

Incluye:

  • 4 podcasts con pláticas técnicas y filosóficas, uno por semana
  • 4 meditaciones guiadas, una por semana
  • 20 minutos a la semana de asesoría y apoyo personal vía Skype o Google Hangouts
  • Correos diarios con lecturas de apoyo

EXTRAS:

  • Copia electrónica del libro Minimalista, la vida con menos cosas
  • Semana especial dedicada a la Navidad Minimalista. Son 5 semanas en total
  • Incluye taller de meditación Iniciando el Camino. Seis semanas de meditación para que practiques cuando lo necesites. Son dos talleres 🙂

Inicia: Viernes 11 de diciembre de 2015.

Donativo: el mismo del año pasado.

Toda la información en la página del taller del año pasado. Clic aquí.

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Invitación especial: Mínima, taller de minimalismo y meditación

Varios amigos lectores me han pedido que abra un grupo de Mínima, el taller de minimalismo y meditación de Chocobuda.

No tenía pensado dar Mínima este año, pero estoy abriendo un grupo especial para interesados. Hay menos lugares de lo habitual, así que si te interesa inscríbete cuanto antes mandando mensaje a elchocobuda ARROBA gmail.com.

Es un curso de 4+1 semanas en las que aprendemos el daño que nos hace la acumulación de cosas y cómo entender el valor del desapego, para poder liberarnos de todo lo que sobra. Con menos de todo aumenta la calidad de vida.

Nuestro lema es: Menos es más. Siempre.

¿Por qué 4+1 semanas? El temario principal abarca cuatro semanas, pero incluye una semana extra de Minimalismo en Navidad, muy útil para sobrevivir las presiones y depresiones de diciembre.

Incluye:

  • 4 podcasts con pláticas técnicas y filosóficas, uno por semana
  • 4 meditaciones guiadas, una por semana
  • 20 minutos a la semana de asesoría y apoyo personal vía Skype o Google Hangouts
  • Correos diarios con lecturas de apoyo

EXTRAS:

  • Copia electrónica del libro Minimalista, la vida con menos cosas
  • Semana especial dedicada a la Navidad Minimalista. Son 5 semanas en total
  • Incluye taller de meditación Iniciando el Camino. Seis semanas de meditación para que practiques cuando lo necesites. Son dos talleres 🙂

Inicia: Lunes 24 de agosto de 2015.

Donativo: el mismo del año pasado.

Toda la información en la página del taller del año pasado. Clic aquí.

 

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¡Calma la mente ahora! 5 acciones concretas

El despertador suena y te cae como bloque de acero en la cabeza. No tienes ni 1 minuto arriba cuando en tu mente estás repasando lo último que viviste anoche y luego la atención cambia a las mil cosas que necesitas cumplir hoy. Si acaso también hay sentimientos fuertes por alguien, su cara aparece por encima de todo.

Decides poner un poco de música o encender la televisión para escuchar noticias. Tu corazón comienza a latir más a prisa sin que lo notes. Vas al baño, luego a la cocina por agua y a poner café. Aún no estás 100% alerta cuando comienzas a revisar Facebook. Escuchas los sonidos de tu familia, tus vecinos y de toda la ciudad.

Es un nuevo día y tu mente ya es un torbellino de planes, recuerdos, música, fantasías, voces y angustias. Y el caos mental a penas comienza.

Nuestra cultura está diseñada para nunca dejar la mente en paz. El capitalismo vive de hacernos sentir miserables con lo que somos para que siempre busquemos ser más y tener más. Eso crea un estado perpetuo de angustia que nos mina y destruye nuestro ser. Cuando nos damos cuenta hemos pasado una vida tratando de encontrar la calma que perdimos.

Lo que nunca queremos entender es que la calma se trae por dentro, pero al igual que una planta, hay que cuidarla todos los días, todo el tiempo.

Pero Chocobuda, es que no sé cómo hacerlo. ¡Tengo muchas cosas qué hacer y muchas cosas que me gustan! Quiero calma pero sin hacer nada. ¡Lo quiero todo!

La buena noticia es que cultivar la calma es fácil y hay muchas acciones para lograrlo. La mala noticia es que tendrás que desinflar ese ego gordo y pesado que te quiere mantener con cadenas todo el tiempo.

Aquí una pequeña lista de acciones que cultivan la calma.

 

1. Haz una mejor selección de la información que consumes

Nuestra mente es una charola de entrada permanente. La vida nos lanza datos todo el tiempo y la mente es muy buena para atraparlos todos. El problema es que no le ayudamos cuando voluntariamente consumimos información chatarra.

Lo que diré romperá tu corazón. Renuncia a Facebook y otras redes sociales que no te traigan nada más que distracciones. O al menos reduce tu tiempo en ellas. Si necesitas comunicarte con alguien, mejor escribe un email o llama por teléfono. Sí, el móvil también sirve para transmitir voz.

 

2. Mejora tu alimentación

Nunca, nunca me cansaré de decir esto: el consumo de comida procesada llena de azúcar y cereales inflama el intestino; lo que evita que tu cerebro reciba nutrientes necesarios. Además inflama el cerebro y el primer síntoma es la depresión. Hay evidencias por todos lados y la nueva ciencia nutricional respalda mis palabras. Es cuestión de buscar.

Mejorar la alimentación es el acto de amor propio más perfecto que puedes realizar. Respeta tu cuerpo y dale comida natural cocinada por ti.

 

3. Aprecia el arte

El arte y su apreciación te dan una conexión profunda y espiritual con la humanidad. Te hace poner atención y apreciar el silencio. Puede que no entiendas una pintura o escultura a simple vista, pero tu mente sí. El arte puede tocar fibras internas que no sabías que tenías, además de que te quita lo bruto.

Siempre que puedas, acude a museos, conciertos de música clásica, cine no comercial o simplemente camina por la ciudad. Te sorprenderás.

 

4. Cambia de música

Aunque no lo creas, la música es una de las entradas de información mental más poderosas. Si escuchas canciones que promueven la violencia de género o el crimen, estás envenenando tu forma de ver la vida; además de que es adictiva por el ritmo simple y fácil de digerir. En lugar de volverte una persona más tranquila, siempre estarás a la defensiva.

Si escuchas canciones de corazones rotos y desilusiones, sólo te entristecerás y verás la vida como un lugar desolador.

Opta por música sin voz. O mejor aún, por música en otro idioma. Como sugerencia puedo decir que el jazz y el pop japonés o chino siempre ponen de buen humor.

 

5. Pasa tiempo a solas

No tienes que ser monje budista o una persona mística para preparar una taza de café o té y simplemente apreciar su sabor por unos 10 minutos. Sin etiquetas, sin juicios.

Sal a caminar, elige una banca en el parque. Ve por un café. ¡Observa la vida!

Haz una cita contigo para conocerte. Te apuesto a que hay partes dentro de ti que jamás has tocado y que las distracciones evitan que veas.

Esta es una lista muy pequeña y nunca estará completa. Pero si me ayudas en los comentarios, juntos podemos hacer que crezca.

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Manda la productividad al infierno. ¡Haz menos!

Hace años yo luchaba por mantenerme ocupado de tiempo completo. Tan pronto veía una hora disponible, veía la forma de acomodar alguna actividad más en el horario. A veces era estudio de otro idioma, otras era salir a hacer más ejercicio, a veces me buscaba llamadas telefónicas qué hacer o hacía lo posible por inventar el esquema del negocio del siglo.

Por supuesto la presión social de estar ocupado era grande, pero mi presión personal generada por el autoengaño era aun mayor. En mi imaginación la gente exitosa trabajaba 76 horas al día sin parar. ¡Yo quería ser exitoso!

Y sí, en efecto tuve éxito. Logré exitosamente ser miserable debido al estrés, la tensión y la tristeza de sentirme atrapado en una caja de Skinner eterna.

Así que busqué información para curar mis males.

Encontré que el mundo de la literatura de productividad está lleno de consejos de cómo hacer mejor las cosas, cómo sacar más jugo del tiempo, cómo ser más productivo y cómo lograr todos los objetivos puestos. Los blogueros y muchos autores nos enseñan  a mantenernos ocupados de forma óptima para liberar tiempo y poder acomodar más proyectos en un vaso que ya estaba saturado.

Yo sé que muchos sitios web que hablan del tema son brillantes y ofrecen consejos útiles, pero creo muchos olvidan que mantenerse ocupados perpetuamente no es sano para nadie. Parecería que estar ocupado es más importante que trabajar de forma inteligente.

He visto consejos de todo tipo, desde cómo levantarse más temprano a listas interminables de apps para estar ocupados aun en el WC mientras usamos el teléfono móvil. Pero ninguno le daba al clavo.

Por aquellos días mi Maestro me escuchaba con curiosidad durante una sesión de Dokusan. Yo me quejaba de las mil cosas que necesitaba hacer y de cómo las horas no me eran suficientes. Guardó silencio con toda intención y luego dijo con la rigidez japonesa que lo caracteriza:

Haz menos. 

¿Qué? ¿Hacer menos? ¡Pero si TENGO que mantenerme ocupado!, pensé. Pero luego de reflexionar y de mucho zazen, me di cuenta que esas mínimas palabras contenían más de lo que imaginaba.

La vida es muy corta para encadenarnos a las listas de pendientes. Sin duda todos tenemos lugares a los que debemos llegar, metas por cumplir y obligaciones que requieren nuestra atención. Pero en este torbellino de ocupación auto impuesta, perdemos trozos de alma. Sacrificamos tranquilidad y nuestra salud por cumplir cosas que son sólo imágenes virtuales creadas por el ego.

¿Cuántas de tus ocupaciones y compromisos no son auto impuestos? ¿Has pensado cuántas veces el ego decide por ti? ¿Haz notado que la mayoría de tus ocupaciones se derivan de tus apegos y deseos?

Esa urgencia por correr 58 carreras al año, por leer 34 libros a la semana, de lograr más metas que los demás, de bajar más kilos o de producir más de lo que sea; todo ello te lo has impuesto tú mismo y está rompiendo tu ser. Afecta tu salud en mil formas que ni siquiera imaginas y, paradójicamente, mantenernos ocupados nos vuelve harto improductivos.

Así que haz menos.

Acomodar dos o tres horas al día para no hacer nada más que descansar, es parte de una buena salud.

¿Hace cuánto no te comes un helado sentado en la banca de un parque? ¿Hace cuánto no te tomas unos minutos para ver el sol fundirse con la noche? ¿Hace cuánto no disfrutas un disco de principio a fin, sentado en un sillón mientras te pierdes en la música?

En algún punto morirás y todas estas ocupaciones no significarán nada.

Haz menos. Te conviene.

Con frecuencia, la ilusión de mantenernos ocupados de tiempo completo se origina porque tenemos emociones con las que no queremos lidiar. En Heisei aprenderemos a escuchar a nuestra mente y cuerpo para poder manejar nuestras emociones de manera inteligente, antes de que se conviertan en sufrimiento. ¡Ven al taller!

 

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