por Kyonin | Abr 1, 2011 | General

El día de ayer un hecho sin precedentes cambió mi punto de vista sobre la vida, el universo y todo lo demás.
Nunca pensé que la muerte de mi tía-abuela-prima Gertrudis, la semana pasada, me iba a convertir en millonario. Justo ayer terminé de firmar todos los papeles necesarios con los abogados y heredé varias casas y mucho dinero, oro y joyas.
Tan pronto recibí el efectivo, corrí a cumplir uno de mis sueños más grandes: compré mi primer yate y este fin de semana iré al puerto a probarlo.
También invertí en dos sitios porno de Internet que me llamaban mucho la atención. Ah, y desde hoy estoy financiando mi propio grupo narco terrorista.
Por fin el mundo será mío.
¿Pero qué estaba pensando con todo esto del minimalismo? Ahora puedo derrochar dinero y comprar todo lo que quiero.
Así que desde hoy, mis queridos lectores, el Chocobuda se convertirá en el Choconarco donde encontrarán noticias y consejos de cómo crear su propio imperio con matones y tráfico de armas. Pura cosa bonita.
Para que tengan una probadita de lo que viene, estas son algunas ideas de los próximos artículos:
- Viviendo como millonario
- 10 tips para contratar tripulación para tu yate
- Consejos de belleza no sustentable
- Dominando al mundo, estilo genio maléfico
- Cómo matar focas bebés con sólo 10 golpes
- Deforestando el Amazonas y sus ventajas competitivas
- Desmintiendo al Dalai Lama
- La dieta del colesterol y el mito de las verduras
- Consejos del éxito. Entrevista con el Chapo Guzmán, famoso narco terrorista mexicano
Y para terminar, quiero que sepan que hoy es 1 de abril, día en que Internet se convierte en el crisol de las bromas. Pueden saber más aquí. ¡Feliz día!
por Kyonin | Mar 24, 2011 | Budismo, General

No es un secreto que las palabras cuando están bien dichas, tienen un gran efecto sobre nosotros. Un insulto puede causar un daño devastador si lo dejamos, y una palabra de aliento puede hacer la diferencia entre la vida y la muerte.
Todo está en el valor que nosotros mismos le damos a lo que escuchamos.
Pero, ¿y si esas palabras vienen de nosotros mismos?
Por desgracia he conocido personas que fueron educados con las palabras «eres feo» y «eres un tonto» y esto se convierte en su mantra, en frases que los siguen, a veces hasta la muerte, sin que nunca se las hayan podido sacudir de encima.
Por otro lado está el extremo de quien usa las frases para motivarse y justificar el abuso hacia los demás. «Soy un vencedor», «soy el mejor líder» o «el mundo es mío» son mantras terribles que validan que se pueda usar a los demás como tapete.
En la antigüedad se pensaba que las palabras tenían un poder mágico sobre la vida y que si repetías constantemente una frase, podrías realizar cambios en el universo a tu alrededor.
De hecho, se desarrollaron sistemas completos de comunicación para entonar frases mágicas.
Sin entrar en la historia de los mantras, basta decir que al final el poder de las palabras no es mágico, sino que tienen un poder psicológico contundente en nuestra forma de ser.
Como siempre, aclaro que ni el budismo ni los mantras tienen magia. Tampoco nos conectan con ningún tipo de dios o ser místico.
Un mantra es una palabra o frase capaz de crear cambios en la vida de quien las entona, y son un medio muy efectivo para enfocarse en una meta. Es psicología pura.
El budismo utiliza muchos mantras que ayudan a subir el nivel de consciencia y a prepararnos para la tarea que queremos realizar. También se utilizan para tranquilizarnos debido a que algunos de ellos, aunque no significan nada en especial, hacen que nuestras cuerdas bucales y tórax vibren, provocando un descanso de la tensión del día.
También meditar con mantras es muy útil porque cancelamos el ruido externo, pero más importante, el ruido interno.
De la misma forma, usar mantras en nuestras tareas cotidianas puede ser muy útil ya que podemos crear nuestras frases personales, siempre y cuando sean las mismas y las usemos con disciplina.
Por ejemplo, un mantra muy muy útil para tranquilizarnos en la oficina es una simple tonada con los labios cerrados. Es decir, un sencillo «mmmmmmmmmm… mmm… mmmmm» repetido por unos 10 minutos ayudarán a tu concentración y a bajar el estrés.
Cada mañana puedes entonar un pequeño mantra al verte al espejo. Alguna cita célebre o fragmento de canción pueden funcionar muy bien.
Y si quieres algo con mucho más profundidad, entonces puedes estudiar un poco de los mantras clásicos del budismo.
Om mani padme hum, uno de los más comunes y hermosos, evocan a nuestra compasión por todos los seres del universo.
El usar una frase ayuda mucho. De verdad sugiero que lo intentes y compartas tus experiencias en los comentarios.
por Kyonin | Jul 30, 2010 | General
Esta semana publiqué un artículo sobre gratitud dentro de la serie El Abecedario del Chocobuda y la respuesta de los lectores fue muy buena.
Quien está agradecido soy yo porque este blog lo publico para mi, principalmente. Mi vida se ha caracterizado por el aprendizaje y por el movimiento, así que el camino budista y minimalista me queda perfecto porque me da la oportunidad de entender y tomar lo que la vida me ofrece.
Claro que, como todo un buen cabeza dura, a veces las lecciones llegan un poco tarde.
Estar agradecido con todo lo que soy y lo poco que poseo es algo que no he tenido toda la vida. Lo aprendí a golpes que me bajaron de las nubes hasta poner los pies en la tierra. He hablado mucho de que debamos estar agradecidos, pero ¿de qué puedo dar gracias?
De todo. Desde la evolución, pasando por todas las personas importantes de la historia, hasta llegar al amor de mi vida.
El estar consciente de que no soy la única persona en el universo y que hay todo un sistema de situaciones y personas que trabajan tras bambalinas para que hagan posible mi existencia, me centra en mi realidad, me enseña lo pequeños y frágiles que somos; pero también veo lo complejos y fuertes que somos como especie.
Estar agradecido es una actitud que nos vuelve más compasivos y atentos a las necesidades de los demás.
Vale la pena.