Mata la esperanza

Posted by on junio 14, 2011 in Budismo, Vida | 15 comments

hope-skywalker

No esperes nada, pero prepárate para todo

Adagio Samurai

Uno de los fundamentos de las culturas cristianas es la idea principal de la esperanza; de que al morir, no importa cuánto sufriste en esta vida, vas a tener una recompensa por toda la eternidad.

Esta noción de que recibiremos un premio por el sufrimiento está tan implantada en nuestras culturas, que es muy difícil de combatir y verlo con objetividad.

Tenemos esperanza de que nos ganemos la lotería, de que llegue nuestro gran amor a salvarnos, de que algún día tendremos un mejor empleo o de que la vida se torne a nuestro favor y que la gente actúe como más deseamos.

Abrazamos en nuestro corazón ideas y fantasías de un futuro mejor en el que nadie nos dañe, en el que tenemos seguridad y en el que nunca nadie enfermará ni morirá. Deseamos un gran país lleno de oportunidad y de gente honesta.

La esperanza muere al último, dicen.

Pero mientras ese futuro dorado llega, seguimos siendo egoístas, malintencionados, mentimos, manipulamos, no trabajamos y nos sentamos en nuestros grandes traseros esperando. Esperando esperanza.

Algunos creen que la esperanza es lo que los mantiene vivos y es lo que les da fuerza para seguir adelante.

Pero si te dijera que la esperanza es una de las fuentes más grandes de sufrimiento, ¿lo entenderías?

Cuando ponemos todas nuestras fuerzas en crear un futuro ideal en nuestra mente y nos abrazamos al concepto fantasioso que surgió de nuestra necesidad de pensar que la suerte cambiará, estamos alimentando esa misma fantasía.

Y como es una fantasía, al no cumplirse nos sentimos derrotados y con el corazón lleno de decepción.

Sólo haz un poco de memoria y recuerda cuántas veces te has sentido decepcionado por las personas, el trabajo, las relaciones y hasta de una fiesta. La desilusión llega cuando tus expectativas crecen. Y estas crecen gracias a ti mismo.

Por todo esto, en budismo decimos que:

La esperanza es la negación de la realidad.

El repudio a tus condiciones actuales, el no aceptarlas, provoca un irremediable sufrimiento que dispara las fantasías de un futuro mejor. Y el sufrimiento es aun peor cuando este ideal no llega o los resultados no salen como los habías visualizado.

Tener esperanza es como ir gastar todo tu dinero en un juego de azar. Quizá ganes, pero todas tus probabilidades están en contra.

Sin embargo la esperanza es adictiva porque pone vendas en nuestros ojos para negar lo que sucede aquí y ahora.

No tiene nada de malo vivir con objetivos. Estar y aceptar el presente, trabajar, estudiar, cuidar una relación hoy y experimentar cada día con toda la intensidad; todo ello nos hace mejores personas hoy y nos brinda mejor calidad de vida hoy.

Tener la mente clara, sin prejuicios, sin fantasías del futuro y con los pies en la tierra, nos permite apreciar lo que tenemos. Cada bocado de comida es un triunfo. Cada abrazo es una celebración de la vida. Cada problema es un reto a nuestra capacidad. Y cada noche que pones tu cabeza en la almohada es una victoria.

Cada paso que das es una llegada al destino final, dice mi Maestro todo el tiempo.

Matar la esperanza, contra todo lo que las ideas religiosas nos indiquen, es una de las mejores inversiones. Esta es la visión ultra realista del budismo.

Sin esperanza, mucho trabajo y vivir intensamente cada minuto de tu día, sin abrazarte en el pasado y sin importarte el futuro. Eso es el fundamento de tu felicidad.

¿Esto es la peor idea que has leído en tu vida? ¡Deja un comentario para demostrarlo!

468 ad
  • Anónimo

    Parafraseando ese dicho del Sol y el dedo: “No puedes tapar la realidad con el dedo”.

    Cruda, pero al fin y al cabo la realidad tal cual.

    Nos encanta hacernos ilusiones, pero si no nos ponemos a trabajar en ellas, pues se quedan en eso y no las convertimos en realidades. Y si, la inercia de no hacer nada es brutal.

    Pero como dicen por ahí, “el que espera, desespera”…

    Actuemos.

    • Morex

      Cuántas veces no hemos escuchado “¡Qué bonito es tener la ilusión!”.

      Es muy cierto que necesitamos nuestra dosis de ficción para hacer esta vida más amable, pero el problema es que es socialmente permitido crear fantasías que luego, al no cumplirse, nos derrumban.

      Sin duda hay que ver la vida por el lado real, como es.

  • Pablo Ontiveros

    ¿Es una pregunta retorica o psicologia inversa?

    La vida es definitivamente una escuela, aceptemoslo o no. Es increible, como cada situacion o persona en nuestras vidas, existen en un momento determinado para enseñarnos algo respecto a nosotros mismos.

    Entre ayer y hoy, he tenido una serie de “decepciones”, lo que me llevo a un sentimiento de frustracion increible ¿a alguien le suena familiar?

    Efectivamente, entre el “esperar” que todo ocurra respecto a “mi a plan” y no tomar los aprendizajes de cada momento, me he venido alejando cada vez mas de mi propio yo.

    Las casualidades no existen, y el haber visto tu articulo, no es la excepcion. Gracias

    • Morex

      Nunca te alejas de tu yo. Digamos que sólo tomas vacaciones 🙂

      La única manera de terminar con la desilusión es no crearte esperanzas o expectativas. Si somos realistas y vivimos con lo que somos/tenemos hoy, las cosas se hacen más sencillas.

      Vivir con objetivos y metas es mejor que vivir con auto engaño, ilusión y esperanza.

      Abrazo!

  • Daniel J. Pedroza S.

    muy bueno el articulo, pero seguire teniendo esperanza porque lo veo como mi meta y para alcanzarla debo luchar y trabajar, ese es mi norte.

    • Morex

      Hay una gran diferencia entre meta y esperanza. Tus metas te trazan un curso de acción y tomas el control de muchos aspectos…

      La esperanza te da una fantasía de un futuro ideal.

      Si avanzamos y trabajamos con objetivos y metas, es más fácil lograrlos.

  • Anónimo

    ¿Y las frases tipo: ‘ay, ojalá no llueva en la tarde, porque voy a salir’ dónde quedan? digo, es una forma de hablar.

    Me encanta que diferencies las metas de la esperanza =)

    • Morex

      Sí, tenemos la esperanza grabada en nuestra cultura. Nada de malo querer que no llueva. Lo malo es cuando nos decepcionamos porque la realidad nos espankea. JAJAJA

  • Yo pienso que habría que cambiar la “esperanza” y sustentarla siempre con otra palabra “confianza”. No pienso que sea malo pensar que nos irá del mejor modo cuando uno sueña con algo, siempre hay que pensar de la forma más positiva que se pueda “eso para mi es esperanza” pero está sustentada en la “confianza” por que yo se que estoy haciendo lo que me es posible, con las herramientas y medios que tengo en mi presente, pienso que me irá bien, pero si algo falla no me ato al sufrimiento por que dentro de mi se que hice lo mejor posible. Saludos Chocobuda, excelente artículo

    • Morex

      De acuardo! Gracias 🙂

  • Como tu lo dijiste “No espero nada,pero estoy preparado para todo”… VIVIR ES HOY¡¡¡

  • Como tu lo dijiste “No espero nada,pero estoy preparado para todo”… VIVIR ES HOY¡¡¡

  • maria nila

    Que poderosas palabras Chocobuda, no sabes como resonaron. Justamente rompe con lo que dices, pero si la esperanza muere al último, y la verdad yo peco de esperanzada, de ilusa, pensando en el futuro mejor, pero no en el presente, de verdad tu nota me da mucho para reflexionar y para que mi “yo” vuelva de vacaciones como lo dices en un comentario previo. Gracias.

  • Anónimo

    Como dicen por ahí “crea expectativas y generarás frustraciones”.
    Confieso que mi “coco” es vivir en el momento al 100%…me pasa mucho lo que a “La Lechera”…te sabes la historia?

    ESOPO (~VI a.C)

    Una lechera llevaba en la cabeza un cubo de leche recién ordeñada y caminaba hacia su casa soñando despierta. “Como esta leche es muy buena”, se decía, “dará mucha nata. Batiré muy bien la nata hasta que se convierta en una mantequilla blanca y sabrosa, que me pagarán muy bien en el mercado. Con el dinero, me compraré un canasto de huevos y, en cuatro días, tendré la granja llena de pollitos, que se pasarán el verano piando en el corral. Cuando empiecen a crecer, los venderé a buen precio, y con el dinero que saque me compraré un vestido nuevo de color verde, con tiras bordadas y un gran lazo en la cintura. Cuando lo vean, todas las chicas del pueblo se morirán de envidia. Me lo pondré el día de la fiesta mayor, y seguro que el hijo del molinero querrá bailar conmigo al verme tan guapa. Pero no voy a decirle que sí de buenas a primeras. Esperaré a que me lo pida varias veces y, al principio, le diré que no con la cabeza. Eso es, le diré que no: “¡así! ”

    La lechera comenzó a menear la cabeza para decir que no, y entonces el cubo de leche cayó al suelo, y la tierra se tiñó de blanco. Así que la lechera se quedó sin nada: sin vestido, sin pollitos, sin huevos, sin mantequilla, sin nata y, sobre todo, sin leche: sin la blanca leche que le había incitado a soñar.

    Fábulas de Esopo. Vicens Vives

    Saludos!