
A veces creemos que la iluminación es algo lejano, un estado místico reservado para seres extraordinarios que flotan sobre nubes de incienso. Sin embargo, el Zen no se cansa de recordarnos que la verdad está justo debajo de nuestra nariz.
Para ilustrar esto, hoy revisamos este koan de Shitou Xiqian (700–790, conocido en Japón como Sekito Kisen), uno de los grandes maestros chinos del Zen Chan del siglo VIII y figura fundamental de cuyo linaje nace la tradición Soto Zen. En algunos templos de China, lo consideran como el Séptimo Patriarca del Chan.
En el Zen, un koan no es una adivinanza ni un dilema intelectual, sino un diálogo o encuentro provocador diseñado para romper el razonamiento lógico y llevar la mente a un despertar directo. En esta historia, Shitou sostiene un diálogo punzante con su discípulo Zhaoti Huilang.
La pregunta de Zhaoti
Zhaoti Huilang le preguntó a Shitou:
—¿Qué es el Buda?
Shitou respondió:
—Tú no tienes la Mente de Buda.
Zhaoti dijo: —Soy un ser humano: me muevo por todos lados, actúo y tengo pensamientos.
Shitou le dijo:
—Los seres que se mueven, actúan y piensan, ciertamente tienen la Mente de Buda.
Zhaoti preguntó:
—Entonces, ¿por qué yo no la tengo?
Shitou respondió:
—Porque no estás dispuesto a ser, simplemente, un ser humano.
En ese instante, Zhaoti llegó a la iluminación.
La provocación de Shitou
La pregunta de Zhaoti parece inocente y legítima. «¿Qué es el Buda?». Es la misma duda con la que casi todos llegamos a la práctica. Queremos una definición clara, una meta noble a la cual aspirar. Buscamos en la historia, pero no nos imaginamos que Buda no solo era el maestro, sino un concepto espiritual completo.
Pero la respuesta de Shitou rompe de golpe esa expectativa: «Tú no tienes la Mente de Buda».
¿Por qué le dice algo tan drástico? Porque Shitou sabe que Zhaoti está buscando al Buda fuera de sí mismo. Al conceptualizar al Buda como un «objeto» idealizado, Zhaoti se coloca automáticamente en un lugar inferior o separado. Aquí hay que explicar que la palabra “mente” también significa espíritu, corazón, energía, actitud y fuerza vital.
Cuando Zhaoti argumenta que él piensa, siente y se mueve (es decir, que está vivo), Shitou le confirma que esa misma vida palpitante es la Mente de Buda. La trampa no está en su naturaleza, sino en su actitud. Zhaoti no acepta su humanidad ordinaria. Quiere ser algo «especial», algo «espiritual», rechazando sus pensamientos, sus limitaciones y su día a día.
El despertar de Zhaoti ocurre cuando se da cuenta de que no hay nada que agregar ni nada que desechar. Dejar de luchar contra la propia condición humana es, precisamente, encarnar al Buda.
¿Qué significa esto para el budista contemporáneo?
En el mundo actual, es muy fácil caer en lo que en psicología se llama bypassing espiritual o evasión espiritual. Usamos la meditación, los libros o la filosofía Zen como un escudo para huir de nuestras frustraciones, del estrés del trabajo, de la tristeza o de la maraña de emociones cotidianas. Buscamos una paz antinatural donde nada nos perturbe.
Este koan nos da una sacudida directa:
- Lo cotidiano y pequeño es Buda: La Mente de Buda no se manifiesta únicamente cuando estás sentado en postura perfecta sobre un zafu. Se manifiesta cuando lavas los platos, cuando respondes un correo, cuando sientes cansancio o cuando te ríes con un amigo.
- Abrazar la imperfección: Ser budista no significa convertirse en una estatua de piedra inmutable. Significa ser un ser humano completo. Tenemos que reír cuando hay alegría, sentir dolor cuando hay pérdida, pero sin apegarte a esas experiencias ni rechazarlas.
- Dejar de buscar fuera: Mientras sigas buscando la paz en el exterior como si fuera un trofeo que obtendrás en el futuro, te perderás la realidad presente. La práctica no se trata de transformarte en alguien más, sino de reconocerte tal como eres aquí y ahora.
No le tengas miedo a tu humanidad. Camina, siente, piensa, equivócate y vuelve a sentarte. Ahí mismo, en medio del lodo de la vida diaria, es donde florece el loto.
Si quieres como dar los primeros pasos a aceptarte como eres y a ver tu Buda interno, nuestro siguiente curso es para ti


