Budismo y hábitos para navergar el caos

NOTA: Soy sólo un tonto de mente simple que plasma aquí lo que piensa el hamster que habita dentro de mi cráneo. No pretendo hacer análisis político, tomar bandos o siquiera entender lo que pasa a mi alrededor. Hablo como persona, como monje budista y como ser humano. Lo que aquí escribo es el reflejo de mi infinita ignorancia e ingenuidad que siempre me ha caracterizado. Lee bajo tu propio riesgo.

Son tiempos difíciles para la humanidad. Hay crisis económica, política y humanitaria en muchos lugares de conflicto del planeta. México, Venezuela, Estados Unidos o Siria son sólo algunos.

Revisando, pensando y sentándome en zazen con todo esto, me doy cuenta que en todos los conflictos hay características base en común.

No importa de qué conflicto se esté hablando, una de las principales víctimas es la compasión.

Parecería que hemos asesinado nuestra capacidad de empatía, esa que nos lleva a pensar que el otro también está sufriendo y que tiene la misma capacidad que yo de pensar diferente.

Pero Chocobuda, ¿cómo es posible que los políticos/criminales/narcos/líderes sufran? ¡Ellos son el mal encarnado!

Los que consideramos enemigos son personas también y, peor, están en sufrimiento constante. Por ejemplo, tienen que vivir con ellos mismos y con su sed de poder/dinero, así como con las consecuencias de sus actos. Eso debe ser horrible de verdad.

Sin duda hay personas que causan mucho daño. Pero eso no las hace menos personas.

Esto me lleva a mencionar otra característica de los conflictos humanos: el concepto de separación.

Sí, sé que voy a recibir una lluvia de basura por esto, pero separar a la humanidad en bandos jamás ha funcionado. Y la historia humana me respalda.

Separar a la humanidad en buenos y malos genera una división tan profunda, que es muy fácil tornarse al fundamentalismo y la polarización. Surgen pensamientos como “si no estás conmigo, eres mi enemigo”, y en esa medida es muy fácil convertir al enemigo en objeto. Deja de ser persona.

Cuando eso pasa, el odio comienza y envenena la mente. Suspende la razón y la violencia surge. Esa es la raíz de la violencia de género o el racismo, entre otros.

Estás mal de la cabeza, Chocobuda. Nosotros somos los buenos. Los políticos son los malos. Hay que hacer que caigan. Necesitamos justicia.

Una vez que convertimos a alguien en objeto, podemos juzgarlo pasando por alto nuestros propios problemas. Nos volvemos fundamentalistas y creemos que nuestro bando es el que ha sido enviado por los dioses. Luego nos enfocamos sólo en las cosas malas del otro y comenzamos a usar la palabra “justicia”, aunque no la conozcamos. Lo que se busca en realidad es culpables para luego cobrar venganza.

Justicia y venganza son muy fáciles de confundir en la mente envenenada por el odio.

Y podría seguir. El hecho es que en tiempos desesperados se vuelve urgente tener un sistema de valores que nos permitan entender la vida de manera pacífica y profunda. Tal sistema se llama budismo.

No, no es que crea que todo el mundo deba convertirse al budismo. Es sólo que nos apunta a valores universales que necesitamos cuidar como la compasión, la generosidad y la cultura.

Entender que todos los seres vivos son capaces de sufrir, hace que el corazón se abra.

Saber que la cultura, el arte y la ciencia son la base del conocimiento humano y la peor pesadilla de los gobiernos corruptos, nos llevará a tomar mejores acciones.

Observar la naturaleza y nuestro propio cuerpo nos da el conocimiento de que ningún cambio es automático. Todo lleva tiempo de gestación, aun los grandes cambios sociales.

A la vez, el estudio y comprensión de los hábitos nos da cimientos sólidos para controlar las cosas que están a nuestro alcance. Tener buenos hábitos de trabajo y estudio, por ejemplo, cuidará nuestra mente y razón, a pesar del caos de nuestro país.

Saber instalar hábitos positivos nos permite pensar con claridad, calma el estrés y nos da dirección.

Tanto el estudio del budismo, como la comprensión de hábitos, pueden ser herramientas insuperables para momentos de crisis.

¿Necesitas saber más de hábitos y cómo lograrlos con éxito? Ven a Shojiki, taller de hábitos.

 

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Por qué fallas en tud propósitos de año nuevo [Hábitos]

Las fiestas de diciembre son un tiempo maravilloso para relajarse, dejar que el invierno llegue y de celebrar la vida. Nos da la oportunidad de revisar todo lo que hicimos en el año y pensar en lo que queremos lograr para el siguiente.

Idear nuestros propósitos de año nuevo es muy divertido porque imaginamos el futuro con algún nuevo hábito o mejorando uno que no sea tan afortunado. Hacemos listas y nos preparamos con mucha ilusión.

Suenan las 12 campanadas con las que nuestra felicidad estalla en abrazos y buenos deseos. Llega el 1 de enero y estamos listos para mejorar la vida.

Pero pasan las semanas, regresamos a la rutina y un mes después los propósitos quedaron encerrados en el recuerdo. Continuamos la vida con los mismos vicios, malos hábitos y deseando que las cosas sean distintas.

Desgraciadamente, ésto no le pasa sólo ti o a tus amigos. Nos pasa a todos. Y hay razones científicas que explican este fenómeno:

1. El cerebro humano no puede procesar los propósitos
El problema con generar propósitos es que son sinónimo de una fantasía. En la mente generamos esta imagen de que la vida cambiará mágicamente sólo con desearlo (lo siento, amigos de The Secret). Lo que el cerebro necesita en realidad es pensar en acciones cortas que nos lleven hacia el resultado final. Es decir, el objetivo final es importante, pero si primero no generamos la ruta a seguir, perderemos el enfoque en cuestión de días.

De acuerdo con el Prof. Baba Shiv, de la Universidad de Stanford, se necesita practicar fuerza de voluntad. Ésta se procesa en la corteza prefrontal del cerebro, el área detrás de nuestra frente. Para que el cerebro pueda calcular lo necesario para los propósitos de año nuevo, se necesita una fuerza de voluntad enorme, buena memoria a corto plazo y una buena capacidad para resolver problemas abstractos.

Al dividir un propósito en acciones pequeñas y al definir el camino a seguir, el cerebro tendrá menos qué procesar, menos material para fantasías y te será más fácil lograr lo que necesites hacer.

2. El cerebro disfruta los hábitos, no la fantasía de los propósitos
Todos tenemos la magnífica capacidad de imaginar y de soñar. Unos pensamos en un mundo mejor, otros pensamos en ganar la lotería, otros en que podrán dejar de fumar.

Imaginar la vida en mejores condiciones es parte de nuestra naturaleza y es lo que enciende la chispa del cambio. El problema es que queremos vivir de estas fantasías sin saber que lo que en verdad motiva una vida mejor, es el cultivo de hábitos.

Si nuestro propósito de año nuevo es convertirnos en corredores, fallaremos a menos de que comencemos por levantarnos temprano diariamente y calzarnos los Nikes.Los hábitos nos definen y aunque tengamos la fantasía de que somos seres únicos y sorprendentes, la verdad es que somos animales rutinarios y disfrutamos tener hábitos.

Definimos hábitos como acciones rutinarias de ejecución automática que no cambian con el tiempo. El cerebro se siente muy bien con ellos porque quitan trabajo a la mente para que se pueda enfocar en lo que realmente importa.

Pensar en 100 propósitos de año nuevo es una tarea fallida, a menos que pienses en el hábito que te lleve a ellos.

3. La soledad no funciona y no le gusta a la mente
Creer que tu propósito de año nuevo es sólo tuyo y que a nadie le importa, es un grave error. Te sorprendería saber la cantidad de personas que quieren lograr lo mismo.

Otro grave inconveniente de los propósitos es que asumimos que somos la única persona en el planeta. Damos por hecho que todo lo haremos solos.

Esto es real en el sentido de que nadie más podrá tener disciplina o fuerza de voluntad por nosotros. Pero nos referimos a que si buscamos un grupo de apoyo, será más fácil comprometernos.

¿Quieres convertirte en corredor? Busca un grupo de corredores en tu comunidad o en Facebook. Únete a ellos y participa en sus eventos y reuniones.

¿Quieres aprender a alimentarte mejor? Existen cientos de grupos a los que puedes acudir, en línea o en vivo.

La idea es entender que nuestro cerebro no es el de una iguana, que puede pasar su vida en solitario. Tenemos un cerebro de primate que evolucionó para que todo lo hagamos por y para el grupo social.

Por supuesto hay una gran cantidad de estudios científicos sobre los propósitos y sobre los hábitos. Aquí sólo expuse algunos que son de suma importancia para entender porqué fallamos año con año.

¿Qué propósito de año nuevo has cumplido? ¡Cuéntanos en los comentarios!

Si necesitas saber cómo crear hábitos con todo éxito, ven a Shojiki. Es un taller de hábitos que proporciona un método exitoso probado por muchas personas, donde la meditación y el conocimiento son la base del cambio.

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[Compasión Aplicada] Entrevista a Bárbara Guerra de Año Nuevo DF 2015

México está pasando por tiempos difíciles. Desgraciadamente el odio parece ser un artículo de primera necesidad porque corre en todos sentidos. La desesperanza se puede sentir en el aire (pronto escribiré al respecto).

En esta locura polarizada por bandos, crimen y política, la compasión y la generosidad son víctimas innegables. Nos cuesta mucho trabajo dejar de enfocarnos en lo malo y la vida se nos va cuando reemplazamos la razón por el odio.

Sin embargo también hay historias de esfuerzos que vale la pena sacar a la luz. Detrás de todo lo que sucede están las personas que renuncian a la preocupación y toman acciones directas para cambiar las cosas.

Mientras muchos pasan sus días propagando la ira, el miedo y buscando venganza, Bárbara Guerra, amiga, alumna y ciudadana, rompió la apatía y decidió el camino de la compasión.

Dar a conocer su proyecto aquí en Chocobuda sirve como muestra de que sí se puede actuar sin violencia y con generosidad, cuando nos enfocamos a nuestra área de acción.

Hoy presentamos esta entrevista para conocer más sobre los esfuerzos de Bárbara y para que nos unamos a su proyecto.

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Cuéntanos un poco sobre ti.
Me llamo Bárbara Guerra, tengo 30 años recién cumpliditos y vivo en la Ciudad de México. Soy Ing. en Sistemas y trabajo en horario godín: de Lunes a Viernes. Juego tocho bandera en un equipo mixto y me gustan mucho los felinos (por cierto si les gustan, busquen la fundación Black Jaguar White Tiger, también es de un chico mexicano). Usualmente digo que nunca tengo mucha vida social, pero rara vez estoy en mi casa jajá.

¿Cómo se llama tu proyecto?
Se llama Año Nuevo DF 2015, me pareció adecuado para definir cuándo y dónde.

¿Qué te inspiró a comenzar?
Cada año pienso en la emoción que me daría salir a entregar juguetes en navidad a los niños y comida a gente de bajos recursos en comunidades lejanas, lo cierto es que en ninguno hice nada. Este año pensé que no hay porqué comenzar a nivel macro y dejarlo en intentos, así que he decidido salir simplemente a mi ciudad.

Pensé en ir yo sola porque realmente estoy convencidda de hacerlo pero no caería mal una ayuda extra por lo que comencé a “pasar la voz” para conseguir voluntarios para entregar las cosas, armar paquetes o simplemente donar. Este año estuve haciendo sin querer queriendo obras pequeñas de caridad en el metro, regalaba mi comida, mi botella de agua, cedía asientos y me quedaba una emoción bastante agradable, los actos de caridad no es para presumirlos pero pensé en tomar un paso más esta vez y claro que va a funcionar.

¿Has participado en otros esfuerzos de este tipo?
Liderados por mi, no. Pero sí desde mi juventud (bueno todavía soy joven, pero antes más joven) he participado en servicios sociales en mi escuela, en la universidad y en el trabajo en diferentes lugares como Morelos, Michoacán, Atlacomulco y dentro del mismo D.F. desde pintar escuelas, recorrer casas para ayudar a las familias, cursos para pequeñitos y todo lo que se pusiera en el paso.

Es muy gratificante para mi hacerlo. Pienso que quizá ese tiempo lo pude haber pasado tomando una siesta o metida en el tráfico para ir a comprar algo que ni necesitaba, así que el balance es muy bueno, me abre la mente, me saca de mi zona de confort y siempre, siempre, siempre me ha hecho reafirmar y darme cuenta que mi situación es fabulosa y no debería quejarme por nada.

¿Cuáles serán tus acciones?
De aquí a que llegue la fecha, recoletar y recolectar todo lo recolectable: manos, vehículos, donadores, mensajeros que pasen la voz.

El plan es salir en año nuevo. ¿Porqué elegí año nuevo? Honestamente me iba a ser complicado salir en Navidad por compromisos familiares pero nunca es tarde. Además como un monje budista sugirió, meditar al iniciar el año a modo de empezar de manera adecuada y con la mente clara. Luego analicé que la gente en la calle no tiene tiempo de meditaciones y enseñanzas tan directas pero sí necesitan amor traducido en algo de comer, en una sonrisa o en una cobija para taparse el frío.

Entonces, ¿qué mejor manera de comenzar el año siendo generoso también? En vez de hacerme feliz a mi solamente cenando en un lugar rico puedo compartirlo con los demás, aunque sea un jugo o una galleta. Algunos nos llamarán cursis y señoritas de concurso queriendo paz mundial pero siempre habrá alguien que te haga eco y con uno solo basta, entonces el 2 de Enero les mostraré que sí se pudo.

¿Cómo podemos ayudar?
Está la fan page en Facebook en el siguiente link: https://www.facebook.com/Voluntarios.Ano.Nuevo Mi twitter es @barb_inside y en cualquier red social pueden comenzar utilizando el hashtag #AñoNuevoDF.

Pueden dejarme mensaje en cualquiera de estos medios ya sea en una publicación o algún mensaje privado (bueno, en Twitter primero salúdenme para seguirlos y poder conversar).

Recién he recibido comentarios acerca de las fechas y si es posible juntar tanta gente podemos armar contingentes desde el 30 de Diciembre y hasta el 1 de Enero. No importa, lo relevante es que salgamos. Recibimos cualquier tipo de bebida embotellada, enlatada o tetrapack para su facil entrega, paquetes cerrados de comida (por ejemplo galletas o botanas), ropa y calzado en buen estado de cualquier género y edad y, si tienen, juguetitos para los pequeños, cobijas, frazadas.

En fin, todo lo que le pueda servir a alguien: una bolsa del mandado para guardar las cosas, una gorra para el sol, una sombrilla. Piensen en lo que ustedes usan en su día a día en cualquier momento del año. Se aceptan también voluntarios que donen su tiempo para ir a entregar. Si no desean nada de lo anterior donen clicks y copy-paste para correr la voz. Empezó como mi plan individual asi que todo lo que se una después es una gran ventaja.

¿Algún consejo para alguien que quiera empezar a ayudar?
Todo se empieza con el primer pasititito, les enlisto algunas sugerencias del manual básico de generosidad:

  • Cedan los asientos a las personas mayores y mujeres embarazadas.
  • Si no quieren cederlo, al menos ayuden cargando las mochilas de los que van de pie (muchas señoras mayores me han ayudado a llevar mi mochila en su asiento).
  • Carguen en su mochila/bolsa/auto alguna prenda que ya no usen y dónenla al chico de la esquina que limpia los vidrios o a la señora mayor que pase por ahí. Aplica también cargar alguna fruta o alimento de más, créanme siempre hay alguien pidiendo alguna caridad. Regálenlo incluso si no se las piden.
  • Digan ‘gracias’ al chofer del camión (aunque haya manejado como alma del infierno), gracias al que les detuvo la puerta, gracias al señor de la tiendita y gracias al que te dejó pasar antes.
  • Procuremos portarnos coherentes. De nada le sirve a la señora que fue a misa toda su intención si saliendo va a comenzar a criticar a la gente o a ‘mentar la madre’
  • Intenten dejar su aparato tecnológico de lado cuando haya al menos una persona frente a ustedes. Recién vi un chico en una sala de espera escribiendo en su celular quien no se dio cuenta de una chica embarazada que estaba de pie. Obviamente le cedimos el asiento varias veces pero no quiso sentarse. 20 minutos después el chico le dijo: “no te ví, ¿quieres sentarte?”. Sí, es un acto bondadoso pero ese aparatito lo hizo perder la noción de lo que ocurrió alrededor por 20 minutos. Si tienen a su mamá o a su novia o a su amigo enfrente, sean educados y dedíquenle tiempo. El celular nos aleja (quizá sea mi siguiente campaña jaja).
  • Si se caen, se levantan para seguir ayudando al de enfrente y olvidar por un momento su ‘terriblísima’ situación.
  • Hagan lo que quieran hacer pero de corazón. Las grandes campañas y obras de generosidad al por mayor vendrán por consecuencia y a todo lo que hagan, agréguenle una sonrisita. =D

¿Algún comentario final?
Gracias por leerme y únanse.

Cambiar la situación y la vida de la gente no requiere gobiernos ni alineaciones políticas. Se necesita abrir el corazón y actuar para los demás. Ese es el camino. Siempre lo ha sido.

¿Tienes algún proyecto como este? Contáctame, me gustaría mucho saber de ti.

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10 factores que impiden la formación de hábitos

10 factores que impiden la formación de hábitos

Nuestra cultura de la recompensa inmediata ha causado más estragos de los que imaginamos. Y los costos de querer todo aquí y ahora son muy, muy elevados.

A la vez, ésto genera una avalancha de obstáculos que nos hacen fallar de maneras épicas al momento de querer mejorar nuestra experiencia de vida.

La sociedad parece aplaudirnos cuando alguien come mal por estar muy ocupado, dormir poco por dedicar tiempo a las fiestas, despertar tarde en fin de semana, o al empeñar el futuro con deudas de tarjetas de crédito.

Y ni qué decir de la mercadotecnia. Nos vende la fantasía de que con una píldora mágica/gadget/bebida/amuleto dormiremos mejor, bajaremos de peso o tendremos más energía.

Sin embargo, lo que todo mundo se esfuerza en ignorar es el hecho de que los nuevos hábitos se apoyan en la disciplina. No hay más.

No existen los milagros, la magia, la providencia, ni El Secreto. Sólo existe el trabajo, la dedicación y la constancia.

Para evitar el desarrollo de nuevos hábitos existe una gran colección de obstáculos, casi todos basados en nuestro gran y pesado ego. Aquí presento una pequeña lista:

  1. Pereza
  2. Auto complacencia
  3. Esperanza en la píldora mágica
  4. Seguir a la manada
  5. Apego a las costumbres y tradiciones
  6. Miedo a experimentar
  7. Miedo al cambio
  8. Ignorancia / falta de información
  9. Rebeldía
  10. Mala alimentación

Sí, el número 10 es la mala alimentación. A pesar de que la subestimamos, la nutrición es la clave de la vida. Comer alimentos procesados y abusar de las harinas nos vuelve pesados y apáticos.

Es mucho más fácil generar hábitos duraderos cuando la nutrición es equilibrada.

¿Te has enfrentado con algún obstáculo fuerte al crear nuevos hábitos? ¡Comparte en los comentarios!

Si quieres un método efectivo para mejorar tus hábitos, ven a Shojiki, el taller de hábitos de Chocobuda.

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Desarrollar hábitos nuevos ayuda a calmar la mente

Desarrollar hábitos nuevos ayuda a calmar la mente

NOTA: Este post apareció en 2013. Vale la pena repetirlo porque el desarrollo de hábitos se ha convertido en una necesidad tajante en estos tiempos de caos. Esta es la versión corregida y aumentada.

 

Hace varias semanas indiqué que durante los últimos 3 meses del año estoy participando en un evento budista llamado Ango, durante el cual hay que volver más intenso el estudio y el zazen. Entre muchas otras cosas, también hay que forjar nuevos hábitos o dejar de lado alguna pasión.

Esto resulta en una práctica mucho más enfocada y con mejores intenciones para la vida cotidiana.

Varios amigos lectores me escribieron para pedir más posts sobre cómo forjar nuevos hábitos y cómo llevar a buen término la intención de mejorar nuestra vida.

Aprovechando que este año está terminando y que muchos aprovechan el mes de enero para comenzar con nuevos hábitos, creo que es buena idea hablar sobre cómo lograrlo.

Esto me puso a pensar lo mucho que las cosas han cambiado para mi desde que decidí perder el miedo a experimentar. Pasamos los días haciendo las cosas como lo aprendimos de nuestros padres; y jamás nos detenemos a pensar si existe una forma más eficiente de obtener los resultados.

La Receta de Pastel de Fresa de la Abuela© será la misma receta y jamás será puesta a prueba. Es más, nadie se atrevería a cuestionarla, ¿correcto? Los mismos ingredientes, mismos procedimientos producen el mismo resultado. Seguirla al pie de la letra es una tradición y un hábito que simplemente está.

Vamos por la vida resolviendo problemas de la misma forma. Nos sentamos en un muy cómodo cojín, el cual nos absorbe y nos entumece el sentido crítico.

Es cierto que para los budistas es natural aceptar las cosas como son, pero eso no significa que no estemos en la búsqueda de formas óptimas que nos den más tiempo y tranquilidad.

Así, forjar nuevos hábitos es una cadena de acciones que mejoran la vida y calman la mente porque llegamos a un punto en el que sabemos que estamos tomando el control sobre lo conocido. Nos atrevemos a empujar los límites sólo un poco más, hasta que la nueva actividad se convierte en estándar y seguimos adelante con el aprendizaje.

En lo personal puedo decir que crear nuevos hábitos retando el conocimiento convencional, ha mejorado mi tonta existencia. Me curé el insomnio, adquirí orden en el trabajo, adopté la meditación como parte de mi vida, aprendí lo básico de un par de idiomas de mi interés, mejoré mi alimentación, me volví corredor… y la lista puede seguir.

Por supuesto no puedo decir que mi vida es perfecta y mucho menos puedo decir que soy un ejemplo. Todo lo contrario. Soy bastate bestia y justo porque mi vida es caos y golpes contra la pared, es la razón que busqué la tranquilidad por medio de los nuevos hábitos.

¿Cómo comenzar un nuevo hábito?

Perdiendo el miedo a experimentar y reconociendo la necesidad primigenia que nos mueve hacia la búsqueda. Y de ahí en adelante comenzamos a actuar hacia lo que queremos.

No es lo mismo querer bajar de peso por vanidad, que hacerlo por una preocupación clara por nuestra salud.

Conforme pasen los días escribiré más sobre el tema.

¿Tienes algún secreto para comenzar a desarrollar nuevos hábitos? ¡Comparte en los comentarios!

Si necesitas un método probado ya por muchos amigos lectores de este blog, te invito a tomar Shojiki, el taller de hábitos donde la meditación es la espina dorsal de nuestra práctica.

 

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Los hábitos en las redes sociales en línea

El cultivo de hábitos de forma voluntaria es una forma maravillosa de lograr el crecimiento personal o espiritual. Nos guste admitirlo o no, somos seres definidos por los hábitos. Nuestras vidas se caracterizan por la ejecución de conductas repetitivas automáticas que nos dan seguridad y abren la puerta al aprendizaje. Y eso es muy bueno.

Pero esta automatización de acciones también nos puede perjudicar si no estamos atentos a ellas y a cómo la mente se pierde. Tal es el caso de nuestros hábitos en las redes sociales en línea.

Todos tenemos muchas redes sociales. Ejemplos: los amigos de la universidad, los compañeros de trabajo, la familia o los miembros del club deportivo. Cada grupo tiene su mística, reglas y valores; que se vuelven hábitos de grupo. Quizá en el futuro hablaré de ellos.

Éste post hablará brevemente de nuestros hábitos de redes sociales en línea. Es decir Facebook, G+, Twitter, Diaspora, YouTube (sí, es una red social) o Pinterest.

¿Te has dado cuenta cómo al entrar a tu red social siempre haces lo mismo? Te firmas, vas a tus alertas de mensajes, respondes, actualizas tu estatus con un mensaje o foto y luego comienzas a leer el torrente de actualizaciones de tus contactos. Ésto es un hábito del cual se valen los genios matemáticos e ingenieros de software para colocar contenido y publicidad en nuestras mentes. Nada de malo en ello, claro.

Las redes sociales son una magnífica herramienta para estar en contacto con la gente que quieres, para consumir información de tu interés y hasta para buscar peleas con quien no conoces. En teoría, estos medios facilitan la comunicación humana y nos acercan unos a otros. O eso es lo que dicen en su publicidad.

La realidad es que nuestros hábitos en redes sociales nos han vuelto vulnerables, agresivos y estamos más solos que nunca. ¿Cómo es esto? ¿Cómo es posible que al tener más de 500 amigos en la lista de contactos podamos estar solos?

Porque por desgracia, lo que los anuncios no nos dicen, es que las redes sociales usan trucos psicológicos elementales para mantenernos enganchados y sin despegarnos de ellas, como por ejemplo:

Recompensa inmediata. Entrar a Facebook es entrar a una pizzería que siempre está repleta de pizza caliente y lista para el consumo. Sólo hay que iniciar el consumo y el flujo de rebanadas jamás se detiene. Son fáciles de digerir y no hay que tomar decisiones más que abrir la boca para recibir más.

Ilusión de anonimato. Entrar en discusiones en redes sociales es fácil y delicioso. Cada vez que hay algo que nos ofende y nos molesta, basta con lanzar insultos y listo. Satisfacción inmediata. Nadie sabe quiénes somos y nadie sabe cómo encontrarnos… a menos claro, que se ponga mucho esfuerzo de por medio.

Ilusión de libertad. Las redes sociales nos ofrecen un sinnúmero de opciones para hacer lo que sea. Es decir, nos da la libertad de elegir siempre y cuando no salgamos del corral.

Claro que hay muchos trucos psicológicos más. Y no, no estoy en contra de las redes sociales. Todo lo contrario.

Hay que afirmar que las redes son lo que son: herramientas.

Pero nuestra atención tiene que estar en los hábitos, para que éstas no se conviertan en un problema.

¿Cómo hacer que las redes sociales funcionen a nuestro beneficio? Estos pequeños hábitos pueden hacer un mundo de diferencia:

Controla tu tiempo. No veas tus mensajes cada 5 minutos. Dedica una hora o un par de horas al día para tus redes sociales, sin que se entrometan en tus actividades. Si necesitas las redes para trabajar, crea una cuenta sólo para el trabajo.

Úsalas como recompensa para reforzar otros hábitos. El ser humano no es diferente a otros mamíferos en el sentido de que también nos gustan los premios. Revisa qué hábito quieres crearte y luego usa el tiempo en redes sociales como premio. Ejemplos:

  • 1 hora de inglés equivale a 30 minutos de Facebook.
  • Comer una ensalada al día y cero refrescos, equivale a 30 minutos de Twitter.

No entres en discusiones sin sentido. Las peleas son constantes en redes sociales debido a que no tienen consecuencias reales y no arreglan el problema que se discute. Sin embargo son adictivas porque nos dejan agredir y sacar al simio interno, lo cual genera estrés, cansancio y vacío. La vida es mucho más tranquila cuando no discutes por cosas irrelevantes.

Promueve la amistad. Habla sobre cosas positivas y de la forma más honesta posible. Haz planes para salir con tus amigos, para realizar alguna colecta a beneficio de una ONG.

Limita tus grupos. Entre más grupos tengas qué atender, más estrés generas para ti mismo. Pon un límite de grupos de interés y verás cómo es mucho más simple manejar tus conexiones.

¿Tienes algún hábito secreto para manejar tus redes sociales? ¡Compártelo!

¿Necesitas aprender sobre cómo cambiar tu vida por medio de los hábitos positivos? Ven a nuestro taller de hábitos.

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