Déjame enseñarte una gran práctica Zen. Despierta todas las mañanas, mírate al espejo y ¡ríete de ti mismo!
—Bernie Glassman Roshi
El Budismo Zen occidental se ha beneficiado de muchos maestros maravillosos que, con su dedicación y trabajo, han forjado el Zen como lo conocemos. Son ese tipo de personajes clave para la humanidad que siempre están tras bambalinas, llevando a miles de la mano hacia la liberación.
Tal es el caso de Tersugen Bernie Glassman Roshi (1939-2018), un Maestro Zen cuyos actos forjaron el Zen como lo conocemos. Si alguna vez te has preguntado porqué razón el Zen es tan honesto, tan compatible con la ciencia y promueve tanto el trabajo comunitario; es seguro decir que lo debemos a Bernie.
Junto con su organización Peacemakers, Bernie llevó el Dharma, alimento y esperanza a miles de personas que lo necesitaban. Era conocido por portar su arma secreta con la que destrozaba egos: una nariz roja de payaso.
Nunca lo conocí en persona, pero me inspiró a que mi práctica estuviera llena de humor, risa, humildad y honestidad. Son valores por los que vivo y los transmito en cada enseñanza que doy.
En honor y en gratitud a la incansable labor de Bernie, hoy porto mi nariz de payaso; recitando las Cuatro Promesas del Budismo Zen:
Salvar a todos los seres vivos, aunque los seres vivos sean incontables.
Destruir mis autoengaños, aunque mis autoengaños sean innumerables.
Percibir la realidad, aunque la realidad sea infinita.
Caminar hacia la iluminación, aunque a esta nunca llegue.
El Día de Muertos es una ocasión perfecta para divertirse jugando a que somos invulnerables, pero también es una fecha perfecta para reflexionar sobre nuestra propia impermanencia y la del universo.
En el zazenkai domingo 4 de noviembre, a las 10 AM (CDMX) haremos una pausa en nuestro estudio del Noble Camino Óctuple para hablar sobre la muerte desde la visión del Budismo Zen.
Si estás en Guadalajara, te invito a unirte al Grupo Zen Ryokan. Nos reunimos en el Árbol del Yoga, cerca de Centro Magno. Clic aquí para más información.
Y para el resto del mundo, transmitiré en vivo por YouTube.
No importa si eres una persona orientada a la ciencia o si te consideras ves todo de manera escéptica y fría, a todos los humanos nos fascina alimentar la imaginación. Es parte de nuestra naturaleza, en realidad. Buscamos significados ocultos en todo, para así sentirnos cómodos y con una explicación de porqué pasan las cosas.
En la vía espiritual vamos buscando pequeños premios de conocimiento que aseguren lo que creemos. Si crees en dragones místicos, los verás hasta en el pan tostado. Si crees en duendes, los escucharás reír en el viento. Y si tienes una mente inquisitiva, preguntarás cosas que nadie puede responder.
Cuando a Shakyamuni le preguntaban sobre lo paranormal, sobre dioses, fantasmas, renacimiento o astrología; él simplemente no respondía. Guardaba silencio o apuntaba a la gente a seguir su práctica de dharma.
Esto era porque el Buda no perdía tiempo en preguntas que no ayudan a nadie. Enfocaba sus esfuerzos a enseñar a la gente a salir del sufrimiento. Pare el Iluminado saber si existe un dios o no, era irrelevante porque ese conocimiento no te vuelve mejor persona.
Él sabía que si alguien pasa sus días buscando lo paranormal y lo mágico, se vuelve una persona egocéntrica porque toda su búsqueda es completamente individual, separada del flujo de la vida. Seguro, se puede tener una experiencia especial al practicar lo paranormal, pero muy pronto esta mini euforia se convierte en una adicción.
Al día de hoy, nadie ha extinguido dukkha por saber si hay hadas, yetis, illuminati o alienígenas. Seguro, es muy divertido leer la fortuna, pero al final el sufrimiento alrededor sigue. Pasar demasiado tiempo preguntado tonterías, nos aparta de nuestra misión esencial como budistas: ayudar a los demás seres vivos… aquí y ahora.
Entonces, ¿qué es lo que deberíamos estar buscando?
En la práctica Zen todos nuestros esfuerzos son los mismos esfuerzos de Shakyamuni, de Shantideva, de Bodhidharma y Dogen. Cada paso que damos debe estar destinado a ayudar a los demás.
Debemos preguntarnos todo el tiempo: ¿Hay dukkha? ¿Qué puedo hacer para ayudar a que disminuya?
Para estas preguntas el Buda sí tenía una respuesta. Sus enseñanzas nos dicen que el YO no existe, es solo una ilusión que nos divide de ver que todos los seres vivos somos parte de un organismo mucho más grande y complejo de lo que creemos.
Al practicar el Dharma y Zazen, hacemos al YO de lado y la compasión fluye a través de nosotros, lo que alimenta el fuego a no parar nuestro servicio a los demás.
Y como he mencionado, es muy divertido preguntar cosas sin respuesta y que apelan a la creencia ciega.
Pero es mucho más satisfactorio llevar comida, cobijo y amistad a los seres que lo necesitan.
El legado de Shakyamuni fue hacernos ver que es posible terminar con el sufrimiento, pero es una ruta que cada uno de nosotros debe seguir. La Cuarta Noble Verdad es el Noble Sendero Óctuple, que son una serie de acciones que nos llevan a vivir de forma ética y tranquila.
En este episodio hablamos del primer factor de éste luminoso sendero: Visión Correcta.
Las enseñanzas del Buda están cimentadas en el cultivo de la sabiduría y la compasión. La sabiduría nos ayuda a entender las causas de la insatisfactoriedad de la vida; y la compasión no solo nos transforma personalmente, sino que nos impulsa a aliviar el sufrimiento de los demás seres vivos.
El estudio de las Seis Paramitas o Perfecciones nutre nuestra práctica Zen y abre las puertas a una existencia benevolente y con propósito. Las Seis Perfecciones son: Generosidad, Virtud, Paciencia, Energía, Concentración y Sabiduría.
El Grupo Zen Ryokan te invita a un Día Dharma para estar entre amigos de la sangha, practicar zazen y aprender juntos.
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Sobre mi
¡Hola! Soy Kyonin, monje y maestro budista de la tradición Soto Zen. Formo parte de Grupo Zen Ryokan. Comparto la sabiduría eterna del Buda para ayudar a encontrar la paz interior y la liberación del sufrimiento. Juntos vamos en camino hacia la compasión.
En días de lluvia
la melancolía invade
al monje Ryokan
-Haiku de Ryokan Taigu Roshi