Si miras al rededor, te darás cuenta que estás rodeado de expertos. Y si lees tus redes sociales, encontrarás aún más expertos. Hay vulcanólogos, meteorólgos, teólogos, científicos de partículas, politólogos, master chefs; todos ellos listos a dar su opinión experta de lo que sea y sin que nadie lo pida.
Pero yo aquí y ahora digo: no lo sé. Soy el más ignorante de todos. Y estoy en paz con ello.
Estos días me encontré con la cita del Seon Master Dae Bong, que me parece relevante. Recomiendo leerla varias veces:
«El principio y el final de la práctica Zen es el mismo: ¿Qué soy?
La práctica Zen nos lleva a mirarnos a nosotros mismos. ¿Qué soy? ¿Soy este cuerpo? ¿Soy mis pensamientos? ¿Soy mis emociones? ¿Mi trabajo? ¿Soy mi familia o mi país?
¿Qué soy?
En el Budismo Zen, si miras esta pregunta con sinceridad, encontrarás que no sabes.
Esta mente que no sabe nada, es tu verdadero yo. Ese que existe antes del pensamiento.
Cuando mantienes la mente antes del pensamiento, entonces no hay separación entre tú y el universo.»
Sentémonos juntos y admitamos con alegría: ¡No lo sé!
La gran mayoría de maestros espirituales que conozco y que he leído coinciden en que la sociedad de consumo que hemos creado tiene algunos puntos buenos; pero son más los malos y que, como sociedad humana, decidimos no mirar.
Parecería que luchamos todo el tiempo por mantenernos lejos de las crudas realidades y problemas que generamos al estar separados de la Madre Tierra y asumir que lo merecemos todo; y que todo se mide en moneda.
Vemos el planeta ya todos los seres como “recurso”, cuando en realidad estamos saqueando a nuestra Madre.
Nos presionamos todo el tiempo por comprar, por poseer, por consumir objetos y personas; en un constante autoengaño de que lo merecemos todo y de que el universo nos tiene que cumplir cada capricho. La avaricia y la ceguera son más dañinas de lo que imaginamos.
Es esta presión por tener, por comprar y por consumir, la que nos vuelve seres de riesgo porque estamos dispuestos a hacer lo que sea por mantener el estatus quo que nosotros mismos inventamos.
Los recientes problemas en México con respecto a la gasolina tuvieron un giro inesperado cuando las personas que estaban robando combustible de un ducto, provocaron una explosión que produjo casi 100 muertos. No diré más sobre la noticia pues hay demasiado en los medios de difusión.
¿Hasta dónde estamos dispuestos a llegar para consumir? Está claro que no hay límites aunque la vida y el planeta dependan de ello. Avaricia por doquier.
Pero no nos detenemos a pensar que todo lo que hacemos o no, tiene consecuencias que no estamos dispuestos a enfrentar.
Podríamos pensar que la gasolina es explosiva, pero hay una mezcla más letal: ego, ignorancia y avaricia. Esa sí que es una mezcla letal porque afecta la vida a niveles históricos.
Es en estas situaciones cuando la práctica Zen adquieren más relevancia que nunca.
Cuando la vía espiritual dejada por el Buda y Dogen Zenji llegan a nuestra vida, comenzamos a entender que la sociedad de consumo necesita un freno.
No es que siendo budista Zen haga que la vida cambie mágicamente, pero sí que es posible llegar a un punto en el que la avaricia y el deseo pueden quedar de lado, para dar paso a la ecuanimidad.
Cuando practicas Budismo Zen sigues siendo parte de la sociedad de consumo, por supuesto. Es lo que es. Somos humanos y necesitamos energía, alimento y una vida cómoda.
Pero entendemos que solo tomamos lo que necesitamos para estar bien. Cualquier exceso o extremo nos llevan irremediablemente a dukkha.
No es solo el problema de la gasolina en México lo que necesita un poco de Zen. Es cada situación por la que pasamos. Desde corazones rotos hasta problemas entre naciones, todo puede ser menos difícil si el Buddhadharma llega a formar parte de nuestro ADN humano.
El camino para mejorar a las naciones no comienza con políticos, con criminales ni con revoluciones. Comienza con la búsqueda sincera y disciplinada de la espiritualidad personal. Comienza y termina en el zafu.
MUCHAS GRACIAS A TODOS. YA NO ESTAMOS TOMANDO MÁS DONATIVOS. DON BERNARDO TENDRÁ SU SILLA DE RUEDAS. PUBLICARÉ FOTOS MUY PRONTO.
GRACIAS, GRACIAS Y MIL REVERENCIAS A TODOS
¡AMITUOFO!
Mi alumna y querida amiga, Bere, es una persona que siempre está buscando como ayudar a los demás. Y no es de sorprender pues se gana la vida y como enfermera. Ella ha enviado esta carta a la sangha (Grupo Zen Ryokan), pidiendo ayuda para Don Bernardo. Necesitamos reunir $4,000.00 (pesos mexicanos):
Querida sangha,
Hoy vengo con un corazón respetuoso hacia a ustedes con un proyecto de compasión para una persona de bajos recursos económicos.
Todos los días muy temprano me encuentro al Sr. Bernardo quién necesita de silla de ruedas para movilizarse, sin embargo la silla con la que cuenta esta en muy mal estado. Mi mamá y yo estamos haciendo una colecta para poder comprarle una silla de ruedas nueva y que el pueda moverse adecuadamente además de favorecer su confort.
Si de su generoso corazón nace ayudarnos por favor realicen un depósito al siguiente número de cuenta:
Les comparto un par de fotos que tomé con autorización para poder ayudarlo.
Gracias, gracias por estar.
Les mando un abrazo y con el mi cariño.
Gassho,
Bere
Entonces, si nos ayudas a ayudar a Don Bernardo, yo te enseño a meditar con el taller Iniciando el Camino. Es un curso de meditación completo. Contiene textos, meditaciones guiadas y podcasts para que en 6 semanas hagas de la meditación un nuevo hábito.
Como en otras ocasiones que hemos brindado ayuda de esta manera, tan pronto se cubra el monto de lo requerido, avisaré en este mismo post.
El procedimiento es el siguiente.
Dona lo que te sea cómodo.
Avisa por correo electrónico a Berenice Onofre a la dirección boonofre ARROBA gmail.com. Ella nos avisará cuando la cantidad haya sido alcanzada.
Una vez que ayudes a Don Bernardo, escríbeme a elchocobuda ARROBA gmail.com y te mandaré el taller.
Compasión. Generosidad. Silencio. Tres valores que simplemente funcionan a mejorar la vida alguien que lo necesita.
Llevar una vida con disciplina y hábitos, resulta en una práctica mucho más enfocada y con mejores intenciones para la vida cotidiana.
Aprovechando que este año está comenzando y que muchos aprovechan el mes de enero para aventurarse en nuevos hábitos, creo que es buena idea hablar sobre cómo lograrlo.
Esto me puso a pensar lo mucho que las cosas han cambiado para mí desde que decidí perder el miedo a experimentar. Pasamos los días haciendo las cosas como lo aprendimos de nuestros padres; y jamás nos detenemos a pensar si existe una forma más eficiente de obtener los resultados.
Vamos por la vida resolviendo problemas de la misma forma. Nos sentamos en un muy cómodo cojín, el cual nos absorbe y nos entumece el sentido crítico.
Es cierto que para los budistas es natural aceptar las cosas como son, pero eso no significa que no estemos en la búsqueda de formas óptimas que nos den más tiempo y tranquilidad.
Así, forjar nuevos hábitos es una cadena de acciones que mejoran la vida y calman la mente porque llegamos a un punto en el que sabemos que estamos tomando el control sobre lo conocido. Nos atrevemos a empujar los límites sólo un poco más, hasta que la nueva actividad se convierte en estándar y seguimos adelante con el aprendizaje.
En lo personal puedo decir que crear nuevos hábitos retando el conocimiento convencional, ha mejorado mi tonta existencia. Me curé el insomnio, adquirí orden en el trabajo, adopté la meditación como parte de mi vida, aprendí lo básico de un par de idiomas de mi interés, mejoré mi alimentación, me volví corredor… y la lista puede seguir.
Por supuesto no puedo decir que mi vida es perfecta y mucho menos puedo decir que soy un ejemplo. Todo lo contrario. Soy bastante bestia y justo porque mi vida es caos y golpes contra la pared, es la razón que busqué la tranquilidad por medio de los nuevos hábitos.
¿Cómo comenzar un nuevo hábito?
Perdiendo el miedo a experimentar y reconociendo la necesidad primigenia que nos mueve hacia la búsqueda. Y de ahí en adelante comenzamos a actuar hacia lo que queremos.
No es lo mismo querer bajar de peso por vanidad, que hacerlo por una preocupación clara por nuestra salud.
Conforme pasen los días escribiré más sobre el tema.
¿Tienes algún secreto para comenzar a desarrollar nuevos hábitos? ¡Comparte en los comentarios!
Quizá uno de los monstruos más difíciles de vencer es nuestra propia apatía. Es la que nos ata y nos mantiene inmóviles mientras la vida alrededor se desarrolla.
En esta charla hablamos de algunas razones por las que fallamos al intentar hacernos de nuevos hábitos, y respondo preguntas de los participantes.
Hubo una pregunta que me hicieron y no respondí, pero lo hago aquí.
¿Es la meditación el hábito más importante? Sí que lo es. Cuando meditas dejas de lado el ego, suspendes las preguntas y aceptas la vida como es. Por unos instantes puedes mirarte sin apegos u opiniones, para apreciar el camino que tienes qué recorrer. Meditar te calma, te da cimientos para seguir adelante y nos hace ver la vida con ojos frescos.
Año nuevo es la época de desear que los caprichos se cumplan, de que la salud esté mejor que nunca y que el trabajo/dinero no falte. Es lindo, claro. Lo hacemos todo el tiempo porque es muy agradable saber que al menos en el mundo de la imaginación, tendremos la vida maravillosa que queremos.
¿Te has puesto a pensar que los deseos de año nuevo son como una especie de hechizos? Queremos que las cosas salgan bien sin esfuerzo y sin obstáculos; y que un amigo imaginario celestial nos ayude tan solo por nuestra bonita cara. ¡Qué increíble que todo fuera como en nuestras fantasías!
Es impresionante lo egocéntrico que es todo lo relacionado a esta festividad auto-impuesta (como todas las demás).
A la naturaleza no le importan nuestros minutos ni nuestros años. «Año nuevo» es solo un concepto más, un día más. Eso por sí mismo es maravilloso y mágico.
Lamentablemente estás en Chocobuda, un blog de budismo zen. Aquí no te deseo cosas lindas. Con todo mi corazón deseo que 2019 sea un año terrible, difícil y lleno de obstáculos.
¡En Chocobuda te anti-felicitamos por el nuevo año! Es un experimento que comencé en 2014 en el que ha habido buenos resultados, pues las personas que leen y lo entienden, saben que los objetivos personales se cumplen:
Cuestionando lo que hay, para buscar una mejor forma de hacer las cosas.
Investigando y creando una base de conocimiento.
Formulando ideas e hipótesis.
Experimentando.
Cometiendo errores una y otra vez, para levantarse y continuar.
Implementando a la vida cotidiana lo aprendido.
Compartiendo resultado para el beneficio de los demás.
Pero sobre todo, entendiendo que el camino lento siempre es el mejor.
Así que te deseo con todo mi ser, que 2019 sea un muy mal año:
Que el caos mental y el ruido externo sean insoportables. Para que así te animes a sentarte a meditar y hagas de la meditación parte de tu día.
Que el dinero falte. Para que entiendas que la vida es mejor cuando se vive con lo menos posible, cubriendo las necesidades elementales.
Que te quedes solo. Para que entiendas el valor de la amistad y la importancia de aprender a vivir con uno mismo. El silencio es más importante y agradable de lo que imaginas.
Que te hagan ver lo tonto que eres. Para que entiendas que no eres mejor que nadie y veas el daño que has causado cuando te burlas de los demás. También te servirá para ver todo el camino que aun falta por recorrer.
Que la salud sufra. Porque así entenderás lo importante que es mantener el cuerpo sano y quizá podrías dejar de tratarlo como bote de la basura.
Que sientas mucho frío y no tengas cómo cubrirte. Porque así sabrás lo que sufren otras personas que no tienen las mismas oportunidades que tú. También valorarás el milagro que significa que tengas acceso a ropa y a tener un techo sobre ese bloque que llamas cabeza.
Que caigas en la desesperación. Porque después del drama tendrás que ser creativo, valiente y sabio para poder convertir la dificultad en oportunidad.
Que estés triste. Así sabrás lo valiosa que es la risa y el asombroso poder curativo que nos da.
Que te digan mentiras y que caigas en ellas. Es la manera en que sabrás el sufrimiento que has causado cuando tu habla no es sincera y hay motivos escondidos en tus acciones.
Que te traicionen. Para que entiendas el valor de la lealtad y no traiciones a las personas que te quieren.
Que te manipulen. Así verás que la manipulación es una de las peores formas de violencia y evitarás manipular a los demás.
Que te falte comida. Porque así sentirás compasión por los que no la tienen y, si eres inteligente, ayudarás. También podrás sentir agradecimiento por todas las personas y seres vivos que dan su vida para que tu alimentación sea posible.
Que alguien te pague con ingratitud. Así conocerás lo que se siente cuando no te dignas a ser agradecido con las personas que te rodean.
Que sufras la muerte de un ser querido. Para que entiendas que todo en el universo es impermanente y des valor a todas las personas que te honran con su presencia.
Que te olviden. Sólo así entenderás lo que la gente siente cuando la ignoras.
Que te discriminen. Así estarás del lado de todas las personas a las que has etiquetado y tratado mal por ser diferentes a ti.
Que no te agradezcan nada y que ignoren tus esfuerzos. Porque vivir en ingratitud hace que la vida se vuelva horrible y difícil de llevar.
Que 2019 sea un mal año, lleno de retos, montañas que escalar y de obstáculos. Si puedes salir adelante de todo esto, la noche del 31 de diciembre de 2019 serás una persona agradecida, compasiva, generosa y con un corazón más noble.
Esta es mi manera de desearte que este año que comienza sea el mejor año de tu vida. Pero claro, eso está en tus manos.
Gracias por tu apoyo. Si lo que escribo te es útil y te gusta, ¿por qué no invitarme un café? Gracias.
Sobre mi
¡Hola! Soy Kyonin, monje y maestro budista de la tradición Soto Zen. Formo parte de Grupo Zen Ryokan. Comparto la sabiduría eterna del Buda para ayudar a encontrar la paz interior y la liberación del sufrimiento. Juntos vamos en camino hacia la compasión.
En días de lluvia
la melancolía invade
al monje Ryokan
-Haiku de Ryokan Taigu Roshi