Regresa Mínima, taller de Minimalismo y Meditación (ver. 2.0)

Regresa Mínima, taller de Minimalismo y Meditación (ver. 2.0)

¡Libertad!

Hoy es el mejor día para practicar el desapego y liberarnos de lo que nos ata.

La tensión del trabajo, la acumulación de objetos inútiles y la presión por consumir, son rocas enormes en nuestra espalda. Las llevamos a cuestas por la vida y están tan dentro de nuestra cultura, que no nos damos cuenta de ello… excepto cuando comienzan a afectar nuestra salud, tranquilidad y relaciones personales.

En estos tiempos de crisis económica, saturación y estrés, donde cada moneda y cada centímetro cuadrado cuentan, es urgente aprender el desapego de lo material para mejorar nuestro estilo de vida.

Para lograrlo necesitamos entender los problemas en los que la sociedad de consumo nos ha metido; pero también necesitamos saber que practicar el minimalismo es la pieza clave que nos llevará a tener más espacio y mucha tranquilidad.

Chocobuda presenta: Mínima, Taller de Minimalismo y Meditación, donde aprenderemos métodos 100% prácticos para comprender y aplicar el minimalismo y la meditación a tu vida cotidiana.

Esta versión 2.0 de Mínima tiene información corregida y con nuevo contenido en video.

Aprenderás a mejorar tu economía y a promover tranquilidad para ti y tu familia.

Leer más.

Ango 2017. Práctica intensa y hábitos nuevos por 3 meses. ¿Me acompañas?

Ango 2017. Práctica intensa y hábitos nuevos por 3 meses. ¿Me acompañas?

buddhism

 

Para muchas comunidades budistas hay 3 meses del año que son especiales, pues se celebra el Ango. Es un período extendido de práctica, estudio y espiritualidad.

El Buda lo estableció para proteger del monzón a sus monjes. Al no poder salir por las lluvias intensas, se quedaban en uno de los templos a practicar juntos. Esto resultó de utilidad suprema, ya que toda la comunidad podía estudiar, compartir opiniones y convivir en un solo espacio. Con el final de las lluvias, los monjes regresaban a su peregrinaje.

Para el budismo Soto Zen, el Ango se sigue celebrando durante los últimos tres meses del año. Culmina con un retiro de dos días llamado Rohatsu, en la primera semana de diciembre.

El Ango es la temporada donde dejamos atrás el ego, empujamos nuestros límites un poco más y nos alejamos de todo tipo de lujos. Vivimos con solo con lo esencial. Llevamos nuestra práctica a niveles más formales y hacemos zazen por más tiempo de lo habitual.

Entendemos que el crecimiento personal siempre sucede fuera de nuestra comodidad. Es con determinación y disciplina cuando llegan los cambios a nuestra vida.

El participante de Ango debe hacer una serie de compromisos personales en los que el primer beneficiado será él mismo. Por ejemplo, dejar 3 cosas por las que se sienta apego; como comer chocolates o postres, fumar o pasar tiempo en redes sociales.

No hay trampas ni trucos. Si uno se auto-engaña, uno mismo resulta ser la primera víctima de nuestra apatía y estupidez. Así que no hay más que avanzar un paso cada día.

Mi práctica de Ango consistirá en lo siguiente (y es muy similar a la del año pasado).

  • Aumentaré mi tiempo de zazen de 40 a 50 minutos por la mañana. 20 minutos por la tarde. En domingo por la mañana (que es cuando tengo tiempo) será de entre 1:30 y 2:00 horas.
  • Practicaré yoga diario, en lugar de 3 veces por semana.
  • Leeré más libros de dharma.
  • Haré más días de ayuno.
  • Más horas de servicio comunitario.
  • Coseré un nuevo rakusu.
  • Trabajaré fuerte para abrir nuestro espacio en línea para nuestra sangha Grupo Zen Ryokan 🙂
  • Donaré un poco más de lo usual a organismos de ayuda humanitaria.
  • La compasión y la gratitud seguirán siendo el centro absoluto de mi práctica.
  • Dedicaré aun más tiempo al estudio de formas, movimientos y ceremonias.
  • No mazapán. ¡No mazapán!

Ahora, todos estos objetivos podrían no cumplirse. Uno nunca sabe cómo atacará la Señora Impermanencia. Pero la idea es hacer lo posible para llevarlos a cabo.

Sí, se ve difícil. Pero ese es el punto: que cueste trabajo, que nuestro ego tiemble y comience a resquebrajarse.

No necesitas ser budista para practicar el Ango, pero practicar zazen y leer sobre budismo te dará propósito y claridad.

El agua pacífica y tranquila se estanca. De vez en cuando es necesario convertirnos en ríos caudalosos y llenos de caídas, rocas y curvas.

Piensa algo que quieras lograr pero que no has llevado a cabo. ¿Leer más libros? ¿Correr una carrera de 5K? ¿Limpiar tu vocabulario? ¿Levantarte más temprano? ¿Dejar de mentir?

Si tienes un objetivo que cumplir, te invito a que unas al Ango 2017. Te conviene.

La primera persona beneficiada serás tú. Y luego el mundo que te rodea.

 

¿Cómo participar?

Independientes de tus objetivos personales, estas son las la bases de nuestra práctica de Ango y debes incluirlas:

Zazen. Si eres principiante, meditación ordinaria está bien. Aquí dejo sencillas instrucciones sobre cómo comenzar a meditar. NOTA: estas son recomendaciones para meditaciones simples, no para zazen.

Lecturas budistas. Tú eliges, pero puedes descargar el libro Introducción al budismo zen, por Nishijima Roshi.

Silencio. Sólo habla lo necesario, pero que sea amable y con voz moderada.

Economía. Sólo compra, come, consume lo que sea absolutamente necesario.

Compasión. Dedica al menos 20 minutos al día para hacer algo por otros seres vivos: personas, animales, plantas… ¡todos somos uno!

Cuidado personal. Evita comida procesada y cocina tus propios alimentos. Si no haces ejercicio, sal a caminar al menos 20 minutos al día. ¡Esto también es compasión!

 

¿Tiene costo?

Sí. Tu dedicación y disciplina.

 

Compromiso

Puedes hacer el compromiso personal y en silencio. La única persona a la que tienes que demostrar algo es a ti.

Si lo prefieres puedes participar en

  • Los comentarios de esta entrada
  • en el grupo de Insight Timer
  • En Twitter con el hashtag #ango2017
  • En el foro que abriré muy pronto.

Y si te interesa una práctica más formal en budismo zen, podrías unirte al Grupo Zen Ryokan (Presencial en Guadalajara y en línea). En unos días presentaré más información y cómo participar.

 

¿Cuándo comenzamos?

El 10 de septiembre de 2017 🙂

 

Para Grupo Zen Ryokan

Su participación es requerida y obligatoria. Más detalles por correo.

 

¡Gracias por tu dedicación!

Ango es para todos y beneficia a todos. No tienes nada que perder si te unes. Lo peor que puedes pasar es que aprendas más de ti y te conviertas en una mejor persona, aun si fracasas.

El tenso Tenzo

El tenso Tenzo

El trabajo del Tenzo (encargado de cocina del templo) es peculiar. Hay que levantarse más temprano que todos para preparar los alimentos del desayuno que será servido en Oryoki (ceremonia de la comida). Por lo regular es arroz, vegetales en vinagre, ajonjolí y té. Suena sencillo, pero todo requiere cuidado absoluto para servirlo a los compañeros monjes.

Luego del desayuno hay que limpiar todo, pensar en la comida e ir a comprar lo que sea necesario. Al llegar del mercado hay que lavar y preparar la comida de nuevo, que es la última del día.

Por la tarde, luego de haber limpiado todo, se prepara el arroz, la soya (soja), los vegetales para el día siguiente. El encargado de cocina es el último en ir a la cama, en la noche.

En los días que pasé en retiro, mi trabajo como Tenzo fue arduo. Un día en particular, cuando estaba lavando el arroz, me di cuenta que por estar tanto tiempo en la cocina me estaba perdiendo de instrucción y práctica en el zendo.

Esto provocó sentimientos de frustración porque una parte de mi quería estar con los demás monjes, leyendo sutras y practicando junto a los Maestros.

Así que respiré y regresé mi atención al arroz. El agua fría corría del grifo para caer sobre mis manos, que movían el arroz para que el agua llena de almidones escapara por los agujeros del colador. Recordé que en la antigüedad el puesto de cocinero se lo otorgaban al monje que más méritos tenía.

No sé si yo cumplía con mérito alguno, pero sonreí al pensar que los alimentos que preparaba servían para que mis compañeros siguieran con su entrenamiento. Al cuidar la calidad de la comida, las texturas, la temperatura, la cocción, estaba poniendo amor en cada sabor, por sublime que fuera. Al ser meticuloso por los alimentos de los monjes, estaba ayudando a que el dharma continue.

Una tarde mi Maestro llegó con otro compañero que me sustituiría. Agradecí con una profunda reverencia para explicar el trabajo hasta ese momento. Un par de horas después mi amigo monje se hizo cargo de todo y yo pude ir al zendo a entrenar.

Al caer la noche mi maestro me pidió que me quedara un momento con él. Nos sentamos frente a frente, cada uno en flor de loto.

—Te voy a enseñar el sutra más grande de todos porque has estado en la cocina todos estos días. Lo he estado guardando para ti.

Con manos juntas, bajé la cabeza en gratitud.

Entonces su enseñanza comenzó: guardó silencio mientras bebíamos té.

 

 

Gracias por 10 años de Chocobuda

Gracias por 10 años de Chocobuda

 

Hace 10 agostos mi vida era como la de cualquiera.

Trabajaba, vivía para el fin de semana pensando que la gran rueda de hamster que es la vida de consumo era la felicidad. Coleccionaba libros, cómics, música, películas y no me perdía un solo estreno en el cine. Comía lo que me decían que era bueno. Vestía lo que me ordenaban. Hacía lo posible para mantener feliz al monstruo social. Atendía a todos los eventos que exigían mi asistencia, como si la vida misma dependiera de ello.

Mis relaciones personales eran tan desastrosas como lo era mi negocio. Vivía angustiado, rodeado de basura de «valor». Mi salud era una ruina. Estaba obeso y enfermo.

Y aún así me engañaba pensando que era feliz, aparentando lo que no era y fingiendo que era un «ganador».

Pero nunca en mi vida me había sentido tan vacío, tan oscuro y triste. El budismo y la meditación ayudaban, por supuesto. Tenía practicando desde la adolescencia, pero no los había tomado en serio. ¿Sería posible que me sirvieran de algo?

Desesperado y necesitando sacar de mis sistema las cosas que no podía decir a la gente, comencé a escribir.

Inicié un blog en Blogger que narraba mis experiencias y experimentos en minimalismo, meditación y budismo zen. Nunca tuve la intención de que alguien leyera; era una bitácora personal. Pero luego de un mes noté que habían 4 personas que leían. Al segundo mes eran 7. Y de pronto habían muchos que comentaban y me mandaban correos personales con preguntas y dudas. ¡Estaba rodeado de gente como yo! Todos buscando una salida de la saturación material y mental. Algunos otros ofendidos de que yo estuviera en contra de la sociedad de consumo.

Jamás imaginé que Chocobuda duraría siquiera un par de meses, pero han pasado 10 años y aquí sigue.

Es un blog que ha cambiado tanto en enfoque como en lenguaje. Ha crecido, se ha modificado y (quiero pensar) ha madurado.

Es un blog que se ha convertido en comunidad, en grupo de amigos y en sangha.

Chocobuda existe gracias a ti que lees, que comenta, que se atreve a experimentar y a abrir su mente a las enseñanzas del Buda y Master Dogen.

Este blog no existiría sin ti, sin tus comentarios, sin tus palabras de aliento, sin tu generosidad.

Gracias por 10 años de leer y de compartir, por rodearme de tanta bondad.

Pero Chocobuda, todos los aniversarios deben estar acompañados de celebración ¿Cómo vamos a festejar?

Para agradecer por 10 años de Chocobuda pronto anunciaré actividades como talleres y retiros. Además Grupo Zen Ryokan abrirá sus puertas como la sangha global que es. Llevaremos el dharma a lugares que no tienen un centro zen cerca y a personas con dificultades de transporte.

Gracias. Juntos quizá podríamos lograr 10 años más.

Soy lo que soy por ti y para ti.

 

¡Celebremos ayudando a otros!

Si te gusta Chocobuda te invito a festejar 10 años ayudando a otros:

  • Elige una causa en la que creas (animalista, personas en situación de calle, refugiados, educación, ambiental)
  • Dona tiempo o dinero

También simplemente puedes guardar silencio y practicar zazen.

 

Regreso

Regreso

 

Con una sonrisa que ocultaba su pesar, mi maestro me abrazó y dijo:

—Nos despedimos aunque nunca estamos separados. Estos días de entrenamiento han retado toda tu entereza y conocimientos. Me parece que no estás tan mal, cabeza de melón.

Hice una profunda reverencia y cada uno siguió su camino.

Con una pesada mochila me hice paso en una ciudad que no conocía. Caminé horas hasta llegar al siguiente templo en mi peregrinación, donde pasé tiempo con compañeros monjes de la tradición Chan.

Dharma. Zazen. Aprendizaje. Buda. Amitofo.

Al decir adiós, los compañeros me bañaron en sonrisas, regalos y reverencias.

Luego de muchos días entrenando, era hora de volver.

Así que estoy de vuelta y sigo igual que siempre.

No soy nada. No soy nadie. Pero cada día estoy para servir a los seres vivos.