La Casa de Héspedes, por Rumi

El poeta persa Jal?l ad-D?n Muhammad R?m?, o sólo Rumi para los amigos, vivió en el siglo XIII y dejó un legado enorme de sabiduría que promueve la sencillez y una vida que opta por la paz. Ha tocado corazones y mentes de miles de personas a lo largo de la historia y hoy comparto un poema que me ha acompañado estos días.

¿Hasta dónde estás dispuesto a rechazar o abrazar a tus sentimientos? Nuestra experiencia y concepto de vida depende de nuestro bagaje cultural y la colección de apegos/aversiones que portamos. Cuando nos enamoramos de ellos, dejamos de ver las cosas como son y comenzamos a odiar, rechazar y sufrir.

Rumi nos hace cuestionar, ¿y si tratáramos a nuestros sentimientos como huéspedes?

La Casa de Huéspedes
Ser humano implica ser una casa de huéspedes.
Cada mañana llega alguien nuevo:
una alegría, una depresión, una ira,
una conciencia momentaria llega como un visitante no anunciado.
¡Da la bienvenida a todos ellos! ¡Trátalos bien!
Aún si se trata de un tumulto de tristezas
que destrozan tu casa violentamente
y te dejan sin muebles.
Aún así, trata a cada huésped con respeto.
Quizá te esté dejando sin nada
porque te está preparando para nuevas alegrías.
El pensamiento oscuro, la vergüenza, la malicia;
recíbelos en la puerta con una sonrisa
e invítalos a entrar.
Agradece a quien llegue,
porque cada uno ha sido enviado
para ser tu maestro.

Traducido por Kyonin.

 

Read More

Sin esperanza del futuro

“Saludos, amigo mío. Todos estamos interesados en el futuro, porque es ahí donde tú y yo pasaremos el resto de nuestras vidas. Y recuerda, amigo. Los eventos del futuro te afectarán en el futuro. Estás interesado en lo desconocido… lo misterioso. Lo inexplicable. Por eso es que estás hoy aquí.”

Crislwell, Plan 9 From Outer Space (la peor película jamás filmada, del director Ed Wood)

Los seres humanos somos animales muy curiosos, a diferencia de otros mamíferos. A pesar de que nuestro cuerpo esté en un lugar, tenemos la capacidad de que la mente vuele a lugares muy lejanos, doblando el tiempo y el espacio para satisfacer al ego.

Hay quienes deciden vivir atascados en el pasado. Viven del recuerdo y la nostalgia de la música de sus años de adolescencia. Adoran el recuerdo de la novia o el novio de la secundaria. No sueltan sus discos de Caifanes o sus programas de televisión con los que crecieron. Atesoran nostalgia y sueños que jamás se cumplieron. Ven con alegría sus años anteriores y no dan crédito a ser felices por lo que son el día de hoy.

También hay quienes se han encadenado al futuro. Crean fantasías de lo que no ha pasado. Algunas son alegres, como ganar la lotería. Otras son nefastas y angustiantes como conflictos personales o problemas de trabajo. Se abrazan tanto al futuro que lo portan como una cadena en el cuello.

Algunos vivimos en ambos mundos y estamos preocupados de tiempo completo.

Todo esto lo escribo porque estas últimas semanas me he topado con amigos y alumnos que están angustiados por el futuro.

No saben qué pasará y han decidido abrazarlo y no ver que futuro es sinónimo de fantasía. Como no sabemos qué vendrá y como no agradecemos lo que tenemos hoy y aquí, vamos generando presión dentro de nosotros. Buscamos a toda costa asegurar el futuro.

Pero, ¿cómo podemos asegurar algo que no sabemos si pasará o no? Es imposible. Podemos anticipar algunas cosas, pero la vida siempre sigue su carrera y tiene sus propios movimientos. Son tan grandes que escapan nuestra comprensión.

Vamos tratando de controlar la vida como si tuviéramos algún poder real sobre ella. Entonces viene una de las actitudes más tontas del ser humano: tratamos de controlar una fantasía sobre algo que no ha sucedido.

No tiene nada de malo tener un seguro de gastos médicos, claro. Tampoco tiene nada de malo querer lograr un título universitario o un negocio propio.

Lo que nos vuelve infelices es abrazarnos a los objetivos y generar obsesión por ellos. Cuando esto pasa, estamos sujetos a olvidar que la Señora Impermanencia siempre puede llegar a demostrarnos quién manda. Y no, no somos nosotros.

Cuando el ego crece sin control y creemos que somos dueños de la vida, es cuando más sufrimos al entender que no poseemos nada. Ni siquiera el aire que respiramos.

En el budismo zen jamás hablamos de esperanza. De hecho, la destrozamos y la tiramos a la basura porque no nos sirve.

La esperanza es la fabricación de un futuro ideal al cual nos abrazamos. Es el rechazo absoluto del presente para cambiarlo por la idealización del futuro.

Esperanza es igual a fantasía. Invalida nuestro criterio y la capacidad de actuar el día de hoy.

Por supuesto, siempre podemos pensar en que las cosas serán buenas en los años venideros. Pero si no trabajamos por ello, jamás sucederá. Hay que plantearse un destino al que llegar, pero sabiendo que la vida cambia cada segundo.

El futuro se construye aceptando la vida como es aquí y ahora; para entonces trabajar con lo que tenemos hoy.

 

 

 

Read More

Feliz día del amor (universal y la compasión)

El amor es un sentimiento importantísimo para la humanidad. Por amor estamos decididos a hacer lo que sea, incluso morir. Ha alimentado corazones y mentes a lo largo de la historia. Ha nutrido extensos estudios y textos que intentan explicar su naturaleza para poder manejarlo mejor.

Cada 14 de febrero celebramos el amor y la amistad con regalos, chocolate, arrumacos y buenos deseos. Es la causa de nuestras pasiones y de nuestro sufrimiento. Y es, en gran parte, el culpable de nuestros problemas de sobre población.

O eso es lo que pensamos porque la verdad es que simplemente no podemos comenzar a comprender el amor.

Al hablar de amor lo primero que pensamos es lo más básico: la familia, la pareja y los amigos. Es una especie de amor que alimenta la cultura humana, pero es el tipo de amor más simple y dañino que existe.

Pero Chocobuda, el amor es lo más maravilloso y se siente re-bonito acá adentro. Sobre todo cuando mi Gertrudis me da besos por todos lados. ¿Cómo es posible que sea dañino?

Para algunas escuelas de Budismo Mahayana existen dos clases de amor. El amor simple y el amor universal.

El amor simple, el que celebramos el 14 de febrero, es tóxico porque está basado en la posesión y el apego. Es cuando la palabra YO fundamenta todas nuestras acciones y entablamos relaciones con las personas por que nosotros somos los que nos sentimos bien. Edifica el ego.

Entonces en nombre del amor manipulamos, mentimos, “conquistamos” y tomamos el control de las personas. Por supuesto que esto es una ilusión ya que todos somos independientes, pero vamos por el mundo asumiendo que somos quienes movemos los hilos de las relaciones.

Aquí viven el deseo, el apego, la esperanza y las fantasías de todo tipo. Es decir, se trastorna nuestra apreciación de la realidad y nos mudamos a este mundo ilusorio que invalida la inteligencia.

Así amar se convierte en un templo al ego en donde depositamos en otros la responsabilidad por nuestra felicidad. Generamos apegos enfermos donde no podemos estar bien sin ver o tocar a la persona, ya sea hijo o pareja.

Si algo le pasa al objeto de nuestro amor, quedamos devastados. Curiosamente, si lo mismo le pasa a alguien más, miramos todo con insensibilidad y no hacemos nada más que seguir con nuestra vida.

Este tipo de amor es centralizado y divisorio. Sólo amamos a los que están e nuestro bando, nuestra familia o equipo. La mente divisoria nace aquí, junto con la desigualdad y las diferencias. El pensamiento es “yo amo a mis padres, pero no a los tuyos”; “yo ayudo a los de mi equipo, pero odio a los contrarios”; “yo amo a los de mi religión, pero detesto a los que creen en otra filosofía”.

Sobra decir que el amor simple es la semilla del sufrimiento, el deseo y el odio.

En contraste, el budismo se inclina por cultivar el amor universal. Éste es un tipo de amor perfecto en donde todo el universo es contemplado como una unidad sagrada y completa.

Esta otra clase de amor tiene dos partes: metta y karuna.

Metta o amor gentil, es el amor por todos los seres vivos del universo, olvidando especies, etiquetas, religiones, política, fronteras, colores de piel y generos. Es entender que todos los seres vivos somos capaces de sufrir y que todas las lágrimas son saladas. Metta es querer con toda el alma la felicidad para todos los seres sintientes, bajo la inteligencia de que no hay nadie mejor o por encima de nadie. Todos somos uno.

Karuna es compasión (budista), que es la serie de acciones que nos mueven a buscar la felicidad y bienestar de todos los demás. Es una postura proactiva por hacer lo mejor en beneficio de otros.

Practicar amor universal abre la mente a la diversidad, a la cultura y libera al objeto de nuestros sentimientos. Con este amor entendemos que todos los seres son libres e impermanentes. Y justo porque nada dura para siempre, valoramos las relaciones personales como las joyas más hermosas.

El amor universal brinda felicidad a todos por igual, tanto para el que da como para quien recibe.

Un padre que practica amor universal educará hijos libres y llenos de compasión. Verá por igual a sus hijos que a los hijos de su vecino porque entiende que todos son seres vivos al mismo nivel, dignos de ser cuidados y de recibir guía y ternura.

En cambio, un padre que ama con apegos y vendas emocionales, manipulará a sus hijos para conseguir lo que él quiere. Sufrirá la impermanencia de forma épica cuando los hijos se tengan que ir, mueran o no reaccionen como él imaginó.

En la pareja el amor universal crea gratitud y bienestar. Amos saben que juntos son un solo ser que camina un paso a la vez y hacia el mismo lado. Trabajan por el crecimiento mutuo. No hay manipulación ni intenciones ocultas. La sexualidad es parte importante, pero el respeto y la comprensión son la base.

Pero una pareja de amor simple se comporta con base en la mentira, manipula, traiciona y cada uno busca afirmar su lugar en el universo a costa del otro. La sexualidad es en muchos casos lo único que los mantiene juntos.

El amor universal es infinito porque es continuado y transmitido de un corazón a otro. Cada acto de compasión, cada sonrisa, cada detalle de amistad incondicional, son un paso adelante.

El amor universal es perfecto porque es desinteresado y da felicidad a todos los seres vivos. Y es tan fácil como comenzar a practicarlo.

 

 

Read More