La perfección de la enfermedad

Posted by on Abril 26, 2012 in Budismo, Vida, Zen | 5 comments

Una de las cosas que más me gustan el budismo es que es absolutamente realista. Es crudo y aquí no hay ni esperanzas ni sueños del futuro. No hay miel sobre hojuelas. Sólo hay realidad, trabajo y consecuencias (buenas y malas) de nuestras decisiones.

Ser budista no significa sólo leer libros o citas que motiven, sino que implica ser dueños de nuestros actos y aceptar la vida tal como es.

La vida tiene de todo: algerías, besos, aplausos, logros personales y salud. Pero también incluye tristeza, abandono, ira, derrotas, enfermedad y muerte. Es un sistema que se mueve al mismo tiempo y que es el engrane del universo.

Con el entrenamiento y práctica diaria aprendemos a ver las cosas como son, a fluir con la realidad y a aceptar todo lo que venga.

Y por más que lo rechacemos, la enfermedad es parte de la vida y tenemos que aprender a no rechazarla, sino a abrazarla y ser uno con ella. Rechazar la enfermedad reditúa en sufrimiento.

Esta crudeza budista no significa que debamos adoptar una actitud de derrota o nihilista, para nada. Lo que nos da el budismo es un terreno sólido en el cual pisar, para de ahí construir hacia arriba.

Al ser uno con la enfermedad estamos aceptando que es parte de nosotros y nosotros de ella. Sabemos qué es y sabemos que, como todo en el universo, no durará para siempre. Pero lo más importante es que el miedo se desvanece.

Entonces con estos elementos, es mucho más fácil tomar las acciones correctas para salir de la enfermedad y recuperar la salud.

Pero Chocobuda, es muy fácil aceptar una gripe. ¿Qué pasa con enfermedades serias como el cáncer?

Una gripe, infección estomacal, SIDA o cáncer no son diferentes. Son estados adversos en los que necesitamos comprender lo que pasa, perder el miedo y simplemente fuir con ellos para salir adelante… aun si el resultado es la muerte.

La enfermedad es perfecta. Es parte de la vida y no la podemos rechazar. Le da equilibrio y significado a la salud y nos hace valorar nuestros esfuerzos preventivos.

Es parte de la experiencia de estar vivos y con la mentalidad budista, aun en la enfermedad más grande, podemos estar en paz y sin sufrir.

Lectura recomendada: How to be sick, por Toni Bernhart. LINK

  • Omar Israel Carreño Robles

    Mi estimado Morex,

    Aquí comentando el artículo con una compañera, nos quedamos pensando, en cómo dos simples mortales que no somos budistas podemos aceptar esta situación o todas las que describes en el artículo.

    Entendemos el hecho de que es un deber ser y una buena posibilidad, pero cómo llegar a aceptar eso, no es tan fácil, y mucho menos en casos como el cáncer, o vaya aceptar cualquier cosa como sea.

    Danos luz hermano, que nos quedamos intrigados y a medio proceso.

    Saludos,

    Omar Carreño

    • Morex

      Hola, Omar! Como siempre, es un placer tenerte por acá.

      No necesitas ser budista para aceptar la realidad como es. Sin duda estudiar el dharma (enseñanzas del Buda) es de gran ayuda, pero llegar a aceptar las cosas como son es cuestión de sentido común y lógica.

      Llegar a aceptar que tienes cáncer, por ejemplo, es una cuestión de simplemente no querer sufrir. Hay una gran diferencia entre decir:

      “Tengo cáncer.”

      A decir:

      “Tengo cáncer. Pobre de mi. Ahora qué voy a hacer. Seguro diosito me está castigando por ponerle el cuerno a Chucha. Me va a doler. Y no tengo dinero. Y la quimioterapia. Qué voy a hacer? Ya me lo decía mi madre… blah blah blah”

      Aceptar las cosas como son es no ponerle etiquetas emocionales ni relaciones con el pasado. Estoy enfermo. PUNTO. Y la enfermedad siempre se va.

      Como mencioné en el post, cuando entiendes la situación, de forma automática se pierde el miedo y es más fácil salir adelante… aun con tratamientos agresivos como la quimioterapia.

      La enfermedad es lo que es. Nada qué agregar y nada qué quitar. Es la vida.

      • Omar Israel Carreño Robles

        ¿Y cómo podríamos irnos entrenando en esto? Sobre todo mi amiga me comenta porque tiene a su hijo y le gustaría irlo educando en esa idea…

        • Morex

          Si es un niño pequeñito (0-6) no haría nada. Pero ya más grande es buena idea ir hablando con él para que sepa que todas las criaturas vivas en este universo nos enfermamos y morimos con el tiempo.

          Claro que hay que elegir bien las palabras, pero la idea es nunca mentirle. Ejemplo: “Sí, hijo, las inyecciones duelen. Pero no las puedes evitar.”

          Nada de mentirle con que “los muertos van al cielo”. Nada. Siempre hablar con la verdad, pero hacerlo entender que la vida incluye lo bueno y lo malo. Y lo malo hay que aceptarlo también.

  • MaRtIUkS

    Muy cierto lo que dices Chocobuda.

    En este tiempo que llevo leyéndote y a raíz de los dos cursos que he tenido la suerte de tomar contigo, si cambia mucho la perspectiva de las cosas, sobre todo de las circunstancias o situaciones que pueden parecer caóticas o que visualices todo como si se terminara el mundo.

    Muchas gracias por seguirnos aportando cosas de las cuales yo en lo personal aprendo mucho.

    Saludos