Karuna: Ayuda a Japón y el arte de la compasión

La situación actual con el terremoto, tsunami y crisis nuclear en Japón me da mucho qué pensar y me ha puesto muy sensible a ver cómo reaccionamos todos en distintos países. Pero sobre todo, he reflexionado en cómo funciona la compasión.

En esta cultura dominada por el pensamiento cristiano nos enseñan a ver la compasión como un simple hecho de sufrir con los que sufren. Es llegar al punto de decir “pobrecitos” los que sufren, pero hasta ahí.

He visto reacciones de todo tipo. Hay quienes en verdad sufren con las personas necesitadas, hay quienes hacen chistes,  hay quienes sólo ven la desgracia como un programa más en la TV. Y por fortuna están los que dicen “pobrecitos, hay que ayudar”.

En budismo la compasión o karuna, es muy distinta. Es el querer que los demás se liberen del sufrimiento y esa es la motivación más grande para comprender que todos sufrimos y que podemos tomar acción para ayudar a quienes están pasando por tiempos difíciles.

Para no meterme demasiado en filosofía y definiciones duras, basta decir que la compasión budista es más parecida a la solidaridad.

Es aceptar el sufrimiento ajeno y tomar acción para mitigarlo.

Esto yo lo aprendí antes de ser budista, cuando era niño, durante las acciones de rescate en el terremoto de 1985, en la Ciudad de México. Vi cómo la sociedad civil lloraba desgarrada al tiempo que llenaba cajas con alimentos, agua, medicamentos y cobertores. Algunos se enrollaban las mangas y se ponían a sacar heridos y muertos del escombro.

Honrábamos a nuestros muertos mientras hacíamos lo posible para sacar adelante a los necesitados.

La tragedia en Japón es del mismo estilo, multiplicada por 1 millón porque no cayó una ciudad, sino que toda una nación está en crisis.

“Pidamos a Dios que esto nunca nos pase a nosotros. JAJAJAJA!” – Comentario visto en Facebook

Este mensaje está mal en muchos niveles. Es egoísta, racista, ignorante, insensible y demuestra una falta de humanidad que me parece muy triste.

¿El que sean de otra raza y cultura los hace menos humanos, más lejanos?

Entiendo que no queremos que esto nos suceda o que nuestras familias y amigos pasen por algo así, pero lo que esta persona no entiende es que la tragedia en Japón, también nos sucede a nosotros.

Esta persona no entiende que hay un problema nuclear enorme y que si la radiación escapa de las plantas de energía nuclear, todo el planeta sería alcanzado de alguna manera. Por si no recuerdan, el continente americano se vio afectado por las radiaciones de Chernobyl en 1986.

En este mundo global, si una nación poderosa cae, la economía del mundo cae con ella. Así de simple.

Pon atención al gobierno de tu país

No es secreto que siempre que la atención se desvía a lo más fuerte en las noticias (en este caso la crisis en Japón) los gobiernos aprovechan para hacer movimientos a la ley que sólo convienen a pocos.

Mientras sentimos pena y ayudamos a Japón, no olvides consultar las noticias locales. Es todo lo que digo.

Ayuda

Creo que no tiene nada de malo sentir empatía por las personas que están sufriendo en Japón, siempre y cuando esté acompañada de una acción de generosidad.

La compasión es vacía si no te motiva a actuar.

Consulta los medios de comunicación de tu país y el sitio de la embajada japonesa local. Ellos te dirán cómo puedes mandar un poco de alivio para mitigar esta emergencia humanitaria.

Todos somos humanos y todos necesitamos de todos. Ayuda.

 

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G de Gratitud [El abecedario del Choco Buda]

¿Recuerdas la última película que disfrutaste? Ponla en tu mente. Regresa a esa tarde de fin de semana y piensa el porqué la disfrutaste.

Al final de la película volteaste a ver a tu acompañante, comentaron algo, se levantaron de sus asientos mientras los créditos aparecían en pantalla, y salieron de la sala para regresar a casa o para ir por un café.

Por si no lo notaste, los créditos eran un listado interminable de nombres. Actores, directores de arte, músicos, folley, contadores, diseñadores y un ejército de extras. Esos 2,000 nombres que aparecieron en la pantalla y que no viste, son las personas que hicieron posible que hayas tenido una tarde maravillosa en el cine.

Detrás de todo lo que disfrutas y usas, hasta lo más insignificante como tu ropa, el jabón, el volante de tu auto, las papas fritas, la botella de agua, la revista que lees, la computadora que estás usando en este momento, tus lentes, la silla; abosolutamente todo lo que te rodea en este instante, tiene horas de trabajo y dedicación de miles de personas.

Gracias a su trabajo y al tuyo, la civilización es lo que es.

Y aquí lanzo mi pregunta: ¿En algún punto te has detenido a dar gracias por todo lo que eres y tienes?

Estoy hablando de ser agradecido por todo lo que te rodea.

Naciste por una relación de dos personas, comes por el trabajo de miles de individuos anónimos y todo ese esfuerzo, junto con tu propio trabajo, pasa inadvertido casi siempre.

Estoy seguro de que el mundo sería un mejor lugar si tomáramos consciencia de todo esto y fuéramos realmente agradecidos por lo que tenemos.

En el budismo, la gratitud es prima hermana de la compasión y juntas funcionan para entender el lugar, esfuerzo y tiempo de las personas y experiencias que nos rodean.

Cuando sentimos gratitud, ya sea hacia la gente o hacia la vida, metta (amor gentil) nos seguirá como consecuencia. Al conectarnos con otra persona por medio de la gratitud, todas las barreras comienzan a derrumbarse.

Joseph Goldstein

Sentir gratitud es reconocer y comprender la labor y el cariño, la enseñanza de todas las experiencias que vivimos. Aun las situaciones más duras y amargas tienen un final del que, si somos inteligentes, aprenderemos y nos sentiremos agradecidos por las lecciones.

La gratitud nos da perspectiva de la importancia que tiene la vida y el universo en nuestra propia experiencia. Y, por consiguiente, nos explica el lugar que ocupamos en el cosmos.

Y lejos de todas las explicaciones filosóficas, la gratitud se siente bien. Dar gracias con una sonrisa o que nos den gracias, son situaciones que nos da felicidad en pequeñas dosis a lo largo del día.

Personalmente, cuando doy gracias, siento que colaboro un poco hacia un balance positivo tanto para mi, como para los demás.

Así que mira donde estás en este momento. Piensa en todas las personas que trabajaron para ti y piensa en todas las personas para quienes has trabajado. Piensa en todos los que te aman y piensa en quienes tú amas.

Respira profundo y di:

Gracias.

Nota choco budista: Estar atentos y conscientes de nuestro entorno y sentirnos agradecidos por ello; resultan de la Atención y Visión Correctas, que son parte del Camino Óctuple. Este camino nos lleva a una vida tranquila y feliz.

Ser agradecido no es un valor budista, sino humano. Cultívalo siempre.

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