El que no se desapega, no despega. Artículo por Raúl Mora

El que no se desapega, no despega. Artículo por Raúl Mora

Para el post de este día tenemos a un invitado especial. Su nombre es Raúl Mora y nos presenta un texto con una leyenda que habla sobre el desapego, uno de los valores budistas más importantes.

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La vida es imperfecta.

Este es un hecho al que todos nosotros nos enfrentamos en algún punto de nuestras vidas.

La vida es injusta.

Y eso es lo que más nos frustra, nos hace ser infelices, nos ata al pasado, nos lastima, nos hace sufrir y nos amarga.

¿Por qué no me amó? ¿Por qué prefirió irse? ¿Por qué se lo dieron a él/ella y no a mí? ¿Por qué mi vida es así? Son preguntas que todos hemos hecho en nuestra vida.

Vivir en el pasado solo te hará infeliz, amargo y resentido.

Las circunstancias de la vida nos llevan por caminos que no siempre queremos, pero hay que seguirlos de la mejor manera posible. Tampoco te estoy diciendo que salgas y te resignes, porque puedes cambiar tu vida si quieres, cambiarla para bien.

Simplemente desapégate del pasado, deja atrás las cosas que ya no fueron y así no te lastimarán más. Toma muy en cuenta agradecer a todas las personas que pasaron por tu vida, ya que todas dejaron aprendizaje.

Recuerda: el que no se desapega no despega así que no hay mejor momento, ni lugar para despegar de la frustración del pasado que este preciso momento.

Tal vez con esta historia de dos monjes budistas te pueda quedar más claro:

En un tiempo antiguo, dos monjes, uno anciano y sabio y otro joven e inexperto, caminaban juntos por el campo. El monasterio al que pertenecían era sumamente conservador, y estaba específica y estrictamente prohibido el contacto con mujeres. De pronto, ambos monjes escucharon un grito que atravesaba el campo.

Una joven mujer estaba en el margen del río, llorando preocupada. “¿Por qué lloras?” preguntó el monje anciano. “Quiero ir a la casa de mi padre, del otro lado del río, mi hermana se casa hoy y quiero estar en su boda, pero ahora el río es demasiado alto y temo que si intento cruzarlo me pueda ahogar”.

“No hay problema”, respondió el monje anciano y entonces cargó a la joven en sus hombros y juntos cruzaron el río. Cuando el monje la bajó del otro lado del río, ella le agradeció sus atenciones y siguió con su camino, mientras el monje cruzó de nuevo el río y siguió caminando con su compañero.

Mientras ambos continuaban su camino, el monje anciano notaba como su acompañante parecía cada vez más distraído: “¿Qué te está atormentando, hermano?”, preguntó el monje anciano.

El monje joven respondió con cierta rabia “Muy bien sabe que no podemos tener nada que ver con una mujer, sin embargo la levantó, la cargó y la ayudó a cruzar el río”.

“La levanté y la solté del otro lado del río, hermano” respondió el viejo y sabio monje, “sin embargo tú lo has seguido cargando hasta este momento… es tiempo de soltarla”.

Las oportunidades pasadas te forjaron

Todo por lo que has pasado, lo que has sentido, lo que has vivido, te ha forjado como la persona que eres en este momento. Imagina la más leve variación a tus experiencias pasadas, buenas o malas, y podrías ser en este momento una persona completamente distinta a la que eres.

Es mejor pensar que lo que te pasó antes  y que no resultó como querías, son experiencias que te han formado como persona.

Depende de ti ser quien quieres ser el día de hoy, sin mirar hacia atrás.

El desapego termina con la frustración

Imagina por un momento un mundo en el que todos tuviéramos todo lo que siempre hemos deseado. Un mundo de niños caprichosos, mimados, en un mundo en el que no existirían límites.

¿Cómo sería ese mundo? Anárquico, sin reglas, en un desorden total.

En algunos aspectos la frustración es positiva porque te demuestra que tienes que ser paciente y luchar por lo que quieres. No basta con desear algo, tienes que luchar y esforzarte por ello.

Para terminar con la frustración es muy importante aprender a no apegarte al deseo. A eso se le llama avaricia, que desata el auto engaño y culmina en la ira (los 3 venenos de la mente).

La frustración no existiría si tus metas las vieras como objetivos, no como caprichos. En esa medida, puedes ir mejorando en tu vida sin que te afecte que los planes no salieron como esperabas.

Esto también nos enseña que todo en la vida es impermanente.

Por supuesto, hay veces en que sentir frustración simplemente sucede. Y es aquí donde debemos estar atentos a relajarnos y no alimentar ese sentimiento que nubla la vista de lo que realmente vale la pena de la vida: estar tranquilos.

Por último, hay que tener en la mente que para lograr una meta necesitamos actuar de una forma ética, sin pisar ni lastimar a otros.

Termina con los malos hábitos [Beneficios de la meditación]

Termina con los malos hábitos [Beneficios de la meditación]

Todos tenemos algún hábito del cuál nos queremos desprender y a veces parecería que no tenemos control sobre él.

Algunas personas abusan de la comida, otras del alcohol y otras encuentran muy atractivo establecer relaciones codependientes.

Me he encontrado con personas que aseguran que el cigarro tiene control sobre ellos y que no pueden hacer nada. Esto, por supuesto, es falso.

Todos tenemos el control de nuestras vidas. El problema es que desde niños se nos enseña a culpar a factores externos de las cosas que hacemos mal, sin tomar en cuenta que somos nosotros mismos los que nos ponemos en los dilemas que luego no queremos enfrentar.

Para explotar esta conducta de rechazo a la responsabilidad se ha desarrollado toda una industria de las medicinas milagrosas. Hay píldoras para controlar el mal humor, el sueño, el hambre y hasta para eliminar la mala suerte.

Lo que nunca nadie dirá es que la responsabilidad para estar bien se encuentra adentro de ti mismo.

Y claro que tampoco te dirán que el poder para hacer grandes cambios en tu vida están dentro de ti mismo. Siempre lo ha estado y siempre lo estará.

El problema radica en que en esta cultura occidental nunca se nos enseña a calmar la mente ni a enfocarnos en lo que nuestro cuerpo y mente necesita. Seguro, nos venden cientos de artículos y servicios, pero nunca nos dicen la verdad: nuestra mente y nuestra voluntad de salir adelante la tenemos todos, nacemos con ellas y son gratis. Es sólo que se requiere mucha disciplina para saber usarlas.

Y aquí es donde entra la meditación. Como un proceso mental en el que se desarrolla la atención consciente y la disciplina, luego de practicar por unos días podemos comenzar a ver cambios positivos en nuestra conducta.

Meditar nos hace estar atentos a lo que hacemos, cómo lo hacemos y aprendemos a detectar lo que dispara los malos hábitos.

El simple hecho de saber cuando nuestra mente desea un chocolate extra que no deberíamos comer, es el punto de partida para el auto control y dejar las acciones que queremos cambiar.

Yo sé que suena muy esotérico, pero no lo es. Sentarse a meditar, calmar la mente y aprender a estar atento a nuestros pensamientos, es una actividad que está dentro de nosotros.

Destapar el poder de la meditación y sus cambios benéficos para la vida,  no cuesta nada mas que dejar de consumir ideas y productos para dedicarnos un poco de tiempo.

Esta cultura nos enseña a demostrarnos cariño comprando un auto nuevo, pero es un grave error. Creo que la mejor forma de demostrarnos amor a nosotros mismos es regalándonos tan sólo 20 minutos al día para poner atención a nuestra mente.

Y eso sólo se logra meditando.

Muy pronto daremos más tips y formas de comenzar a meditar.

Qué es la meditación [Beneficios de la meditación]

Qué es la meditación [Beneficios de la meditación]

Arte por Goro Fujita

Contra todo lo que el inconsciente popular nos indique, la meditación no es mágica, no llama a los ángeles ni hadas, no nos pone en contacto con ningún dios, no es de pachecos o hippies, ni hace que fluya ningún tipo de energía esotérica.

Por desgracia existen muchas malas interpretaciones sobre esta disciplina y, para la desilusión de muchos, la meditación es un proceso mental en cual nos entrenamos para estar contentos con lo que somos, aceptar la realidad y renunciar a los apegos.

La práctica de la meditación es tan antigua como la civilización moderna ya que hay registros de que los sadhu (hombres de India dedicados a explorar sus mentes y renunciar al mundo material), meditaban desde hace más de 2,500 años.

Puesto en palabras rápidas, el proceso de meditar se da cuando uno se toma el tiempo de sentarse al menos 20 minutos en calma y con ojos cerrados, para enfocarse algo tan simple como la respiración.

Puede sonar absurdo y sencillo. «Enfocarse en la respiración lo puede hacer cualquier persona«, podrías pensar. Y sí, lo puede hacer cualquiera, pero tener éxito en ello es otra historia.

Meditar es una actividad en la que nos tomamos el tiempo para enfrentar al monstruo más grande de la humanidad: nosotros mismos.

Esto provoca miedo y angustia, pero es justo el motivo por el cual la meditación tiene tantos beneficios. Entre ellos se encuentran:

  • Nos vuelve mejores personas
  • Nos ayuda a comprender nuestro lugar en el universo
  • Mejora la salud
  • Nos da enfoque y mejora la concentración
  • Elimina el drama innecesario que nos ha enseñado esta cultura
  • Dejamos ir lo que nos hace daño
  • Nos da la libertad de aceptar el mundo como es
  • Nos enseña a entender que todo es impermanente

De verdad es impresionante lo que la meditación hace con la mente desde los primeros días de práctica.

En próximos artículos iremos exponiendo más sobre este tema, que en tiempos de fin de año y principio de uno nuevo, nos puede ayudar mucho a cumplir nuestras metas y arrancar con entereza.

Creo que da mucho como para armar un taller, ¿no?

J de Juicios [El Abecedario del Choco Buda]

J de Juicios [El Abecedario del Choco Buda]

Juicio

Sacar conclusiones adelantadas, criticar a alguien y generar historias en nuestra mente sobre cosas, personas y situaciones, se llama juicio.

El juicio es la evaluación de la evidencia que encontramos (por ejemplo la vestimenta de alguien), y tomamos una decisión con estos datos recabados por nuestros ojos y puede ser un muy buen aliado para la auto mejora y llevar una mejor relación con el mundo que nos rodea.

El problema con los juicios es que, por lo regular, los sacamos con motivos no muy nobles, como por ejemplo la crítica.

A la mayoría de nosotros no nos gusta ser juzgados. Si practicamos Atención Consciente, es decir, abrimos nuestra mente y ponemos atención, no daremos cuenta que a nadie nos gusta ser juzgados.

Eso sí, somos los primeros que criticamos el vestido o el auto de alguien, pero no nos toquen porque entonces los juicios sí son malos.

Cada juicio que emitimos también trae consigo un elemento desagradable. Siempre. Y esto es porque los juicios y críticas siempre tienen una calidad de insulto, lo quieras o no.  Esto es debido a que nos hemos enseñado a enfocarnos en lo malo, convirtiendo esta práctica en un hábito dañino.

Por supuesto, en esta práctica entra el chisme, que es la socialización del juicio que tomaste.

Y no me malinterpretes, criticar a algo o a alguien es de mucho valor, siempre y cuando hagas un balance entre los puntos buenos y los malos de una persona y el juicio sea emitido con voluntad de ayudar, de aportar. Algunos lo llaman crítica constructiva, aunque no estoy seguro que siempre lo sea.

Juzgar es un hábito mental y con frecuencia es una actividad del pensamiento muy profunda. ¿Te has preguntado cuánto esfuerzo mental se te va cuando juzgas, criticas o consumes chismes?

Ejercicio rápido de menos de 1 minuto

Voltea a ver a la primera persona que encuentres. Critica todo lo que puedas: su ropa, su teléfono, su auto, su computadora. Hazlo pedazos en tu mente y pon atención a las reacciones de tu cuerpo.

Ahora mira a otra persona y distingue sólo cosas buenas y entierra las malas. Mira lo bien que combinó los colores, piensa en el tiempo que invirtió peinándose, considera el trabajo y esfuerzo que le costó tener ese auto o teléfono.

¿Listo? Para terminar, compara esas dos experiencias. ¿Cuál te hizo sentir mejor? ¿Con qué actividad tu cuerpo se relajó y no puso tensos los músculos?

Cuando criticamos y lanzamos chismes, nos enganchamos en una actividad negativa que es muy seductora porque parece darte poder sobre otra persona. En realidad lo que estamos haciendo es provocarnos sentimientos negativos hacia nosotros mismos y el cuerpo lo resiente.

Al emitir juicios y criticar los músculos de la cara se endurecen y los hombros se tensan. ¡No me creas a mi! Pongan atención a su propio cuerpo.

Mi pregunta es: ¿qué necesidad tienes de generarte más tensión?

Si vemos todo esto de forma práctica, le conviene más a tu cuerpo y mente enfocarte en las virtudes que en explorar los errores y defectos.

Tomar juicios es parte de la naturaleza humana. Es la actividad mental que nos hacía distinguir el peligro de la calma cuando comenzábamos a poblar el mundo.

Sin embargo, el hacerlo de forma negativa tiene un precio alto que se va acumulando con el tiempo y nos vuelve negativos, y creo que eso a nadie le hace bien.

Meditación: Deja ir a los que se adelantaron

Meditación: Deja ir a los que se adelantaron

El final de octubre y el principio de noviembre son la época en la que el velo que existe entre la vida y la muerte se vuelve delgado y los recuerdos de los que ya se fueron regresan. Y en la mayoría de los casos, su partida sigue doliendo porque simplemente nos negamos a dejar ir la memoria  y el cariño.

Es una gran pena que estas culturas occidentales no nos enseñen que todo en la vida es impermanente, que todos vamos a morir. Si tan sólo lográramos entender esto, el proceso de muerte y despedida sería mucho más tranquilo de lo que es ahora.

Así que comparto con ustedes este pequeño ejercicio de meditación para sanar las heridas, dejar ir el pasado y seguir adelante.

Meditación de Día de Muertos

Preparativos

  • Escoge un  tiempo del día en el que nadie te moleste y puedas estar en silencio.
  • 1 vela pequeña

Meditación

  • Estira todo tu cuerpo.
  • Siéntate en una silla cómoda, con la espalda recta sin recargarla en el respaldo. Si puedes sentarte en el suelo en flor de loto o seiza, adelante.
  • Enciende la vela y paga las luces.
  • Cierra tus ojos y respira profundamente, varias veces. Trata de tranquilizar y relajar todo tu cuerpo. No avances al siguiente paso hasta que todos tus músculos estén relajados.
  • Regresa tu respiración a ritmo normal.
  • Piensa en la persona que se fue y que extrañas mucho.
  • Date tiempo para recordar todos los buenos momentos, el aprendizaje, las risas y las lágrimas. Quédate en ese momento favorito, donde más disfrutaste su compañía.
  • Esa persona te mira a los ojos por un largo momento.
  • Con una voz tranquila y en calma te dice: «Muchas gracias por recordarme, eso me hace muy feliz. Tuve una vida llena de aprendizaje. Ahora estoy bien. No tengo hambre, frío ni calor. Por favor mira la llama de esta vela. Es brillante y genera un calor muy agradable.  Va a brillar por un largo rato y luego se apagará. Esta fue mi vida. Así es la vida.»
  • Abre tus ojos y mira la vela.
  • Di en voz alta. «Muchas gracias por tocar mi vida, aprendí mucho de ti. Es hora de que descanses y que los dos seamos libres para seguir adelante. Adiós. Adiós. Adiós.»
  • Quédate en silencio observando la vela. Mira cómo se consume. Esa es nuestra vida. Esa es la naturaleza de las cosas. Todo se acaba, pero todo brilla y nos deja su calor.

Esta meditación la aprendí hace mucho años y es una experiencia muy poderosa. Si la sigues al pie de la letra y la repites varias veces durante esta temporada de muertos, te ayudará mucho.

El objetivo primordial es que entiendas que todo termina y que entre más te aferres al recuerdo de alguien que murió, nunca cerrarás el ciclo y te causarás mucho daño. No serás libre para moverte a nuevas experiencias en tu vida.

Suelta a esas personas que se fueron. Este es tiempo para que tú escribas tu propia historia. Hoy es el tiempo en que debes hacer brillar tu propia luz y dar calor a los que te rodean.

Feliz Día de Muertos.