Esta semana publiqué un artículo sobre gratitud dentro de la serie El Abecedario del Chocobuda y la respuesta de los lectores fue muy buena.
Quien está agradecido soy yo porque este blog lo publico para mi, principalmente. Mi vida se ha caracterizado por el aprendizaje y por el movimiento, así que el camino budista y minimalista me queda perfecto porque me da la oportunidad de entender y tomar lo que la vida me ofrece.
Claro que, como todo un buen cabeza dura, a veces las lecciones llegan un poco tarde.
Estar agradecido con todo lo que soy y lo poco que poseo es algo que no he tenido toda la vida. Lo aprendí a golpes que me bajaron de las nubes hasta poner los pies en la tierra. He hablado mucho de que debamos estar agradecidos, pero ¿de qué puedo dar gracias?
De todo. Desde la evolución, pasando por todas las personas importantes de la historia, hasta llegar al amor de mi vida.
El estar consciente de que no soy la única persona en el universo y que hay todo un sistema de situaciones y personas que trabajan tras bambalinas para que hagan posible mi existencia, me centra en mi realidad, me enseña lo pequeños y frágiles que somos; pero también veo lo complejos y fuertes que somos como especie.
Estar agradecido es una actitud que nos vuelve más compasivos y atentos a las necesidades de los demás.
¿Recuerdas la última película que disfrutaste? Ponla en tu mente. Regresa a esa tarde de fin de semana y piensa el porqué la disfrutaste.
Al final de la película volteaste a ver a tu acompañante, comentaron algo, se levantaron de sus asientos mientras los créditos aparecían en pantalla, y salieron de la sala para regresar a casa o para ir por un café.
Por si no lo notaste, los créditos eran un listado interminable de nombres. Actores, directores de arte, músicos, folley, contadores, diseñadores y un ejército de extras. Esos 2,000 nombres que aparecieron en la pantalla y que no viste, son las personas que hicieron posible que hayas tenido una tarde maravillosa en el cine.
Detrás de todo lo que disfrutas y usas, hasta lo más insignificante como tu ropa, el jabón, el volante de tu auto, las papas fritas, la botella de agua, la revista que lees, la computadora que estás usando en este momento, tus lentes, la silla; abosolutamente todo lo que te rodea en este instante, tiene horas de trabajo y dedicación de miles de personas.
Gracias a su trabajo y al tuyo, la civilización es lo que es.
Y aquí lanzo mi pregunta: ¿En algún punto te has detenido a dar gracias por todo lo que eres y tienes?
Estoy hablando de ser agradecido por todo lo que te rodea.
Naciste por una relación de dos personas, comes por el trabajo de miles de individuos anónimos y todo ese esfuerzo, junto con tu propio trabajo, pasa inadvertido casi siempre.
Estoy seguro de que el mundo sería un mejor lugar si tomáramos consciencia de todo esto y fuéramos realmente agradecidos por lo que tenemos.
En el budismo, la gratitud es prima hermana de la compasión y juntas funcionan para entender el lugar, esfuerzo y tiempo de las personas y experiencias que nos rodean.
Cuando sentimos gratitud, ya sea hacia la gente o hacia la vida, metta (amor gentil) nos seguirá como consecuencia. Al conectarnos con otra persona por medio de la gratitud, todas las barreras comienzan a derrumbarse.
Joseph Goldstein
Sentir gratitud es reconocer y comprender la labor y el cariño, la enseñanza de todas las experiencias que vivimos. Aun las situaciones más duras y amargas tienen un final del que, si somos inteligentes, aprenderemos y nos sentiremos agradecidos por las lecciones.
La gratitud nos da perspectiva de la importancia que tiene la vida y el universo en nuestra propia experiencia. Y, por consiguiente, nos explica el lugar que ocupamos en el cosmos.
Y lejos de todas las explicaciones filosóficas, la gratitud se siente bien. Dar gracias con una sonrisa o que nos den gracias, son situaciones que nos da felicidad en pequeñas dosis a lo largo del día.
Personalmente, cuando doy gracias, siento que colaboro un poco hacia un balance positivo tanto para mi, como para los demás.
Así que mira donde estás en este momento. Piensa en todas las personas que trabajaron para ti y piensa en todas las personas para quienes has trabajado. Piensa en todos los que te aman y piensa en quienes tú amas.
Respira profundo y di:
Gracias.
—
Nota choco budista: Estar atentos y conscientes de nuestro entorno y sentirnos agradecidos por ello; resultan de la Atención y Visión Correctas, que son parte del Camino Óctuple. Este camino nos lleva a una vida tranquila y feliz.
Ser agradecido no es un valor budista, sino humano. Cultívalo siempre.
Lo que ahora se llama minimalismo es una corriente de pensamiento que está poniendo en crisis el estilo de vida capitalista.
Es un cáncer que se debe erradicar porque los minimalistas dejan de gastar dinero y se enfocan en cosas sin sentido como la «paz interna» y el «bienestar».
¿Dónde quedaron los días en los que la gente compraba y coleccionaba? ¿Qué pasará con la industria del entretenimiento? ¿Hacia dónde va el mundo?
Nuestro deber es parar en seco este movimiento internacional y traer a toda esa gente al camino de vivir en eterna deuda y acabar con su dinero y tranquilidad.
Por eso presentamos esta lista de 25 puntos por los cuales odiamos a los minimalistas.
Dejan de comprar y se enfocan en la paz interna.
Son inmunes a la publicidad.
Ven poco (o nada) de televisión. Sólo leen, escriben e investigan cómo mejorar sus vidas.
Se enfocan en la experiencia, no en los regalos.
Se mudan a ciudades pequeñas.
Caminan o usan bicicleta. Ya no usan el auto.
Intercambian, reciclan y reemplazan en lugar de renovar y comprar siempre artículos nuevos.
Crean e inventan. ¿Pero esta gente no compra nada?
Forman comunidades de ayuda y consejos, en lugar de estar aislados y preocupados por sus pertenencias.
Emprenden negocios modestos basados en Internet, en lugar de montar oficinas para decenas de empleados.
No trabajan en oficinas. Les da tiempo de ejercitarse, meditar y disfrutar la vida. Malditos.
No van a restaurantes, se divierten cocinando su propia comida. ¡Qué locura!
Van al mercado comunitario en lugar de al supermercado.
Compran alimentos locales porque piensan que son más baratos y apoyan a los productores de su comunidad.
Filtran su propia agua y no compran nuestras caras e inútiles botellas. ¡No entienden nada de estatus ni salud!
Investigan todo el tiempo maneras en las que pueden mejorar su hogar.
Son amables y pacientes con toda la gente.
Contagian al mundo con sus sonrisas.
Son honestos. No se enfrascan en chismes ni mentiras.
Algunos de ellos son budistas y creen en la libertad
Disfrutan su tiempo a solas y ya no acuden a centros nocturnos ni bares.
Son organizados y limpios.
No gastan en decoración. Detestan la saturación de sus espacios de trabajo y hogares.
No visten de corbata o etiqueta, usan ropa modesta. Y además tienen poca. ¿Qué pasará con las grandes cadenas de ropa de lujo?
Prefieren caminar en un parque a gastar dinero en atracciones.
Como ven, el minimalismo y sus seguidores tienen que ser detenidos en seco.
No permitamos que esta idea siga creciendo. El bienestar de las corporaciones depende de ello.
Gracias.
—
Nota Choco Corporativa: Estos 20 puntos son tan sólo el principio. Los minimalistas son personas felices y con pocas preocupaciones. Y tengan cuidado porque este movimiento es muy seductor. No caigan en él.
Levantarte de la cama, desayunar, cepillarte los dientes, comer y caminar hacia tu trabajo, son pequeñas rutinas que ejecutamos todos los días.
Nadie las nota, simplemente se hacen sin cuestionar.
Pero son esas cosas que hacemos lo que nos convierte en criaturas únicas y que, al darlas por sentadas, nunca nos detenemos a razonarlas. Pero están ahí, nos forman y nos forjan.
Y eso se llama vida.
Yo afirmo la vida porque soy humano y me duele en el alma la desventura ajena. Me encanta ver todos esos pequeños rituales que nadie nota y que nos dan personalidad. Hacer reir a la gente es uno de los retos más grandes, pero la recompenza es enorme.
Afirmo la vida porque soy un tipo como todos, que vive, escribe, trabaja y que suelta estas notas dentro de una botella cibernética para que alguien las encuentre.
Aprecio todo tipo de vida porque todos compartimos el planeta y ninguna especie es mejor que otra.
ADVERTENCIA: Este es un tema pesado, aunque traté de hacerlo no tan clavado. Si quieren algo leve, sin complicaciones y que también habla de ética, dar clic aquí.
Hablar de ética en tiempos donde las balas vuelan, la corrupción es cotidiana y el crimen se convierte en una opción de trabajo real para millones de jóvenes, es muy peligroso. Hay riesgo de caer en lugares comunes y clichès que no llevan a ningún mensaje.
Y es que los valores éticos cambian de acuerdo a cada país, cultura y comunidad. Conozco pueblos en México que se dedican a elaborar fuegos artificiales, a pesar de que están prohibidos en la ley. La economía de estos lugares está sostenida por la venta de pólvora y la cantidad de gente mutilada por accidentes es alarmante. Las autoridades lo saben perfecto, a tal grado, que ellos mismos compran fuegos artificiales prohibidos a los lugareños, con la concebida extorsión siempre aplican.
En la Ciudad de México existen comunidades que no sólo viven del crimen, sino que, entre todos, se cuidan y protegen de las autoridades. Roban, venden drogas, desmantelan autos y linduras por el estilo.
Entonces, ¿cómo hablar de ética en un mundo violento y carente de principios? Peor aún, ¿cómo podemos definir la palabra ética? ¿Bajo qué marco de referencia la aplicamos? ¿El del crimen? ¿El de los traficantes de drogas? ¿El del político que quiere más poder y dinero? Es muy difícil, la verdad.
Y justo por eso, este artículo lo escribo desde un punto de vista personal. Cada quien aplica la ética como más le funciona y a mi me funciona pensar que aun existe bondad y cariño en el ser humano. Y no, no me estoy auto engañando.
La ética es una rama de la filosofía que ayuda a elegir entre conceptos como bien y mal, noble e innoble, justicia e injusticia. Y de verdad no es necesario seguir mil tomos filosóficos al pie de la letra porque todos llegan a una simple conclusión:
Si lo que estás por hacer causará daño a alquien, no lo hagas. PUNTO
Esta regla, por supuesto, aplica para nosotros mismos.
¿Estás a punto de comprar un aparato electrónico robado? Piensa bien las consecuencias. Comprar algo así promueve el crimen y es muy posible que la próxima víctima seas tú.
¿Llegó el fin de semana y piensas ponerte hasta el chipote en alcohol? El único perjudicado eres tú.
¿Vas a mentir por llegar tarde al trabajo? Quizá todo el teatro de montar una mentira te salga bien, pero las mentiras se olvidan. Caerás por tu propio peso y serás tu propia víctima.
Tienes en una relación estable, pero tu compañero de oficina te está seduciendo y caes en la tentación. ¿No crees que alguien saldrá muy lastimado/lastimada de esto?
Y de verdad que hay mucho qué decir para mi porque el budismo tiene tomos y tomos sobre ética. Pero eso es algo que a cada quien nos toca descubrir y ver hasta dónde podemos doblar nuestras propias convicciones.
Ética budista
El budismo tiene este mismo principio, el de no dañar a nadie, dividido en los Cinco Preceptos. Los entrenamos a diario y están en forma de lista para hacernos conscientes de que existen y de que siempre que se pueda los apliquemos.
No, no es una lista de mandamientos divinos, son reglas de sentido común que se aplican para la vida en cualquier sociedad y apelan al sentido común, más que a factores infernales.
1. Entrenar para evitar tomar la vida de algún ser. Este es, para mi, el punto más controversial y lo analizaremos con profundidad en un post futuro. Básicamente nos dice que, en la medida de lo posible, no hay que matar.
Si te ensucias las manos y la mente como para matar un humano, para divertirte con las corridas de toros o peleas de gallos, tu ética y calidad humana disminuyen. El dolor ajeno, aun de un animal, persona o planta, nunca es divertido.
2. Entrenar para evitar tomar lo que no se te ha dado. Robar tiene graves consecuencias legales e internas. Las legales las conocemos, pero las internas son peor.
Si robas una vez y te sale bien, tu realidad se distorsiona y comienzas a pensar en que es correcto lo que haces. Se transforma en tu estilo de vida y te sientes justificado. Si no me creen, vean cómo actúan miles de jóvenes que roban a diario.
Además al robar, siempre dañamos a alguna persona. Por fuerza.
3. Evitar tener una mala conducta sexual. Los machitos mexicanos me odian cuando hablo de esta regla, pero el tener 10 parejas al mismo tiempo no es un símbolo de poder, sino de estupidez.
Para el budismo, la conducta sexual no sólo implica lo que sucede en la cama, sino nuestras relaciones interpersonales y de pareja. Por ejemplo, el tener un compromiso con alguien, no nos da derecho a coquetear con otra persona a escondidas. Eso es una mala conducta sexual porque estamos dañando a alguien más.
Y por supuesto abarca lo que sucede en forma íntima. Digamos que todo vale si las partes involucradas están 100% de acuerdo en lo que está por suceder. Si existe duda, forcejeo, chantaje o extorsión, entonces estamos dañando o estamos siendo dañados.
4. Entrenar para no hablar con falsedad. La principal víctima de las mentiras son quienes las emiten. Y en esa medida se dañan a ellos mismos.
Quizá decir una mini mentira para justificar un retraso en el trabajo está bien, pero después viene otra mentira. Y otra más. Con el paso de los días se olvidan y teminamos cayendo en nuestra propia red de falsedades.
De entre muchas cosas que funcionan mal de nuestra cultura es que se nos enseña a mentir y a justificarnos desde niños. Hay industrias, como la del maquillaje, la mercadotecnia y publicidad, que funcionan a base de mentiras.
Como siempre, si al hablar estás dañando a alguien, olvídalo. Es mala idea. Mejor afronta tus acciones. Al final te va a dar más tranquilidad.
5. Entrenar para no consumir sustancias tóxicas que envenenan el juicio. El abuso de sustancias tóxicas tiene demasiadas consecuencias como para ser, siquiera, una opción. Por desgracia somos muy pocos los que pensamos así y existe toda una cultura sobre el consumo desmedido de alcohol y drogas.
Este precepto sólo nos indica que no usemos tóxicos que nublen nuestro juicio. Digamos que una cerveza está bien, pero no abusar de ella al punto de tener que dormir en la acera.
Estos Cinco Preceptos son muy importantes porque, como mencioné, no son reglas divinas, sino de sentido común. Existen 3 preceptos más, pero esos son aplicados por monjes y no los veremos aquí.
El budismo es llamado El Camino de En Medio, porque el Buda se dio cuenta que irse al extremo, ya sea espiritual o de abuso, sólo trae consecuencias inmediatas para uno mismo.
La recomendación es que siempre estemos justo en la mitad, por difícil que parezca.
Si lo que escribo te es útil y te gusta, ¿por qué no invitarme un café? Gracias.
Sobre mi
¡Hola! Soy Kyonin, monje y maestro budista de la tradición Soto Zen. Formo parte de Grupo Zen Ryokan. Comparto la sabiduría eterna del Buda para ayudar a encontrar la paz interior y la liberación del sufrimiento. Juntos vamos en camino hacia la compasión.
En días de lluvia
la melancolía invade
al monje Ryokan
-Haiku de Ryokan Taigu Roshi