Tu música

Tu música

La música es una de las expresiones humanas más sublimes.

Desde que nacemos escuchamos piezas y canciones que nos acompañan en cada momento de nuestra vida.

La alegría se goza más con ritmos rápidos y felices. La tristeza se vive con más comodidad con un buen soundtrack que la acompañe.

Acumulamos música en la casa y la llevamos con nosotros en nuestros gadgets. Jamás nos despegamos de ella.

Nos acompaña hasta la tumba.

Pero, ¿te has percatado de que la música siempre es externa a ti? A menos que seas músico de carrera, buscas música que ha sido compuesta por otras personas o interpretada por algún profesional.

Como estamos distraídos con sonidos ajenos, nos prohibimos escuchar la mejor música de toda: nuestra música interna.

Somos seres que vibran, se mueven y generan ritmos que laten con la vida. Aun en el silencio profundo de la meditación, formamos pequeñas notas que suenan en la sinfonía del cosmos.

Cuando apreciamos la música del silencio interno, nos liberamos para poder escuchar al viento, las estrellas, las ciudades y su caos vial, el ladrido de un perro, y hasta el armonioso sonido de una construcción.

La música es la vida.

Nosotros somos música.

Y tú eres la nota más importante.

Zazen es el instrumento que nos permite interpretarla.

¿Cómo me convierto al budismo?

¿Cómo me convierto al budismo?

NOTA: Este post está obsoleto. Por favor lee la nueva versión aquí.

El budismo es una filosofía que llama a muchas personas, pero existe tanta información y fuentes diferentes, que es difícil saber por dónde comenzar.

A diferencia de otras filosofías y religiones, al budismo no le interesa reclutar más miembros. No existe un «Vaticano» budista, no hay una autoridad máxima y tampoco existe un camino claro qué seguir. Uno tiene que comenzar a investigar por su parte, dejando toda la responsabilidad en nuestras manos.

Por otro lado, tampoco existe una manera rápida de ser budista. Es un proceso que puede tardar años, así que la paciencia es una de las herramientas más útiles.

Esto podría abrumar a muchos, así que preparé una pequeña lista de pasos a seguir para quien se interese en adoptar las enseñanzas del Buda.

Para comenzar en budismo

1. Entiende que será lento

Saber esperar y vivir un día a la vez es básico.  En budismo no existe una iglesia donde por medio de un ritual mágico nos conviertan en practicantes. Llegar a ser budista será un camino largo, pero lleno de crecimiento.

Aquí no hay prisas, no hay límites de tiempo ni urgencias. Sólo disfruta el viaje y nunca te obsesiones.

2. Lee. Mucho

El budismo es una filosofía apoyada 100% en conocimiento; mismo que sólo llega por medio de la lectura. Seguro, puedes ser una persona muy observadora y sacar conclusiones maravillosas; pero si no lees, no tendrás marco de referencia alguno.

El primer paso en la ruta hacia el budismo comienza cuando terminas tu primer libro. Y el segundo paso es cuando terminas el segundo libro.

Y por «libro» me refiero a esas pilas de hojas con letras y sin ilustraciones que ya nadie toca ni por error.

Mientras lees libros, lee foros y blogs. También puedes escuchar podcasts.

Nunca pares de leer.

Cuando estés cansado de leer, lee un poco más.

Budismo para Dummies es un buen libro para comenzar.

3. Medita

Budismo = meditación. No hay salida. Si quieres ser budista, tienes que pasar meditando el triple de tiempo que pasas leyendo.

El conocimiento entra con la lectura, pero necesitas dar espacio y silencio a la mente para que asimile lo que vas aprendiendo.

Por otro lado, la ciencia ha demostrado infinitos beneficios resultantes de meditar con disciplina. En realidad hay mucho qué ganar y nada qué perder.

¿No sabes cómo comenzar? ¡Bienvenido!

4. Aplica lo aprendido

El budismo nos abre la puerta a códigos de conducta éticos y a la tranquilidad interna.

Aplica lo aprendido a tu vida cotidiana, lo mejor que puedas.

Sin duda te toparás con muchas preguntas y dudas. Te darás contra la pared más de una vez y tus valores familiares/personales/religiosos se cimbrarán.

Cuando estés en este punto, será tiempo de buscar un grupo.

5. Encuentra un grupo

Es posible ser practicante solitario, pero formar parte de una sangha (comunidad budista) es muy agradable. Siempre encontrarás talleres, festivales, buena comida y lo mejor: excelentes amigos.

Sin embargo, unirse a un grupo por primera vez puede ser una experiencia dura. Se hablará de temas que no entiendes, habrán códigos de conducta que no conoces y dirán palabras que jamás has escuchado. En suma, te sentirás fuera de lugar.

Por esto, recomiendo mucho que se busque una comunidad hasta después de haber leído dos libros de budismo básico.

¿Qué comunidad budista elegir? Asiste varias veces a diferentes sanghas hasta que te sientas cómodo en alguna. Es cuestión de experimentar.

Y quizá aquí es donde encontrarás a algún maestro que será tu guía. Pero eso no lo sabrás hasta que llegue el momento.

Cada camino es diferente, así que esta lista es sólo una colección de sugerencias. ¿Tienes algún punto qué compartir? ¡Para eso están los comentarios!

X de xenofobia [El Abecedario del Choco Buda]

X de xenofobia [El Abecedario del Choco Buda]

Uno de los grandes problemas de la humanidad a través de los tiempos, ha sido la xenofobia.

El odio, repudio y miedo hacia las culturas distintas o características genéticas diferentes a la nuestra, se manifiestan de forma irremediable en agresión.

A pesar de que casi todas las leyes y constituciones del mundo hablan de igualdad y de que todos los seres humanos tienen los mismos derechos; la realidad es que el odio hacia lo diferente lo podemos ver justo afuera de la venta… o peor aun, dentro de nuestra casa.

Hablando sólo de México, el racismo es un problema que nos ha seguido por toda la historia y parecería que jamás nos olvidaremos de él.

Odiamos al indígena y despreciamos su cultura y tradiciones. En algún momento convertimos en objetos a las personas con piel morena y menos oportunidades.

Y cuando eso pasa es muy fácil odiarlos e utilizarlos.

Hace tiempo hablaba con una persona que emigró por un par de años a Europa. Él trabajaba para una empresa importante y vivía en un apartamento cerca de su oficina. Todo era bueno para él, excepto el hecho de que contratar ayuda doméstica no sólo era caro, sino que tenía que pagar seguro y pensión al trabajador o trabajadora.

Es decir, en este país las cosas se hacían de forma legal y beneficiosa para el empleado. Como debería ser.

Y él vivía añorando su vida en México, donde una empleada doméstica indígena trabaja por muy poco dinero y sin ningún derecho laboral. Es decir, la mano de obra indígena en México es barata porque él y toda la gente de su nivel socio-cultural, consideran que los mexicanos sin mezcla extranjera son objetos disponibles para su servicio.

No hay leyes, seguridad social ni prestaciones. Es un tipo de esclavitud cotidiana que a nadie parece importarle.

Por desgracia esto es tan sólo un ejemplo. En muchos países latinos sucede lo mismo, y el círculo de la xenofobia nunca termina. Lo pasamos de padres a hijos.

¿No es horrible?

Cambiar la xenofobia no es fácil. La tenemos muy grabada en las idiosincrasias nacionales. Pero con voluntad y poniendo atención a nuestros actos, podemos ver más allá y dejar de etiquetar a la gente, para convertirla en hermanos habitantes de esta Tierra.

Con el corazón abierto debemos mirar a los ojos de todas las personas y entender que todos los seres vivos somos una sola expresión de la vida. Somos moléculas de agua en un océano cósmico.

Todos los actos ignorantes realizados contra cualquier ser humano afectan al universo y a la realidad misma.

La naturaleza del Buda está en todos nosotros. Es cuestión de querer crecer como especie.

Foto: http://www.elmundo.es

Las bromas de la Impermanencia

Las bromas de la Impermanencia

En mis años de vida me he encontrado con situaciones y personas muy graciosas que, si se pone la atención debida, resultan en gran aprendizaje.

Recuerdo la vez en la que mi padre quería inventar las palomitas sabor uva. A pesar de que todos le pedimos que no lo hiciera, él decidió seguir adelante con el experimento. A final del día terminamos con una olla explotada, jalea de uva pegada a las paredes y granos de maíz incrustados en la piel de los participantes. Y eso sin mencionar las quemaduras de segundo grado.

También hace algunos años se supo la noticia de que en algún lugar de Asia se estaba llevando a cabo un ritual para la buena fortuna. Los participantes bailaban y brincaban sobre un puente… mismo que no soportó el movimiento y colapsó hacia el vacío, matando a una decena de participantes que jamás vieron llegar la buena suerte. A pesar de la pérdida humana, considero este hecho el pináculo del humor negro.

Y justo esta mañana leí un comentario de una amiga que acaba de dejar la Ciudad de México debido al crimen y la inseguridad. Lleva tres semanas viviendo en París… justo cuando Francia acaba de entrar en guerra y la Ciudad Luz está amenazada con ser destruida.

Si lo vemos en perspectiva, un poco de crimen no se compara en nada contra el riesgo de genocidio. Entonces, ¿qué ciudad resulta más peligrosa?

Sin discutir sobre inseguridad, me llama mucho la atención esta nueva broma jugada por Impermanencia de las Cosas.

Nos movemos por la vida pensando en mejorar, luchando contra la realidad y revelándonos contra lo que no podemos aceptar. Sólo para caer en nuevas situaciones difíciles que crearán nuevas insatisfacciones.

Es un círculo vicioso que jamás será roto hasta que practiquemos Aceptación y entendamos que nada en el universo es permanente.

El crimen no es para siempre, la seguridad es sólo una ilusión, el amor perece, la fama se evapora. Tu madre, todas las personas que amas, tú y yo; todos moriremos algún día.

Con esto no quiero decir que nos tenemos que sentar sin movernos hasta que llegue la muerte. No, lejos de eso. Se trata de entender que no hay nada seguro en la vida y que las situaciones y cosas cambiarán en cualquier momento, nos guste o no.

Nuestro trabajo es nunca aferrarnos a ideales y tener la mente abierta para recibir cualquier cambio de las cosas.

Y así las bromas de la vida comenzarán a causar verdaderas carcajadas.

¡Bienvenidos a 2013!

¡Bienvenidos a 2013!

¡Estamos de regreso! Luego de unos días de descanso, de silencio y de retiro, el equipo editorial de Chocobuda (o sea yo) está listo para la acción.

Y por acción me refiero a seguir observando, aprendiendo y escribiendo para que este pequeño blog siga vivo.

El nuevo año fue recibido con tranquilidad en una cena familiar y con una sesión de zazen (meditación zen) en la primera mañana de 2013.

El arranque de un nuevo ciclo se presenta como un lienzo blanco, listo para recibir las pinceladas que formarán nuestra historia.

Y en nuestras manos está hacer que esa historia sea maravillosa, llevando a la humanidad hacia adelante con pequeños actos personales de bondad.

Chocobuda seguirá aquí para ustedes.

Master Dogen (creador del Zen) dijo alguna vez en un discurso de Año Nuevo:

El antiguo Buda Hongzhi, mientras vivía en Tiantong, dijo a sus estudiantes —En el zazen de la mañana de Año Nuevo, las miles de cosas son naturales. La mente luego de la mente está más allá de dicotomías. El Buda después del Buda se manifiesta en el presente. La nieve en el río es completamente pura y blanca. La mente del hijo de Sha se siente satisfecha mientras él va en su bote de pesca. Estudien esto.

Master Dogen luego dijo:

—Esta mañana yo, Daibutsu, continuo respetuosamente este poema. —Luego de una pausa, dijo— Esta gran y auspiciosa mañana de Año Nuevo, yo disfruto el zazen. Para ir de acuerdo a la ocasión, ofrecer felicitaciones es natural. La mente luego de la mente, la primavera acepta la risa con delicia. El Buda después del Buda jala a los bueyes, presentando un signo auspicioso. Cerca de un pie de nieve cubre la montaña. Pescando una persona, pescando a uno mismo en el bote de pesca.

Feliz 2013. Que sea un año lleno de crecimiento y aprendizaje.