¡Insurrección! Cuestiona tus valores familiares

Posted by on febrero 9, 2012 in Activismo, Vida | 8 comments

¡Insurrección! Cuestiona tus valores familiares

 

No es una coincidencia que la base de toda sociedad sea el núcleo familiar. En el seno de la familia aprendemos, crecemos y obtenemos las herramientas para enfrentar la vida adulta de la mejor forma posible.

Bajo la supervisión de los adultos y personas con más edad que nosotros, nos adentramos en la cultura y aprendemos a ser ciudadanos de nuestro país con la moral, la ética y la mística que nos inculcan. Nos integramos a la historia, patriotismo, religión, fiestas, celebraciones, modales y sistema de respeto de nuestros padres.

Una nación está formada por su gente y la gente está formada por la familia.

Estamos hechos de nuestros valores familiares y la gran mayoría nos sentimos satisfechos con ellos. Así ha sido la vida por generaciones y no tiene porqué cambiar. No hay necesidad alguna de cuestionar porque pensar demasiado es hasta inmoral ¿Correcto?

Esto viene a la cabeza porque basta leer las noticias del día para darnos cuenta que el mundo está cambiando fuertemente. Han habido revoluciones gestadas en las redes sociales, los sistemas legales y económicos de nuestros padres se están derrumbando y es imperativo un cambio de valores para la humanidad.

Pero los grandes cambios, los que quedan en los libros de historia, comienzan siempre por la célula más pequeña: tú.

Nos la pasamos quejándonos del sistema, los políticos, el dinero y depositando la responsabilidad de los problemas en terceros. Pero la semilla del cambio está en nuestras manos. En tus manos.

Entonces, si tú eres el agente del cambio que necesita el mundo, ¿no resulta lógico comenzar con lo que eres y lo que te forma?

Si lo que te forma es la familia… ¿Has cuestionado alguna vez tus valores familiares? ¿Lo que te enseñaron en casa es lo correcto? ¿No existe una mejor forma de comportarse y resolver los problemas?

Cuestionar todo es lo que nos hace comprender el mundo y adaptar la realidad a lo que funcione. Cuestionando hacemos que la ciencia y las sociedades avancen porque así entendemos lo que está mal o es poco eficiente; y trabajamos para inventar o mejorar.

Y la familia no puede quedarse fuera. Debemos cuestionar nuestros valores familiares, a pesar de que esto pueda ser considerado una falta de respeto hacia nuestros padres y abuelos.  Sólo así podemos mejorar y pasar una nueva cultura a las generaciones nacientes.

Algunos valores familiares a cuestionar y a mejorar son:

Alimentación. ¿Tradicionalmente, nos hemos alimentado bien? ¿Somos una familia basada en carbohidratos o mucha carne? ¿Hay historias de sobrepeso que se pudieron corregir? ¿Hay historias de gastritis por abuso de irritantes? ¿Realmente quiero vivir con sobrepeso, justo como los demás?

Alcohol. ¿Es lo normal ver al tío Paco vomitando de borracho? ¿Se usa el alcohol como pretexto de reuniones? ¿Es lo normal abusar del alcohol ante una desgracia o fiesta? ¿No existe una forma más sana y barata para celebrar?

Cultura. ¿Tenemos que escuchar este tipo de música? ¿No existe más entretenimiento que la TV y el soccer? ¿El equipo de soccer de mi padre, tiene que ser el mío? ¿De verdad tenemos que pasar el fin de semana así? ¿Qué hay más allá de esto? ¿Qué tipo de música, películas o TV hay en otros países?

Honestidad. ¿Justificamos el robo, la mentira y el abuso sólo porque somos pobres? ¿Robamos la electricidad, agua, cable u otros servicios? ¿Vemos como héroes a quienes tomaron ventaja de personas honestas? ¿Dejamos de pagar impuestos y soy parte de la corrupción del país?

Drama. ¿Necesitamos hacer drama por todo? ¿No sería mejor llevar una vida sin exageraciones y ver las cosas como son? ¿En lugar de quejarnos todo el tiempo, no sería mejor callarse y tomar acción?

Finanzas. ¿Llevamos finanzas sanas? ¿Es normal vivir con deuda? ¿No sería mejor ahorrar y prever? ¿No existe una mejor forma de controlar los gastos?

Superstición. ¿Realmente creo en todo lo que dicen los abuelos? ¿No existen formas más científicas de resolver problemas? ¿En verdad quiero depositar mi destino y responsabilidades en amuletos, astros o seres mágicos? ¿Qué pasa si uso la razón y me documento antes de creer a ciegas?

Religión. ¿En verdad hacen sentido las historias religiosas? ¿Creemos por convicción o porque me lo inculcaron? ¿La religión de mi familia es la única? ¿Estoy dispuesto a abrir mi mente a que existen más religiones? ¿En verdad me siento bien y libre siguiendo esta religión? ¿Es realmente necesario tener una religión?

Machismo. ¿De verdad queremos tratar a las mujeres así? ¿Es necesario aterrorizar emocionalmente o golpear? ¿Es necesario ser tan primitivos? ¿Porqué no respetar y caminar juntos?

Respeto. ¿Porqué tratamos así a los adultos mayores? ¿Por fuerza debemos menospreciar a los jóvenes? ¿Tenemos que burlarnos de la autoridad todo el tiempo?

Disciplina. ¿Nos damos demasiadas licencias para no cumplir metas? ¿Nos consentimos de más? ¿Posponemos las obligaciones ante la fiesta? ¿Dejamos todo de lado cuando estamos tristes?

Cuestionar y poner a prueba nuevas formas de pensar y de hacer las cosas, es la mejor herramienta para crecer y dejar de lado vicios que hemos arrastrado por generaciones. 

Con esto no faltamos al respeto a nuestros ancestros o padres, sólo estamos mejorando el sistema. Y quién sabe, quizá en el futuro el país también crezca.

¿Tienes el valor para cuestionar tus valores familiares?

  • Anónimo

    Excelente entrada.

    Voy a sonar a viejo, pero es real: en los últimos años se ha visto una degradación de los valores de una manera impresionante.

    Identifico la satisfacción inmediata (así, en general) como lo que nos está llevando directamente al abismo. Ésta aplica a cada una de las cosas que pusiste en tu disertación:

    Es más rápido “echarse” un gansito y una coca, que permitirse y darse el tiempo de DISFRUTAR una buena comida, por simple que esta sea.

    Es más rápido solventar mis penas y llevarlas (¿ahogarlas?) en alcohol, que resolverlas…

    Es más fácil tomar el control remoto, poner el cerebro del lado y “enchufarme” en los “maravillosos” programas ofrecidos en la televisión que desplazarme a algún lugar a recibir cultura por cualquiera de mis sentidos. Es más fácil ver TV que pensar…

    Y hasta ahí le dejo, porque si no, me escribo un artículo en los comentarios.

    Y si, la semilla del cambio está en cada uno de nosotros, no en nadie más.

  • Excelente post… y sí, al menos en la parte de alimentación yo sí me he planteado esas preguntas… en general las familias no saben comer saludablemente… al menos yo estoy tratando de mejorar eso en mi familia y en las familias que leen mi blog! 🙂
    Comparto tu post con mis amigos!

  • Muy bueno Morex, un placer siempre leerte , NAMASTE.

  • A este respecto creo que el Budismo es como ese amigo cuestionador que siempre te habla con netas incómodas, que no lo quieres escuchar pero al final terminar por aceptar que tiene algo de razón.

    Un punto clave en nuestra vida siempre viene después de hacer ese cuestionamiento, de poner todo en juicio, muchas veces descubrimos que un horizonte mucho mejor es posible tras dicho análisis.

    te mando un abrazo desde tierras potosinas, excelente blog

    y yo no tomo tequila, yo tomo namasté! 😀

  • Pingback: Experimenta con todo ¡Sin miedo! | Choco Buda()

  • ramongomz

    Me encanta este blog. En mi familia aún no entienden, y soy un hombre adulto, que haya decidido no creer en Dios y seguir el Dharma. Lo mejor es cuando me dicen: eso ya lo decía Cristo. ¿Cristo?, a ver… que esta filosofía tiene 3000 y pico años. No, mi padre no es el que se parece a mí sino más bien al contrario. Lo digo sin acritud.

    Gracias, Chocobuda, la verdad es que dejas muy clarito lo que es el camino y como seguirlo en la vida urbana y diaria.

    • Morex

      Es muy difícil que las personas entiendan el budismo cuando no son receptivas. Lo mejor es ser discreto y respetuoso… pero muy amable cuando alguien te pregunte.

      Gracias por leer! Bienvenido a Chocobuda 🙂

  • Stephany Santiago

    A mí en lo particular eso de cuestionar a mi familia se me hace pertubador, o no sé si es que lo esté llevando a otro punto enfermizo. Me pone triste buscarle respuestas a por qué hicieron lo que hicieron en sus juventudes, o por qué no hicieron lo que no hicieron, o por qué permitieron o no permitieron algo, sobretodo saber que ya no puedes hacer nada. Pero del resto, cuestionarlo todo es clave para mejorar nosotros y mejorar a los que no rodean. Siempre hay que ver más allá 🙂 Me encanta haber encontrado este blog.

  • jcesarmo

    El día de ayer, mi esposa me comentó que una mamá estaba en un grupo de Facebook, pidiendo si alguien le pudiera vender un par de justificantes médicos para su hijo.

    Al escuchar ésto, me dió una tristeza muy grande porque a un niño, que no es todavía totalmente responsable de su vida (eso le toca a los papás hasta determinada edad), le están fastidiando su escala de valores.

    Como le contesté: “Educando al futuro del país…”