por Kyonin, maestro Zen con más de 15 años de experiencia enseñando el Dharma | Feb 3, 2011 | Budismo

Siempre he dicho que las cadenas más grandes y la peor esclavitud es la que nos imponemos nosotros mismos.
Y este concepto ha sido explorado por muchos filósofos a lo largo de la historia y siempre han coincidido en que pensar y actuar de forma egoísta y ventajosa sólo trae consecuencias a nuestra vida.
El post del día de hoy es corto, pero es una reflexión que les comparto.
Son palabras que dejó el Buda sobre la mente clara y bondadosa.
¿Cómo son tus palabras? ¿Cómo son tus actos?
Toda experiencia es precedida por la mente,
guiada por la mente,
hecha por la mente.
Si hablas o actúas con mente corrupta,
te seguirá el sufrimiento,
como una carreta sigue a las pesuñas del buey.
Toda experiencia es precedida por la mente,
guiada por la mente,
hecha por la mente.
Si hablas o actúas con mente en paz,
te seguirá la felicidad,
como una sombra que nunca se separa.
Dhammapada (1-2), enseñanzas del Buda.
por Kyonin, maestro Zen con más de 15 años de experiencia enseñando el Dharma | Ene 31, 2011 | Budismo, Minimalismo, Vida

Pollo Teriyaki a la Chocobuda. Platillo para dos personas, dos días (4 porciones grandes). Preparado en casa en menos de 30 minutos. Costo: MX$70.00 / US$5.8 / €4.25
A pesar de que una de mis pasiones es la cocina, este no es un blog culinario. Sin embargo, las peticiones han sido muchas y no tengo más que obedecer la voluntad de todos los que me escribieron. 🙂
Esta es la receta del pollo teriyaki que cociné la semana pasada y del cual incluí una foto en el post anterior. Es barato, fácil de preparar y es simplemente delicioso.
Y claro que no te ibas a librar del mensaje chocobudista. Al final hay una lista de todo lo que implica la experiencia de cocinar.
Pollo Teriyaki a la Chocobuda
Pollo
- Medio kilo de pollo, cortado en cuadritos
- 1 taza de calabaza cruda, picada en cuadros de 1 cm
- 1 taza de zanahoria cruda, picada en cuadros de 1 cm
- 1 taza de brócoli crudo, sin tallo, cortado en «arbolitos»
- Ajo en polvo al gusto
- Sal al gusto
- Salsa de soya al gusto
- 2 cucharada de aceite
Preparación
Calentar 1 cucharada de aceite en un wok o cazuela de teflón. Cocinar el pollo hasta que se haya secado el agua. Agregar 1 cucharada de aceite, los vegetales, el ajo, la sal y la salsa de soya. Mover constantemente para que no se sobre cuezan los vegetales, pero que sí se calienten. La idea es que las zanahorias queden cocidas pero crujientes.
Arroz al vapor
- 2 tazas de arroz
- 2 1/4 tazas de agua
Preparación
Lavar el arroz al chorro de agua, por 3 minutos, moviendo con la mano constantemente. Con esto le quitamos el almidón y residuos.
En una cazuela de teflón, poner a calentar el arroz con el agua hasta que comience a hervir. Bajar la flama al mínimo, tapar la cazuela y contar 10 minutos. Repito: 10 minutos. El tiempo es muy importante y nada de abrir la cazuela.
Apagar el fuego y dejar la cazuela tapada por 10 minutos más. Repito: sin abrir la cazuela. De lo contrario interrumpirás la cocción y tu arroz quedará duro.
Abrir la cazuela y esponjar el arroz con un tenedor.
Salsa teriyaki
- 1/4 de taza de agua fría
- 1/4 de taza de salsa de soya (menos, si no la quieres muy fuerte)
- 2 cucharadas de fécula de maíz (Maicena)
- 3 cucharadas de azúcar moreno
- Ajo en polvo al gusto
- Gengibre en polvo al gusto
Preparación
Fuera de la estufa, combinar MUY bien todos los ingredientes en una cazuela pequeña. Poner al fuego hasta que hierva, luego bajar la flama al mínimo y dejar que se cocine por 3 minutos, moviendo constantemente.
Para servir
En un plato grande poner una cama de arroz, servir el pollo y vegetales encima. Bañar con la salsa. Decorar con cacahuates salados.
Notas chocobudistas
Aunque parezca tonto, el cocinar tus propios alimentos tiene muchas enseñanzas o dharma.
Conexión con tus alimentos. Cuando preparas tu propia comida te estás conectando con la Madre Tierra y con el trabajo que hay para que un plato llegue a tu mesa.
También controlas la calidad de lo que comes y siempre queda como a ti te gusta.
Aprendizaje. Como he mencionado antes, cocinar es una habilidad para la vida y no es una actividad restringida a un género. Sin sabes cocinar, siempre es muy bueno aprender poco a poco. Quizá no te salga bien a la primera, pero te aseguro que con paciencia y práctica, mejorarás. Y si te fijas, así es la vida misma.
Cultivas amor gentil. Al cocinar para ti, estás queriéndote y fomentando tu auto estima. Cuando un platillo te queda rico, sin que te des cuenta estarás de mejor humor.
Cultivas generosidad. Parte de la experiencia humana de comer es que es una actividad social. Y no hay nada mejor que comer acompañado de alguien especial. Preparar alimentos para tus amigos y pareja son actos de generosidad por definición.
Cultivas atención y concentración. Nada mejor que el riesgo de cortarte con un cuchillo al cocinar, para aprender a poner atención a lo que haces. Es un método fuerte, pero créeme que funciona. El tener algo en el fuego, estar batiendo una mezcla, mientras preparas una ensalada, todo al mismo tiempo, te forzan a poner atención a todo, a estar presente.
Cultivas disciplina. El cocinar requiere toda tu atención, pero también hábitos sanos. El poner empeño en tener todo limpio, bien lavado y desinfectado son disciplinas que te ayudarán a la vida.
Cultivas el Camino Óctuple. Cocinar usa casi todos los ocho factores del camino que nos lleva a la vida tranquila, al nibbana. Al decidir que es mejor cocinar que gastar en un restaurante, estarás practicando Visión Correcta e Intención Correcta. Al poner todo tu ser en preparar un platillo, estás cultivando Acción Correcta, Esfuerzo Correcto, Atención Consciente Correcta y Concentración Correcta.
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Cocinar es una actividad que se puede llegar a disfrutar mucho. Es cuestión de empezar a hacerlo y estar atento a todas las lecciones que vienen incluidas.
¿Te gustaría compartir alguna anécdota de la cocina? ¡Adelante, que para eso están los comentarios!
por Kyonin, maestro Zen con más de 15 años de experiencia enseñando el Dharma | Ene 11, 2011 | Budismo

Antes de empezar necesito aclarar estos puntos de forma urgente:
- Karma no es una fuerza divina que vaya guardando puntos de acciones buenas y acciones malas, para dar después un premio o castigo.
- No hay un dios justiciero que esté llevando el marcador de tus acciones.
- A pesar de los grandes esfuerzos de las escuelas budistas, la reencarnación es un acto de fe y todo apunta a que no existe, que es sólo una bonita idea de que algo nos espera después de la muerte. Por ende, no acarreamos «karma» de una vida a otra.
- Lo que conoces como karma, en realidad se llama vipaka.
Comienzo este post así porque desde hace mucho tiempo tengo la espina clavada de lo mal que está comprendido el karma en nuestra sociedad.
Se piensa que es una especie de colección de puntos buenos o malos y que al final uno recibirá una especie de recompensa o reprimenda.
También se cree que el karma es una especie de aliento divino con el que la justicia del universo siempre cobrará venganza y que hay muchísimas formas de adquirir buen o mal karma.
Y todo esto está muy lejos de la realidad.
Hace unos 3,500 años, aproximadamente, en la región de Nepal e India, había una tradición religiosa llamada shramana. Esta corriente de pensamiento, con base en la observación de la vida y meditando por sesiones extendidas, se percató que en la vida hay una fuerza de acción y otra de reacción.
Con la poca ciencia que existía en ese tiempo, se pudieron hacer afirmaciones como que a cada día le corresponde una noche, para el frío hay calor; y que para la salud hay enfermendad.
Para aquellos monjes mendicantes, el mundo estaba basado en un equilibrio muy fino que podía ser extrapolado hacia los seres humanos.
De esta manera, también establecieron que para una persona malvada siempre hay una persona bien intencionada, para cada lágrima hay una sonrisa y para cada rosa hay una espina (JAJAJA no lo pude evitar, esa canción de Poison me gustaba mucho).
Cuando una persona es maléfica, egoísta y poco honesta; lo más probable es que obtenga el mismo trato de la gente que lo rodea.
Si esto te suena conocido es porque ahora basamos nuestra ciencia en las Leyes del Movimiento de Newton; y la Tercera Ley nos dice que las fuerzas mutuas de acción y reacción entre dos cuerpos son iguales, opuestas y colineales. O sea: a cada acción le corresponde una reacción, directa y opuesta.
Este balance tenía dos partes muy claras: la acción y la reacción. Así que los monjes ascetas las llamaron karma y vipaka.
Y es justo el punto con todo este post.
En realidad, el karma es la acción y es tan mágica y mística como: lavarte los dientes, cambiar un neumático, encender la computadora, sentarte o abrir los ojos.
En contraste, vipaka es lo que resulta de la acción. Y, de igual forma, es tan mágico como: tener dientes limpios, poder continuar un viaje, trabajar en tu computadora, pararte de una silla o cerrar los ojos.
Los monjes shramana continuaron sus observaciones y con el tiempo, esta corriente se dividió en varias tradiciones; entre ellas el budismo y el janaísmo.
El karma/vipaka no es magia, es sentido común.
Con todo esto, lo que quiero decir es que el karma no es magia. Es tan sólo un juego de observaciones de las fuerzas opuestas del universo que aplican también a nuestro comportamiento.
Si te comportas con dignidad, decoro y ayudas; la gente te va a tratar igual.
Si te comportas como basura, te tratarán como basura.
Es así de simple. Si quieres ser tratado con respeto, tienes que dar respeto.
La idea de portarte bien toda la vida para recibir una recompensa al morir, es totalmente absurda.
Toda la basura mágica que le adjudicaron a karma/vipaka fue añadida siglos después por gente que necesitaba explicar estas ideas a la población que venía del hinduísmo y necesitaba seguir creyendo en seres fantásticos para entender las nuevas ideas budistas de simplicidad.
Y cuando el budismo llegó a América y los hippies lo tomaron como bandera, bueno la cosa se puso peor. Y de ahí heredamos el concepto actual de karma.
Al final de todo, creo que no necesitamos fuerzas divinas o venganza cósmica para vivir nuestra vida de manera tranquila.
Está en nuestras manos tener una experiencia como queremos que sea, aun con las limitantes de la economía o la seguridad.
Y no, el karma no se llama karma. Se llama vipaka. Y no, no es mágico.
por Kyonin, maestro Zen con más de 15 años de experiencia enseñando el Dharma | Dic 16, 2010 | Budismo, Vida
El mayor logro es la generosidad.
El valor más grande es conquistarte a ti mismo.
La mejor cualidad es buscar ayudar a otros.
El mejor precepto es la atención continua.
La mejor medicina es el vacío de todo.
La más grande acción es no conformarte como es el mundo.
La magia más grande es calmar las pasiones.
La generosidad más grande es no apegarte a las cosas o personas.
La mayor bondad es una mente en calma, en paz.
La mejor característica es la humildad.
El mejor esfuerzo es no preocuparte por el resultado.
La mejor meditación es una mente que deja ir.
La sabiduría más grande es poder ver a través de las apariencias.
Atisha, monje budista. 980–1054 EC
por Kyonin, maestro Zen con más de 15 años de experiencia enseñando el Dharma | Dic 15, 2010 | Budismo
Son hombres de acción, les encanta el riesgo y su misión es salvar al mundo.
El excelente artista FerGil presenta la primera aventura de estos monjes que viven del peligro y que comen balas en el desayuno.
Ellos son los G.I. Monks, monjes budistas heroicos.

Si disfrutaste este cartón, deberías dejarle a FerGil un comentario en su sitio. LINK
por Kyonin, maestro Zen con más de 15 años de experiencia enseñando el Dharma | Nov 30, 2010 | Budismo, Vida

Choco mamá: ¿De dónde viene la leche, m’ijo?
Choco Buda preescolar: ¡Pos del super!
El acto de comer es una función tan automática que jamás nos detenemos a pensar en cómo la comida llegó a la mesa.
Quizá nuestra mente llegue hasta el punto en que fuimos al super mercado o hasta cuando preparamos los alimentos. Estamos conscientes del tiempo que invertimos en la compra y en la cocina, pero difícilmente llegamos a más.
Nuestra actitud hacia la comida es muy indiferente, a pesar de que gracias a ella nos mantenemos vivos y de que en torno a ella giran casi todas nuestras actividades sociales.
Nos reunimos para comer, vamos a la compra en pareja o en grupo, nos reunimos para aprender nuevas recetas. Nos alimentamos y bebemos para sentirnos acompañados.
Si los alimentos son tan importantes para la vida, ¿porqué nunca reconocemos el trabajo humano que hay detrás de ellos?
Cada bocado que saboreamos tiene cientos de horas de trabajo de la Tierra, de esfuerzo humano, de ingeniería y de dedicación de héroes sin reconocimiento que pasan sus días en el campo o en una planta industrial.
Sí, son héroes porque nuestros refirgeradores están llenos debido a que alguien en el mundo se levantó antes que tú a cultivar fruta o a revisar una línea de producción.
Con todo esto, mi punto es que somos muy pretenciosos en creer que la comida llega a nuestra mesa gracias a que pagamos una cuenta en una tienda. Por el simple hecho de trabajar y vivir en una ciudad, por recibir un sueldo, nos olvidamos de que tanto los alimentos como el agua, llegan a nuestras manos gracias a un sistema humano en el que nosotros somos la fase final de consumo.
Todos dependemos de todos y necesitamos estar consiente de ello.
En casi todas las escuelas de budismo se enseña a apreciar la comida por lo que es. Incluso existen versos como el siguiente, tomado de una escuela zen:
Primero refleccionemos en nuestro propio trabajo y en el esfuerzo de quienes nos brindaron esta comida.
Estemos conscientes de la calidad de nuestros actos mientras recibimos estos alimentos.
¿Cuánto trabajo habrá detrás de una pieza de pan? Es difícil de saber. De lo que sí estoy seguro es que un pan lleva horas de trabajo y creo que debemos tener presente esto.
Cuando comprendemos que somos parte de una enorme cadena y que todo lo que consumimos es producto del esfuerzo humano, podemos ver nuestro lugar en el mundo.
No somos tan grandes, ni tan existosos, ni tan influyentes como para ignorar el esfuerzo de los demás; nosotros mismos somos parte de otras cadenas y así el universo funciona.
Hoy cuando comas tu primer bocado piensa en esto y di gracias.
Estoy seguro que te dará una visión distinta y la palabra humildad encontrará un significado nuevo.
—
Nota choco budista: Entender el esfuerzo de los demás, comprender que no somos tan grandes como creemos y ver nuestra posición en la escala del universo, nos enseña humildad. Esta se alcanza con la práctica de la Atención, Intención y Acción Correctas, que son parte del Noble Camino Óctuple.