por Kyonin | Nov 28, 2011 | Comunidad, General, Generosidad, Minimalismo, Navidad Minimalista, Vida

Navidad Minimalista es una serie de artículos dedicados a explorar las alternativas que tenemos para ahorrar dinero, apoyar el comercio sustentable y vivir sin el estrés que caracteriza a la temporada navideña. ¡Felicidades!
Uno de los argumentos clásicos para tener una Navidad sin gastar mucho es regale afecto, no lo compre; y claro que no podría estar más de acuerdo.
Sin embargo el regalar afecto va mucho más allá de la eliminación de los regalos materiales.
Cuando regalas algo material, el sentimiento se va de lado cuando el objeto cobra más importancia que el sentimiento.
Los regalos materiales se gastan, se descomponen y se olvidan cuando llega el nuevo regalo. Además de todo, el sistema de obsequios parecería una competencia por ver quién puede regalar más y mejores cosas; convirtiendo toda la experiencia de generosidad en un show de vanidades.
La mercadotecnia de la fecha nos empuja a demostrar el cariño con una pila de artículos inútiles. Estos logran enfriar las relaciones humanas y ponen precio a las relaciones.
Los minimalistas entendemos que el afecto humano y la generosidad van mucho más allá. Nos enfocamos mucho más en regalar experiencias porque estas nunca se desgastan, reafirman las relaciones interpersonales y a todos nos dejan con sentimientos positivos.
Regalar experiencias es una situación ganar-ganar, hablando en términos un poco más fríos.
Para regalar experiencias no es necesario invertir grandes cantidades de dinero, de hecho, se puede hacer con presupuestos bajísimos y los momentos quedan grabados en la memoria por muchos años en el futuro.
Aquí comparto algunas ideas para tener unas fiestas en familia y amigos.
- Ve películas en casa. Elije un fin de semana o un par de días de vacaciones y organiza ese maratón de Harry Potter que siempre quisiste. Todo mundo, aun los muggles, pueden divertirse mucho.
- Día de campo. Si el clima lo permite, organiza un día de campo. Prepara unos sandwiches, una ensalada y agua. Juega juegos de pelota. ¡Camina y explora!
- Comida en casa. Invita a todos y juntos preparen un día de pizza. No hay nada más interesante para un niño, por ejemplo, que ver cómo se prepara su alimento favorito.
- Día romántico. Invita a tu pareja a caminar por la ciudad, ver alguna exposición callejera y remata con una cena para dos, en casa.
- Organiza un taller. Contra todo lo que esta cultura nos enseño, aprender puede ser una experiencia muy divertida. Organiza un mini taller con tus amigos o familia. Juntos pueden aprender a cocinar, hacer origami, cantar, bailar, decoración, dibujo, escribir… y si hay los recursos, ¿porqué no aprender a mezclar música o a hacer videos sencillos para YouTube?
- Visita museos. La cultura no muerde. Visitar museos puede resultar una experiencia fantástica para todos.
- Arma una comida para los viejos. Pensar en nuestros abuelos y padres siempre reditúa en sonrisas y corazones plenos. Organiza una comida familiar para hacerlos sentir acompañados y en familia.
Como siempre, esta lista no está completa, pero creo que se entiende el mensaje:
El mejor regalo es una experiencia, no un objeto.
Siguiente entrega: Qué regalar a una niña o a un niño en navidad
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por Kyonin | Nov 23, 2011 | Comunidad, General, Generosidad, Minimalismo, Navidad Minimalista, Vida

Navidad Minimalista es una serie de artículos dedicados a explorar las alternativas que tenemos para ahorrar dinero, apoyar el comercio sustentable y vivir sin el estrés que caracteriza a la temporada navideña. ¡Felicidades!
Navidad, la fiesta de las luces, la paz y la armonía; en la que las personas celebran el nacimiento de Jesús. Es la temporada en la que se celebra la hermandad, la armonía, buena voluntad y la honestidad entre las personas.
Las palabras amables fluyen, se reparten cientos de abrazos, gastar mucho dinero en regalos es lo correcto y ya sea el estrés o la depresión, son los estados de ánimo que todos parecen tener… ¡SCREECH!
¿Qué? ¿Navidad significa estrés y depresión?
Por desgracia, sí. Lo es para muchas personas que entran en el círculo vicioso de los regalos sin sentido y de quemar dinero en cosas que no se necesitan, apoyando el consumo no sustentable y el materialismo desmedido.
Desde que tengo memoria, Navidad significa regalos y gasto. Y creo que es lo correcto, porque todo mundo parece encantado con la idea. Sin embargo, el gastar dinero y recursos sin pensar, provocan un irremediable estado de tensión y depresión en la gran mayoría de las personas.
La buena noticia es que todo este maremágnum consumista tiene cura. Aplicar ideas de simpleza y minimalismo nos ayuda a pensar y a apreciar la esencia perdida de la temporada.
El minimalismo nos ayuda a comprender y a alejarnos de la saturación, de las compras innecesarias; y a tener una vida mucho más tranquila. En días donde el gasto en regalos y artículos nos invade, es necesario detenernos a pensar y a no fluir con las ideas implantadas por la mercadotecnia.
Sí, Navidad como la conocemos es el triunfo de la mercadotecnia, pero tendría que ser el triunfo de la humanidad y la generosidad.
Para mi, que no soy de alineación juedo-cristiana, las fiestas de diciembre son un gran momento para reflexionar qué es lo que estamos haciendo como sociedad. Y veo tantas cosas que decidí escribir esta mini serie de artículos sobre cómo tener una Navidad Minimalista.
En cada entrega hablaré de ideas para celebrar gastando lo menos posible o ¡nada!
Ya para cerrar esta primera entrada, dejo la regla máxima para comprar regalos… o cualquier cosa:
Antes de adquirir un artículo, y siendo brutalmente honesto, responde estas simples preguntas:
¿Realmente lo necesito? ¿La persona que recibirá el regalo, realmente lo necesita?
Con mucha seguridad la respuesta siempre será no. En caso de que la compra sea vital, entonces hay que hacer una compra informada e inteligente, pero eso es materia para otro post.
Finalmente, ¿no es mejor demostrar mi aprecio con humanidad, amistad, amor y compasión?
Siguiente entrega: ¡Regala experiencias!
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por Kyonin | Nov 23, 2011 | Comunidad, General, Generosidad, Minimalismo, Navidad Minimalista, Vida

Navidad Minimalista es una serie de artículos dedicados a explorar las alternativas que tenemos para ahorrar dinero, apoyar el comercio sustentable y vivir sin el estrés que caracteriza a la temporada navideña. ¡Felicidades!
Para muchos de nosotros, que vemos la Navidad con ojos críticos y con otra filosofía, nos es muy sencillo apreciar la saturación que estas épocas traen al mundo.
Hay colores por todos lados, ruido, ataque masivo publicitario y por todos lados parecen estar muy interesados en que seamos felices tan sólo por ser temporada navideña.
Así que quizá uno de los mejores regalos que podemos hacer es el silencio.
No, no estoy en drogas y tampoco estoy en mi fase chamánica. Es sólo que entiendo el poder del silencio como regalo, como don y creo que esta temporada es vital ejercerlo.
Esto es un concepto abstracto, así que paso a los ejemplos para que se comprenda mejor.
Cállate y escucha
Todos necesitamos ser escuchados y poner atención directa, mirando a los ojos, cuando alguien nos habla, es una de las mejores atenciones que podemos tener con alguien. Cuando estés charlando con un amigo, pareja o familiar; apaga el celular, no respondas Twitter ni Facebook y mira a sus ojos.
Este simple hecho de comunicación humana básica está en peligro de extinción. ¡Rescátalo!
Medita
En estas fechas la calle, restaurantes y tiendas son como el vómito de Santa Claus. Todo es rojo, ruidoso y compite por nuestra atención. Y no tengo qué decir lo mal que se pone el tráfico en las ciudades.
Si sientes que necesitas un respiro de todo esto, llega a casa, apaga todas las distracciones y regálate 10 minutos en silencio, literalmente mirando la pared.
Te aseguro que los nervios y el estrés se desvanecerán.
Escucha el silencio
Definitivamente no celebro Navidad. Sin embargo hay sólo una cosa que me gusta del 25 de diciembre y del 1 de enero: el silencio de esas mañanas.
Creo que no existe mejor día en el mundo para sentarse temprano, como a las 6 o 7 AM, a gozar una taza de café fresco ante la inmensa quietud.
Observa
Este es un ejercicio muy valioso.
En una tarde de sábado, antes de navidad, tómate un par de horas y ve en solitario a algún centro comercial cercano. Compra un helado y siéntate a observar a la gente. Mira su comportamiento, sus prisas y su estrés. Observa cómo la mercadotecnia y la publicidad actúan en ellos.
¿Quieres estar igual? ¿En verdad necesitas ser parte de la manada?
La respuesta a ambas preguntas es NO, estoy seguro.
No tiene nada de malo festejar estas fechas, pero creo que podemos dar mucho más de lo que nos pide la publicidad. Observar en silencio este ritmo de vida nos hace conscientes y nos ayuda a no entrar en el círculo vicioso del mercantilismo navideño.
Siguiente entrega: Qué regalar a una niña o a un niño en navidad
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por Kyonin | Jul 19, 2011 | Budismo, General, Vida

De todas las preguntas que me hacen, quizá la más recurrente sea: ¿Eres vegetariano?
La respuesta corta es no. No lo soy.
Y la reacción casi siempre es de sorpresa. ¿Cómo es posible que un budista coma una hamburguesa?
La respuesta larga a este enigma podría alcanzar varios volúmenes y las implicaciones van desde el pragmatismo hasta la filosofía, densa como la miel, pero ya existen abundantes lugares y libros que atacan el tema desde muchos ángulos; todos muy válidos.
A nivel personal lo único que puedo decir es: me gusta la carne, pero si no la como no pasa nada. Se come lo que hay, excepto el pescado porque soy alérgico 🙂
Independientemente de la inclinación filosófica o ideas sobre el sufrimiento animal, debemos comer lo que que está a nuestro alcance y que haya sido obtenido de manera ética; porque cualquier esfuerzo que hagamos para nuestro sustento y el de nuestra familia, es quizá la más noble de las actividades.
Hay lugares en el mundo en el que la gente debe comer lo que puede. Si es un animal, comerán animal. Si son plantas, comerán plantas. Incluso en el mismo Tibet, la otrora capital del budismo, los habitantes comen carne debido a que esta tierra venerada es un lugar árido donde las cosechas prácticamente no crecen.
Y sí, el sacrificio animal puede ser ético y no podemos negar que gracias a él la humanidad ha llegado a este punto en la historia.
Lo que sí considero un grave error es festejar y disfrutar la crueldad hacia los animales y, para el caso, hacia cualquier ser vivo.
¿Pero Chocobuda, qué no todos los budistas son vegetarianos? No lo son. El estereotipo del monje budista herbívoro se creó con la cultura hippie en Estados Unidos entre los años 60’s y 70’s.
Los monjes budistas comen lo que hay debido a que viven de donaciones, aunque hay una tendencia hacia el vegetarianismo. Si en la donación hay maíz, comen maíz. Si hay chorizo, comerán chorizo.
Recientemente me topé con un texto Theravada del budismo del sur de Asia, investigado por el Maestro Ajahn Brahmavamso en donde dice que el Buda sí comía carne y exhortaba a sus monjes a comer carne, si es que la donación la contenía. La única condición era que el animal no hubiera sido sacrificado para honrar a un monje, porque entonces la muerte de animal tenía un fin egoísta y no de sustento para varias personas o familias.
Y esto es lo que yo personalmente creo. Comemos lo que hay, lo que podemos comprar con nuestras posibilidades. Si alcanza para carne, la consumimos. Si alcanza para una dieta balanceada, ¡qué mejor!
Lo que hace la diferencia es que siempre debemos tener en cuenta que nuestro sustento tiene que fundarse en raíces éticas y nunca menospreciar la vida que ayuda a la vida.
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Foto: THAI MONK EATING HIS MORNING MEAL – Photo by Jens W, Yenit.com
por Kyonin | May 23, 2011 | Activismo, General, Vida

El pasado fin de semana la humanidad se enfrentó una vez más al fin del mundo. No fue un monstruo gigante ni extraterrestres invadiendo. Fue la mismísima segunda llegada del comandante supremo, del jefe absoluto, del único tronador de chicharrones cósmicos, Cristo.
Y tengo que admitir que me divertí mucho leyendo todos los comentarios graciosos que surgieron a nivel mundial. Yo me precio de haber contribuido a esta noble misión con una batería de mensajes sarcásticos que se quedaron para siempre en mi repertorio.
Sin embargo, lejos de toda burla, me quedé pensando durante horas en la ignorancia en la que aun vivimos.
No importa que estemos en la época de Internet, que ya hayamos superado la imprenta, que tengamos una estación espacial circulando el planeta, que estemos develando los misterios del fondo del océano, que la evidencia de la evolución sea contundente, que estemos a punto de entender la física cuántica, que miles de hombres y mujeres de ciencia hayan colaborado con su conocimiento para la grandeza de nuestra especie; siempre hay un grupo de lunáticos atados a ideas arcaicas dispuestos a tomar en serio cuentos de hadas.
Harold Camping, un loco estudioso de la Biblia, decidió creer que sus estudios del Buen Libro lo habían llevado a saber la fecha del fin del mundo; haciendo que miles de sus seguidores se embarcaran en una cruzada para anunciar el Día del Juicio Final.
Hubo quien diera a Camping todos sus ahorros, quien pusiera dormir a sus mascotas, quien dejara el trabajo y hasta quien intentara asesinar a su familia. Total, nada sobreviviría al armagedón, ¿correcto?
Y esto es justo lo que me espanta. ¿Tan vacíos estamos? ¿Tan faltos de criterio propio vivimos? ¿Tenemos tan poca inteligencia? Pero lo peor es, ¿nadie cuestionó a Camping? ¿Ninguno de ellos usó un poco de lógica o investigó antes de creer?
En estos tiempos de conocimiento y ciencia, la ignorancia es más fuerte que nunca. Y eso me entristece porque la ignorancia cuesta vidas y significa un retroceso para la humanidad.
Amiga y amigo lector, no importa qué tan arraigadas sean tus creencias, qué tan impenetrable sea el dogma, no importa qué tanta fe tengas o cuánto confíes en tus líderes religiosos: siempre cuestiona.
Cuestiona todo. Pregunta porqué e investiga la evidencia.
En las religiones, creencias milagrosas y en la pseudo ciencia es muy común que alguien llegue con afirmaciones fantásticas como:
Dios creó al mundo, mi primo se curó de cáncer, vi un milagro, este té mágico te va a curar, cree en la magia de los cristales, mañana se acaba el mundo, vienen los reyes magos.
Entre más extraordinaria sea la afirmación, más contundente tiene que ser la evidencia científica que la soporte.
Ya sé que el argumento de muchos es que hay cosas que la ciencia no puede explicar y que los milagros sí existen. Eso es correcto, hay cosas que la ciencia no explica de momento, pero está en el camino a hacerlo. Es cuestión de tiempo.
Hay casos únicos en cuestión de medicina o de física, los llamados milagros, pero estadísticamente son insignificantes como para ser tomados en serio o siquiera como constantes. El problema es que la gente con ganas de creer se aferra a ellos sin pensar.
Camping abusó de su posición como líder espiritual para manipular a miles de personas a creer en su fin de los tiempos. Y no me espanta el predicador, sino sus fieles.
El no cuestionar ni investigar los hizo parte de la broma más grande de los últimos años. Fue como un flash mob dedicado a la ignorancia.
Antes de creer ciegamente, hay que documentarnos e investigar.
Sólo así podemos evitar el abuso y el retroceso hacia la ignorancia que tanto nos daña como especie.
por Kyonin | Abr 28, 2011 | General, Meditación, Vida

El día de hoy no habrá filosofía ni minimalismo. Hoy sólo tengo sentido común y quiero dejar algo muy en claro, a pesar de que siempre que hablo de la meditación, lo menciono.
La meditación no es magia.
No es un reemplazo para la medicina basada en evidencia científica. Y no es un sustituto para atención psicológica o psiquiátrica.
Si estás enfermo, tienes dolor o síntomas que te hacen sentir mal, VE AL MÉDICO.
Si llevas años con depresión, enojo o angustia, VE AL PSICÓLOGO.
Esto viene porque ayer vía Twitter sucedió este intercambio:
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@lectorX: ¿Los dolores físicos también se pueden ir con la meditación? ¿Tienes algún consejo? ÚRGEME MUY EN SERIO
@chocobuda: Ve al médico.
@lectorX: Los Doctores me dan mas miedo que «El Coco» y los impuestos juntos
@chocobuda: No importa. Ve al médico. La meditación no es magia.Ve al médico. Ve al médico. Ve al médico. ¿Mencioné que tienes que ir al médico?
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Es una pena que todos los sistemas de sanación pseudocientífica que están ahí afuera implanten la idea de que la mente es más poderosa que las enfermedades y que una sesión de meditación sea más poderosa que el dictamen de alguien que ha pasado al menos 10 años estudiando medicina científica.
Y es que es así de simple. Si algo duele, si hay algún síntoma que no habías sentido y que necesita atención, acude con un profesional para que te de un diagnóstico y tratamiento.
La medicina natural, la sanación, la homeopatía, las auras, acupuntura, chakras, herbolaria, visualizaciones angelicales, flores de Bach, cuarzos y cristales, estampitas de San Plátano; todas estas disciplinas son un hobby que nos hace creer que las ideas fantásticas nos van a curar.
Pero el mundo aun tiene que ver que unos imanes en la oreja o un té curen una infección de muela, mal Gaucher, la diabetes o el cáncer.
La foto que presento abajo está tomada cerca de mi casa. Es un consultorio donde dan tratamientos basados en fe. No me quiero ni imaginar cuántas víctimas han habido con semejantes médicos y tratamientos.

Y aquí va una historia de personas cercanas a mi. Había una vez un bebé que estaba enfermo. Su madre desesperada, salió a mitad de la noche a buscar ayuda con una vecina. En un momento de inteligencia, la vecina le dijo que no llevaran al bebé al hospital, sino que con otra vecina que se dedicaba a la herbolaria.
La vecina hierbera le dio al pequeño un té de una mezcla mágica y dijo que estaría bien a la mañana siguiente.
El bebé murió unas horas después y la madre terminó en prisión por homicidio negligente.
Claro que la herbolaria no tiene nada que ver con la meditación, pero lo que sí puedo asegurar es que la ignorancia y la pseduociencia matan.
Creo que con esto hago muy claro mi punto: la meditación no es medicina y tampoco es un remedio mágico.
La meditación es un proceso mental por el cual estamos conscientes de nuestra existencia, nuestro cuerpo y ganamos tranquilidad para una mejor toma de decisiones. Con ella estamos en calma y con menos tensión, lo cual ayuda a una buena salud.
Y ya que estamos en esto:
Con la meditación no se puede entrar en contacto con dioses, hadas, ángeles, duendes, chaneques y de más criaturas imaginarias. No sirve para mirar a vidas pasadas.
Supongo que me va a llover basura por todos los fans de la medicina holística, así que para eso están los comentarios acá abajo. Pásele a lo barrido.