Destruye tu creatividad con estas simples acciones

Así como hay acciones claras para aumentar tu creatividad, también hay una ruta segura para destrozarla. Y parece que muchos seguimos ese camino, pues la concentración y las musas tardan cada día más en llegar.

Mala alimentación, apegarnos a las opiniones y vivir para cumplir caprichos; son algunas de las conductas que nos vuelven personas feas y ancladas a nuestro ego.

Hoy comparto estas cinco acciones para arruinar la creatividad. Son fáciles de seguir y tienen toda la intención de ser psicología inversa… y con algo de humor.

Si quieres saber más sobre cómo mantenerte en plena creatividad y aumentar tu productividad, no te pierdas el próximo taller: Omoi, meditación para creativos (y no tan creativos).

 

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[Video] Chocoscopio: Para mantener la creatividad

El martes 3 de agosto tuvimos un buen Chocoscopio sobre cómo mantener la creatividad y la inspiración. A veces es necesario entender que ambas no dependen del ego, sino de la constancia y la disciplina.

Ser creativo no significa ser desparpajado o abusar del cuerpo. Crear requiere entrenamiento y dedicación. Todo ello se puede lograr cuando tenemos la mente en paz. Y para ello contamos con la mejor herramienta del mundo: la meditación.

En esta transmisión nuestro CEO, El Tamal, estuvo dormido. Así que esperamos que aparezca a cuadro la próxima.

Si te interesa saber más sobre meditación, creatividad, te invito a Omoi, taller de mindfulness para creativos.

 

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Chocoscopio: Para mantener la creatividad. 2 de agosto de 2016

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La hoja en blanco, cuerdas sin tocar, lienzo vacío, teclado en silencio. Todos estos demonios modernos llegan a cobrar nuestra tranquilidad cuando la mente creativa se topa contra la pared.

¿Cómo mantenerse creativo? ¿Cómo resolver problemas que parecen imposibles? ¿Cómo conservar la ecuanimidad en momentos de alto estrés?

Ser creativo no solo es cuestión de talento, sino de entrenamiento y práctica. En este Chocoscopio revisaremos algunas técnicas que nos permitirán ser creativos en todo momento… siempre y cuando convirtamos el placer en disciplina. Sí, la disciplina no es mala.

Martes 2 de agosto de 2016

CDMX 4:00 PM / Buenos Aires 7:00 PM / Caracas 5:30 PM / Madrid 11:00 PM

Si no alcanzas a conectarte para la  transmisión en vivo, el video de la charla será publicado al día siguiente.

¡Te espero!

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Creatividad de los lugares menos esperados

En los más de 20 años como creativo y trabajando para agencias y diversos clientes, me topé con problemas que retaban mi inteligencia al máximo.

Había quienes no sabían bien lo que querían, pero esperaban un resultado espectacular. Estaban los que asumían que sabían más que el creativo, y no puedo olvidar a los pocos que me daban linea abierta para crear lo que yo quisiera.

En todos los casos mi compromiso era fuerte porque entendía que las personas invierten dinero en material publicitario, web o editorial y necesitan sacar el máximo provecho. A algunos esto los convierte en personas muy irritables y que están en constante presión. Misma que transmiten a los que trabajan con ellos.

Eso para mi siempre fue un reto porque quienes están bajo presión constante se dejan llevar por la prisa, la ira y el enojo; sacrificando la razón y su inteligencia en el proceso. Ésto deja poco espacio para avanzar en el trabajo creativo y uno se debe adaptar a producir con mayor velocidad.

Así que debía recurrir a mi creatividad de manera acelerada, forzando al máximo la mente y produciendo ideas a todo vapor.

¿De dónde sacar ideas? A veces la música ayuda mucho. Ver libros con trabajos de otras personas también ayuda.

Pero donde siempre encontré la mayor fuente de creatividad era cuando botaba todo lo convencional y me dedicaba a observar mi entorno.

Descubrí que la creatividad siempre está ahí, pero con la presión de la vida la vamos cubriendo con basura mental.

¿Cómo encontrar la respuesta a un problema cuando estamos tan centrados en la urgencia? ¿Cómo solucionar cualquier situación si el ego nos ha vuelto engreídos y obtusos?

Al tener la mente tranquila se puede sentir la claridad o lo pesado del aire. Se pueden ver colores y formas con ojos frescos. Los números, las recetas, las notas musicales… ¡todo se percibe en niveles más profundos con la mente serena!

Yo sé que existe el mito de que producimos mejor bajo presión, pero una cosa es tener la necesidad de resolver cosas rápidas y otra es hacerlo de manera óptima y bien pensadas.

Al estar centrados y enfocados podemos descubrir que la solución a un reto no está en producir ideas aleatorias para ver cuál funciona. No.

La creatividad corre por las venas del ser humano, está en nuestra naturaleza, y es mucho más fluida si practicamos la atención consciente.

Para ello entrenar en mindfulness es una gran ayuda, así como apagar las distracciones, cerrar los libros, callar las conversaciones y salir a caminar.

La creatividad se manifiesta en los colores de un parque, en la sinfonía de la ciudad, en las matemáticas que suceden bajo nuestra nariz.

Es cuestión de dejar el ego de lado para vivir en el presente y poder crear.

Si quieres saber más sobre creatividad y Mindfulness, ven a Omoi, el nuevo taller de Chocobuda. ¡Pocos lugares! Clic aquí.

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La oficina minimalista

La oficina minimalista

En la cultura oficinal existen muchos mitos y leyendas urbanas. Algunas personas aseguran que trabajar más de 12 horas es lo adecuado para demostrar productividad. Otros cuentan que mal comer o comer poco es lo que caracteriza a una persona comprometida con el trabajo. El homo reunionis es aquella criatura que disfruta de las juntas de más de 3 horas.

Pero quizá uno de los mitos más populares es el del Escritorio Desordenado.

Por alguna razón que rebasa la lógica, se piensa que entre más papeles y caos existan en un escritorio, más productiva o creativa es la persona.

Y nada puede estar más lejos de la verdad.

Una oficina en caos lo único que hace es generar angustia. Afecta la productividad, nubla el juicio y provoca grandes cantidades de estrés.

Al tener pilas de carpetas, notas y hojas, vamos saturando el medio ambiente en que trabajamos. De pronto no podemos encontrar las cosas y nos engañamos pensando que “se ve desordenado, pero sé dónde está todo”.

Quizá esa afirmación sea correcta. Lo que no podemos ver es que la saturación nos cuesta la salud.

Por un lado está la parte física del desorden. Los papeles apilados son superficies perfectas para que el polvo se acumule. Y como son documentos que creemos utilizar, jamás se limpian.

Pero la parte más afectada es la salud mental. El cerebro, aunque no lo notemos de manera consciente, registra y cataloga toda la información que le llega por medio de los sentidos.

Cuando sometemos a la mente a que catalogue papeles, adornos, fotos, facturas, herramientas, artículos de papelería y todo lo que puedas tener en la oficina; la estamos sometiendo a que trabaje de más. Esto afecta la productividad porque le estamos alimentando de basura y pierde el tiempo ordenándola y tratando de saber dónde está todo.

Un minimalista sabe de estos inconvenientes y se ocupa en siempre tener las superficies planas libres de saturación.

Podemos trabajar, ser creativos y productivos en ambientes limpios y frescos.

Al ordenar todas nuestras herramientas de trabajo, ya no perderemos el tiempo buscando el lápiz o un sello.

Pero parecería que el orden es una ofensa. Es como si nos doblegáramos ante un tirano.

Nos revelamos por medio de mini desafíos que nos hacen sentir importantes, y por un asunto de ego, olvidamos cultivar la salud mental.

Contra todo lo que podamos pensar,  ser minimalistas no es tan difícil. Es cuestión de entender que coleccionar cosas sin sentido, repercute en la felicidad.

Pero es cuestión personal, a fin de cuentas.

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¡Me super URGE!

¡Me super URGE!

¡Me super URGE! es una de las frases más comunes en las oficinas en México.

Implica que algo es de suprema importancia… pero en superlativo, exagerado y expandido. Si el conflicto no es resuelto o la petición no es atendida en tiempo inhumano, habrán serias consecuencias.

Y claro, es una de las oraciones más estúpidas que jamás escuché.

Cuando alguien lanza esta gema lingüística, por lo regular lo hace para:

  • Fingir que está trabajando más que tú.
  • Para exhibir su pequeño nivel de poder.
  • Para declarar su incompetencia y su pobre planeación.
  • Para compartir su miseria y tensión con todo el ecosistema oficinal.

Con esto se logra avanzar en el trabajo apilado y también poner tensos a todas las partes interesadas en el proyecto en cuestión.

Y es bastante triste, en realidad.

El lenguaje jamás es inocente. Todo lo que decimos tiene una intención, y ¡Me super URGE! es quizá la frase más egoísta que pueda existir.

Pasa por alto las necesidades, sentimientos y carga de trabajo de otras personas; para satisfacer los deseos y frustraciones de alguien con un poco más de poder.

Convierte en objetos a las personas que tienen la desgracia de estar un nivel más abajo en la jerarquía de la oficina.

Obliga a la gente a trabajar a toda velocidad, incrementando el margen de error y las posibilidades de fracaso. Y cuando las cosas salen mal, al que le super URGÍA el proyecto, se desligará de toda responsabilidad.

Sé que es difícil evitar el ¡Me super URGE!, pero no imposible.

Si tienes buena planeación, un método de productividad que funcione y sabes decir que no a trabajos de emergencia, poco a poco tu entorno se volverá más amable. Lo digo por experiencia.

Al final de cuentas, nuestro trabajo hablará por nosotros.

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