D de Dharma [El abecedario del Choco Buda]

D de Dharma [El abecedario del Choco Buda]

En el budismo existe un eje rector que le da estructura a toda la filosofía. Es llamada la Triple Gema y está compuesta por tres conceptos: Buddha, Dharma y Sangha (El que despertó, la enseñanza y la comunidad).

La Triple Gema o Joya es donde todos los budistas buscan refugio, no en el sentido de protección, sino en el sentido de sabiduría.

Hoy daremos un breve vistazo al Dharma, que no es el nombre de un proyecto del gobierno en Lost. Tampoco es la chica de aquel show de los 90’s, Dharma y Greg. El Dharma o Dahmma es la colección de enseñanzas que dejó el Buddha para mejorar nuestras vidas.

Básicamente, el Buddha dejó una serie de preceptos a prueba de todos. 84,000 mil preceptos, en realidad. Y nótese que digo a prueba porque no existe un dogma de ninguna especie. Las enseñanzas dicen que debemos poner todo a prueba, a experimentación. Y si nos funcionan, las adoptamos. De lo contrario se deshechan.

La principal enseñanza, lo que hizo que Siddhartha se convirtiera en el Buddha y de donde sale el budismo, son las Cuatro Nobles Verdades:

  1. La vida incluye sufrimiento
  2. Existe una causa del sufrimiento
  3. El sufrimiento siempre tiene un final
  4. Existe un Camino Óctuple que nos lleva a la cesación del sufrimiento
No vamos a verlos de nuevo porque poco a poco los hemos estado revisando a lo largo de todos los artículos del Choco Buddha. Lo que sí podemos decir es que todo el budismo se apoya en estas cuatro verdades y parece tener éxito. 
¿Dónde se puede encontrar el Dharma? La respuesta filosófica es algo debrayado como «Encuentras el Dharmma dentro de ti y en el cosmos». Pero la realidad es que es algo mucho más frío. 
El Dharma se encuentra en libros, en centros budistas, en amigos; y una muy buena fuente: Internet. 
Existen lugares donde se puede acudir a escuchar conferencias sobre budismo, pero lo que más recomiendo es leer lo más que se pueda. De esa manera se pueden comprender muchas más cosas y generar un criterio propio.
Estos son buenos lugares para empezar:
Cómo conservar el sentido del humor ante el fin del mundo. 5 consejos prácticos

Cómo conservar el sentido del humor ante el fin del mundo. 5 consejos prácticos


Las caras largas, la no sonrisa y el tomar la vida demasiado en serio son síntomas una enfermedad crónica que nos azota diariamente y evita que aprovechemos la vida al máximo. Existen condiciones que hacen que las personas sufran todo el tiempo, como la depresión, la furia incontrolable, la agresión y el mal humor.

Y es que toda esa gente con cara plana y cejas gruñonas tienen razón. Sus problemas son tan profundos y tan enormes que nada los puede salvar. El mundo apesta y además en 2012 la Tierra va a explotar. O nos invadirán extraterrestres. O Godzilla atacará. O habrá una mega crisis financiera que hará que todos regresemos a usar taparrabos y vivamos en cavernas. Ah, no. Ya sé. Regresarán los mayas en una nave espacial a colonizarnos.

Si Tundarr el bárbaro tenía razón, la luna será destruida por el impacto de un asteroide, haciendo que en la Tierra caminen criaturas mágicas y todos nos veamos como Conan el bárbaro. No estaría mal porque yo necesito un poco de músculo. 

Antes de seguir, voy a hacer un pequeño experimento mental con ustedes.


No se preocupen, no es nada serio y tampoco obtendré los números de sus cuentas de banco. Tampoco el password al sitio de adultos que tanto les gusta.

Es simplemente un ejercicio de memoria. Recuerden la última vez que caminaron en la calle. Quizá fue ayer o hace un rato, camino a la oficina. Pongan su atención en la gente que los rodeaba y respondan esta pregunta:

¿Cuántos de ellos se veían contentos, incluidos ustedes? 

¿Uno o dos? ¿Ninguno? Yo sé cómo funciona porque por años me tuve que transportar en el metro de la Ciudad de México y la amargura es tan constante como el color naranja de los vagones. 

Todo mundo está tan preocupado en su mundo, con sus problemas, con su sufrimiento, que olvidan que sonreír de vez en cuando es un tónico maravilloso para la buena salud.

También me he dado cuenta de que muchos de nosotros nos quedamos atrapados en un mundo en el que el bienestar queda en segundo término, comparado con el bienestar corporativo. Este mundo deshumaniza, pone un número en lugar de nombre y nos usa como peones en un juego donde las compañías son las que siempre ganan. Nos usan, nos exprimen y nos desechan. Ser parte de este mundo es deprimente por definición, pero no podemos escapar a él.

Después de todo este rollo de introducción, les presento un juego de 5 pensamientos que me han ayudado a conservar el sentido del humor, aun en las situaciones más duras que he vivido. 

1. Nada es tan urgente/importante como lo pintan
Alguna vez trabajé para una mujer que, desde el primer contacto por teléfono, gritaba «me URGE un diseñador». Con el paso de los meses me di cuenta de que absolutamente todo le urgía. Repetía esa palabra tantas veces que luego me di cuenta que era más una muletilla que una condición de su realidad.

No niego que hay ocasiones en las que hay que trabajar o pensar de manera rápida. Hay veces que debemos tomar decisiones que afectarán nuestra vida como la conocemos. Sí. Existen situaciones que se deben tomar con seriedad y que hasta miedo nos dan. Pero eso no significa que debamos pensar que después de ahí, la vida TIENE que ser seria hasta el infinito. 

Esto viene a la mente porque nada de lo que sea importante lo es. Nada que urja, urge de verdad.

Siempre que nos enganchamos en la prisa y en la urgencia de alguien más, tomamos decisiones poco brillantes y aumentamos el margen de error. 

Sin importar el calibre del problema que esté encima, tómate tu tiempo. Haz una pausa de unos minutos para pensar tu curso de acción.

Esta actitud es liberante y te permite trabajar agusto, contento.

2. Haz bromas, disfruta las bromas
No siempre estamos de humor para aguantar chistesitos. Lo sé muy bien. Pero piensa que la seriedad es un hueso que hay que roer. Nos lo dan desde que nos despertamos, lo seguimos masticando a lo largo del día y lo guardamos para dormir. 

Tener ese hueso en la boca nos estorba para comunicarnos y, peor aun, para sonreír. 

Lo que yo creo es que debemos ser serios pero no hasta el punto en el que nuestra felicidad dependa de ello. 

Si alguien te cuenta un chiste, relájate y disfrútalo. Es una pausa muy bienvenida en días de intenso trabajo.

Y también, si tienes una anécdota o algo gracioso qué decir (sin ofender, claro), no tengas miedo y sólo dilo. Estoy seguro que causarás alguna sonrisa. Aunque sea de «pobrecito, qué malos chistes cuenta».

3. Usa el humor negro
En las noticias de ayer leí que 25 jóvenes de no-sé-dónde, tuvieron un accidente al caer un puente. Esto sucedió mientras los muchachos estaban haciendo un ritual para alejar la mala suerte de sus vidas.

JAJAJAJA Lo siento, pero me sigue dando risa la ironía. Y que conste que no me río de la desventura de estos pequeños hechiceros, pero la situación es tan tonta que me parece graciosa.

Yo sé que me veo como muy desalmado por reirme, pero el humor negro hace que las situaciones duras y tristes sean más comprensibles y fáciles de digerir. 

Si puedes burlarte de la muerte, de la crisis, de tu madre (institución intocable en América Latina) y de todo lo que te rodea, haces la vida mucho más placentera. 

4. No te aferres
Este es un consejo recurrente en el Choco Buda. Aferrarse, apegarse a las cosas-personas-situaciones impacta directamente en nuestro sufrimiento.

Entre más le sufrimos, menos oportunidades tenemos de ser felices y de conservar el buen humor.

Para lograr esto, siempre hay que estar conscientes de lo que somos y tenemos.

¿Nos va mal en el trabajo? Al menos hay trabajo. Si no nos gustan las reglas de ese lugar en específico, nada nos retiene por la fuerza. Siempre hay opciones en otras partes. 

¿Nos botó nuestra pareja? Quizá eso es bueno. Luego de que terminamos la etapa de luto, sigue la liberación.

¿La casa necesita pintura? ¡Qué suertudos somos! ¡Tenemos casa, un techo para vivir!

¿No hay dinero que alcance para una consola de videojuegos? Los libros son más baratos y hasta podemos aprender algo. En lo personal creo que jugar siempre es necesario, así que, ¿qué tal un poco de Dungeons & Dragons?

El punto de todo esto es que entre más nos aferramos a lo que deseamos o lo que odiamos, más sufrimiento llega a nosotros.

5. Toma perspectiva
En situaciones de dolor o sufrimiento siempre pensamos que nuestra desventura es la peor calamidad de la historia. Y en realidad no lo es.

El sufrimiento es parte de la vida. Nacer, crecer, evejecer y morir, todo duele. Cuando esto es comprendido de verdad, podemos aprovechar la vida y ver todo con humor.

Mientras estamos instalados en el «no me alcanza para un auto nuevo», hay personas en la misma ciudad que no pueden caminar o necesitan ayuda de un aparato para respirar. 

Eso significa tener perspectiva. Nuestros problemas, por más fuertes que sean, tienen solución.

Con todo esto y sabiendo que la vida es muy corta, ¿porqué no mejor nos la pasamos bien, sonreímos y bromeamos?

Al cabo que el mundo se acaba en 2012. Tenemos menos de dos años para estar contentos.

—-

Nota choco budista: El entender que en la vida hay sufrimiento, que el apego nos daña y que podemos estar bien a pesar de todo esto, significa comprender la Primera y Segunda Nobles Verdades. Estas hablan de que la vida incluye el sufrimiento y que la razón del sufrimiento emocional, es el apego.

Aceptar la vida como es, sin clavarse y entender la realidad sin prejuicios, obedece al principio de Aceptación.

Reir todo el tiempo, pasarla bien y buscar siempre la manera de ser amable, obedece al sentido común!!! 

Si leíste hasta acá, no necesitas lentes. Si crees que todo esto tiene sentido, da una maroma en la oficina. También puedes iniciar una guerra de aviones de papel en la oficina. 

Post patrocinado por Alegrías, las palanquetas de amaranto que comen los chicos modernos.
C de Cantidad [El abecedario del Choco Buda]

C de Cantidad [El abecedario del Choco Buda]

¿Tanto, es necesario? Aunque Coco se vea feliz, ¡claro que no!

En esta cultura que trata de imitar todo lo que sucede en las películas y que tiene casi todas las necesidades implantadas, existe el gravísimo problema de la cantidad. No importa si es comida, un auto, una colección de libros, un sistema de audio, una fiesta, una relación, un paquete de telefonía, una casa, siempre deseamos tener todo más grande y poderoso.

Se nos ha instalado en el cerebro que para disfrutar la vida necesitamos que todo sea enorme y más rápido, pero pocos nos detenemos a pensar.

¿De verdad necesitas que tu celular tenga internet, tele, música y todas esas monerías que casi nunca vasa usar? La realidad es que no.  En mi caso personal aprendí que tener internet en el teléfono es innecesario, caro y casi nunca lo uso, así que lo cancelé. Lamentablemente mi cel, todo fino y de tecnología avanzada y todo eso que nos venden, quedó como lo que es: un teléfono. Y no necesito más.

Ese godzillezco estéreo nuevo tiene unas bocinas del tamaño de tu hermana y 1 millón de giga watts de salida. Ah, y también tiene foquitos por todos lados. Se ven impresionantes. Pero ¿realmente necesitas todo ese ruido? ¿No preferirías fidelidad antes que estridencia?

Hablando de electrónicos. ¿De verdad necesitamos televisiones de 62 pulgadas? Gastan demasiada energía, generan un calor insoportable y no se ven mejor que la de una de 32.

¿Y qué me dices de la comida? Por cinco pesos más nos ofrecen crecer el tamaño de las papas (cubiertas de paro cardiaco y espolvoreadas con obesisdad) y un mega tanque de refresco (adicionado con vitaminas, diabetes y gastritis). Y el pensamiento es «más valor por tu dinero», aunque solo te estés perjudicando.

En los años 70’s la porción grande de las papas a la francesa de McDonald’s, es la pequeña de ahora. La hamburguesa grande de antes, es la chica de hoy.

¿Quién paga este crecimiento? El algún lugar deben quedar los recursos y costos necesarios para que una televisión de 62 pulgadas esté en tu casa, para que un plato de comida sea gigante y para que los autos sean mucho más grandes y extremos.

Todo esto que vivimos es una locura porque estamos en un sistema ficticio, insostenible y que en algún momento se romperá. Ya ha roto millones de vidas, voluntades y carteras. No me quiero ni imaginar lo que va a suceder cuando ya no se puedan producir más teléfonos como en Foxxcom o más trigo o arroz para alimentar a todo este sobre poblado mundo.

Poco a poco, gracias a los noticiarios, nos vamos enterando de cómo están funcionando las cosas. Y la realidad no es linda. Para que tengamos un celular o una computadora, hay miles de personas que trabajan en esclavitud y hay muerte involucrada. Deberíamos ser conscientes de ello todo el tiempo, pero la publicidad sólo se enfoca a señalar la gran experiencia de poseer. En verdad es triste.

La mercadotecnia y la competencia entre corporaciones nos induce a pensar que una vida exitosa y plena es la que está llena de todo lo mejor, lo más grande.

Hasta donde me quedé, una vida plena es la que está llena de experiencias, cariño y enseñanzas.

Es por eso que este artículo está dedicado a la C de Cantidad, porque es un recordatorio de que menos es más, siempre.

Es necesario cuidar la cantidad de lo que nos rodea, porque ello nos hace conscientes del entorno y de lo que se necesita para que estemos bien. Demasiada televisión, comida, amor hacia la pareja o amigos, libros, música y todo lo que hacemos, sólo repercute en cultivar el egoísmo y el apego.

Y creo que el mundo está saturado de ellos.

—–

Nota choco budista: El budismo es llamado El Camino de en Medio por los estudiosos. Demasiado desapego, ayuno y meditación, llevan a la locura o a la muerte. Demasiadas posesiones llevan a un estado mental de insatisfacción absoluta.  Si nos mantenemos en balance entre lo que necesitamos y lo que deseamos, la vida será mucho más tranquila y fácil de llevar.

Reconocer que estás siendo extremo en algo y detenerte antes de actuar se relaciona con Visión y Acción Correcta, que son parte del Camino Óctuple, que te lleva a una vida tranquila.

5 consejos para cultivar amabilidad

5 consejos para cultivar amabilidad

Practicar la amabilidad desinteresada es uno de los gestos humanos más significativos y que más cultivan la paz interna. Lamentablemente en muchos lugares del mundo es dejada a un lado por los intereses personales y económicos, y se nos olvida que cada vez que somos gentiles estamos construyendo un mejor lugar para vivir.


Duele reconocer que estamos en un punto donde la violencia está más fuerte que nunca y que el egoísmo, impulsado por la mercadotecnia y la desmedida hambre de poseer, hace que todos pasemos por encima de los demás para conseguir lo que deseamos.

Así que un poco de amabilidad no le hace daño a nadie. Cada vez que haces un acto gentil desinteresado contribuímos a que la vida sea más agradable. 

Por eso pensé en compartir estos consejos.

1. Desea buena fortuna a todos, de corazón
Puede que sea insignificante, pero cada vez que dices «que tenga buen día», estás siendo amable. Siempre saluda a todas las personas con las que convivas.

También decir «buenos días» al llegar a cualquier lugar, decir «que venda mucho» a un comerciante, o «buena suerte» al despedirte, da un buen sentimiento a todos.

La idea es que estés consciente de que se siente bien cuando alguien se toma 1 segundo para desearte buena fortuna. 

Te ganarás 30 millones de Buda-puntos extras si acompañas estas frases con una sonrisa.

2. Cede algo que no represente esfuerzo, pero cede
Debemos admitir que todos los problemas en la historia de la humanidad han sido disparados debido al apego a algo. En todos los niveles sucede. 


El niño llora porque se aferra a que quiere un juguete en ese preciso momento. El machista pelea porque quiere dominar y conquistar. El capitalista sufre cuando pierde un peso o un empleado le pide aumento. Y puedo dar miles de ejemplos.


Todos estos problemas se evitarían si cediéramos un poco. El universo no está para servirnos (como aseguran los fans de El Secreto). Nosotros somos una pequeña parte del universo y si en lugar de aferrarnos a nuestro pequeño círculo de poder, ¿porqué no ceder un poco?


No cuesta nada dar el asiento a una persona mayor en el transporte público. Tampoco es la peor calamidad dejar pasar a un auto que viene presionando desde atrás. Y, aunque suene a la idea más ilógica, no tiene nada de malo felicitar a alguien cuando baja de peso, por más envidia que nos dé.


Actos aleatorios de amabilidad es lo que el mundo necesita para hacer los días mucho más agradables.


3. Agradece
Decir gracias cuesta mucho trabajo a algunos y no entiendo porqué. Supongo que es un problema de orgullo y de mini poder. También será que damos las cosas por sentado cuando, en realidad, son maravillosas.


La verdad es que tú, el día de hoy, justo en este momento, eres la persona más suertuda del planeta. ¿No lo habías considerado? Tienes tus ojos funcionando para poder leer, estás respirando, estás en una silla y usando un escritorio, seguro no tienes frío ni hambre porque saliste de tu casa preparad@ para el día. Tienes a tu familia, amigos, vecinos, relaciones afectivas, tienes salud (a pesar de que te hayas lastimado la muñeca en casa… pero oye, ¡tienes casa!).


Y aun así todo mundo se queja. Cuando no se tiene trabajo, se está enfermo, se está en soledad y con problemas de dinero, seguimos siendo los más suertudos del planeta. 


Piensa en todas las bendiciones que tienes. Estoy seguro que son muchas más que la suma de las cosas malas. Esto te dará un punto de perspectiva fresco todo el tiempo y podrás agradecer, no sólo a lo que te rodea, sino a la gente que convive contigo.


4. Pide ayuda
Yo sé que nos sentimos super héroes todo el tiempo. ¿Para qué pedir ayuda si podemos solos? No necesitamos a nadie que nos diga cómo hacer las cosas.¿Verdad? Pues no.


Pedir ayuda nos enseña humildad, que también es un valor que está desgastándose día a día. La humildad nos hace ver la vida con ojos más sencillos, nos remueve de nuestro trono de Lords de la Mansión y nos enseña que no sabemos/podemos con todo.


Si no sabes cómo usar esa fórmula de Excel, pide ayuda a un compañero. Esto rompe el hielo, da acercamiento y es un acto humano muy hermoso, aunque nunca lo hayas visto así.


En mi caso, como diseñador web, muchas veces necesito ayuda con códigos y pido ayuda en foros. A pesar de que no estoy en la misma sala con otros diseñadores o programadores, siempre hay alguien dispuesto a resolver mis dudas. Y lo agradezco de todo corazón.


Y de la misma manera, responder a la petición de ayuda de alguien siempre es satisfactorio. Echar la mano en una hoja de Excel, en una receta de cocina, en un diseño, en manejar para alguien, en cargar bolsas del súper, te llena por dentro. Facilita las relaciones personales (que siempre son difíciles) y siembras semillas de confianza. 


5. Habla bien
Este punto es extenso y es parte de muchos tomos que han escrito los sabios del budismo, pero lo resumiré al modo del Choco Buda:


Hablar bien no se refiere a que manejes bien tu idioma, sino a que uses el cerebro y no el trasero para comunicarte.


¿Cuántas veces te has visto en la posición de pedir perdón por una burrada que dijiste? ¿Cuántas veces has mentido recientemente? ¿Has hecho llorar a alguien y luego clamas que es un malentendido? ¿Presumes tus poseciones? ¿Levantas la voz en una discusión acalorada? ¿Te has burlado de alguien por su peso, equipo de futbol, etnia o nivel socio cultural? ¿Eres de las personas que no paran de hablar todo el día, resultando molest@ a los demás?


La comunicación humana es muy, pero muy compleja porque no sólo obedece a la necesidad de hablar para subsistir como grupo social, sino que también sirve a propósitos personales. Todo el tiempo. 


Yo me pregunto, ¿qué pasaría si antes de hablar, hiciéramos una pequeña pausa de 1 segundo para procesar lo que vas a decir? Lo he puesto en práctica muchas veces y funciona bien. Hay ocasiones en las que el cerebro procesa lo que ves o escuchas de alguien y emite juicios y conclusiones. Estas son las que causan problemas porque no a todos nos gusta escucharlas. 


Esperar un segundo antes de hablar hace que tu mente escoja la mejor manera de comunicar, evitas la mentira o te hace consciente de que vas a mentir y te deja modular la voz para que no seas molesto a los demás. Y, en mi experiencia, nadie nota esa pequeña espera. 


Bounus: 6. Compasión
Este es otro punto de largos y complejos tomos en budismo. 


Sólo mencionaré que sentir compasión no es dar limosna a alguien y decir «pobrecito». La compasión es mucho más profunda que eso.


Es abrir tus sentidos y corazón y ponerte en los zapatos de una persona que está sufriendo en este momento. Es entender que el dolor humano es real, está presente y nos llega a todos.


Sentir compasión es la punzante necesidad de ayudar a que los demás salgan de una situación adversa. Ese sentimiento es lo que te lleva a ayudar y nunca buscar recompensa por ello.


Y estos fueron los 5 consejos para cultivar la amabilidad. Alguien me dijo una vez «siempre que hago algo bueno por alguien estoy creando un mundo en el que quiero vivir». 


Vale la pena.


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Nota choco budista: Ser amable con los demás, pedir ayuda, desear buena fortuna, sentir compasión, ser agradecido y pedir perdón son parte de una acción llamada Metta, amor gentil incondicional.  Cultívalo todo el tiempo y verás que habrá cambios importantes en tu vida.


El esperar al menos un segundo para hablar, evitar falsedades, charlar de más, gritar, ofender e involucrarte en chismes, se relaciona con Habla Correcta, Intensión Correcta y Pensamiento Correcto. Estas tres cualidades forman parte del Camino Óctuple, que te lleva hacia una vida tranquila.

B de Buda [El abecedario del Choco Buda]

B de Buda [El abecedario del Choco Buda]

Hace algún tiempo trabajé en una oficina en donde la única decoración que había en mi escritorio era un pequeño rupa (estatua del Buda). Ya sabes, en los escritorios de todos los demás reinaba en caos y el mío sólo estaba la compu y el Buda.

La gente que llegaba, miraba todo y se sorprendía de que no había ni un solo papel, así que centraban su atención en mi pequeño Buda.

-¿Lo puedo tocar?- decían todos, como si se tratara de una figura mística o de un dios pagano que mereciera todo su respeto.

Y con eso comprobé que hay mucha ignorancia y conceptos erróneos al rededor del Buda. Por eso hoy seguimos con el Alfabeto del Choco Buda y nos toca la B de Buda.

Es importante decirles que hay tomos completos sobre la vida del Buda. Esto es debido a que hay mucha evidencia histórica real. Así que esta no es una biografía autorizada y mucho menos completa. Es sólo una breve explicación y les recomiendo mucho leer fuentes más profundas.

Hace unos 2,500 años, en Nepal, vivía un joven llamado Siddhartha Gautama, que era hijo de un importante noble que tenía un mini imperio y poder militar. Como todos los padres con poder, este hombre quería que al morir, su hijo heredara todo. Así que lo sobre protegió y Siddhartha llevaba una vida muy, muy cómoda.

En su experiencia, el joven nunca pasó hambre, ni nada desagradable. Tenía los mejores médicos de su tiempo, así que cuando se enfermaba no la pasaba mal y se recuperaba rápido.

En su adolescencia lo casaron con una hermosa mujer y su vida continuó como todo un junior de cualquier barrio acomodado.

Sin embargo, Siddhartha cuestionaba mucho y se preguntaba demasiadas cosas sobre la vida. Así que a la edad de 29 años desafió las órdenes de su padre y salió del palacio por primera vez, con la ayuda de uno de sus sirvientes.

En estas salidas clandestinas experimentó los Cuatro Encuentros: vio un anciano, un hombre enfermo y un hombre muerto. Esas tres visiones lo hicieron pensar en que la vida no es perfecta, que todo envejece y deja de existir. Y su mundo cambió porque era todo lo contrario a lo que su padre lo había hecho creer.

El cuarto encuentro fue cuando vio a un sadhu, un hombre santo que renunció a todo lo material por dedicar su vida al estudio y la meditación.

Los Cuatro Encuentros cambiaron su vida para siempre. Comprendió que el ser niño rico lo estaba cegando de una realidad mucho más profunda y que necesitaba salir a vivirla. Entonces renunció a su vida de noble, a su esposa y sus lujos para buscar sentido a su existencia.

Al principio, Siddhartha adoptó la vida ascética de los sadhu, pero al estar al borde de la muerte por inanición entendió que para buscar la verdad no podía abandonar el cuerpo y cambió sus métodos.

A los 35 años, luego de mucho tiempo de meditación a la sombra de un árbol de higo, alcanzó la iluminación. Y se dio cuenta de que en la vida existen el dolor y el sufrimiento, que siempre tienen una causa, pero que también pueden cesar.

Pero lo más importante, que todo en el universo envejece, se descompone y muere.

Es importante decir que «iluminación» en el budismo no se trata de algo mágico. Significa llegar al conocimiento supremo.

De ahí en adelante, el Buddha o Buda («el que despertó»), se dedicó a compartir lo que había descubierto, generando cientos de seguidores y de pensadores que después crearían sus propias corrientes del conocimiento.

A la edad de 80 años, el Buda murió de malaria por comerse unos sopes en mal estado.

¿Ven? No hubo seres mágicos, ni profecías, ni ángeles, ni rayos de luz provenientes del cielo, ni reencarnación. Toda la basura mágica que se le atribuye al budismo fue puesta después por personas que necesitaban creer en algo supremo.

El Buda era un gran pensador, crítico y analista. Pero, sobre todas las cosas, era una persona normal que vivió, envejeció y murió.

Toda la parte mística fue agregada años después por personas que necesitaban creer en la magia.

Así que ya lo saben. Si el Buda fue capaz de darse cuenta de que todo en el universo muere y que lo material también, ¿cuál es su pretexto para comprar todo lo que anuncian en los medios?

A de Aceptación [El abecedario del Choco Buda]

A de Aceptación [El abecedario del Choco Buda]

Este post pertenece a una serie de artículos que asocian una letra del abecedario con una palabra vinculada a la búsqueda de una vida tranquila. 


Cada vez que pasamos por una experiencia que nos hace sentir incómodos o infelices, sufrimos.

Por ejemplo el tráfico. Pasar dos horas sentado, moviéndote en tu auto por ventanas de 2 metros cada 10 minutos, es altamente frustrante e incómodo. No importa qué tan buena sea la música que tengas en el auto y qué tan bien esté tu aire acondicionado, la realidad es que dedicarle 2 horas a no hacer nada más que avanzar un poco para llegar a tu destino, es una actividad que poco contribuye a tu paz mental.

Sin embargo, poco puedes hacer para remediar el problema. El parque vehicular del los países en desarrollo siempre aumenta y no para de crecer jamás. Entre muchos costos para la vida, el costo del tráfico es un alto precio que tenemos que pagar por vivir en una ciudad. 

Por más berrinche y furia callejera generes a diario, el problema sólo se hará peor. No lo puedes cambiar.

Así son las cosas.

Cuando entiendes cómo funciona tu realidad y dejas de luchar contra ella, la vida se vuelve mucho más cómoda. A eso se le llama aceptación. 

El hecho de aceptar tu vida como está ahora y sólo fluir con ella, sin resistencia, te quita muchos toneladas de las que te gusta cargar en los hombros. La vida se vuelve mucho más amable y, casi de manera automática, sonríes mucho más.

Ahora es importante notar que aceptación no es igual a mediocridad. El tomar la vida justo como está, sin pelear contra la realidad, no significa que aceptes la derrota y te sientes a esperar la muerte. 

Aceptación significa entender que las cosas no van a cambiar y tomar esta realidad como punto de partida para construir algo que te haga feliz. 

Siguiendo con el ejemplo del tráfico: ya comprendimos que no podemos escapar de 2 o 3 horas de manejo para llegar al trabajo o escuela.  Así es como funcionan las grandes ciudades. Ahora, ¿qué tal si en lugar de frustrarnos o enojarnos con todos los demás conductores, convertimos esas 2 horas en una experiencia didáctica? 

Yo aprendí mandarín básico mientras manejaba hacia la oficina y aprendí un poco más de japonés, gracias a la magia del podcast

¿Qué tal un buen audiolibro? En la red hay muchísimos audiolibros gratuitos que puedes bajara a tu reproductor de MP3 o quemar en CD para escuchar en el auto. También puedes escuchar muy buenos programas geeks.

Si no tienes auto y usas transporte público, ¿haz considerado que esas dos horas son muy buenas para leer un libro?

Creo que entiendes la idea. Cuando hay una situación adversa e incómoda que no puedes cambiar, en tus manos está dejar de sufrir por ello y buscar la oportunidad para convertirla en una plataforma de creatividad.

A eso se le llama aceptación.