por Kyonin, maestro Zen con más de 15 años de experiencia enseñando el Dharma | Nov 13, 2013 | Generosidad, Talleres, Vida
Continuamos con estos pequeños razonamientos sobre el cultivo de hábitos.
Revisando libros, blogs y otros materiales, me percaté de que casi toda la documentación y motivos existentes en torno a esta materia están enfocados al ego.
Dan por hecho que el motor del cambio está dado por una búsqueda personal de engrandecimiento propio. Algunos llegan tan lejos como firmar un contrato con uno mismo para no fallar.
Bajarás de peso, meditarás diario, harás ejercicio, serás más productivo, no te desvelarás… Tú. Sólo tú. Firma aquí.
Por supuesto la mente traduce esto como: el beneficio de estos esfuerzos es para mi.
Yo me veré mejor.
Yo tendré más concentración.
Yo reduciré mi estrés.
Yo mejoraré mi salud.
Yo generaré más dinero.
Nos cerramos a la realidad de que absolutamente todos en esta vida estamos interconectados. Y estos métodos de hábitos olvidan enseñar que todos nuestros actos tienen consecuencias, buenas o malas.
Cuando nuestra motivación para el cambio es egoísta, las posibilidades de falla se incrementan; al igual que la probabilidad de sufrimiento.
Nos visualizamos teniendo éxito en lo que emprendemos, disfrutando la recompensa del arduo trabajo. Sin embargo, olvidamos que estamos rodeados de un universo al cual pertenecemos. Entonces, cuando el universo no cumple nuestras fantasías, viene la frustración y la culpa. Es decir, sufrimos.
Esta tendencia de fracaso puede continuar ad infinitum. Sólo se romperá hasta que comprendamos que nuestras acciones repercuten en el universo que nos rodea, que nuestras relaciones personales son afectadas y que podemos inspirar a los demás.
Si abrimos la mente, olvidando por un momento el conocimiento convencional, y observamos nuestra propia vida; podremos notar los finos hilos que conectan la realidad.
Cualquier cambio de hábitos es mucho más grande que nuestro ego. Nos afectan a todos.
Ejemplos:
Al trabajar de forma más eficiente mejoras a la empresa en la que trabajas. Esto genera más recursos y dinero para mantenerte a ti y a tus compañeros con empleo.
Al comer alimentos saludables mejorarás tu salud. Esto te dará salud y energía para disfrutar a tu familia y amigos, quienes se benefician de esto para su propia felicidad.
Al meditar diario mejorarás tu mente. Ello te dará calma y paciencia para que los demás se sientan seguros y tranquilos junto a ti; haciendo que trabajen mejor, que tengan mejores días.
Cuando entendemos esto, los hábitos adquieren un nuevo matiz porque comprendemos la responsabilidad que hay de por medio.
Somos los responsables de nuestra propia felicidad, eso es real. Pero también somos responsables de la felicidad de quienes nos quieren, de nuestra familia y amigos, y del universo en general.
Muchos métodos de hábitos se centran en una recompensa final ególatra.
Pero creo que es mucho mejor pensar en nuestra responsabilidad de mejorar a los demás, de empujarlos hacia adelante.
Eso es más grande que tú y que yo juntos.
por Kyonin, maestro Zen con más de 15 años de experiencia enseñando el Dharma | Nov 11, 2013 | Activismo, Generosidad, Vida
No importa en qué país hayas nacido. No importa tu grupo étnico. No importa tu color de piel. No importa tu educación o posición social.
Hoy todos somos filipinos y necesitamos estirar la mano para ayudar a quienes lo han perdido todo ante la furia de la Madre Tierra.
Como ya sabrás, la orgullosa y pródiga nación asiática ha sido devastada con la mayor catástrofe de su historia. El tifón Haiyan ha dejado más de 10,000 muertos hasta el momento; y hacen constar el tamaño de la emergencia.
Millones de personas están sin un techo o comida. Sobra decir que hay caos y confusión.
Y la tempestad aun no termina.
Si te sobra un poco de dinero, te pido que ablandes tu corazón y dona a Médicos Sin Fronteras o a Cruz Roja Internacional. Ellos están haciendo esfuerzos por mandar ayuda organizada y oportuna.
Cualquier cantidad, no importa qué tan pequeña, es de mucha ayuda. La suma de todos los esfuerzos es lo que hace la diferencia.
Si estabas buscando hacer algo por mantener al ego bajo control y hacer algo altruista, esta es tu oportunidad.
Empuja a la humanidad hacia adelante. Sé generoso hoy.
Gracias 🙂
por Kyonin, maestro Zen con más de 15 años de experiencia enseñando el Dharma | Nov 7, 2013 | Eventos, Productividad, Vida

«Somos lo que hacemos repetidamente. La excelencia, entonces, no es un acto. Es un hábito.»
Aristóteles
Una de las acciones más nobles que podemos tomar es la creación de un hábito nuevo. Es el resultado de la irreverencia máxima, de querer tomar el control de nuestra vida, de retar el conocimiento convencional y a nuestros propios demonios.
¿Cuántas veces lo has intentado y fallado?
Forjar un nuevo hábito es emocionante y un muy buen reto para iniciar el año, pero sin una guía e inspiración, estamos condenados a repetir los errores.
Existen muchos métodos y enseñanzas para alcanzar este fin, pero casi todos se enfocan en el hábito mismo. No exploran la raíz ni lo que produce el impulso del cambio.
Shojiki es un taller 100% online diseñado por Chocobuda para cultivar un hábito que transforme tu vida, contrarrestando la locura y la prisa de la vida cotidiana.
Sí, leíste bien. Un sólo hábito.
Shojiki es una palabra japonesa que significa sinceridad, buena fe, honestidad, honradez, confiabilidad. Estos son los valores que promueven el cambio y son explorados mediante ejercicios 100% prácticos que impulsan la disciplina necesaria para el cambio.
#OraSi
Este es el hashtag que define al taller en redes sociales. «Ora sí» es una frase mexicana que contrae la palabra ahora. Y la utilizamos todo el tiempo para marcar el inicio de un cambio, de una actividad.
#OraSi voy a cambiar.
#OraSi comeré mejor.
#OraSi tomo el control de mi vida.
Te reto a iniciar un hábito y a tomar el control de tu vida.
Te doy la bienvenida a Shojiki.
Más información e incripciones
por Kyonin, maestro Zen con más de 15 años de experiencia enseñando el Dharma | Nov 4, 2013 | Budismo, Cine
ADVERTENCIA: Este post contiene spoilers que arruinarán la película si no la has visto. Sigue bajo tu propio riesgo.
En otros lugares lo he dicho de forma muy apasionada: no me gusta ir a las salas de cine. Lo que sí disfruto mucho es ver películas, que es diferente.
Sin embargo, siendo tan fan de la ciencia ficción y sabiendo el suceso que es Gravedad, el nuevo filme del mexicano Alfonso Cuarón, asistí a verla. Dos veces.
Y estoy feliz porque es una de las mejores películas budistas que he visto en mi vida.
Con toda seguridad podrás encontrar una mejor reseña de Gravedad, así que este comentario sólo se enfocará al dharma contenido en Gravedad.
Desconozco si Cuarón es budista o no, pero si el guión de la película refleja su manera de pensar, debe ser una persona muy interesante.
Gravedad es la historia de los astronautas Ryan Stone (Sandra Bullock) y Matt Kowalski (George Clooney), y de cómo deben superar el desastre para regresar en una pieza a la Tierra. En verdad es una premisa simple y fácil de entender.
Pero debajo de esto hay una capa muy intensa y primitiva de emociones y arquetipos humanos que tocan las fibras más íntimas de la espiritualidad.
Ella es la Madre Tierra, los cimientos de la seguridad, lo que damos por hecho y lo que obviamos para seguir adelante con la vida.
Él es el Cazador, el fuego del Sol. Es el hambre de aventura, el fuego volcánico, la sabiduría que llega con la edad. Es el arquetipo del héroe clásico que se sacrifica para que la normalidad regrese a la Tierra.
A pesar de estar en gravedad cero, Ryan Stone es una mujer que cae hasta lo más bajo de su vida. Ya no existe más salida que su propia muerte.
Pero decide aceptar las cosas como están. Aprende a dejar ir el pasado, a soltar el dolor y el luto. Extiende sus alas quemadas para sobrevolar la lava que la calcinaba, para nacer desde la matriz del planeta.
Gravedad contiene sabiduría arcana que por más de 2,500 años ha sido estudiada por el budismo:
Aceptación
La primera enseñanza del Buda fueron las Cuatro Nobles Verdades, en las que nos enfrentamos a la cruda realidad de que la vida incluye el sufrimiento. No podemos decir que estamos vivos sin aceptar que todos los seres sufren.
Entendemos que la raíz del sufrimiento son nuestros propios apegos y aversiones, pero que también existe una salida para el sufrimiento.
Nos aferramos tanto a nuestro estatus quo, que cualquier cosa que nos saque de ello nos causa terror. Rechazamos el cambio, aun cuando éste prometa bienestar.
Esta resistencia al estado actual de las cosas nos hace sufrir aun más.
Al aceptar la vida como está, lo que somos y lo que tenemos, el sufrimiento cesa.
Es necesario decir que aceptar las cosas como son, no significa conformismo. Sólo implica dejar de oponerse a la realidad para poder construir hacia arriba.
Desapego
Por desgracia la cultura occidental nos exige atarnos a lo que se pueda para vivir cargando piedras en la espalda. Y si se trata de luto y sufrimiento, somos expertos.
Apegarnos a las cosas es como querer contener la respiración para siempre. En algún momento tendremos que dejar ir el aire o moriremos de asfixia.
Sentir dolor por una separación, por una muerte y llorar de tristeza por días enteros, es parte de la experiencia humana. Es necesario porque es ahí donde valoramos la vida, las relaciones personales y nuestro lugar en el universo.
Cargar por siempre ese sufrimiento termina por amargarnos y, a la larga, impacta nuestra salud física y mental.
Dejar ir no es fácil, pero si primero entendemos y aceptamos las cosas como son, el camino será mucho menos duro.
Renacimiento
El renacimiento, para muchos, significa que al morir regresaremos a esta vida para seguir aprendiendo.
Pero renacer también se puede experimentar sin tener que cesar de existir. Lo vemos todo el tiempo, todos los días.
Al abrir los ojos en la mañana estamos renaciendo a nuevas posibilidades y oportunidades. Recibimos en las manos un puño de arcilla para moldear nuestra vida como queramos.
En ocasiones tenemos que caer y golpear fuertemente el suelo. Es una muerte simbólica en la que perdemos todo lo que nos hacía sentir seguros. Y de ahí nos reinventamos, nos reconstruímos poco a poco; con una nueva comprensión de la vida.
Renacer es una experiencia muy pesada, pero la más noble y espiritual de todas.
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Con todo esto dicho, no pierdo de vista que Gravedad es una película comercial. Dudo que los productores hayan intentado dejar un mensaje budista a la humanidad.
Sin embargo, no pude evitar ver entre líneas.
por Kyonin, maestro Zen con más de 15 años de experiencia enseñando el Dharma | Oct 30, 2013 | Meditación, Vida
Dejad que los muertos descansen
y que el pasado quede en el pasado.
Capitán Jean-Luc Picard, USS Enterprise
Hace algunos años publiqué una meditación para el Día de Muertos, en la que nos enfocamos a dejar ir y descansar a las personas que se adelantaron en el camino.
No soy nadie para decir si existe algo después de la muerte. La verdad es que no lo sé.
Lo que sí puedo decir es que cargar en la espalda el peso del dolor de la muerte de alguien, es como un cáncer que va devorando la energía vital y la sonrisa de nosotros. He conocido a personas que viven en pena y que no vuelven a ser felices por llevar el luto y la culpa clavados en el corazón.
Si hay una lección importante que nos enseña el budismo, es la impermanencia.
No importa cuánto nos esforcemos, cuánto dinero invirtamos y cuánto nos resistamos, la realidad es que todo muere.
Cuando comprendemos esto, la vida y la salud convierte en el tesoro más grande. Nos da amplitud para saborear el momento actual, cada segundo que pasamos en este plano existencial.
Con esto en mente, comparto de nuevo esta meditación de Día de Muertos.
México es un país con infinitas tradiciones y costumbres, pero si hay algo que nos da identidad nacional y que todos los mexicanos celebramos, es el Día de Muertos.
Esta fiesta se observa desde tiempos precolombinos y nos dice mucho del respeto que sentimos por la muerte. Por muchas ciudades y pueblos mexicanos se pueden ver altares con flores y comida, dulces, tequila e imágenes de la misma muerte; nuestra compañera inseparable.
La muerte es parte de la vida. Una no existe sin la otra y el final de octubre y principio de noviembre, es la época en la que el velo entre la vida y la muerte se vuelve delgado y los ecos de los que ya se fueron regresan. Y en la mayoría de los casos, su partida sigue doliendo porque simplemente nos negamos a dejar ir la memoria y el cariño.
Es una gran pena que estas culturas occidentales no nos enseñen que todo en la vida es impermanente, que todos vamos a morir. Si tan sólo lográramos entender esto, el proceso de muerte y despedida sería mucho más tranquilo de lo que es ahora.
Y es aun más doloroso ver cómo hay personas que jamás pueden salir adelante de la pérdida de un ser amado.
Viaje eterno
rocío al alba
reencuentro
Así que dejo este pequeño ejercicio de meditación para sanar las heridas, dejar ir el pasado y seguir adelante.
Meditación de Día de Muertos
Preparativos
- Lee varias veces la meditación para que no interrumpas tu sesión
- Escoge un tiempo del día en el que nadie te moleste y puedas estar en silencio.
- 1 vela pequeña
Meditación
- Estira todo tu cuerpo.
- Siéntate en una silla cómoda, con la espalda recta sin recargarla en el respaldo. Si puedes sentarte en el suelo en flor de loto o seiza, adelante.
- Enciende la vela y apaga las luces.
- Cierra tus ojos y respira profundamente, varias veces. Trata de tranquilizar y relajar todo tu cuerpo. No avances al siguiente paso hasta que todos tus músculos estén relajados.
- Regresa tu respiración a ritmo normal.
- Piensa en la persona que se fue y que extrañas mucho.
- Date tiempo para recordar todos los buenos momentos, el aprendizaje, las risas y las lágrimas. Quédate en ese momento favorito, donde más disfrutaste su compañía.
- Esa persona te mira a los ojos por un largo momento.
- Con una voz tranquila y en calma te dice: «Muchas gracias por recordarme, eso me hace muy feliz. Tuve una vida llena de aprendizaje. Ahora estoy bien. No tengo hambre, frío ni calor. Por favor mira la llama de esta vela. Es brillante y genera un calor muy agradable. Va a brillar por un largo rato y luego se apagará. Esta fue mi vida. Así es la vida.»
- Abre tus ojos y mira la vela.
- Di en voz alta. «Muchas gracias por tocar mi vida, aprendí mucho de ti. Es hora de que descanses y que los dos seamos libres para seguir adelante. Adiós. Adiós. Adiós.»
- Quédate en silencio observando la vela. Mira cómo se consume. Esa es nuestra vida. Esa es la naturaleza de las cosas. Todo se acaba, pero todo brilla y nos deja su calor.
Esta meditación la aprendí hace muchos años y es una experiencia muy poderosa. Si la sigues al pie de la letra y la repites varias veces durante esta temporada de muertos, te ayudará mucho a dejar ir.
El objetivo primordial es que entiendas que todo termina y que entre más te aferres al recuerdo de alguien que murió, nunca cerrarás el ciclo y te causarás mucho daño. No serás libre para moverte a nuevas experiencias en tu vida.
Suelta a esas personas que se fueron. Este es tiempo para que tú escribas tu propia historia. Hoy es el tiempo en que debes hacer brillar tu propia luz y dar calor a los que te rodean.
Este año la meditación estará dedicada a mi abuela. Ella me enseñó a pintar y a disfrutar el arte. Me hizo lector irremediable y me mostró un mundo libre, crítico, donde todo es digno de análisis y renovación. Me enseñó que la pregunta más importante es ¿por qué?
Feliz Día de Muertos.