Bebe tu café

Posted by on Mayo 18, 2016 in Budismo, Zazen, Zen | 4 comments

Shokyo Miura, a Buddhist monk and one of the on-site priests, carries cups of coffee past a statue of Buddha at Tera Cafe in Tokyo, Japan, April 1, 2016. REUTERS/Yuya Shino

En una tarde de primavera un estudiante y su viejo maestro disfrutaban una taza de café. El estudiante habló:

—¿Para qué sirve el zazen, Maestro?

—No sirve de nada— respondió el sabio.

—¿Entonces para qué practicarlo?— preguntó el alumno.

—No tengo idea. Bebe tu café.

Y el estudiante se iluminó.

Muchas personas se sientan a meditar pensando que estarán más tranquilos y que combatirán el estrés. Algunos quieren poner la mente en blanco, por alguna razón. Otros quieren ser tocados por dioses o ángeles. Un puñado más quieren viajar por el tiempo o tener profundas experiencias fuera del cuerpo.

El zazen (meditación zen) no sirve para nada. Es una pérdida de tiempo porque no te hará millonario ni exitoso. No tiene nada de especial.

Solo nos sentamos, apreciamos la vida por lo que es y dejamos pasar los pensamientos sin aferrarnos. No juzgamos nada. No comentamos nada.

En zazen nos hacemos pequeños para que la vida transcurra sin que la contaminemos con conceptos o etiquetas.

La iluminación nunca es el fin de la práctica budista. La iluminación está en contemplar la vida sin chatarra mental.

Un volcán, una nube o el excremento; nada en el universo requiere de nuestra palabrería o pensamiento para estar y cumplir su misión. Solo están.

Todas tus preocupaciones, tristezas, deseos, amores o ira. Todo es ficción que nos aleja de las cosas como son.

Así que respira. Por hoy, bebe tu café.

  • Deva Aletheia

    Queridísimo maestro, que bonito lo que escribes, sonrio 🙂
    Estoy bebiendo mi mate en este caso, conectando con cada una de tus palabras.

    Gassho,

    Deva

  • Stephany Santiago

    Era necesaria esta entrada 🙂
    Saludos

  • Judith

    🙂 gassho.

  • Yerko Mileta

    Que bonita enseñanza. Justo llega a mis ojos en el momento que empezaba a degustar un tinto café, por supuesto cambió el sentido de tal taza, pues no solo degusté el café sino un maravilloso instante de la Vida.
    Gracias!