Mi dieta de redes sociales

Posted by on Julio 15, 2011 in Productividad, Vida, Zen | 9 comments

Estoy tomando café.

Maldito calor JAJAJAJA.

Pero qué le pasa. Oishhh.

Estoy comiendo [Inserte foto de comida].

Jacinto Romualdez te agregó SIN tu consentimiento al grupo de Amigos Olvidados de la Secundaria.

Acabo de encender la computadora.

Cleotilde te etiquetó en 23 fotos SIN tu aprovación.

Estoy muy ocupada. ¡Tengo mucho trabajo!

Hoy no he tuiteado.

Juan X te ha mandado 567  invitaciones a unirte a Turbo Granjita Inútil.

Comer gorditas de chicarrón me provoca gases. JAJAJA

Estos son sólo algunos de los miles de mensajes que a diario se despliegan en mis líneas de tiempo de las redes sociales.  Son cadenas  de caracteres que la gran mayoría de las veces no tienen conexión, lógica, contexto y carecen de interés alguno.

Otros son seducciones de servicios que demandan tu atención e invitaciones para iniciar conexión con gente que ya habías olvidado.

Sin embargo los leía todos y me metía de lleno, teniendo discusiones sobre cuál es el mejor lugar para arreglar zapatos en la ciudad.

Y es que las redes sociales resultan adictivas para cualquiera. Son como las piñatas del nuevo milenio: las golpeas un poco con la barra de scroll y cae un dulce. Este dulce significa recompensa inmediata al esfuerzo de mover el mouse y dejar de lado las cosas de real importancia. Y claro, el dulce es una unidad de 140 caracteres que reduce la comunicación humana a un simple aviso.

Sin duda Twitter y Facebook son una herramienta invaluable para conocer noticias de importancia, lo que pasa en otros lugares y para estar al día en los sitios web que leo. También son instrumentos magníficos para coordinar esfuerzos multitudinarios que pueden cambiar el destino una nación como Egipto o Libia (México, ¡ponte las pilas!).

Pero para muchas personas son la justificación perfecta para no terminar el trabajo real y para no mantener amistades en el mundo real. También hacen que nuestro margen atención se reduzca a tan sólo unas cuantas palabras/segundos, evitando que tengamos la paciencia como para leer un libro completo.

Todo este razonamiento viene porque desde hace un par de semanas comencé una reducción significativa de mi uso de redes sociales, esto debido a que por varios meses consecutivos los mensajes se incrementaron y las invitaciones fueron en aumento.

Administrar y digerir  tal cantidad de información comenzó a ser abrumante hasta que llegó el momento en el que me provocó cierta angustia, porque además uso Facebook  y Twitter para el trabajo con mis clientes. Nada grave ni que me quitara el sueño, pero sí lo suficiente como para evaluar mi consumo de estos sitios.

Y luego llegó este video que me hizo pensar mucho:

Haciendo una evaluación de varios días decidí ponerme a dieta estricta de redes sociales, con  los siguientes razonamientos en la mesa:

– No tengo 1,500 amigos. Tengo 10 y los tengo cerca en la vida real.

– Mi familia es pequeña y a los 5 los tengo al alcance por email y teléfono.

– Siendo budista, no me aferro al pasado. No me es atractivo discutir cómo se vestía el profesor de matemáticas de la secundaria o quién era novio de quién. De hecho he olvidado casi todo gracias a mi pésima memoria.

– Mi herramienta de comunicación número 1 es Gmail.

– Estoy al alcance de mis lectores en las discusiones de los blogs y por correo electrónico.

– La comunicación humana es maravillosa. ¿Porqué reducirla a 140 caracteres?

– No soy 140 caracteres, pero la gente me percibe así.

– Me es muy incómodo ser etiquetado en fotografías que ni siquiera recuerdo cuando fueron tomadas. Peor aún, cuando ni siquiera son aparezco yo.

– Es molesto que Facebook decida con quién y cómo compartirá mi información personal.

Tomando todo esto en cuenta reduje mi uso los servicios sociales en gran medida.

Sin embargo, y aquí está la dicotomía del infierno, necesito las redes sociales para trabajar con el Chocobuda y mis clientes. Así que bueno, la directiva es usarlos de manera profesional y no para matar el tiempo.

Cerraré  mi cuenta personal de Facebook ya que abrí una nueva que exclusivamente utilizo para trabajar.

En cuanto a Twitter, activé los avisos por correo para cuando alguien me busque directamente.

Y claro, no pienso renunciar de lleno a las redes. ¡Sería un grave error siendo comunicador/escritor/geek!  De vez en cuando, ¿porqué no?, un par de mensajes, fotos de comida y disfrutar charla informal no están mal.

Llevo dos semanas así y la verdad se siente bien. Es liberador.

¿Y tú? ¿Cómo manejas las redes sociales? ¿Eres adicta/adicto? ¡Grítalo en los comentarios!

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  • Yo si soy adicto, lo reconozco. No pasa un instante en el que revise la app de Twitter si es que tiene el indicador de nuevos mensajes, y si la cierro para concentrarme, entonces instintivamente agarro el teléfono y checo Twitter desde ahí.

    Debo de plano ponerme un alto, ahorita hice recorte de personas a las que sigo, estoy eliminando “páginas” y “amigos” de Facebook, feeds de Google Reader, y se siente bien.

  • Avryl Acevedo

    Hola Chocobuda,
    irónicamente llegué a ti por TW. Algo que me ha servido para manejar mi tiempo y el uso de las redes sociales vs. productividad es filtrar el # de contactos en ambos casos (FB y TW) efectivamente, no quiero saber del pasado-además qué flojera- y viviendo lejos de familia y amigos (recién me mude hace 1 año de ciudad a un pueblito) han sido muy buenas herramientas. Tw ha sido para mi genial, (encuentro blogs geniales como el tuyo, estoy aprendiendo de finanzas personales, tengo mi entrenador personal y 3 o 4 amigos además de frases que muchas veces me hacen el día (actualmente sigo el reto de no quejarme por 21 días) que me ha venido muy bien. Me funciona revisar mis correos por la mañana e ingresar a las redes un poco antes de comer. Es todo. Saludos desde Cabo =)

  • Jose Del Toro

    ¿Qué hay Morex? Hace un año, si era adicto, lo reconozco, sin embargo, una vez que me deshice de la Blackberry y comencé a utilizar un teléfono sin aplicaciones de Internet, me he retirado un poco de ambas (Facebook y Twitter). Una me ha servido para mantener el contacto con algunas personas y para retomarlo con otras (Fb). La otra (Twitter) me proporciona un sinnúmero de información científica, claro está que no la puedo leer toda, ni de chiste, y pues no estoy conectado todo el día. Lo que si trato de tener al día son mis RSS en Google Reader, leo lo más que puedo durante el día, pero en efecto, también llega mucha basura.

  • Alberto Antonio Mateos Fernánd

    Yo también me he puesto a dieta… pero no de redes sociales, mi dieta es de seguidor de “señores importantes”.
    Me explico, empecé siguiendo a multitud de personajes públicos de relevancia, como políticos, periodistas de renombre, partidos políticos y el resto de la “tribu importante”.
    Como entusiástico puse en mi post http://tribunaavalon.blogspot.com/2011/03/el-tsunami-twitter.html
    Pronto me dí cuenta de mi error, ¿Por qué seguir a quien es demasiado importante para importarle lo que tu digas?
    Dejé de seguirlos de un día para otro, a todos de golpe…
    Pasé a opinar de unos y de otros, a opinar e incluso participar en campañas a la contra…
    Yendo a sus perfiles o entrando en sus hilos de conversación…
    De esa forma me mantengo al tanto y no soporto todo el TL de ellos.
    Mano de Santo, mis seguidores han crecido exponencialmente, mi autoestima reforzada y creo que los señores importantes se sienten algo más controlados…e incluso mis seguidores son más humanos y mucho más importantes de verdad… Ahora solo sigo a quien me sigue, si a alguien le parece interesante lo que digo… a mí me deberá parecer interesante lo que esa persona manifieste.
    Es mi reflexión y así os lo cuento, un cordial saludo de Avalon

  • Anónimo

    Yo antes si era adicta a twitter, pero de un tiempo para acá y de manera natural he ido reduciéndo mi espacio ahí, tampoco las he dejado y no creo dejarlas, pero ya no siento la obligación de leer todo lo que ponen y además tengo cosas mas importantes que hacer.

    Por cierto, yo soy de las que tuitean: me estoy sacando los mocos XDDDD

  • No creo que las Redes Sociales sean el problema, es el uso que le damos nosotros, yo las uso como herramientas para adquirir conocimiento.

  • Angeles Taboada

    Es una excelente reflexión, sin embargo tengo varios comentarios al respecto. 1. Tener facebook o twitter no significa que no leas 1 libro o más. 2. ¿Porqué hacen promoción a Gmail?, 3. Citando a Roberto Bolaño “Quien olvida a sus amigos se olvida a sí mismo”. 4. Las redes sociales no son “la” forma es “una” de evadir la realidad. ¿Justificar el vicio? Es algo para pensarse. Pero te felicito por la entrada, es un tema muy controvertido.

  • Gabriela Nieblas

    Odio el facebook, la red social que encuentro más útil es el twitter, CLARO DEPENDE DE A QUIEN SIGAS, pero me gusta que te puedes enterar de temas de tu interés, y no como en facebook que te enteras de cosas que no te importan, y esque facebook es un fenomeno social, es parte de la vida, tipico: “hay fulanita me borró de su lista de amigos”, “aii que sangrona no me ha aceptado la solicitud de amistad”, “No me comenta nada”, “Aiii la ingrata se enteró de mi cumpleaños por facebook y no me ha felicitado”… AHH MALDITO FACEBOOK, por eso hace mucho que ya no tengo facebook personal, no lo soporto, sólo tengo el facebook de mi blog para tener contacto con los seguidores.

    Por cierto, muy bueno el blog, hace poco empezé a seguirlo, lo vi en Fácil de digerir.

  • Salvador Strada

    mi caso no es tan extremo, pero igual si soy adicto, pero hace una semana tenia un poco mas de 200 amigos en facebook, de un dia a otro, solo mantengo a 50 mas o menos, y se tengo una sensacion de aire impresionante, al tener menos amigos, hay menos notificaciones, lo que me llevara dentro de poco a no revisar tan seguido mi facebook