¡Regresa Shojiki, taller de hábitos 2017!

¡Regresa Shojiki, taller de hábitos 2017!

 

 

Regresa Shojiki, uno de los talleres más buscados en Chocobuda; donde aprendemos a forjar hábitos que mejoren nuestra vida, así como a deshacernos de los que causan daño. Para esta versión incluimos nuevas técnicas y videos didácticos.

Así como 2016 comienza a irse, nuestros planes y energía para iniciar el año que viene, aumentan día con día. En la mente generamos planes y propósitos para 2016 y estamos seguros que este año será el bueno.

Desgraciadamente los planes y las buenas intenciones no son suficientes. Es necesario cambiar nuestra mentalidad y tener un método para lograr lo que queremos.

Aquí es donde Shojiki, el taller de hábitos de Chocobuda, entra al rescate. Éste ha sido nuestro taller más exitoso y muchas personas se han beneficiado de él porque tomamos la meditación como eje principal de la creación de nuevos hábitos.

Una de las acciones más nobles que podemos tomar es la creación de un hábito nuevo. Es la irreverencia máxima,pues querer tomar el control de nuestra vida implica retar el conocimiento convencional y a nuestros propios demonios.

¿Cuántas veces lo has intentado y fallado?

Forjar un nuevo hábito es emocionante pero sin una guía e inspiración, estamos condenados a repetir los errores.

Existen muchos métodos y enseñanzas para alcanzar este fin, pero casi todos se enfocan en el hábito mismo. No exploran la raíz ni lo que produce el impulso del cambio.

Shojiki es un taller 100% online diseñado por Chocobuda para cultivar un hábito que transforme tu vida, contrarrestando la locura y la prisa de la vida cotidiana.

Sí, leíste bien. Un solo hábito.

Shojiki es la palabra japonesa que significa sinceridad, buena fe, honestidad, honradez, confiabilidad. Estos son los valores que promueven el cambio y son explorados mediante ejercicios 100% prácticos que impulsan la disciplina necesaria para el cambio.

Shojiki en una mirada

Evento: Shojiki, taller de hábitos

Facilitador: Kyonin

Inicia: Miércoles 18 de enero de 2017

Disponibilidad: Limitada a 10 personas

Cierre de inscripciones: 16 de enero de 2017

Más información: elchocobuda ARROBA gmail.com

Más información
Los hábitos se quedan cuando sigues la ruta más larga

Los hábitos se quedan cuando sigues la ruta más larga

 

La naturaleza no lleva prisa alguna.  ¿Lo has notado?

Piensa en nuestra Madre Tierra. Ella lleva 4.5 billones de años en cambio constante. Se inventa a sí misma todos los días. Se modifica constantemente y todo el tiempo está en busca de nuevas maneras de hacer las cosas y de responder a los estímulos que le rodean.

No hay nada que urja. Hace lo que debe hacer en el tiempo que se requiera.  Los continentes tomaron millones de años en formarse. Los ríos tardan siglos en construir su cauce. Los árboles también se lo llevan muy tranquilos para generar bosques.

Si el orden natural de la vida es lento y lo sabemos, ¿entonces porqué los humanos tenemos tanta prisa?

Todo lo queremos aquí y ahora. Corremos para un lado y para el otro para poder lograr cosas, y así sentirnos importantes. Y si no obtenemos lo que deseamos, entramos en conflicto que nos lleva a la depresión.

Esto lo aplicamos para las relaciones personales, para el trabajo, para los estudios y hasta para la política.

Una y otra vez nos damos contra la pared porque nuestro ego olvidó que el ser humano es parte de la naturaleza, no es dueño de ella. Deseamos imponer nuestra urgencia ante el orden de la existencia, pero al universo le importa un comino.

Hemos construido una cultura que gira en torno a la recompensa inmediata, que es seductora y fácil… si estamos dispuestos a pagar el precio, que por lo regular es más alto de lo que creemos.

Compramos la píldora mágica para bajar de peso, vamos a la universidad que prometa menos años de instrucción, nos involucramos en relaciones que solo apuntalan el deseo y no el amor, y olvidamos la magia que es leer un libro sin monitos (ilustraciones). Tarde o temprano enfrentaremos el resultado de nuestra pereza y deseo por lo fácil.

Y cuando se trata de querer crear un nuevo hábito, esta búsqueda por lo fácil nos hará fallar sin remedio.

Por esa razón es que el mito de los propósitos de año nuevo me parece muy divertido. Los hacemos en la celebración del 1 de enero, para olvidarlos una semana después.

Si hay algo que aprendí en todos mis años de obesidad, es que no hay forma alguna de que un hábito quede instalado si buscamos la píldora mágica.

Los hábitos son como la formación de planetas. Necesitan ser lentos, pasando primero por fuego y caos, para luego enfriarse y comenzar a girar en armonía y sin parar.

Si en lugar de ir en contra de la naturaleza, la observamos y tomamos las lecciones que nos pone en nuestras narices, quizá sería posible lograr nuestros objetivos de año nuevo.

No importa lo mucho que te urja o cuanto sufras porque no lo tienes aquí y ahora, la ruta más larga es la mejor. Es donde más aprendes y puedes detenerte a disfrutar el paisaje.

Entrevista para SlowLou.com

Ni nueva amiga Lou, de SlowLou.com tuvo la amabilidad de hacerme una entrevista para su blog. Hablamos sobre budismo en general y cómo perderle el miedo.

De su blog:

Son más de diez años los que llevo practicando meditación y estudiando filosofía budista. Ese es el paradigma que me sirve de herramienta para comunicar lo que voy (des)aprendiendo. Hace casi tres ya que tomé refugio e hice los votos, me sirvió a nivel simbólico como un compromiso conmigo misma y hacia los demás. No he dejado de estar en contacto con mis maestros desde entonces.

En 2016 decidí estudiar psicología evolutiva y su conexión con el budismo, sobretodo para poder hacerme con las palabras que necesitaba para compartir lo que voy viviendo. Conseguir tener una mente clara para poder descubrirme y a la vez servir de guía a quien crea que puedo ayudarle es lo que hace que hoy siga repiqueteando teclas.

Ven y tómate un café con nosotros.

 

 

https://youtu.be/1ggkZC8AXmA

La razón por la que fracasas en tus hábitos

La razón por la que fracasas en tus hábitos

«Arrogancia es un ego no saludable que debe ser reparado.»

Continuamos con estos pequeños razonamientos sobre el cultivo de hábitos.

Revisando libros, blogs y otros materiales, me percaté de que casi toda la documentación y motivos existentes en torno a esta materia están enfocados al ego.

Dan por hecho que el motor del cambio está dado por una búsqueda personal de engrandecimiento propio. Algunos llegan tan lejos como firmar un contrato con uno mismo para no fallar.

Bajarás de peso, meditarás diario, harás ejercicio, serás más productivo, no te desvelarás… Tú. Sólo tú. Firma aquí.

Por supuesto la mente traduce esto como: el beneficio de estos esfuerzos es para mi.

Yo me veré mejor.

Yo tendré más concentración.

Yo reduciré mi estrés.

Yo mejoraré mi salud.

Yo generaré más dinero.

Nos cerramos a la realidad de que absolutamente todos en esta vida estamos interconectados. Y estos métodos de hábitos olvidan enseñar que todos nuestros actos  tienen consecuencias, buenas o malas.

Cuando nuestra motivación para el cambio es egoísta, las posibilidades de falla se incrementan; al igual que la probabilidad de sufrimiento.

Nos visualizamos teniendo éxito en lo que emprendemos, disfrutando la recompensa del arduo trabajo. Sin embargo, olvidamos que estamos rodeados de un universo al cual pertenecemos. Entonces, cuando el universo no cumple nuestras fantasías, viene la frustración y la culpa. Es decir, sufrimos.

Esta tendencia de fracaso puede continuar ad infinitum. Sólo se romperá hasta que comprendamos que nuestras acciones repercuten en el universo que nos rodea, que nuestras relaciones personales son afectadas y que podemos inspirar a los demás.

Si abrimos la mente, olvidando por un momento el conocimiento convencional, y observamos nuestra propia vida; podremos notar los finos hilos que conectan la realidad.

Cualquier cambio de hábitos es mucho más grande que nuestro ego. Nos afectan a todos.

Ejemplos:

Al trabajar de forma más eficiente mejoras a la empresa en la que trabajas. Esto genera más recursos y dinero para mantenerte a ti y a tus compañeros con empleo. 

Al comer alimentos saludables mejorarás tu salud. Esto te dará salud y energía para disfrutar a tu familia y amigos, quienes se benefician de esto para su propia felicidad.

Al meditar diario mejorarás tu mente. Ello te dará calma y paciencia para que los demás se sientan seguros y tranquilos junto a ti; haciendo que trabajen mejor, que tengan mejores días.

Cuando entendemos esto, los hábitos adquieren un nuevo matiz porque comprendemos la responsabilidad que hay de por medio.

Somos los responsables de nuestra propia felicidad, eso es real. Pero también somos responsables de la felicidad de quienes nos quieren, de nuestra familia y amigos, y del universo en general.

Muchos métodos de hábitos se centran en una recompensa final ególatra.

Pero creo que es mucho mejor pensar en nuestra responsabilidad de mejorar a los demás, de empujarlos hacia adelante.

Eso es más grande que tú y que yo juntos.

10 obstáculos para tus hábitos

10 obstáculos para tus hábitos

pereza

 

Los seres humanos hemos creado una nueva cultura en torno a la recompensa inmediata que es muy atractiva y, al día de hoy, ineludible.

Gozamos de productos y servicios que nos premian con tenerlo todo aquí y ahora. Ya no hay que esperar a ir a una tienda especializada para tener música, juegos de consola, libros, ropa, víveres o películas. Es tan fácil pedir cosas desde el teléfono, que ni siquiera recordamos cómo era el mundo hace unos 10 años.

Era un mundo cruel y árido en el que uno debía esforzarse por lograr y tener cosas.

No es que no me guste la cultura de lo inmediato. Al contrario, es maravillosa y hace la vida mucho más llevadera. ¡Si hay alguien que goza servicios como Steam, soy yo! El problema es que con frecuencia, esta forma de vida es más un estorbo que arruina nuestra capacidad para implantar hábitos nuevos o cambiar los que no nos gustan. ¡Odiamos si quiera el pensar en la palabra disciplina!

Esto genera una avalancha de obstáculos que nos hacen fallar de maneras épicas al momento de querer mejorar nuestra experiencia de vida.

La sociedad parece aplaudirnos cuando alguien come mal por estar muy ocupado, dormir poco por dedicar tiempo a las fiestas, despertar tarde en fin de semana, o al empeñar el futuro con deudas de tarjetas de crédito.

Y ni qué decir de la mercadotecnia. Nos vende la fantasía de que con una píldora mágica/gadget/bebida/amuleto dormiremos mejor, bajaremos de peso o tendremos más energía.

Sin embargo, lo que todo mundo se esfuerza en ignorar es el hecho de que los nuevos hábitos se apoyan en la disciplina. No hay más.

No existen los milagros, la magia, la providencia, ni El Secreto. Sólo existe el trabajo, la dedicación y la constancia.

Para evitar el desarrollo de nuevos hábitos existe una gran colección de obstáculos, casi todos basados en nuestro gran y pesado ego. Aquí presento una pequeña lista:

  1. Pereza
  2. Auto complacencia
  3. Esperanza en la píldora mágica
  4. Seguir a la manada
  5. Apego a las costumbres y tradiciones
  6. Miedo a experimentar
  7. Miedo al cambio
  8. Ignorancia / falta de información
  9. Rebeldía
  10. Mala alimentación

Sí, el número 10 es la mala alimentación.  A pesar de que la subestimamos, la nutrición es la clave de la vida. Comer alimentos procesados y abusar de las harinas nos vuelve pesados y apáticos.

Es mucho más fácil generar hábitos duraderos cuando la nutrición es equilibrada.

¿Te has enfrentado con algún obstáculo fuerte al crear nuevos hábitos? ¡Comparte en los comentarios!


Pronto regresará el taller de hábitos, justo a tiempo para el inicio de 2017. ¡Noticias esta semana!