por Kyonin, maestro Zen con más de 15 años de experiencia enseñando el Dharma | May 9, 2016 | Budismo, Vida

El otro día vi un meme que me pareció muy triste. Decía algo como que sólo los inteligentes son sarcásticos y los estúpidos no lo entienden.
Me quedé helado por la intención de odio y de violencia de ese mensaje. No quiero imaginar el dolor en el que vive la persona que escribe cosas así.
El sarcasmo es un tipo de expresión que todos usamos con el fin de ser graciosos. Es parte de la cultura humana desde hace milenios, se usa como recurso humorístico y para hacer pensar a los demás. Es parte importante de las bellas artes. Lo vemos en el teatro griego, en el cine y está por todos lados en la literatura. La caricatura ES sarcasmo. Usado así, sin duda es para públicos inteligentes.
El problema es que cuando recurrimos al sarcasmo en la vida cotidiana, se convierte en una forma cruel de violencia. Al igual que el albur mexicano (insulto de doble sentido de connotación sexual), es cobarde porque no dice el mensaje de forma clara y directa. Es vulgar porque se oculta bajo la etiqueta de «humor», sin elegancia o respeto.
Al final, el sarcasmo tiene la clara intención de burlarse, denigrar y herir al interlocutor.
Usado así no es de personas inteligentes. Es de gente ególatra que se asume como superior. Pero en realidad carecen de control sobre su propia ira y han cancelado su compasión por los demás.
El sarcasmo es para personas perezosas que no se esfuerzan en mejorar la calidad de sus habilidades en comunicación o cultura.
El Noble Camino Óctuple del budismo, que marca las acciones correctas para lograr una vida tranquila, nos enseña la importancia del Habla Correcta. De igual forma, uno de los Cinco Preceptos básicos de nuestra práctica nos invita a tener siempre un habla clara, cordial y libre de mentiras.
Para el Buda la comunicación humana era esencial. Nos dice que bien utilizada, cultiva la paz y promueve la compasión entre los seres vivos. Nos dejó muchas enseñanzas que nos hacen conscientes del uso de la palabra, así como del respeto y el silencio.
Tener un Habla Correcta es entender que nuestras palabras pueden herir a los demás y que tenemos una responsabilidad para ser aliados y amigos. Todo lo que decimos cuenta y tiene intención.
Si la intención es destructiva, el sufrimiento que generaremos será infinito… pero contrario a lo que la mente ególatra cree, el sufrimiento no es para los demás. Es para el sarcástico. Es él/ella quien se queda con ese odio.
Nada de malo en usar el sarcasmo para marcar una situación irónica de la que necesitamos reír. De hecho, ¡necesitamos reír más! Existen cartonistas maravillosos y humoristas que trascienden las culturas, hay que disfrutar de su trabajo. Pero ser sarcásticos para destruir a alguien, es otra historia.
Así como está, el mundo está lleno de violencia. ¿De verdad quieres crear más violencia con tus palabras y llevar esa violencia en tu corazón?
por Kyonin, maestro Zen con más de 15 años de experiencia enseñando el Dharma | May 5, 2016 | Budismo, Vida, Zen

Rápido, piensa en una decisión difícil que hayas tomado. La que sea, sin importar su naturaleza o resultado. ¿Recuerdas la angustia de tener qué elegir entre A, B o C?
A muchas personas nos cuesta trabajo decidirnos por que tan sólo de pensar en el esfuerzo que implica, nos congelamos en nuestro sitio. La posibilidad de equivocarnos es aterradora, así como la incertidumbre de las consecuencias que nuestros actos.
Llegar a sentirnos como perdedores o comprobar que no somos tan inteligentes como nos habíamos auto-engañado, nos crea ansiedad.
Entonces preferimos no movernos y abrazarnos al status quo, lo que crea aún más angustia y sufrimiento a la larga.
Pero si miramos con curiosidad y de forma honesta el miedo que sentimos ante la toma de decisiones, veremos que siempre se ha debido a figuras creadas por nuestra imaginación.
Primero hay que entender que los conceptos error, problema y equivocación son una creación de nuestro ego y cultura humana.
En el budismo no existen como figuras reales de la vida. Son solo etiquetas que ponemos a las cosas que rechazamos para poder odiarlas con más facilidad.
En contraste, si vemos con gratitud y mente de aprendizaje todas las decisiones que hemos tomado en nuestro camino, veremos que nunca ha habido mala opción, error o mal juicio. Hemos actuado como necesitábamos actuar para llegar a este punto de la vida.
Hoy eres el resultado de todo tu pasado. Hoy estás leyendo estas líneas porque hace 20 años caminaste un poco a la izquierda, porque te separaste de alguien o comiste un chocolate extra.
Si puedes estar en paz con este aspecto de la aceptación, verás que la culpa y el arrepentimiento pierden poder sobre ti.
Eso no significa que no debas arreglar las cosas en caso de que hayas herido a alguien o que hayas creado situaciones de sufrimiento. Al contrario. Aceptar la calidad de tus decisiones te da la claridad de hacer arreglos, de aprender y mejorar para no traer más sufrimiento al mundo.
Las decisiones tomadas en el pasado son lo que son. No se juzgan. Se aceptan para aprender de ellas. Eso es todo.
Entonces ya se acabó el post. Todo lo que haga está bien y puedo ser un tarado egoísta sin tener que arrepentirme. Entendido. Gracias, Chocobuda.
No tan rápido.
Aún aceptando las consecuencias de tus actos del pasado, todos los días nos enfrentamos a toma de decisiones ególatras que necesitamos resolver.
El simple hecho de tener que tomar una decisión, es un proceso egoísta por naturaleza.
Piensa en la calidad de tus decisiones. Hay que elegir entre un teléfono móvil y otro. Un auto u otro. Una persona o la otra. Un tipo de comida u otro. Un color de ropa o el otro. Un video juego o el otro. Un accesorio o el otro.
Quizá hay decisiones un poco más complejas que involucren la salud o la educación; al final todas las opciones que se abren ante ti son opciones porque sólo te sirven a ti. ¿Cuándo has pensado en el bien de los demás al elegir entre dos modelos de auto? ¡Nunca!
Cuando piensas en la calidad de tus actos y en cómo afectas a los demás, la toma de decisiones se vuelve más fácil. Si apelas a la compasión y a la generosidad, elegir se vuelve un proceso feliz y transparente porque hagas lo que hagas, estás siendo de utilidad al universo.
Así que aquí está la…
Guía Oficial De 1 Paso Para La Toma De Decisiones:
1. Elige la opción que a más seres vivos beneficie.
Cada quién decide lo que es moralmente más útil para su comunidad. Puede que comprar un auto nacional te parezca mejor que un importado. Quizá NO comprar un teléfono nuevo sea mejor para el planeta tierra. Ir por comida al mercado local podría ser mejor que comprar en el supermercado. Podría ser que dejar la relación que no te satisface sea algo virtuoso para mucha gente que no habías considerado.
La idea principal es que siempre que se abra una toma de decisiones, hay que mirar a los demás y pensar en cómo los afectaremos con nuestras acciones.
De esta forma, hagas lo que hagas, siempre estarás construyendo una mejor vida para ti y para los que te rodean.
por Kyonin, maestro Zen con más de 15 años de experiencia enseñando el Dharma | May 2, 2016 | Budismo, Vida, Zen

La felicidad siempre ha sido elusiva. Como especie llevamos miles de años tratando de alcanzarla o siquiera definirla. Cientos de filósofos en el mundo han dado su opinión al respecto, además de que cada uno queremos encontrarla a como de lugar.
¿Qué es la felicidad? ¿Más dinero? ¿Más objetos? ¿Más control y poder? ¿Hacer más cosas y mantenerse siempre ocupado? ¿Más relaciones personales?
En el budismo, y en especial en el zen, sabemos que felicidad es el estado de tranquilidad y equilibrio que llega al haber aceptado la vida como es, dejando de lado apegos y aversiones. De igual forma, felicidad es liberarse para siempre ver por el beneficio de los demás seres vivos.
En este lado del budismo nos entrenamos para que lo material tenga importancia en tanto ayude a mantener nuestra práctica. El control, poder y todo tipo de política son puestas en el cajón de las cosas inútiles. Los excesos de todo tipo nos llevan a la infelicidad, así que practicamos la renuncia para no caer en ellos. También nos educamos para ver el momento en el que los pensamientos quieren tomar el control y transformar la realidad.
Pero por encima de todo ello, aceptamos las situaciones de la vida como son, sin juzgarlas, sin «manosearlas» con la mente y sin permitir que controlen nuestras decisiones.
No, para nada es fácil. Es un camino cuesta arriba y lleno de espinas que requiere atención plena y que exige que el practicante sea bestialmente honesto en sus intenciones y en sus motivos.
Sin embargo no es imposible.
El Buda y todos los maestros de leyenda, todos los seres iluminados que han pisado esta tierra; todos tienen algo en común contigo y conmigo. Comenzaron su camino como personas normales, sufridoras y llenas de apegos y aversiones.
Incluso personas como Sasaki Roshi (acoso sexual) o Trungpa Rinpoché (drogas), las caídas en la tentación los han metido en problemas legales tremendos. Eso nos da idea que este negocio del budismo no es fácil. Noah Levine afirma que el budismo es ir contracorriente.
A pesar de las mil caídas, seguimos caminando. El entrenamiento jamás termina.
La aceptación de la vida como es comienza aquí y ahora, con un pequeño cambio de lenguaje, entendiendo que la vida incluye cosas que nos gustan y cosas que no nos gustan. Eso no implica que sean buenas o malas. Solo son.
La próxima ves que te encuentres con una situación que te cuesta trabajo aceptar, pon atención a tus palabras. Cada vez que calificas algo como bueno, malo, bonito o feo, estás haciendo juicios de valor que no significan nada para la realidad.
Un volcán es lo que es en la naturaleza y cumple su trabajo. No necesita de nuestras etiquetas o juicios para ser. Somos los humanos los que lo llamamos peligroso o coloso de fuego o lo que sea.
Hay una gran diferencia entre aceptar un volcán por lo que es, y juzgarlo. Lo mismo aplica a tu comida, a tu presidente y a tus relaciones personales.
Todo es lo que es.
Por supuesto, aceptación no significa abandono o nihilismo. Solo es ver la realidad por lo que es para saber qué hay.
Y entonces caminamos hacia adelante, un paso a la vez. Pensando primero en el bien de los de más seres vivos y sin dañar a nadie.
por Kyonin, maestro Zen con más de 15 años de experiencia enseñando el Dharma | Abr 26, 2016 | Budismo, Vida, Zen

estupidez
De estúpido y -ez.
1. f. Torpeza notable en comprender las cosas.
2. f. Dicho o hecho propio de un estúpido.
El proceso de lo que llamamos espiritual no es un proceso cognitivo que puedas estudiar en mil libros. La memoria o los títulos no tienen nada que ver con la espiritualidad.
Ser espiritual es un proceso mental, sí. Es un proceso existencial que no va en proporción al tiempo invertido en leer memes lindos en redes sociales o en leer libros de superación personal.
Tampoco se llega a ser espiritual por colgarse cuarzos en el cuello o colorear mandalas.
Llegar a ser espiritual solo puede suceder al permitir que la Vida se manifieste a través de uno. Esto se logra al guardar silencio.
Callar es algo que vemos como debilidad. De hecho es una desventaja ante la vida. La cultura nos obliga a siempre gritar por nuestros derechos y a expresar lo que sea que nos venga en gana, sin pensar en la responsabilidad o consecuencias agregadas que la palabra traiga consigo.
Hemos llegado al punto de que estar sin hablar nos aterra y causa angustia.
Pero para el zen el silencio es una herramienta muy poderosa de crecimiento y de unión con la Vida.
Callar por completo es posible sólo si dejas de pensar demasiado en ti.
Si creas ideas como «soy inteligente» o «soy hermosa», es imposible guardar silencio porque estos pensamientos egocéntricos provocan una avalancha de fantasías y autoengaños imposibles de detener.
Para poder sentir el Silencio hay que entender que ser estúpido es bueno. Reconocer que en realidad no sabes absolutamente nada de la existencia es maravilloso.
Es cuestión de mirar a tu al rededor. Mira la lámpara. ¿Sabes qué es la luz? ¿Sabes qué contiene lo que comes? ¿Conoces todas las piezas que conforman tu computadora o tu auto? ¿Sabes cómo funciona la fuerza de gravedad? ¿Sabes cómo funciona tu propio sistema endocrino? ¿Conoces todas las calles de la ciudad? ¿Sabes todas las capitales de todos los países?
Pero más allá, ¿en verdad necesitas saber las funciones de todas las moléculas de una flor para disfrutar de la presencia de un girasol?
Ser muy inteligente es ponerte mil cadenas porque de pronto tienes explicaciones y cálculos para todo. Buscas la razón de todo y la chatarra mental jamás se detiene.
En el momento que asumes que hay valor en tus pensamientos, ya no hay manera de detenerlos.
Creer que lo eres todo, que lo sabes todo es permitir que el sufrimiento inunde todos los rincones de tu experiencia.
No importa cuán sabios, bellos o exitosos, la realidad es que somos bastante ignorantes.
Y esta es una razón poderosa para apreciar la estupidez. Permitirnos ser estúpidos es liberador porque al aceptarlo podemos mirar la vida por lo que es, por primera vez.
Admitiendo que no lo sabemos todo, que no conocemos a todas las personas, nos da oportunidad de sorprendernos y de aprender de las cosas más simples.
Ser estúpido es dejar de lado lo que sabemos para cancelar la mente prejuiciosa y las opiniones que nos estorban para disfrutar lo que nos rodea.
Ser estúpidos nos da amplitud de movimiento para no dejarnos aplastar por las personas que lo saben absolutamente todo.
La liberación de nuestras cadenas autoimpuestas llega al entender que nuestros pensamientos no valen absolutamente nada. Son sólo moco mental que se recicla mil veces por segundo.
Este reciclaje es altamente adictivo porque nos hace sentir como Albert Einstein de barrio y nos da un sentimiento de control y superioridad que jamás termina.
La espiritualidad comienza con la estupidez y se cancela cuando llega la inteligencia.
Así que sólo por hoy date permiso de ser estúpido. Podría ser lo mejor que hagas en años.
por Kyonin, maestro Zen con más de 15 años de experiencia enseñando el Dharma | Abr 20, 2016 | Budismo, Vida

El post de hoy es colaboración de mis amigos odontólogos de Unidad del Ángel, en Guadalajara, Jalisco. A parte de ser compasivos y siempre estar dispuestos a ayudar, se la pasan estudiando sobre la salud y la sonrisa. Escribieron este artículo en su blog, que reproduzco con su permiso.
Pensé que es de interés porque la sonrisa y la risa son parte fundamental del dharma.
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¿Sabías que hay mucho más en tu sonrisa de lo que imaginas?
Investigaciones científicas han demostrado que reír y sonreír proporcionan una serie de beneficios para la salud. Más aún, pueden tener un efecto positivo en todas las áreas de nuestra vida. Cuando reímos y sonreímos, se producen una serie de cambios fisiológicos en el cuerpo, usualmente, sin que estemos consciente de que esto ocurre.
6 Beneficios de reír y sonreír
1. Te hace sentir feliz
Neurotransmisores llamados endorfinas se liberan cuando sonreímos. Estos neurotransmisores son activados por los movimientos de los músculos de la cara, los cuales son interpretados por el cerebro, que a su vez libera estas sustancias químicas. Las endorfinas son responsables de hacernos sentir felices, y también de ayudamos a bajar los niveles de estrés. Inclusive fingir la risa o una sonrisa funciona ya que el cerebro no distingue entre lo real o lo falso e interpreta la posición de los músculos de la cara de la misma manera. Esto se conoce como la hipótesis de la retroalimentación facial. Mientras más se estimula el cerebro para liberar esta sustancia química más nos sentimos más felices y relajados.
2. Ayuda a eliminar el estrés
Las endorfinas nos hacen sentir más felices y menos estresados. Las endorfinas también actúan como analgésicos naturales del cuerpo. Para los que sufren de dolor crónico, reír y sonreír puede ser un eficaz tratamiento.
A medida que se incrementan las endorfinas, se reduce el cortisol, la hormona del estrés.
El cortisol es más activo cuando nos sentimos estresados o ansiosos y contribuye a los sentimientos desagradables que experimentamos. Bajando los niveles de cortisol podemos reducir estos sentimientos negativos.
3. Reir mejora la salud
La risa ejercita el cuerpo, repone el oxígeno de las células y nos permite obtener todos los beneficios de ejercitar el cuerpo.
4. Una buena carcajada es eficaz para liberar emociones
Una buena carcajada puede ayudar a liberar emociones, especialmente las que tendemos a mantener reprimidas en nuestro interior. Todo se ve mejor después de una buena risa y la vida se logra ver desde una mejor perspectiva. Reír y sonreír tiene implicaciones sociales positivas.
5. La sonrisa te vuelve una persona atractiva
Sonreír nos hace parecer más accesibles. La interacción con otras personas se hace más fácil y más agradable cuando se comparten sonrisas y risas, y estas conductas son contagiosas. Los demás también se sentirán mejor y esto a su vez tendrá un efecto positivo en nuestro bienestar.
6. Una expresión feliz y positiva serán muy útiles en la vida.
Esto es particularmente cierto en las situaciones difíciles, como por ejemplo, durante una entrevista de trabajo: una persona sonriente y relajada indica confianza y capacidad para hacer frente a situaciones estresantes. Esto también será de beneficio en nuestras profesiones, en la construcción de relaciones saludables con nuestros compañeros y nuestros empleadores.
Cómo sonreír y reír más a menudo
Hay maneras sencillas de incorporar más sonrisas en nuestras vidas:
Sonríe y ríe con regularidad. Tal como mencionamos, el cerebro no sabe diferenciar entre una sonrisa falsa y una real. Reír más a menudo no sólo nos hará sentir mejor, sino que también nos hará más propensos a sonreír y reír de manera más espontánea.
Ver películas o programas de televisión divertidos. Esta es una excelente manera de inyectar algo de humor instantáneo en nuestras vidas. Al evitar programas o películas negativas, también podemos obtener una visión más positiva y alegre sobre la vida lo cual nos brindará más oportunidades para reinos.
Pasar más tiempo con amigos y familiares que nos hacen sentir bien.
Rodearnos de personas divertidas, optimistas y felices sacará a relucir nuestro su lado positivo; nos contagiaremos con su alegría y positivismo de manera inconsciente y terminaremos por imitar sus patrones de comportamiento. O como diría la abuela “El que con lobos anda… ”
Encontrar cosas que nos hagan sonreír. Una vez que comenzamos, de manera consciente, a buscar todas las cosas que son divertidas y edificantes, estaremos más en sintonía con ellas y más dispuestos a participar en momentos de carcajadas espontáneas.
Como ves la risa además de hacerte una persona más divertida y atractiva tiene beneficios fisiológicos que valen la pena. ¿Qué otras formas para sonreír más a menudo se te ocurren? ¡Nos va a encantar escuchar tus ideas! ?
por Kyonin, maestro Zen con más de 15 años de experiencia enseñando el Dharma | Abr 18, 2016 | Budismo, Vida, Zen

Un mensaje común en los libros de auto ayuda o en conferencias motivacionales es que debemos encontrar nuestro verdadero yo. Nos dicen que es posible vivir plenamente al cultivar nuestra pasión y al pensar que somos excelentes tan solo por haber nacido.
¡Es tan fácil como creer en ti! ¡Cree en ti!
Supongo que a todos nos gustaría que fuera así de fácil. La verdad es que cuesta mucho trabajo creer en uno mismo cuando recibimos tantas ideas encontradas por todos lados.
Cree en ti, pero no eres suficientemente bella. Usa estos zapatos.
Cree en ti, pero no vales nada como hombre si no tienes este auto.
Cree en ti, pero primero compra esto y aquello.
¡Cree en ti para que seas como todos los demás!
Creer en uno mismo suena como a una linda idea pero, ¿cómo lograrlo, si la cultura occidental nos obliga a ser justo como los demás? Todos somos responsables de esto porque nos presionamos unos a otros, generando insatisfacción profunda por la vida y por el ser.
Basta con mirar o escuchar. Insultamos, comparamos y emitimos juicios súper dolorosos para los demás. Y si nos critican, entonces saltamos a la defensiva y atacamos de regreso.
Nunca estaremos en capacidad de creen en uno mismo si seguimos actuando así.
Para el Zen implica una búsqueda interna y creer en el resultado. Comenzamos sentados en zazen para soltar las ideas preconcebidas y dejamos que el silencio nos abrace. La práctica va deshaciéndose de los pensamientos chatarras y al final el Ser Puro se asoma.
No es un Ser que busque verse mejor que otros. Tampoco es un Ser mega inteligente y ganador en todos los negocios.
Es más bien un Ser que no tiene una sola pertenencia, que no tiene dinero y que no se puede maquillar con nada.
El Ser es una voz interna que simplemente está. Es pura y simple. No usa lenguaje alguno para comunicarse. Es solo silencio mezclado con contemplación de la vida como es.
Es un parte interna de todos los seres humanos que hemos cubierto con ideas, fronteras, modas y apegos. Pero que está lista para salir.
El Ser no depende de marcas, política o equipos de futbol. Es una isla que destaca en un mar agitado y violento.
Es posible escuchar la voz interna que nos lleva a Ser y que tiene la respuesta a ¿qué es lo que soy?
La manera de llegar al Ser Puro es tan maravillosa y elegante, que escapa a la vista. No hay que invertir miles de dólares. Tampoco hay que hacer actos heroicos de tiempo completo.
Basta con sentarse en silencio y mirar hacia adentro por unos minutos al día.
¿Cuándo comienzas?