por Kyonin, maestro Zen con más de 15 años de experiencia enseñando el Dharma | Ago 20, 2015 | Budismo, Vida, Zen

Ilustración por Raúl Hernández. Twitter: @rahego
Hace mucho tiempo, en la antigua India, un aguador tenía dos enormes vasijas que colgaban cada una de un extremo de un palo. Él cargaba sus vasijas equilibrando el palo con los hombros y cuello.
Una de las vasijas tenía una rajadura y llegaba con sólo la mitad de agua. La otra estaba en perfectas condiciones y es la que siempre llegaba con la carga completa a la casa del patrón, a pesar de la larga caminata desde el río.
Durante dos años el aguador entregaba diariamente carga y media de agua en su destino.
Por supuesto la Vasija Perfecta estaba muy orgullosa de sus logros. Estaba cumpliendo el propósito para el que había sido creada.
Pero la pobre Vasija Rota estaba avergonzada de su imperfección y sufría mucho porque sólo podía con la mitad de su razón de vida. Durante esos dos años sintió su existencia como un total fracaso.
Un día, mientras el aguador la llenaba, Vasija Rota dijo:
—Estoy avergonzada de mi y quiero pedirte perdón.
El aguador la miró.
—¿Por qué te sientes avergonzada?—, preguntó él.
—Todo este tiempo sólo he sido capaz de entregar la mitad de mi carga por la ruptura que está en mi costado. El agua se tira por todo el camino hasta la casa del patrón. Debido a esta falla, te hago trabajar más y nadie valora tus esfuerzos extras.
El aguador sintió su corazón lleno de compasión por Vasija Rota y dijo:
—Ahora que vayamos de regreso a casa, quiero que pongas atención a las flores que hay en el camino.
Vasija Rota miró con atención todo el trayecto y miró cómo el sol calentaba suavemente las hermosas flores salvajes que crecían a lado del camino. Se sintió alegre por un instante.
Al llegar, ella se sentía muy triste porque de nuevo había tirado la mitad de su carga. De nuevo pidió perdón por su fracaso.
El aguador dijo:
—¿Notaste que las flores en el camino crecieron sólo en tu lado, pero no en el de Vasija Perfecta? Eso es debido a que siempre he sabido de tu rajadura, pero la aproveché y planté semillas de flores por tu lado de la senda. Así cada vez que caminamos de regreso del río, has estado regando las semillas. Gracias a ti, he podido decorar la mesa con hermosas flores. Si tú no fueras como eres, no habríamos tenido esa alegría y belleza en casa.
—
Hace tiempo tuve el honor de estudiar con Maestro Zen llamado Dainan. Él me enseño que todos somos hermosos, todos somos amados y todos somos necesarios.
No importa cuál sea tu propia percepción, existe un sistema muy complejo y delicado que depende de ti; que se nutre con tu sonrisa y que funciona gracias a tus esfuerzos.
Por más que decidas sabotearte a ti mismo, la vida te necesita y te acepta como eres.
Eres hermoso/hermosa. Eres amado/amado. Eres necesario/necesaria. Haces que el universo sea un buen lugar para estar.
Gracias 🙂
por Kyonin, maestro Zen con más de 15 años de experiencia enseñando el Dharma | Ago 20, 2015 | Editorial
Hola, amigos. Este post contiene información importante para las actividades a comenzar pronto en torno a Chocobuda. Por favor lean con atención. ¡Gracias!
Jizo, taller de meditación para niños y padres (y maestros). UNA SEMANA MÁS DE INSCRIPCIONES
A petición de varios interesados, Jizo, el taller para niños y padres atolondrados amplia una semana extra las inscripciones.
Nueva fecha de inicio: Miércoles 2 de septiembre de 2015.
Toda la información y temario de éste taller, AQUÍ.
Si quieres ver el webinar Beneficios de la Meditación para Niños, CLIC AQUÍ.
Mínima, taller de minimalismo y meditación; grupo especial
El grupo especial de Mínima está cerrando y comenzamos actividades el lunes 24 de agosto de 2015. Aún tienes oportunidad de inscribirte a este grupo pequeño.
¿Qué ventajas hay en que sea un grupo con pocas personas? La atención será mucho más personal y dedicada.
Más información AQUÍ.
Grupo Zen Ryokan Guadalajara
La sesión del domingo 30 de agosto de 2015 queda suspendida. Es posible que se abra de nuevo, así que estaré avisando por Twitter. CLIC AQUÍ.
por Kyonin, maestro Zen con más de 15 años de experiencia enseñando el Dharma | Ago 17, 2015 | Activismo, Meditación, Mindfulness, Vida
La era de permisividad que vivimos está comenzando a cobrar facturas muy altas como el bullying, sexualización, pereza y apatía. Educamos a niños y adolescentes con herramientas inadecuadas o incompletas para el futuro. Una de ellas es el valor del respeto.
Lo exigimos de todos y queremos que el universo nos respete. Nos quejamos mil veces porque instituciones, amigos o pareja no nos respetan pero, ¿cómo podemos pedir respeto cuando ni siquiera conocemos el significado o la densidad de sus implicaciones?
Respeto es un profundo sentimiento de admiración, reverencia y honor hacia alguien, gracias a sus habilidades, edad y experiencia.
A diferencia de lo que podemos pensar, el respeto no debe ser nunca del exterior hacia nosotros. Éste valor necesita comenzar dentro de nosotros para que podamos comprenderlo y hacerlo recíproco.
No podemos pedir respeto de los demás, y mucho menos de un niño, cuando vamos por la vida comportándonos sin honor, mintiendo, robando, manipulando, sobornando y destruyendo.
Más aún, carecemos de autoridad moral para exigirlo cuando no sentimos respeto por nuestro cuerpomente. Si violamos al cuerpo una y otra vez con alimentos que nos dañan o sin ejercitarlo; y si nutrimos la mente con apegos, avaricia e ignorancia, nunca podemos pedir respeto.
Es curioso escuchar a los padres y maestros quejarse de la falta de respeto que muestran los chicos, pero jamás he escuchado admitir a los adultos sus propias fallas.
Entonces, ¿cómo enseñar respeto a los jóvenes?
Practicándolo por uno mismo y siendo coherente en valores y actitudes. Es simple, en realidad. El problema es que nuestro ego nunca quiere ceder.
Pensamos que los chicos (por ser chicos) tienen que soportar todas nuestras malas conductas, pero no es así. Los jóvenes requieren que seamos nosotros los que demuestren autocontrol y consistencia en nuestro comportamiento.
¿No quieres que los niños mientan? No mientas.
¿Estás en alerta roja por que tu niño está engordando? Limpia tu propia alimentación.
¿Tu alumno no puede controlar la ira y destruye cosas? Demuestra control sobre tus emociones y medita diario.
¿Tu hijo pasa mucho tiempo mirando pantallas? Apaga tus pantallas y hagan actividades de grupo/familia.
Sí, Chocobuda. Suena muy bien, pero es imposible. Ya estoy viejo para cambiar.
Nada más lejos de la realidad que eso. Podemos comenzar hoy a actuar con respeto. Entre mejor nos cuidemos a nosotros mismos y actuemos con mejores intenciones, mejores personas seremos.
Los niños y los adolescentes no son tontos, por más que los subestimemos. Están alertas y listos para aprender de nuestra conducta. Ellos se sienten seguros e inspirados por nuestras acciones.
¿Por qué no comenzar a mejorar nosotros mismos? Estoy seguro que funciona.
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Si necesitas impulsar el valor del respeto en tus hijos o alumnos, Jizo es para ti. Es el taller de meditación para niños. ¡Aun hay lugares! Clic aquí.
por Kyonin, maestro Zen con más de 15 años de experiencia enseñando el Dharma | Ago 14, 2015 | Editorial, Eventos, Minimalismo, Talleres
Varios amigos lectores me han pedido que abra un grupo de Mínima, el taller de minimalismo y meditación de Chocobuda.
No tenía pensado dar Mínima este año, pero estoy abriendo un grupo especial para interesados. Hay menos lugares de lo habitual, así que si te interesa inscríbete cuanto antes mandando mensaje a elchocobuda ARROBA gmail.com.
Es un curso de 4+1 semanas en las que aprendemos el daño que nos hace la acumulación de cosas y cómo entender el valor del desapego, para poder liberarnos de todo lo que sobra. Con menos de todo aumenta la calidad de vida.
Nuestro lema es: Menos es más. Siempre.
¿Por qué 4+1 semanas? El temario principal abarca cuatro semanas, pero incluye una semana extra de Minimalismo en Navidad, muy útil para sobrevivir las presiones y depresiones de diciembre.
Incluye:
- 4 podcasts con pláticas técnicas y filosóficas, uno por semana
- 4 meditaciones guiadas, una por semana
- 20 minutos a la semana de asesoría y apoyo personal vía Skype o Google Hangouts
- Correos diarios con lecturas de apoyo
EXTRAS:
- Copia electrónica del libro Minimalista, la vida con menos cosas
- Semana especial dedicada a la Navidad Minimalista. Son 5 semanas en total
- Incluye taller de meditación Iniciando el Camino. Seis semanas de meditación para que practiques cuando lo necesites. Son dos talleres 🙂
Inicia: Lunes 24 de agosto de 2015.
Donativo: el mismo del año pasado.
Toda la información en la página del taller del año pasado. Clic aquí.
por Kyonin, maestro Zen con más de 15 años de experiencia enseñando el Dharma | Ago 13, 2015 | Budismo, Vida
Hace un par de días estaba yo dispuesto a tener un martes como cualquier otro. Café, zazen, yoga, desayuno, estudio y trabajo.
Pero la Señora Impermanencia me visitó para mostrarme que mis planes no significan nada para ella. Sin ningún aviso, la compañía eléctrica decidió cambiar cableado en mi calle, así que cortó la energía de las 9:00 AM hasta las 10:00 PM.
En lugar de frustrarme por esto, agradecí la oportunidad porque realmente necesito descansar. Así que comencé a leer, tuve una sesión extra y larga de zazen y luego fui al mercado por la comida del día.
Regresé a preparar la comida, dormí una siesta y tomé mi lectura de nuevo.
Como toda la calle estaba sin electricidad, no había tanto ruido. Excepto por el de mis vecinos de a lado, que parecía estaban teniendo el peor día de sus vidas.
Sin energía no tenían televisión, Internet, horno de microondas, no había cómo recargar baterías de teléfono, no había música y nada de la vida morena.
La única opción que quedaba era pasar tiempo entre ellos, conviviendo. ¡HORROR!
En sus palabras podía escuchar miedo, ira y frustración. Estaban desesperados por volver a tener algo, lo que fuera, para no pasar tiempo juntos.
Entrada la tarde, decidieron empacar sus cosas y huir de su casa para pedir asilo en algún otro lugar con electricidad.
Los vecinos son el reflejo y resultado de cómo son las familias en estos tiempos: estamos solos, somos miserables con todo lo que pasa al rededor y es mucho más fácil mantener una relación personal con texto, que con presencias humanas.
Nos hemos vuelto completamente intolerantes al contacto directo con nuestra familia. Nos pone incómodos y lo vemos como una gran carga. Ésto genera una reacción en cadena de ira, sarcasmos, frustración, depresión. En una palabra: vacío.
Éstos estados alterados son producidos por mentes inquietas, presas del aburrimiento, que no tienen idea de cómo tomar el control de sus emociones. Se crean fantasías y autoengaños que transforman nuestra experiencia de vida para envenenar nuestras relaciones.
Todos así, pero es en especial más triste verlo en niños y jóvenes. Tenemos en nuestras manos varias generaciones que evitan la convivencia familiar a toda costa, en parte porque los padres usan la tecnología para evadir la responsabilidad de pasar tiempo con los pequeños.
¿Qué hacer para remediarlo? Creo que no hay salida fácil. Cada familia es diferente y primero necesita entender que ha caído en esta serie de conductas, aceptarlo con toda honestidad, para luego tomar acciones.
Mis vecinos han regresado a casa. Los niños a ver la televisión y a sus tablets, la mamá a Facebook y el papá a sus diferentes pantallas. La vida no cambiará. Promoverán el vacío y matarán por él.
La pregunta que formulo es… ¿vale la pena deshumanizar a la familia al grado de sentir miedo por la convivencia?
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Las familias que promueven la convivencia y la meditación son más unidas, disfrutan más su tiempo juntos y se divierten más. ¿Suena bien? Te invito a Jizo, taller de meditación para niños y padres.