Para ti, que estás llorando porque alguien te engañó

Para ti, que estás llorando porque alguien te engañó

En algún punto te darás de golpes y te preguntarás si tu beneficio o pérdida personal, valen realmente todo este sufrimiento o júbilo.

Tarde o temprano todos comienzan a pensar sólo en ellos mismos. Dirías, ¡eso está bien! Pero, ¿qué estuvo bien? Sólo estuvo bien para ti exclusivamente. Eso es todo.

¿Porqué será que los humanos estamos tan destrozados? Porque el esfuerzo de siempre querer ganar un poco de ventaja es lo que nos destroza.

Tener ilusiones significa ser inestable. Tener ilusiones significa ser controlado por la situación.

Una persona con grandes deseos es muy fácil de engañar. Incluso el timador más hábil no puede sacar ganancia de alguien que no desea nada.

El budismo significa no-ego, nada que ganar. Debes estar en comunión con el universo y con todos los seres vivos.

Todos los seres están en un error: vemos como felicidad aquello que nos lleva a la infelicidad, y lloramos por la infelicidad que no es infelicidad para nada.

Todos sabemos que las lágrimas de un niño se convierten en sonrisa cuando le das una galleta.  Lo que los seres vivos llamamos felicidad es mucho más que eso.

Por Sawaki Kôdô Rôshi, de su libro Para ti

Traducido por Kyonin

Eres pobre cuando…

Eres pobre cuando…

 

Hoy por la mañana me encontré con un artículo que hablaba de cómo se vive la pobreza en cierto país de primer mundo.

Habían argumentos como este: «se es pobre cuando no tienes para comprar pintura nueva para tu casa». Y seguía una discusión sobre las razones por las que la vida apesta debido a que no se puede cambiar el color de las paredes de la casa.

Eso me hizo pensar en cómo se vive la pobreza en otras partes del mundo, donde conseguir comida para el día es la fortuna más grande.

Y es que la pobreza es relativa a la cultura que la experimenta, pero como casi todas las situaciones humanas, a veces la pobreza es sólo una ilusión.

Es curioso que las personas más felices que he conocido en mi vida, ninguna es millonaria ni tiene una vida cercana a lo que el estilo de vida americano ha impuesto. Son personas más bien sencillas y con poco cargando en la espalda.

Por el contrario, he conocido a muchas personas que tienen todo lo que el dinero puede comprar y son miserables porque tienen mucho de qué preocuparse y mucho que cuidar. Su avaricia crece sin medida, impidiéndoles disfrutar una tarde tranquila, sin estar pensado en su siguiente gran esquema para ganar millones.

Es difícil no entrar en lugares comunes o cursis al hablar de pobreza y dinero, pero una verdad absoluta es que se es más feliz cuando se tiene menos.

Pero la pobreza no se trata de dinero. Aun cuando no hay que comer, se puede ser feliz.

No, no es un comentario lindo y motivador. Lo digo con conocimiento de causa. He estado varias ocasiones en la situación de que no tengo qué comer, pero eso jamás determinó mi felicidad. Esa es una historia para otra ocasión.

Con todo esto, he encontrado que eres pobre cuando

…dependes de objetos para ser feliz.

…trabajas sin parar para poder pagar todo por lo que te endeudaste.

…tienes una casa enorme en la que tu soledad parece monstruosa.

…no te das cuenta que en el mundo hay problemas más grandes que los tuyos.

…no puedes dormir por las presiones de la oficina.

…te la pasas trabajando por años, para pagar la cuenta del cardiólogo en tus 40’s.

…no tienes tiempo para aprender algo nuevo.

…nadie es amable contigo, debido a que te comportas como basura.

…no tienes la paciencia para leer una novela, tumbado en un sillón.

…no estás contento con tu cuerpo y lo modificas con químicos o intervenciones.

…detestas pasar horas en el tráfico, sin entender que el tráfico eres tú.

…pasas por encima de los demás para satisfacer tus propósitos personales.

…olvidaste a los viejos en tu familia.

…la lujuria no te permite pensar con claridad.

…buscas intoxicarte para evadir la realidad.

…piensas en «los mejores» años de tu vida, sin aceptar tu presente.

…pasas horas imaginando un futuro ideal y te sientes miserable cuando nunca llega.

…sufres por no poder tener lo último.

Eres la persona más pobre del mundo cuando, en tu ignorancia y avaricia, no puedes hacer nada por ayudar a los demás.

Y eres una persona miserable cuando te engañas pensando que todo lo que tienes te servirá para el futuro.

¿Cuándo cambiarán las cosas? [El Poder de Nosotros]

¿Cuándo cambiarán las cosas? [El Poder de Nosotros]

Los últimos 10 años han sido difíciles para la humanidad.

Sin importar el país, hemos pasado por muchas crisis. El dinero ya no rinde como antes y la economía ha tomado giros inesperados. Tenemos nueva conciencia de que la seguridad y las defensas más grandes son sólo una ilusión y que, no importa cuánto declaremos haber crecido como especie, seguimos siendo el mismo mono egoísta capaz de las peores atrocidades contra nosotros mismos.

La apertura de información y las conexiones ubicuas nos permiten estar en contacto todo el tiempo, pero a la vez, nunca antes la soledad había tomado un papel tan importante en nuestra cultura.

Ahora sabemos que en Argentina, España, Grecia, China, Estados Unidos o México,  la corrupción, el fraude y los malos políticos pueden llevar a la ruina a naciones enteras. Y claro, lo vemos todo en tiempo real en pantallas de 3 o 4 pulgadas.

Y quizá la pregunta clásica que todos nos hacemos es: ¿Cuándo cambiarán las cosas?

Hasta que dejes de preocuparte por qué película/ropa/auto/artículo lujoso comprar, en lugar de pensar en ayudar a la gente que no tiene hogar y alimento.

Cuando te despiertes pensando en hacer felices a los demás, en lugar de ver para ti mismo.

Hasta que los políticos erradiquen el hambre de poder y dinero.

Hasta que los criminales comprendan que su avidez está cimentada en nubes y fantasías y que nos dañan a toda la humanidad.

En el momento en el que destruyas la barrera que separa el Yo del No-Yo y comprendas que la generosidad, la compasión y el amor universal son la medicina a toda esta locura.

Las cosas cambiarán cuando comprendamos que la palabra Yo no sirve de nada y nos demos cuenta que como individuos no llegamos a ningún lado.

Cuando comprendamos el Poder de Nosotros y que juntos jalamos la carreta llamada vida, más rápido y más lejos.

El Yo está confinado a un sólo lugar en el espacio y camina por senderos oscuros que a nadie le interesan. No logra nada más que hacer más grande el egoísmo y la soberbia.

En cambio, Nosotros es una palabra que trasciende el tiempo y el lugar físico y que queda plasmada en la historia.

Nosotros somos los que podemos cambiar el mundo, hacer que la humanidad avance y rompa las cadenas que nos atan a las cosas que más nos lastiman como especie.

Nosotros avanzamos, reímos, soñamos y creamos.

Nosotros es plural, incluyente, pragmática y que toma la democracia como un hecho consumado.

Nosotros es un verbo que significa acción.

Las cosas cambiarán cuando dejemos atrás el Yo para realmente entender el único motor del progreso humano: El Poder de Nosotros.

#powerofwe #blogactionday

Para ti, que estás llorando porque alguien te engañó

Para ti, que estás exhausto de pelear con tu pareja

La cuestión no es saber quién está en lo correcto. Sólo estás viendo las cosas desde otro punto de vista.

Deja de intentar ser algo especial y sé tú. ¡Detente en seco y siéntate en zazen!

Todo lo malo comienza cuando dices «Yo». Lo que sigue de ahí, es pura ilusión.

Todos se imaginan que su ego nunca podrá cambiar, que es un punto central en el que gira todo el universo al rededor. Existió un hombre que dijo «¡Miren! ¡Todo mundo está muriendo, excepto yo!». Ese hombre lleva varios años muerto.

Todos hablan de casarse por amor, pero, ¿qué no se están casando realmente por sexo? ¿Qué no al final todo se trata de un pene y una vagia? ¿Porqué nadie es honesto y dice que se enamoró de un pene o una vagina?

Cuando puedas, mira la cara de un perro que acaba de tener sexo. Sólo mira al espacio con extraños ojos vacíos. Justo así es con la gente: al trabajan mucho hasta llegar al frenesí, para que al final no quede nada.

Un hombre que no entiende nada, se casa con una mujer que no entiende nada. Luego todo mundo dice, «¡Felicidades!». Eso sí que es algo que no entiendo.

Una familia es el lugar donde padres e hijos, esposa y esposo, se ponen de mal humor mutuamente.

Cuando un niño adopta una actitud desafiante,  los padres maldicen, «¡No entiendes nada!». ¿Pero cómo son los padres? ¿No es verdad que tampoco ellos entienden nada? Todo mundo está perdido en su ignorancia.

Todos hablan de educación, ¿pero para qué nos estamos educando? Para ser ciudadanos comunes, eso es todo.

Es más gracioso observar a los monos en el zoológico, siendo observados por los humanos sueltos.

Por Sawaki Kôdô Rôshi, de su libro Para ti

Traducido por Kyonin

La diferencia entre placer y felicidad

La diferencia entre placer y felicidad

Es triste ver que con mucha frecuencia la gente dice bromas como: «El dinero no es la felicidad, pero es mejor llorar en un Ferrari».

Esto genera risas y comentarios graciosos en las redes sociales, pero el hecho de que exista una broma al respecto dice mucho de cómo el concepto de felicidad se confunde con el de placer.

De pronto tener el último objeto de moda, el mejor viaje y las comodidades más lujosas, son sinónimo de felicidad.

Y esto no puede estar más lejos de la realidad.

El placer es una ilusión dependiente del lugar, del tiempo y del espacio. Además, el placer cambia de naturaleza y muy pronto se convierte en incomodidad.

¿No me crees? Piensa en esto: una porción de helado de fresa, es deliciosa y placentera. Dos porciones está bien. Con tres porciones estamos empalagados y comenzamos a toser por el enfriamiento. Y aunque nos esforcemos, no llegamos a la quinta porción y nos vamos a buscar lo siguiente que sea placentero.

Sin duda los objetos materiales y las experiencias relacionadas con el dinero, promueven un estado de contento. Pero nunca tenemos suficiente, ya que seguimos en la búsqueda del placer. Un nuevo móvil, un mejor viaje, un auto más lujoso, una pareja más atractiva, una mejor experiencia sexual… y la lista sigue hasta la eternidad.

Con esto dicho, es un grave error confundir felicidad con placer.

Felicidad es llegar a un profundo sentimiento de serenidad y satisfacción de la vida como está, independiente de apegos y aversiones. Incluye estar en paz con el pasado y con la idea de que todo en la vida es transitorio.

Es por esta razón que un campesino en Myanmar, que no tiene nada más que una modesta choza de paja, sea más feliz que un alto ejecutivo rodeado de lujos en el mundo capitalista.

No importa la cultura o el grupo étnico al que pertenezcamos, el ser humano siempre va a buscar la felicidad. Si esto es una gran verdad, ¿porqué disfrutamos tanto la amargura, la tristeza, la ira y los celos?

Debido a que estamos enamorados de nuestro ego. Buscamos tanto acumular experiencias y posesiones  que de pronto olvidamos aceptar la vida como está. Dejamos crecer al ego sin control alguno. Buscamos más reconocimiento, más velocidad, más placer… ¡Es una locura!

Hasta que no hagamos una revisión interna y seamos 100% honestos de cuál es la raíz de nuestra felicidad, seguiremos en esta eterna rueda de hamsters en la que sólo andamos sin llegar a ningún lado.

Cuando estemos contentos con las cosas como son, con lo que somos y tenemos. Cuando aceptemos a todos los seres vivos sin reserva, sin mentir, sin abusar y sin manipular; entonces habremos llegado a casa.

Y esta casa tiene un letrero pequeño y discreto que dice Felicidad.

 

 

(Pst, pst… la palabra clave de la felicidad es GENEROSIDAD, pero no le digas a nadie. Es secreto.)