Siete años en línea. ¡Gracias!

Siete años en línea. ¡Gracias!

Ni en mis más salvajes sueños pensé que un blog personal sobre mis experimentos en minimalismo y budismo zen  sería leído.  Un buen día abrí una bitácora en Blogspot y comencé a escribir.

Subía comentarios sobre los tipos de budismo que había practicado, sobre cómo me atraía la idea de tener menos y puntos de vista sobre el universo que e rodea. Escribía sólo para mi y muy mal, la verdad (¡claro que sigo escribiendo mal!).

Creo que pasó un mes y me di cuenta que había un par de personas que regresaban a ver cada post. Pensé que era algo curioso, pero no le di importancia. Yo seguí escribiendo.

A los tres meses decidí cambiar de nombre al blog y nació el Chocobuda. Era un nombre gracioso, ligero y que representa mi visión personal sobre el budismo. Es dulce y hace amable la vida. Ese es el espíritu que (creo) aun se mantiene.

En agosto, el Chocobuda cumple 7 años en línea.

El blog ha traído muchas cosas increíbles a mi vida, pero sin dula lo más importante son ustedes. Me he rodeado de personas mágicas e igual de locas que yo, ¡dispuestos a cambiar el mundo, un acto de gentileza a la vez!

Es gracias a su apoyo, comentarios y mensajes que este blog sigue adelante.

Ustedes son el motivo principal de mi servicio y misión en el dharma. Ustedes son mis maestros más grandes.

Gracias por darme siete años de amistad y aventuras.

¡Feliz cumpleaños, Chocobudas!

Nueva sección: Práctica

En Internet y en redes sociales abundan mensajes que nos impulsan a sentirnos bien. A diario circulan cientos de imágenes lindas con alguna frase que intenta mejorar nuestra vida.

Las leemos, sonreímos y las reenviamos a nuestros contactos.

Sin duda pueden ser frases o citas maravillosas, pero estoy seguro que ninguno de nosotros las toma en serio o las adopta para la vida cotidiana. Al final son vacías y sólo sirven para perder el tiempo.

Y no es que ver imágenes inspiradoras sea malo. El problema es que no estamos dispuestos a ceder un poco y cambiar hacia una vida de virtud y generosidad.

Queremos encontrar refugio y lo sagrado en lugares externos a nosotros.

Un meme no hace un mundo mejor. Eres tú y yo, nosotros, los que con nuestros actos y palabras convertimos el mundo y lo volvemos un lugar en el que vale la pena vivir. Toda la vida es sagrada. Todo lo que haces es sagrado siempre y cuando no dañes a nada ni a nadie.

El budismo y muchas otras filosofías nos marcan una serie de pasos a seguir para tener una vida ética y tranquila. Pero no todo mundo está dispuesto a adentrarse. Por esta razón pensé en escribir un apartado que llevara los preceptos budistas a una manera simple y sencilla de seguir.

Son puntos más bien basados en el sentido común y en la búsqueda personal por dar significado a nuestro lugar en el universo.

Bienvenidos a la sección de Práctica.

Es una compilación de acciones que pueden ser adoptadas en cualquier momento para que comprendamos que tu vida y cuerpo son sagrados.

Sí, son las acciones que practico a diario, todo el tiempo.

Léelos con atención e integra a tu vida los que te funcionen.

Esta sección la puedes encontrar el en menú principal del blog. Irá creciendo conforme vaya escribiendo más artículos. Si tienes algún comentario o pregunta, ya sabes que puedes escribir a elchocobuda ARROBA gmail.com

Sólo recuerda: lleva tu vida con elegancia y silencio, sin dañar a nada ni a nadie.

¡Ah, y no olvides compartir!

 

Dos semanas fuera: cónclave

A parte del trabajo comunitario y de vivir la realidad sin apegos, mis actividades de monje incluyen la participación en actividades de grupo en mi sangha.

Luego de más de un año de planeación y preparativos, hermanos monjes de muchos países y maestros nos reuniremos en Washington D.C. a partir de este viernes.

Estudiaremos textos clásicos, aprenderemos detalles sobre ceremonias y rituales, y formaremos puentes necesarios para fortalecer y ayudar a nuestras respectivas comunidades.

Éste cónclave implica mucho trabajo y estudio, que estará afectado por pocas horas de sueño y MUCHAS horas de zazen.

Todos tendremos actividades específicas. Yo estaré a cargo de la cocina, por lo que deberé preparar alimentos para todos los asistentes. En los templos budistas zen, el cocinero (tenzo) tiene la misión de mantener la práctica de los demás monjes. En este caso no es diferente. ¡Ya tengo preparadas mis recetas japonesas y mexicanas!

El evento culminará con la ordenación de 3 compañeros, para lo que se me ha solicitado ser testigo.

Así que me despido. El Chocobuda sale del aire 2 semanas, pero regresará para celebrar 7 años de vida de este blog.

Queridos amigos lectores, muchas gracias por su continuo apoyo y enseñanza. Sin ustedes mi práctica no existiría.

Nos leemos en dos semanas. No dejen de meditar 🙂

Gassho.

 

Entrevista en Análisis Realista

Hace algunos años mi amigo y hermano bloguero Omar Carreño, de Análisis Realista, me hizo una entrevista para su blog.

Recuerdo con cariño aquel intercambio porque, en retrospectiva, muchas aguas han corrido bajo este puente. Mi práctica budista era ya muy seria y en mi mente flotaba la idea de ordenarme. Y mis acciones minimalistas se encaminaban ya a una vida mucho más simple y sin lastre.

Definitivo, no soy la misma persona.

Todos cambiamos y nos adaptamos a las condiciones que la vida nos presenta. Algunos caemos hasta abajo y otros suben hasta la cima. Pero nadie permanece estático. Nada es para siempre.  Pero al mismo tiempo, este dinamismo nos trae estabilidad. Son factores duales que entrelazan vidas, conciencias e historias.

Es la vida en directo, sin edición. En su estado más crudo.

Eso es zen.

Para leer la entrevista, ve a http://goo.gl/j1hYVu

Y quizá encuentres una sorpresa para lectores de Análisis Realista 🙂

El motivo de mi práctica

Hace un par de días, luego de lanzar el primer reto del Chocobuda, alguien me preguntó por Twitter qué me había dado la idea. Respondí que la inspiración fue darme cuenta que todos nos quejamos y eso nos lleva a la infelicidad.

La respuesta que recibí fue:

No, hombre, no seas miope. Fingir ser un Buda tampoco te lleva a la felicidad, sólo a ser un hombre vestido de Buda. Pero ánimo.

Me hizo pensar. Hoy llego a la conclusión de que esta persona tiene razón. Él mismo es un Buda.

Soy un hombre vestido del Buda que finge ser el Buda. Tomo sus palabras, las estudio, las acaricio, las pongo sobre una mesa y las observo mil veces.

Cuando termino, las leo mil veces más. Sólo para confirmar que la profundidad de mi ignorancia es infinita.

Finjo ser el Buda porque es el ideal del servicio a la humanidad. Cada mañana canto las Cuatro Promesas y el último verso dice «… caminar hacia la iluminación, aunque esta nunca llegue».

Visto las ropas del Buda porque están construidas con parches sobrantes de tela, arreglados para que parezcan campos de arroz. Así siempre recuerdo que el arroz es la nutrición que necesito para seguir adelante y servir. El arroz es la nutrición que debo procurar para los que padecen hambre.

En efecto. Todo esto no lleva a la felicidad. El camino que elegí nunca me llevará a la felicidad como la conocemos todos. Para mi, el servicio es felicidad.

Cada acto, cada esfuerzo por ayudar, cada palabra escrita me acerca a ese elusivo concepto que es la iluminación. Que es más que claro, jamás alcanzaré.

También coincido. Soy miope. No puedo ver bien las cosas como son. Mis apegos, mis opiniones, mis aversiones nublan mi juicio. Por eso ayudo, ayuno, medito, estudio, escribo, me involucro.

El motivo de mi práctica es ayudar a todos los seres vivos, renunciando a mi mismo en muchos casos.

«Dar hasta que duela», me dice una y otra vez mi Maestro. Y coincido. Dar, servir y abrir mentes a la compasión es mi motivo de existir.

Soy de aquellos ilusos que piensan que pueden cambiar el mundo. Pero no con un movimiento armado. Tampoco con un movimiento intelectual que haga girar los engranes sociales.

El mundo se cambia con un acto de compasión a la vez.

Así que mi servicio terminará a la par que mi vida.

¿Pretencioso? Sí. Estoy consciente que por más que me esfuerce jamás cambiarán las cosas.

No puedo arreglar los problemas en Venezuela. No puedo parar las matanzas étnicas en África. No puedo lograr que el gobierno mexicano sea menos maléfico.

Pero puedo tomar pequeñas acciones para motivar a la gente a meditar, a dar y a ser compasivos.

Finjo ser el Buda porque todos somos el Buda. Soy un hombre vestido del Buda trabajando para merecer usar el koromo, la kesa y el rakusu.

Soy un tonto idealista, ignorante y simple. Y a la vez, no soy nada.

Ese es el motivo de mi práctica.

 

¡Felices fiestas!

¡Felices fiestas!

Casi sin imaginarlo ni esperarlo hemos llegado a este punto del año en el que las temperaturas bajan (en el hemisferio norte) y el ritmo de la vida necesita disminuir hasta llegar al silencio de la mañana de navidad y la de año nuevo.

Los hogares se visten de luces, las calles de personas apresuradas y los buenos deseos vuelan como balas en película de John Woo.

Y es el momento del año en que este blog hace una necesaria pausa para renovar energías y comenzar el siguiente año.

Por un par de semanas estaré fuera de la blogósfera para enfocar mi atención a mi práctica de zazen, yoga, a mis estudios budistas y a actividades que no estén relacionadas con trabajo.

¡La mente necesita un respiro también!

Así que regresaré en enero con más posts y quizá alguna novedad. No lo sabemos. 🙂

Y qué mejor para celebrar que con una navidad minimalista:

Llamado de Navidad: ¡GENEROSIDAD!

Rompe con el materialismo navideño [Navidad Minimalista 1/5]

Regala experiencias [Navidad Minimalista 2/5]

Qué regalar a una niña o a un niño [Navidad minimalista 3/5]

Aprecia el silencio de la temporada [Navidad Minimalista 4/5]

Ser generosos [Navidad Minimalista 5/5]

Muchas gracias, querido lector, por haber hecho de 2013 un año increíble.

Eres el mejor maestro que he tenido. Me motivas, me inspiras y haces que Chocobuda siga.

¿Qué me depara 2014? No tengo idea. No tengo planes y no tengo pretensiones. Es simple. Muy simple.

Deseo de todo corazón que estas navidades estén llenas de silencio.

¡Nos vemos en enero 2014!

Gassho.