Tomar Refugio en la Triple Gema Interior

El Budismo Soto Zen tiene muchas ceremonias y versos que practicamos a diario. Entre ellos está un pequeño texto llamado San Kie Mon (Verso de los Tres Refugios). Intentamos recitarlo para tomar refugio, y lo hacemos con sinceridad porque nos aceptamos como practicantes de budismo, pero se necesita un poco de estudio para llegar a penetrar el verdadero significado.

Pero hay un pequeño problema, sobre todo cuando estamos recién llegados al Zen. A menudo buscamos estabilidad, paz y dirección fuera de nosotros mismos. Nos aferramos a ideas, personas o instituciones, esperando que nos den el ancla que necesitamos. Sin embargo, ¿qué pasaría si el verdadero refugio no estuviera en el exterior, sino dentro de nuestro propio ser? 

En el capítulo VI del Sutra de la Plataforma, Huineng nos da una mirada fresca y muy interesante sobre el significado de tomar refugio.

Saludo al refugio que es el Buda

Saludo al refugio que es el Dharma

Saludo al refugio que es la Sangha

Tomo refugio en el Buda

Tomo refugio en el Dharma

Tomo refugio en la Sangha

He tomado completo refugio en el Buda

He tomado completo refugio en el Dharma

He tomado completo refugio en la Sangha

La monja y el refugio cotidiano

Esta es una historia que siempre me ha gustado y creo que viene muy bien para cuando queremos entender qué significa tomar refugio..

La venerable monja budista, Myoshin, estaba sentada en una cafetería bulliciosa. Había sido un día particularmente desafiante en el templo. Su meditación matutina se sintió dispersa, la sesión de estudio de Dharma fue interrumpida por un dolor de cabeza persistente, y una discusión trivial con otro monje la dejó sintiéndose irritada. Mientras sorbía su té, observó a una joven madre luchando por calmar a su bebé que lloraba, mientras su café se enfriaba en la mesa. La madre, con el rostro tenso, finalmente logró que el bebé se durmiera, pero su alivio fue efímero; el café ya no era apetecible.

Myoshin sonrió para sí misma. En ese momento, se dio cuenta de algo profundo. La joven madre había buscado refugio en la calma externa, en el silencio del bebé, en la promesa de un sorbo de café caliente. Pero la vida, como un río, sigue fluyendo, trayendo consigo nuevas olas de desafíos. La verdadera paz no podía depender de que el bebé durmiera o de que el café se mantuviera caliente.

De repente, un pensamiento la golpeó: «Si mi paz depende de que mi meditación sea perfecta, de que mi estudio de Dharma sea ininterrumpido o de que mis relaciones sean siempre armoniosas, ¿dónde está mi refugio cuando estas cosas fallan?» Fue en ese instante de profunda introspección cuando Myoshin comprendió la esencia de tomar refugio interior. No se trataba de las condiciones externas, sino de una fuente inagotable de fortaleza y sabiduría que residía dentro de ella. Este entendimiento transformó su día, y con él, su práctica.

La Triple Gema no es externa

Tradicionalmente en el budismo, se nos enseña a tomar refugio en la Triple Gema: el Buda, el Dharma y la Sangha. Para muchos, esta idea se percibe de una manera muy externa. Vemos imágenes del Buda, y nuestros ojos nos dicen que esa imagen está fuera de nosotros, una representación histórica o idealizada. Es una figura a la que veneramos, un maestro al que admiramos, pero que sentimos distante.

De manera similar, cuando leemos el Dharma con nuestros ojos o lo escuchamos con nuestros oídos, lo interpretamos como un conjunto de enseñanzas, escrituras o discursos que provienen de una fuente externa. Asumimos que es un conocimiento ajeno a nosotros, algo que debemos aprender y aplicar, pero que no es intrínseco a nuestro ser. Intuimos que es una verdad que existe «allá afuera» de lo que somos.

Y luego está la Sangha, la comunidad de practicantes. Sabemos que formamos parte de una sangha, nos reunimos con otros, compartimos experiencias y nos apoyamos mutuamente.

Sin embargo, aunque todos seamos practicantes de budismo, las etiquetas y los nombres persisten como una separación absoluta. Juan sigue siendo Juan, María sigue siendo María. Aunque compartimos un camino, todavía hay una sutil distinción: Juan es Juan, pero Juan aún no es YO. Esta percepción de la Sangha como un grupo de individuos separados, aunque afines, refuerza la idea de que el refugio es algo que encontramos en la colectividad, pero que no emana de nuestro propio interior.

Tomar refugio en uno mismo

Aquí es donde la enseñanza Zen del Sexto Patriarca Huineng nos da una comprensión más profunda y transformadora de tomar refugio. Cuando estudiamos bien el Zen, especialmente al realizar postraciones o al recitar los votos de refugio, nos damos cuenta de que no estamos recurriendo a algo externo. No estamos pidiendo ayuda a una deidad china o a un texto antiguo como si fueran amuletos mágicos. En realidad, estamos confiando ciegamente en nuestras propias capacidades y en nuestro potencial inherente para el despertar.

Huineng nos enseña la Guía Triple Sin Forma, una reinterpretación radical de la Triple Gema que la sitúa dentro de nosotros, no en lo exterior.

  • Buda es tu potencial para despertar (Iluminación): No es una estatua de oro o una figura histórica lejana. Es la semilla de la budeidad que reside en cada uno de nosotros, nuestra capacidad innata para la sabiduría y la compasión. Es la Iluminación, la culminación de Punya (el mérito) y Prajna (la Sabiduría). Es la mente que, libre de maldad y falsas ilusiones, disminuye el deseo obsesivo, desconoce el descontento y no se ata a la lujuria y la avaricia. Tomar refugio en esta Iluminación significa cultivar esta mente pura y despierta.
  • Dharma es tu estudio y sabiduría que adquieres cuando estudias las escrituras (Ortodoxia): No son solo los libros en la estantería o tu conteo en Good Reads. Es la verdad que descubres a través de tu propia práctica y comprensión, la sabiduría que florece al aplicar las enseñanzas en tu vida. Es la Ortodoxia, la mejor forma de desprendernos de la obsesión por los deseos. Al tomar refugio en esta Ortodoxia, nuestra mente se libera de puntos de vista erróneos, lo que a su vez elimina el egoísmo, la arrogancia y la avaricia. Es un refugio en la verdad que se está en nuestro interior.
  • Sangha es confianza en que puedes mejorar como persona (Pureza): No es solo el grupo de personas con las que meditas. Es la pureza de tu propia mente, tu compromiso con el camino y la confianza en tu capacidad para purificar tus acciones, palabras y pensamientos. Es la Pureza, la cualidad más noble de la humanidad. Al tomar refugio en esta Pureza, nuestra mente no puede ser contaminada por los objetos sensoriales, la avaricia y el deseo, sin importar la circunstancia. Es la comunidad interna de todas las cualidades virtuosas que cultivamos.

La Triple Gema no está afuera de ti. La Triple Gema eres tú. Esta es la esencia de la enseñanza de Huineng.

El Buda en tu interior

Huineng nos enseña un punto crucial:

«El practicar la ‘Guía Triple’… significa refugiarse en uno mismo (por ejemplo, en nuestra propia Esencia de la Mente. Las personas ignorantes, asumen la ‘Guía Triple’ día y noche, pero no la entienden. Si afirman que toman refugio en Buda, ¿saben ellos donde está Él? Pero si no pueden ver a Buda, ¿cómo pueden tomar refugio en Él? ¿No es esa afirmación equivalente a una mentira?… debemos tomar refugio en nuestro Buda interior, y no tomar refugio en otros Budas. (Es más), si no tomamos refugio en nuestro Buda interior, no hay otro lugar donde retirarnos. Habiendo aclarado este punto, tomemos refugio en las ‘Tres Gemas’ de nuestra mente. Internamente, debemos controlar nuestra mente; externamente, debemos ser respetuosos con otros. Esta es la forma de tomar refugio dentro de nosotros mismos.»

Esta es la joya de la enseñanza. El verdadero refugio no está en una entidad externa, sino en nuestra propia Esencia de la Mente. Es aceptar y estar en paz con nuestra propia vacuidad.

Pretender tomar refugio en un Buda que percibimos como externo, sin comprender su significado interno, es una afirmación vacía. ¿Dónde estamos buscando realmente el refugio?

El Sutra de la Plataforma nos guía hacia nuestro Buda interior. Si no encontramos refugio allí, no hay otro lugar verdadero donde retirarnos. La práctica de tomar refugio se convierte entonces en un acto de auto-maestría y auto-respeto. Controlamos nuestra mente internamente, cultivando la Iluminación, la Ortodoxia y la Pureza. Y externamente, manifestamos esta transformación a través del respeto hacia los demás, viviendo en armonía con el mundo siendo mejores personas.

Tomar refugio para la vida cotidiana

La enseñanza de tomar refugio en nuestra propia Esencia de la Mente es profundamente práctica para la vida cotidiana. Nos libera de la dependencia de condiciones externas para nuestra felicidad y bienestar. Cuando enfrentamos desafíos, en lugar de buscar soluciones fuera de nosotros, podemos recurrir a nuestra propia sabiduría innata (Dharma), a nuestro potencial de despertar (Buda) y a nuestra capacidad de mantener una mente pura y resiliente (Sangha).

Esta perspectiva del Zen no niega el valor de los maestros, las enseñanzas o la comunidad. Al contrario, los integra. Los maestros nos señalan el camino, las enseñanzas nos proporcionan el mapa y la comunidad nos ofrece apoyo. Pero el viaje, y el refugio final, es siempre interno. Es un camino de auto-descubrimiento y auto-liberación.

Cuando comprendemos que la Triple Gema reside en nosotros, cada momento es una oportunidad para la práctica. Cada desafío es un llamado a activar nuestro Buda interior, cada decisión una oportunidad para aplicar el Dharma de nuestra propia sabiduría, y cada interacción una ocasión para manifestar la Pureza de nuestra Sangha interna.

¿Dónde buscas tu refugio en la vida? ¿Es en lo externo, en lo que puede cambiar y desaparecer? O, ¿tienes la disposición para explorar la inmensidad de tu propia Esencia de la Mente?