Para entender la compasión

 

Una alumna de Chile me preguntó por correo electrónico: ¿Cómo puedo sentir la compasión? A veces pienso que soy incapaz de sentir esa compasión de la que el Budismo se caracteriza y me frustro.  

Desgraciadamente en nuestra cultura occidental, hemos desterrado la compasión como práctica espiritual. Vivimos encerrados en nosotros mismos, buscando el beneficio personal aunque eso signifique pasar por encima de otros. Así que te entiendo. A veces es difícil no ser individualistas cuando todo nuestro sistema humano nos impulsa a serlo.

¿Cómo vivir en compasión? ¿Cómo sentirla?

Estudiando el dharma, por supuesto. Te sugiero que estudies a fondo las Cuatro Nobles Verdades:

1. La vida incluye sufrimiento
2. La razón del sufrimiento son los apegos y aversiones
3. Todo en la vida termina, hasta el sufrimiento.
4. Existe un camino para terminar el sufrimiento.

Tú, yo, él, la mosca, el microbio, el elefante: todos los seres somos dignos de ser ayudados y de recibir compasión. ¿Sabes porqué? Por que somos un solo ser, indivisible.

Te es difícil practicar compasión porque no has entendido las Cuatro Nobles Verdades.

Las entendemos leyendo y observando la vida. Tu sufrimiento no es más grande o importante que el mío. Todos sufrimos, todos sangramos. Nadie está por encima de nadie.

Te cuesta trabajo entender y sentir compasión por dos razones: pasas demasiado tiempo pensando en ti y y estás buscando en el budismo una medicina personal. Pero no. El budismo no es para ti, es para el universo. Estudiamos budismo porque al cuidar de nuestra mente y cuerpo, estamos cuidando de los demás. Estudiamos budismo porque entendemos que somos instrumentos de la vida para cuidar de la vida y para que la vida misma siga funcionando.

Perdón, pero el budismo carece de YO. El budismo es TODOS, TODO.

Recomiendo fuertemente que te unas a alguna organización o caridad para ayudar a otros. Entre más ayuda brindas, el significado de compasión pasará a segunto plano porque te convertirás en compasión. Entre más ayudes a los demás, el dharma cobrará sentido y la alegría llenará tu vida.

Te reto a que me desmientas.

Por otro lado, tu práctica de meditación debe ser prioridad. Recomiendo al menos 20 minutos al día de zazen. Es decir, tú con tu trasero en un cojín y sin música, sin ayudas. Solo silencio.

Gassho.

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Invitación al curso: Introducción al Budismo Zen 2. 19 de marzo de 2018

 

Con más de 2,500 años de tradición y millones de seguidores en todo el planeta, el budismo se ha mantenido vigente porque es el manual de usuario para la humanidad.

El Budismo Zen es particularmente útil para la vida contemporánea. Nos enseña lo esencial para no sumirnos en el estrés, dejar las conductas compulsivas, soltar las cosas que nos lastiman y las obsesiones. Aceptamos el estado de las cosas, como son y sin complicaciones.

El estudio del Zen, su historia, arte y filosofía, abre la puerta a una vida espiritual profunda basada en la práctica del Buda-dharma, el Silencio, la Gratitud, la Compasión y la Generosidad.

Grupo Zen Ryokan abre el curso formal de estudio Introducción al Budismo Zen 2.

¿Por qué es un grupo formal? Porque requiere compromiso, dedicación y constancia.

Esta segunda parte revisa los temas vistos en el curso anterior y profundiza en la historia, textos y personajes clave de nuestra práctica. También exploraremos las prácticas corporales para el día a día, así como para ceremonias.

La práctica de Shikantaza será rigurosa y no-negociable.

Inicia el 19 de marzo de 2018.

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Poema de la Vacuidad, por el Maestro Pang Yun

 

El viejo P’ang no necesita nada en el mundo:
Todo es vacuidad en él. Ni siquiera es dueño de su asiento,
por que la Vacuidad absoluta es lo que reina en su hogar.
¡Qué tan vacía está y sin tesoro alguno!

Cuando el sol ha salido, él camina por la Vacuidad.
Cuando el sol se ha puesto, él duerme en la Vacuidad.

Sentado en la Vacuidad, él canta sus canciones vacías
y sus canciones vacías hacen eco en la Vacuidad.

No te soprendas lo vacía que es la Vacuidad,
porque la Vacuidad es el trono de todos los Budas.

Los hombres de este mundo no comprenden la Vacuidad,
que es el verdadero y único tesoro.

Si dices que no existe la Vacuidad,
cometes una grave ofensa contra todos los Budas.

— P’ang Yun (Láico Pang), China, 740–808

Traducido por Kyonin

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