por Kyonin, maestro Zen con más de 15 años de experiencia enseñando el Dharma | May 29, 2012 | Activismo, Budismo, Vida
En días en que los jóvenes mexicanos han tomado la calle para manifestar su inconformidad contra los medios y los políticos corruptos, la palabra Unión cobra un nuevo significado.
Aunque refrescante y necesario, esto es muy extraño porque una de las características de la sociedad occidental es que todos vivimos en mundos separados. Cada uno de nosotros se encierra en esta burbuja en la que únicamente importan nuestras preocupaciones, nuestra avaricia y nuestros corazones rotos.
Carecemos de un sentido de unificación y esto es usado magistralmente por los poderes políticos y económicos para llevarnos, como vacas, por donde lo necesitan. No es que crea en las teorías de conspiración, es sólo que puedo ver lo manipulables que somos cuando vivimos así.
Nacemos para encontrar las diferencias entre el Yo y el No-Yo.
Es decir, Yo soy mi dolor, mi risa, mis pasiones, mis necesidades, mis motivos, mi agenda, mi religión, mi postura política, mi equipo de soccer.
Yo NO soy tú dolor, tu risa, tus pasiones, tus creencias y tus necesidades.
Vivir la división de Yo y No-Yo se traduce en sufrimiento porque de pronto somos intolerantes con todo. No soportamos cierta música, detestamos otras religiones y esto nos hace pasar muy malos momentos.
Cuando hacemos esta diferencia, es muy fácil convertir todo lo que es No-Yo, en objeto. Y los objetos no son personas o, si quiera, seres vivos.
Lo que es diferente, de otra cultura o sucede frente a mi; eso no soy Yo. Por lo tanto puedo voltear la cara y ser indiferente. Puedo odiarlo.
Sobra decir lo que la humanidad puede hacer cuando odia a una cultura. Ese es el origen del egoísmo, de las guerras, los asesinatos y muchos crímenes.
El estudio del budismo, acompañado de la meditación, nos hace entender que el Yo y el No-Yo son exactamente lo mismo. Tus necesidades, tus pasiones, tu dolor, tu necesidad y tu cultura; son míos.
Lo que sucede frente a mi, me sucede a mi también. Todo lo que afecta la vida humana y amenaza la civilización, también me afecta a mi directamente.
Al entender esta verdad, generamos un corazón mucho más gentil y compasivo.
Entendiendo que todos estamos unidos por la vida y por el planeta, sabemos que la Unión es la mejor forma de vida. Debemos cultivarla diluyendo, con la práctica, esta muralla entre Yo y No-Yo.
Todos somos un sólo ser vivo.
Por esta razón, el movimiento Soy 132 es tan importante como todos los últimos movimientos sociales del mundo.
Unidos tenemos el poder de generar cambio, apagar la sed y hambre del necesitado y llevar educación al punto más lejano.
Por un día olvida pensar en Yo y piensa en Todos. Te hará sonreír.
La Venerable Damcho explica todo esto de una forma hermosa y con toda elegancia. Es una charla de 43 minutos bien invertidos.
[vimeo]http://vimeo.com/42908240[/vimeo]
por Kyonin, maestro Zen con más de 15 años de experiencia enseñando el Dharma | May 25, 2012 | Budismo, Podcast, Vida
En nuestro episodio anterior revisamos el egoísmo y cómo afecta el desarrollo personal.
Este nuevo episodio está dedicado a la vacuna contra el egoísmo, la generosidad.
Dar un poco a quien lo necesita, tomar acción para resolver las necesidades de otros y hacer actos aleatorios de bondad; hacen que el mundo sea un mejor lugar.
Escucha aquí:
Ir a descargar
¡Comparte y disfruta! Para suscribirte, entra a la página del show en iVoox y elige la opción que más te guste. Clic aquí.
por Kyonin, maestro Zen con más de 15 años de experiencia enseñando el Dharma | May 23, 2012 | Budismo, Vida, Zen
Estos últimos meses de entrenamiento zen han sido muy intensos porque he estado leyendo e investigando sobre diferentes analogías para poder ver la vida como es, sin apegos y sin ideas preconcebidas.
Y una de las analogías clásicas del zen es tomada del Libro de Tao, que nos dice que somos como el agua. Quizá esto suene tonto, pero si nos ponemos a pensar y a meditar* con esto, la idea es contundente y te golpea como un camión sin frenos.
La vida es una corriente de agua. Lleva su caudal y dirección, y siempre sigue el camino indicado para llegar al océano.
Nosotros somos parte de este río proverbial. Nacemos, crecemos y morimos; pero nunca dejamos de ser parte del río.
Por más que nos esforcemos en hacer que nuestra vida sea significativa y que impacte en la corriente, nunca dejamos de ser pequeñas subcorrientes que se manifiestan en la corriente.
Cada uno de nosotros tenemos una fuerza propia, motivos distintos para fluir o estancarnos. Nacemos y necesitamos de corrientes más fuertes para que nos lleven de la mano y nos hagan crecer fuertes. Después, cuando generamos nuestro propio momentum, hacemos un caudal independiente.
Nuestros riachuelos personales siguen el curso del río.
Pero a veces encontramos obstáculos. Hay rocas en el camino y sobra decir que algunas son enormes.
Cuando encontramos estas piedras, nos estancamos por un momento. Si tenemos mucha fuerza podemos juntar más agua y simplemente cubrir la piedra con nuestro caudal. Si la roca es mayor a nosotros, nos quedamos inmóviles. Pero poco a poco fluimos por el hueco más pequeño y, con constancia, este flujo lo hace más grande para poder pasar a través.
El agua siempre fluye, aunque hay riachuelos que deciden no hacerlo. Se detienen y comienzan a generar moho. Huelen mal y contaminan a las corrientes que pasan junto a ellas.
Y al final, cuando nuestras corrientes personales pierden fuerza, son absorbidas por el gran río principal. Regresamos a él para dar paso a nuevos torrentes.
Somos como el agua. Fluimos.
Si ves la vida desde este punto de vista y lo aplicas a tu propia existencia, verás que poner resistencia y tener apegos es inútil. Es mejor simplemente fluir.
¿Qué tipo de corriente eres? ¿Fluyes con la frescura y sin apegos? ¿Te estancas con el moho por años?
—-
* Nota chocobudista: Pensar es diferente de meditar. Pensar implica un proceso cognoscitivo en el que las ideas son procesadas y convertidas en juicios o decisiones. Meditar es dejar ir los pensamientos, sin ningún fin en particular. Cuando alguien dice «voy a meditar al respecto», está en un error. Pensamos en situaciones y cosas. Meditamos en nada.
por Kyonin, maestro Zen con más de 15 años de experiencia enseñando el Dharma | May 21, 2012 | Budismo, Productividad, Vida
Es lunes y a muchos nos cuesta trabajo arrancar con energía. Esta vida urbana nos hace estirar el fin de semana lo más que se pueda para que dure más o para que podamos cumplir más actividades de las que son posibles.
El resultado, naturalmente, es que terminamos cansados para arrancar con energía cada lunes. Odiamos el primer día de la semana, levantarnos temprano, ir a junta o a esa clase aburrida y el viernes se ve tan distante que nos deprime.
Por todos lados leo y escucho comentarios de odio hacia el lunes y parecería que es un deporte nacional.
Visto con ojos budistas, esta resistencia al trabajo y a las obligaciones sólo trae sufrimiento. Y es una resistencia vacía y tonta porque de todas formas el tiempo avanza y necesitamos trabajar para llevar comida a la mesa.
Si tenemos que cumplir obligaciones y si de todas formas el lunes llega de forma inevitable, ¿porqué sufrirlo? ¿No sería más inteligente usar el lunes para mejorar nuestra vida?
Aquí van algunos consejos que me han ayudado a transformar los lunes en una muy grata experiencia y que, lejos de odiarlos, simplemente deseo que lleguen.
1. Deja de quejarte
Un maestro del budismo chan dice: cuando hay una sola mente, el trabajo se hace rápido… aunque tome todo el día.
Todos nos quejamos. Todo el tiempo. Y cuando se trata del lunes, parecemos guacamayas. Pero el grave problema es que entre más nos quejemos, más sufrimos la realidad. Las quejas son un signo inequívoco de que estamos poniendo resistencia y sufriendo por ello.
Te reto a que dejes de quejarte por un día, como experimento. Sólo acepta que necesitas trabajar. Sólo acepta que existe el trabajo. Y hazlo. Sin mente.
2. Acepta
Acepta las cosas tal como están y trabaja o estudia como si fuera el último día de tu vida. No sabes lo que pasará mañana y pasarte el día preocupado o con odio en el corazón es desgastante.
Quizá tu empleo actual no te satisface y se siente como una carga, pero de momento es lo que hay y es necesario. Sólo acepta.
Sólo recuerda que aceptación no significa abandono. Si necesitas que las cosas cambien o encontrar un mejor empleo, quejándote no vas a avanzar a esa meta.
Acepta las cosas como son y muévete poco a poco a tu nuevo objetivo.
3. Enfócate
A parte de fotos de comida y mensajes sin contexto que sólo quitan el tiempo, las redes sociales son el crisol de las quejas.
Aunque tú no te quejes, esta actitud es contagiosa.
Si quieres tener un buen arranque de semana, lee tus redes sociales al terminar el día. No antes.
No te preocupes, las fotos de gatos y los mensajes de «tengo calor» estarán ahí esperando.
Si puedes empezar con música, te sentirás mucho mejor que con Twitter y Facebook.
4. Tu trabajo es noble
A menos que te dediques al crimen o a trabajar en la política, tu trabajo es noble y honesto.
Y el trabajo honesto es lo que construye una mejor humanidad.
Aunque tu empleo sólo sea sacar fotocopias de documentos, es parte de un engrane que mueve a toda una nación.
5. Admite que hay cosas positivas
No importa cuánto te esfuerces en ver la vida de forma miserable, siempre hay cosas positivas. Aun si tu trabajo no es satisfactorio, existen relaciones personales, metas y objetivos que es grato alcanzar.
Siempre recuerda que el trabajo no es la vida. Tienes tu familia, amigos, deportes y hobbies. Todo es un sistema llamado vida y vale la pena pasar las horas de trabajo para llegar a disfrutar lo que te hace sentir vivo.
Descubre y admite que hay cosas positivas. Eso te dará el combustible que necesitas para arrancar la semana.
6. Saluda al sol
Estoy consciente de que existen toneladas de clichés sobre el sol. Da energía, es la luz de la vida, da esperanza… y todo lo demás.
Sin meterme en esos terrenos, diré que ver el amanecer con tus propios ojos te da un sentimiento incomparable. Te da perspectiva sobre el día que comienza.
No importa si vas caminando, conduciendo tu auto o en transporte público. Ver la salida del sol es maravilloso.
Cuando lo veas por primera vez en el día, saluda con una sonrisa. Te hará sentir bien.
Bonus: Levantarte temprano exclusivamente para ver salir el sol es lo mejor.
7. Agradece
Una de las acciones que más aprendizaje y humildad nos trae, es dar gracias. No, no estoy hablando de agradecer a seres supremos. Estoy hablando de sentirte agradecido por todo lo que eres y lo que tienes.
Hay miles de personas que han trabajado a lo largo de la historia de la humanidad para traerte a este punto en el tiempo. Eres porque alguien inventó la corriente alterna, porque alguien luchó por la independencia, porque alguien trabajó en el campo y en una planta para traer alimento a tu mesa.
Agradecer da perspectiva de la vida porque nos hace ver que no somos tan grandes ni tan importantes. Pero a la vez somos vitales para el desarrollo humano.
Haz una lista de todas las cosas buenas, lo que te hace ser, lo que te hace sonreír. Tómate un par de minutos en la mañana del lunes y repite conmigo: ¡GRACIAS!
8. Saluda con una sonrisa
Mi abuelo (Batman, para los amigos) decía: dádivas quebrantan peñas. Es decir, la montaña más dura se resquebraja ante el poder de un buen regalo.
¿Y qué mejor regalo que tu sonrisa?
9. Deja ir
Llevar culpas, odios y resentimientos en el corazón es desgastante. ¿Aun no estás harto?
Deja ir lo que no necesites. Hará más ligera la carga y te dará super poderes para comenzar la semana.
10. Plantea objetivos
Tomarte un par de minutos para pensar en objetivos a cumplir le dará a tu semana la profundidad que necesitas para empezarla con gusto.
¿Qué quieres hacer esta semana? Podrías comenzar a correr, llamar a un amigo, pedir una cita a esa persona especial, comprar un libro nuevo, llevar a tu madre al cine o hacer algún trámite olvidado.
Lo importante es que no arranques sin un objetivo en la mente y que poco a poco trabajes para lograrlo.
Sólo no te aferres al objetivo mismo.
BONUS: 11. Haz ejercicio
Olvídate de todo lo que dicen las revistas y las ratas de gimnasio.
Me limito a decir la verdad máxima: el ejercicio lleva sangre fresca y oxigenada al cerebro. Eso te hace sentir bien y de mejor humor.
BONUS: 12. Toma más café
El café tiene cientos de efectos positivos para la salud, a pesar de lo que los fans de lo natural argumenten.
Arrancar tu semana con una buena taza de café te hará sentir bien y enfocado.
Sólo asegúrate de que sea buen café. El Nescafé y las malteadas calientes de Starbucks no cuentan.
—
Esta pequeña lista de acciones hacen que mis semanas sean magníficas. ¡Te reto a que apliques al menos dos y que comentes!
por Kyonin, maestro Zen con más de 15 años de experiencia enseñando el Dharma | Abr 26, 2012 | Budismo, Vida, Zen
Una de las cosas que más me gustan el budismo es que es absolutamente realista. Es crudo y aquí no hay ni esperanzas ni sueños del futuro. No hay miel sobre hojuelas. Sólo hay realidad, trabajo y consecuencias (buenas y malas) de nuestras decisiones.
Ser budista no significa sólo leer libros o citas que motiven, sino que implica ser dueños de nuestros actos y aceptar la vida tal como es.
La vida tiene de todo: algerías, besos, aplausos, logros personales y salud. Pero también incluye tristeza, abandono, ira, derrotas, enfermedad y muerte. Es un sistema que se mueve al mismo tiempo y que es el engrane del universo.
Con el entrenamiento y práctica diaria aprendemos a ver las cosas como son, a fluir con la realidad y a aceptar todo lo que venga.
Y por más que lo rechacemos, la enfermedad es parte de la vida y tenemos que aprender a no rechazarla, sino a abrazarla y ser uno con ella. Rechazar la enfermedad reditúa en sufrimiento.
Esta crudeza budista no significa que debamos adoptar una actitud de derrota o nihilista, para nada. Lo que nos da el budismo es un terreno sólido en el cual pisar, para de ahí construir hacia arriba.
Al ser uno con la enfermedad estamos aceptando que es parte de nosotros y nosotros de ella. Sabemos qué es y sabemos que, como todo en el universo, no durará para siempre. Pero lo más importante es que el miedo se desvanece.
Entonces con estos elementos, es mucho más fácil tomar las acciones correctas para salir de la enfermedad y recuperar la salud.
Pero Chocobuda, es muy fácil aceptar una gripe. ¿Qué pasa con enfermedades serias como el cáncer?
Una gripe, infección estomacal, SIDA o cáncer no son diferentes. Son estados adversos en los que necesitamos comprender lo que pasa, perder el miedo y simplemente fuir con ellos para salir adelante… aun si el resultado es la muerte.
La enfermedad es perfecta. Es parte de la vida y no la podemos rechazar. Le da equilibrio y significado a la salud y nos hace valorar nuestros esfuerzos preventivos.
Es parte de la experiencia de estar vivos y con la mentalidad budista, aun en la enfermedad más grande, podemos estar en paz y sin sufrir.
—
Lectura recomendada: How to be sick, por Toni Bernhart. LINK
por Kyonin, maestro Zen con más de 15 años de experiencia enseñando el Dharma | Abr 12, 2012 | Budismo, Vida, Zen
Sonreíste al ver el amanecer?
Lloraste sólo de recordar una pieza musical?
Te sentiste uno con el silencio?
Te sentiste agradecido por tenerlo todo en la vida… aun si tienes problemas?
Aceptaste el pasado y comprendiste el presente?
Agradeciste a una persona difícil por las lecciones dadas?
La vida es como es.
Perfecta.
Nada qué agregar. Nada qué quitar.
Esto es zen.