Adiós al Chocobuda. Gracias por todo.

Adiós al Chocobuda. Gracias por todo.

El día de ayer un hecho sin precedentes cambió mi punto de vista sobre la vida, el universo y todo lo demás.

Nunca pensé que la muerte de mi tía-abuela-prima Gertrudis, la semana pasada, me iba a convertir en millonario. Justo ayer terminé de firmar todos los papeles necesarios con los abogados y heredé varias casas y mucho dinero, oro y joyas.

Tan pronto recibí el efectivo, corrí a cumplir uno de mis sueños más grandes: compré mi primer yate y este fin de semana iré al puerto a probarlo.

También invertí en dos sitios porno de Internet que me llamaban mucho la atención. Ah, y desde hoy estoy financiando mi propio grupo narco terrorista.

Por fin el mundo será mío.

¿Pero qué estaba pensando con todo esto del minimalismo? Ahora puedo derrochar dinero y comprar todo lo que quiero.

Así que desde hoy, mis queridos lectores, el Chocobuda se convertirá en el Choconarco donde encontrarán noticias y consejos de cómo crear su propio imperio con matones y tráfico de armas. Pura cosa bonita.

Para que tengan una probadita de lo que viene, estas son algunas ideas de los próximos artículos:

  • Viviendo como millonario
  • 10 tips para contratar tripulación para tu yate
  • Consejos de belleza no sustentable
  • Dominando al mundo, estilo genio maléfico
  • Cómo matar  focas bebés con sólo 10 golpes
  • Deforestando el Amazonas y sus ventajas competitivas
  • Desmintiendo al Dalai Lama
  • La dieta del colesterol y el mito de las verduras
  • Consejos del éxito. Entrevista con el Chapo Guzmán, famoso narco terrorista mexicano

Y para terminar, quiero que sepan que hoy es 1 de abril, día en que Internet se convierte en el crisol de las bromas. Pueden saber más aquí. ¡Feliz día!

 

 

N de Nirvana [El Abecedario del Choco Buda]

N de Nirvana [El Abecedario del Choco Buda]

No, este Nirvana no es del que hablaremos hoy.

 

No, no vamos a hablar de la icónica banda de Kurt Cobain, por más que me guste.

Al igual que karma, nirvana o nibbana, es otro término budista que fue adoptado por nuestra cultura, pero que nadie tiene una idea clara de qué significa.

Muchas personas lo asocian con el cielo cristiano o con un estado de euforia donde sólo existe la felicidad, que es alcanzado por designio divino o circunstancias mágicas.

Alguna vez también escuché decir que nirvana era tener el estómago lleno después de una comilona épica.

Lamento desilucionar a quienes piensen eso, pero estudiando un poco de budismo nos podemos dar cuenta que nirvana no tiene nada qué ver con resultados mágicos de ninguna especie.

Nirvana es el estado perfecto de la mente en el que nos liberamos del deseo y la ira.

Es el fin del mundo porque ya no hay identidad ni límites para la mente.

Quien entra en nirvana está en paz con el mundo, tiene compasión por todos y deja de lado sus obsesiones y fijaciones.

Esta paz se obtiene cuando terminamos con los caprichos y aversiones porque sólo así se puede dejar de sufrir.

También es muy importante aclarar que podemos llegar al nirvana en este momento. En esta vida. No es una recompensa cósmica al morir, ni tampoco es un sendero mágico. Llegar al nirvana es para todos, aquí y ahora.

¿Cuántas veces no hemos sufrido porque no podemos comprar un auto nuevo? ¿Cuántas veces no hemos sufrido porque una persona no nos ama como quisiéramos? ¿Cuántas veces nos hemos sentido defraudados porque los planes no salen como lo imaginábamos?

Entre más desees algo, más sufres.

Y en el otro extremo, entre más luches por alejar algo de tu vida, más sufres.

El deseo y la aversión son fuerzas muy poderosas que han acompañado a la raza humana desde el principio de los tiempos. Pero también el sufrimiento.

Basta con escuchar cualquier canción pop, de cualquier cultura. Todas dicen «te amo y te deseo» o «te odio, aléjate» o «¡Qué triste estoy, me voy a lacerar aun más!». Pero aun no he encontrado ninguna que diga acepto la realidad como es, estoy en paz y sigo adelante.

Para llegar a un estado de calma en el que la vida es buena y estemos en paz con todo lo que somos y tenemos, necesitamos controlar los deseos y las aversiones. Con ello, de forma casi inmediata, llega la aceptación de la realidad como es.

Entre menos autos, casas, ropa, discos, libros, juegos y viajes necesitemos, vamos a estar mucho más tranquilos con el mundo porque no seremos objetivo de la presión social por tener cosas.

Entre menos deseemos a una persona, cuando dejamos a la enfermedad estar ahí sin causar sufrimiento, entre menos peleas tengamos con la pareja, cuando dejamos que la vida fluya; se terminarán muchas razones para ser infelices.

Yo sé que se lee fácil, pero la realidad es que para entrar en nirvana se necesita atravesar un largo camino de entrenamiento y meditación. Pero la buena noticia es que es posible hacerlo.

Como ya lo he escrito, el desapego es la actividad minimalista por excelencia y lo mejor de todo es que es gratis. Claro que no es fácil, pero al estar conscientes de nuestros hábitos y preferencias, podemos lograrlo.

Pero Chocobuda, tú dices eso porque estás loco. A una persona normal se le antoja tener todo y estar siempre feliz. No, no estoy loco. Y me cuesta mucho trabajo mantenerme desapegado y ver la vida por lo que es. Es una labor de disciplina, meditación y de introspección diarias.

¿Que si se me antoja tener cosas? ¡Claro! Sin embargo valoro mucho más la paz y calma que trae el poseer poco y este sentimiento de felicidad constante que me sigue desde hace algunos años.

Esta calma, pocos factores de preocupación y vivir con ética, forman el camino más seguro al nirvana.

El poder de hacer sin hacer [Minimalismo extremo]

El poder de hacer sin hacer [Minimalismo extremo]

Por contradictorio que parezca, muchas veces la solución a los problemas más grandes está en no hacer nada.

No, no me volví emo ni tampoco soy nini.

Imagina el problema más grande que jamás hayas tenido. Todos pasamos por tiempos oscuros en nuestras vidas, donde el universo parece conspirar contra nosotros. Las flores no florecen, el aire es áspero, toda la comida sabe más y las sonrisas son remplazadas por lágrimas.

Este problema enorme que cambió tu mundo, te causó angustia y pesar. Pero poco a poco saliste de él y fue quedando en el pasado. Aprendiste y creciste.

Si volteas y ves el problema hoy, ¿no te hubiera gustado que te causara menos daño y que la solución hubiera aparecido por arte de magia?

Por supuesto no es posible cambiar el pasado… y eso es muy bueno. El pasado, esté como esté, es perfecto porque es lo que te forjó para ser la persona que eres hoy.

Si lo piensas y realmente haces un análisis a conciencia, quizá el problema no era tan enorme, sino que lo amplificaste con tu reacción.

Esta cultura nos ha enseñado que en la vida hay que tener reacciones dramáticas prefabricadas a la adversidad. Hay que llorar, gritar y desgarrarnos la ropa ante la muerte. Hay que tomar tequila y cantar canciones lacerantes ante el desamor. Hay que deprimirse y sentirse el tonto más grande del mundo ante el fracaso. Hay que sentir culpa de todo.

Pero, ¿no serían los problemas menos amargos si estuviéramos en calma para poder pensar qué hacer? No tiene nada de malo tener drama en situaciones serias, pero el problema es que el drama dura más de lo que debería. Así llamamos más la atención, nos encanta sentir culpa… pero son rocas gigantes que cargamos en la espalda.

Cuando entendemos esto, sabemos el valor de conservar la calma durante las crisis. Antes de reaccionar, hay que tomar un momento para detenerse y pensar.

Si le damos a nuestra mente unos minutos de espacio, podremos tomar mejores decisiones sin engancharnos en el calor de la situación.

Hacer sin hacer. Movernos sin movernos. Sentarse y ver las cosas sin apegos para poder pensar.

Esto es minimalismo. Esto es zen.

Nota chocobudista: El poder de detenerse y dar espacio a la mente sólo se obtienen mediante la meditación como hábito. Ver las cosas sin apegos para poder actuar en situaciones de crisis cultivan Acción Correcta, Concentración Correcta, Pensamiento Correcto; que son parte del Camino Óctuple.

 

M de Mantra [El Abecedario del Choco Buda]

M de Mantra [El Abecedario del Choco Buda]

No es un secreto que las palabras cuando están bien dichas, tienen un gran efecto sobre nosotros. Un insulto puede causar un daño devastador si lo dejamos, y una palabra de aliento puede hacer la diferencia entre la vida y la muerte.

Todo está en el valor que nosotros mismos le damos a lo que escuchamos.

Pero, ¿y si esas palabras vienen de nosotros mismos?

Por desgracia he conocido personas que fueron educados con las palabras «eres feo» y «eres un tonto» y esto se convierte en su mantra, en frases que los siguen, a veces hasta la muerte, sin que nunca se las hayan podido sacudir de encima.

Por otro lado está el extremo de quien usa las frases para motivarse y justificar el abuso hacia los demás. «Soy un vencedor»,  «soy el mejor líder» o «el mundo es mío» son mantras terribles que validan que se pueda usar a los demás como tapete.

En la antigüedad se pensaba que las palabras tenían un poder mágico sobre la vida y que si repetías constantemente una frase, podrías realizar cambios en el universo a tu alrededor.

De hecho, se desarrollaron sistemas completos de comunicación para entonar frases mágicas.

Sin entrar en la historia de los mantras, basta decir que al final el poder de las palabras no es mágico, sino que tienen un poder psicológico contundente en nuestra forma de ser.

Como siempre, aclaro que ni el budismo ni los mantras tienen magia. Tampoco nos conectan con ningún tipo de dios o ser místico.

Un mantra es una palabra o frase capaz de crear cambios en la vida de quien las entona, y son un medio muy efectivo para enfocarse en una meta. Es psicología pura.

El budismo utiliza muchos mantras que ayudan a subir el nivel de consciencia y a prepararnos para la tarea que queremos realizar. También se utilizan para tranquilizarnos debido a que algunos de ellos, aunque no significan nada en especial, hacen que nuestras cuerdas bucales y tórax vibren, provocando un descanso de la tensión del día.

También meditar con mantras es muy útil porque cancelamos el ruido externo, pero más importante, el ruido interno.

De la misma forma, usar mantras en nuestras tareas cotidianas puede ser muy útil ya que podemos crear nuestras frases personales, siempre y cuando sean las mismas y las usemos con disciplina.

Por ejemplo, un mantra muy muy útil para tranquilizarnos en la oficina es una simple tonada con los labios cerrados. Es decir, un sencillo «mmmmmmmmmm… mmm… mmmmm» repetido por unos 10 minutos ayudarán a tu concentración y a bajar el estrés.

Cada mañana puedes entonar un pequeño mantra al verte al espejo. Alguna cita célebre o fragmento de canción pueden funcionar muy bien.

Y si quieres algo con mucho más profundidad, entonces puedes estudiar un poco de los mantras clásicos del budismo.

Om mani padme hum, uno de los más comunes y hermosos, evocan a nuestra compasión por todos los seres del universo.

El usar una frase ayuda mucho. De verdad sugiero que lo intentes y compartas tus experiencias en los comentarios.

 

Minimalismo en la oficina

Minimalismo en la oficina

Mi oficina ideal... algún día.

 

En Chocobuda y en otros blogs hemos tocado mucho el tema de ser minimalistas en nuestros hábitos y en nuestros hogares, pero poco se ha hablado de llevar el minimalismo a la oficina.

Sí, ese lugar en el que pasas hasta 12 horas y en el que convives más con tus compañeros que con tu familia.

Este lugar tan inhóspito e inhumano como lo puede ser tu centro de trabajo, lo puedes moldear a tu beneficio con pequeñas acciones que promueven tu productividad y tu calma.

Superficies planas siempre limpias

Uno de los mitos más aberrantes es que un escritorio lleno de papeles, post-its, plumas, cuadernos de notas y taza de café sucia, pertenece a una persona productiva.

Todo lo contrario. Un escritorio en desorden pertenece a una persona con caos en la mente, que le cuesta mucho concentrarse y que es muy poco productiva.

Yo sé que hay tareas que requieren que tengas papeles en el escritorio, pero siempre hay manera de ordenarlo.

En la medida de lo posible, mantén la superficie de tus mesas y libreros libres objetos. Te aseguro menos distracciones y mayor concentración.

Un sistema de productividad que te acomode

Hay personas como mi amigo y bloguero extraordinario, Omar, de Análisis Realista, que no salen a ningún lado sin su cuaderno. Habemos otros que nos sentimos cómodos con una Moleskine. Quizá eres de los que prefieren su smart phone.

Como sea tu método preferido, usa un sistema de organización, toma de notas y apuntes.

Piensa que la mente humana es el peor sistema de almacenamiento y las cosas las olvidamos con frecuencia. Si tienes una forma de tomar notas y organizarlas, adelante.

Muy pronto compartiré mi propio sistema de organización para que tengas una idea de que no necesitas un sistema super complejo. Es cuestión de buscar tomar notas de todo.

Escritorio de la computadora siempre limpio

El escritorio de la PC o Mac se llama así porque es una analogía de tu escritorio en la vida real. Entre más iconos tengas regados, más distracciones tendrás y será más difícil encontrar lo que necesitas. Para más información al respecto, lee este artículo de Chocobuda.

El medio ambiente también cuenta

Te sorprendería saber lo bien que se siente el tener en cuenta el ambiente. A tal grado que también es una actividad minimalista por excelencia.

El no usar vasos de unicell (estireno), no producir basura, no imprimir lo que no necesites y usar documentos electrónicos te hacen más consciente de tu entorno y hacen que te enfoques más en tu trabajo.

Esto es debido a que de forma inconsciente estás preocupándote por limpiar tu espacio de acción y tu planeta. Vale la pena ser cuidadoso en este aspecto.

El fin de las distracciones

Ser minimalista en la oficina no sólo es ser organizado, sino también implica trabajar sin distracciones para poder salir a buena hora.

Nunca podré comprender porqué en esta cultura se piensa que si estás encerrado 14 horas en la oficina eres más productivo. ¡Es todo lo contrario!

Si estás más de 8 horas trabajando es porque eres el menos productivo, porque te están sobre explotando o porque simplemente no eres capaz de terminar con las distracciones y pierdes demasiado procrastinando.

Si has estado leyendo el Chocobuda por algún tiempo, sabrás que soy el enemigo público número uno de Twitter, Facebook y el celular a la hora de trabajar. Si tienes que concentrarte en tu labor, apaga todas las distracciones posibles.

También es buena idea usar audífonos para escuchar música que te ayude a enfocarte.

Como puedes ver, el minimalismo no se puede enfocar a la casa o a reducir la cantidad de libros o discos que tienes. También implica un cambio positivo en la manera en la que produces.

¿Tienes algún secreto minimalista para la oficina?