Porqué odias a los optimistas

Posted by on octubre 1, 2012 in Budismo, Vida | 7 comments

Porqué odias a los optimistas

¿Te has preguntado porqué odias a los optimistas? Sí, esas personas molestas que siempre saludan, todo mundo sabe quién son, organizan el pastel de cumpleaños y siempre están pensando en la siguiente fiesta o reunión.

Son aquellos que saludan a todos, siempre están muy bien arreglados (aunque sean feos) y tienen esa estúpida sonrisa en la cara.

Y te molestan porque, ¿cómo es posible que alguien esté de buenas todo el tiempo? ¿Qué nadie se da cuenta que son unos hipócritas?

No tengo dudas de  que deben haber personas que realmente quieran engañar a todos con un acto público de optimismo y buena vibra, cuando no todo en la vida es dulce. Quizá encuentren mucho provecho en organizar el pastel oficinal (cortado con circulito en el centro) y se sientan reafirmados cuando todo mundo los saluda.

Pero te son molestos por una razón: no aceptas que haya alguien que esté genuinamente de buenas 24 horas al día.

Claro que por otro lado, también están los optimistas auténticos.

Una persona optimista de verdad es la que siente todo lo que una personal normal siente. Se enoja, tiene días malos, se entristece y llora con la separación.

Pero la gran diferencia entre un optimista de pose con uno real, es que el último está atento a sus emociones, deja que fluyan y se recupera en un corto tiempo.

Y es que estar de buenas es todo un arte que necesita entrenamiento y ganas para en verdad entender que no todo en la vida es oscuro.

En el budismo estudiamos las Cuatro Nobles Verdades y la primera nos dice que la vida incluye el sufrimiento.  Al comprender esto, sabemos que así como hay tristeza y abusos, también existe la sonrisa y el cariño por todos los seres vivos.

Al asumir que tu día estará lleno de personas y situaciones difíciles, estás aceptando la materia prima que tienes para construir el mejor día de tu vida.

Y sabemos que hoy es el mejor día porque todo en el universo es impermanente. Nada dura para siempre y eso es el combustible para que aprecies cada segundo que pasas en esta gran aventura.

No podemos estar de buenas todo el tiempo y sería ingenuo creerlo de corazón.

Pero podemos disfrutar lo que somos y lo que tenemos tan sólo por un día.

¿Mañana? En verdad no importa.

  • jajajajajaja! Toing, yo si odio a los optimistas de tiempo completo, esos que llegan gritando en lunes por la mañana: ¡¡¡BUENOS DÍAAAAAAAAAAAS!!! y que todo les parece maravilloso… si, se me hace que estoy amargada XD

    • jajajaja! si hay día que se antoja sacar la lengua a todos y picarles el ombligo! no más porque soy bien gestudita! Abrazos Sandy! 🙂

      • Jajajajajajaja! siiii, jajajajajajaj
        ¡Abrazos grandoootes para tí! =D

    • Agustín Hernández

      Jajajajaaj. Yo igual, por lo regular estoy de buenas, pero en serio que a veces uno no trae paciencia para los optimistas de tiempo completo. Digo, para que tanto brinco estando el suelo tan parejo. Pienso que si las personas están muy contentas deberían de actuar en consecuencia en lugar de estar sólo diciéndolo. Jeje

  • Disfrutar lo que somos y lo que tenemos y sentir la vida, todo! Que chido! Abrazos chocos! 🙂

  • Denisse

    Desde hace tiempo (algunos años) he sido de esa idea… que si es posible ser muy feliz y contagiar a los demás. Sin embargo, cuando llega el dolor o la tristeza, lo mejor es reconocerlo y dejar salir el sentimiento en lugar de intentar refugiarse en un “no pasa nada”… Cuando uno se desahoga se libera de esa carga y es más fácil retomar el camino de la tranquilidad que “intentando” disimular y al final uno explota…
    No hay duda de que la verdad es el único camino

  • jcesarmo

    Interesante y provocador artículo.

    Con el paso (¿peso?) de los años, el dejar fluir mis emociones, me ha permitido ver como son cada una de las cosas que pasan en mi vida a diario, sin aderezarlas con algo que no existe. Son y punto, y como tal, las debo digerir y sacarles provecho.

    Un abrazo.