por Kyonin, maestro Zen con más de 15 años de experiencia enseñando el Dharma | Nov 24, 2014 | Budismo, Vida, Zen
NOTA: Este post apareció en 2013. Vale la pena repetirlo porque el desarrollo de hábitos se ha convertido en una necesidad tajante en estos tiempos de caos. Esta es la versión corregida y aumentada.
Hace varias semanas indiqué que durante los últimos 3 meses del año estoy participando en un evento budista llamado Ango, durante el cual hay que volver más intenso el estudio y el zazen. Entre muchas otras cosas, también hay que forjar nuevos hábitos o dejar de lado alguna pasión.
Esto resulta en una práctica mucho más enfocada y con mejores intenciones para la vida cotidiana.
Varios amigos lectores me escribieron para pedir más posts sobre cómo forjar nuevos hábitos y cómo llevar a buen término la intención de mejorar nuestra vida.
Aprovechando que este año está terminando y que muchos aprovechan el mes de enero para comenzar con nuevos hábitos, creo que es buena idea hablar sobre cómo lograrlo.
Esto me puso a pensar lo mucho que las cosas han cambiado para mi desde que decidí perder el miedo a experimentar. Pasamos los días haciendo las cosas como lo aprendimos de nuestros padres; y jamás nos detenemos a pensar si existe una forma más eficiente de obtener los resultados.
La Receta de Pastel de Fresa de la Abuela© será la misma receta y jamás será puesta a prueba. Es más, nadie se atrevería a cuestionarla, ¿correcto? Los mismos ingredientes, mismos procedimientos producen el mismo resultado. Seguirla al pie de la letra es una tradición y un hábito que simplemente está.
Vamos por la vida resolviendo problemas de la misma forma. Nos sentamos en un muy cómodo cojín, el cual nos absorbe y nos entumece el sentido crítico.
Es cierto que para los budistas es natural aceptar las cosas como son, pero eso no significa que no estemos en la búsqueda de formas óptimas que nos den más tiempo y tranquilidad.
Así, forjar nuevos hábitos es una cadena de acciones que mejoran la vida y calman la mente porque llegamos a un punto en el que sabemos que estamos tomando el control sobre lo conocido. Nos atrevemos a empujar los límites sólo un poco más, hasta que la nueva actividad se convierte en estándar y seguimos adelante con el aprendizaje.
En lo personal puedo decir que crear nuevos hábitos retando el conocimiento convencional, ha mejorado mi tonta existencia. Me curé el insomnio, adquirí orden en el trabajo, adopté la meditación como parte de mi vida, aprendí lo básico de un par de idiomas de mi interés, mejoré mi alimentación, me volví corredor… y la lista puede seguir.
Por supuesto no puedo decir que mi vida es perfecta y mucho menos puedo decir que soy un ejemplo. Todo lo contrario. Soy bastate bestia y justo porque mi vida es caos y golpes contra la pared, es la razón que busqué la tranquilidad por medio de los nuevos hábitos.
¿Cómo comenzar un nuevo hábito?
Perdiendo el miedo a experimentar y reconociendo la necesidad primigenia que nos mueve hacia la búsqueda. Y de ahí en adelante comenzamos a actuar hacia lo que queremos.
No es lo mismo querer bajar de peso por vanidad, que hacerlo por una preocupación clara por nuestra salud.
Conforme pasen los días escribiré más sobre el tema.
¿Tienes algún secreto para comenzar a desarrollar nuevos hábitos? ¡Comparte en los comentarios!
Si necesitas un método probado ya por muchos amigos lectores de este blog, te invito a tomar Shojiki, el taller de hábitos donde la meditación es la espina dorsal de nuestra práctica.
por Kyonin, maestro Zen con más de 15 años de experiencia enseñando el Dharma | Nov 19, 2014 | Budismo, Vida
El cultivo de hábitos de forma voluntaria es una forma maravillosa de lograr el crecimiento personal o espiritual. Nos guste admitirlo o no, somos seres definidos por los hábitos. Nuestras vidas se caracterizan por la ejecución de conductas repetitivas automáticas que nos dan seguridad y abren la puerta al aprendizaje. Y eso es muy bueno.
Pero esta automatización de acciones también nos puede perjudicar si no estamos atentos a ellas y a cómo la mente se pierde. Tal es el caso de nuestros hábitos en las redes sociales en línea.
Todos tenemos muchas redes sociales. Ejemplos: los amigos de la universidad, los compañeros de trabajo, la familia o los miembros del club deportivo. Cada grupo tiene su mística, reglas y valores; que se vuelven hábitos de grupo. Quizá en el futuro hablaré de ellos.
Éste post hablará brevemente de nuestros hábitos de redes sociales en línea. Es decir Facebook, G+, Twitter, Diaspora, YouTube (sí, es una red social) o Pinterest.
¿Te has dado cuenta cómo al entrar a tu red social siempre haces lo mismo? Te firmas, vas a tus alertas de mensajes, respondes, actualizas tu estatus con un mensaje o foto y luego comienzas a leer el torrente de actualizaciones de tus contactos. Ésto es un hábito del cual se valen los genios matemáticos e ingenieros de software para colocar contenido y publicidad en nuestras mentes. Nada de malo en ello, claro.
Las redes sociales son una magnífica herramienta para estar en contacto con la gente que quieres, para consumir información de tu interés y hasta para buscar peleas con quien no conoces. En teoría, estos medios facilitan la comunicación humana y nos acercan unos a otros. O eso es lo que dicen en su publicidad.
La realidad es que nuestros hábitos en redes sociales nos han vuelto vulnerables, agresivos y estamos más solos que nunca. ¿Cómo es esto? ¿Cómo es posible que al tener más de 500 amigos en la lista de contactos podamos estar solos?
Porque por desgracia, lo que los anuncios no nos dicen, es que las redes sociales usan trucos psicológicos elementales para mantenernos enganchados y sin despegarnos de ellas, como por ejemplo:
Recompensa inmediata. Entrar a Facebook es entrar a una pizzería que siempre está repleta de pizza caliente y lista para el consumo. Sólo hay que iniciar el consumo y el flujo de rebanadas jamás se detiene. Son fáciles de digerir y no hay que tomar decisiones más que abrir la boca para recibir más.
Ilusión de anonimato. Entrar en discusiones en redes sociales es fácil y delicioso. Cada vez que hay algo que nos ofende y nos molesta, basta con lanzar insultos y listo. Satisfacción inmediata. Nadie sabe quiénes somos y nadie sabe cómo encontrarnos… a menos claro, que se ponga mucho esfuerzo de por medio.
Ilusión de libertad. Las redes sociales nos ofrecen un sinnúmero de opciones para hacer lo que sea. Es decir, nos da la libertad de elegir siempre y cuando no salgamos del corral.
Claro que hay muchos trucos psicológicos más. Y no, no estoy en contra de las redes sociales. Todo lo contrario.
Hay que afirmar que las redes son lo que son: herramientas.
Pero nuestra atención tiene que estar en los hábitos, para que éstas no se conviertan en un problema.
¿Cómo hacer que las redes sociales funcionen a nuestro beneficio? Estos pequeños hábitos pueden hacer un mundo de diferencia:
Controla tu tiempo. No veas tus mensajes cada 5 minutos. Dedica una hora o un par de horas al día para tus redes sociales, sin que se entrometan en tus actividades. Si necesitas las redes para trabajar, crea una cuenta sólo para el trabajo.
Úsalas como recompensa para reforzar otros hábitos. El ser humano no es diferente a otros mamíferos en el sentido de que también nos gustan los premios. Revisa qué hábito quieres crearte y luego usa el tiempo en redes sociales como premio. Ejemplos:
- 1 hora de inglés equivale a 30 minutos de Facebook.
- Comer una ensalada al día y cero refrescos, equivale a 30 minutos de Twitter.
No entres en discusiones sin sentido. Las peleas son constantes en redes sociales debido a que no tienen consecuencias reales y no arreglan el problema que se discute. Sin embargo son adictivas porque nos dejan agredir y sacar al simio interno, lo cual genera estrés, cansancio y vacío. La vida es mucho más tranquila cuando no discutes por cosas irrelevantes.
Promueve la amistad. Habla sobre cosas positivas y de la forma más honesta posible. Haz planes para salir con tus amigos, para realizar alguna colecta a beneficio de una ONG.
Limita tus grupos. Entre más grupos tengas qué atender, más estrés generas para ti mismo. Pon un límite de grupos de interés y verás cómo es mucho más simple manejar tus conexiones.
¿Tienes algún hábito secreto para manejar tus redes sociales? ¡Compártelo!
¿Necesitas aprender sobre cómo cambiar tu vida por medio de los hábitos positivos? Ven a nuestro taller de hábitos.
por Kyonin, maestro Zen con más de 15 años de experiencia enseñando el Dharma | Nov 18, 2014 | Budismo, Vida
Ayer fue un día largo para mi. Me desperté temprano como siempre, pero esta vez no hubo sesión de zazen o yoga. Tomé café con mi madre, luego preparé mi maleta para emprender el regreso a casa. Era el final de 4 días en la Ciudad de México donde participé en el Retiro Urbano de Otoño con @kidbuda y muchos amigos más.
Sin hacer largas despedidas, dije adiós a mi familia y me subí al autobús y me preparé para al menos 6 horas de viaje.
Este tiempo parecería una eternidad, todo un reto a la paciencia. Pero para mi no. Los viajes largos en autobús me gustan mucho y los disfruto porque no hay nada más que hacer más que estar quieto.
Mis ojos se llenan de un mundo que pasa rápido frente a mi, donde los colores se esfuman, donde la vida se congela 1 segundo y se va para siempre. Y cada segundo que pasa es igual.
Veo una muestra de lugares que nunca he pisado, pero que están llenas de historias, de amores, de decepciones, de risa, lágrimas y de mundos distintos al mío.
Pero para esos mundos, yo soy parte de un bloque de metal que transita rápido por la carretera. Nadie sabe quien soy. No tengo nombre. No tengo cuerpo y no existo.
Mi música no se escucha, soy sólo ruido de una máquina diesel.
Desaparezco en la inmovilidad que corre a 90 kilómetros por hora.
Ver las texturas, estar presente en la magia de la inercia y el peso de mi cuerpo contra el asiento, es fascinante.
Seis horas transcurren y soy otra persona. A la vez soy el mismo. Es una especie de viaje interdimensional que es definido por la palabra PRESENTE.
por Kyonin, maestro Zen con más de 15 años de experiencia enseñando el Dharma | Nov 11, 2014 | Budismo, Meditación, Minimalismo, Productividad, Talleres, Vida

Así como 2014 comienza a morir, nuestros planes y energía para el año que viene aumentan día con día. En la mente vamos dibujando planes y propósitos para 2015 y estamos seguros que este año será el bueno.
Desgraciadamente los planes y las buenas intenciones no son suficientes. Es necesario cambiar nuestra mentalidad y tener un método para lograr lo que queremos.
Aquí es donde entre Shojiki, el taller de hábitos de Chocobuda. Éste ha sido nuestro taller más exitoso y muchas personas se han beneficiado de él porque tomamos la meditación como eje principal de la creación de nuevos hábitos.
Una de las acciones más nobles que podemos tomar es la creación de un hábito nuevo. Es el resultado de la irreverencia máxima, de querer tomar el control de nuestra vida, de retar el conocimiento convencional y a nuestros propios demonios.
¿Cuántas veces lo has intentado y fallado?
Forjar un nuevo hábito es emocionante pero sin una guía e inspiración, estamos condenados a repetir los errores.
Existen muchos métodos y enseñanzas para alcanzar este fin, pero casi todos se enfocan en el hábito mismo. No exploran la raíz ni lo que produce el impulso del cambio.
Shojiki es un taller 100% online diseñado por Chocobuda para cultivar un hábito que transforme tu vida, contrarrestando la locura y la prisa de la vida cotidiana.
Sí, leíste bien. Un sólo hábito.
Shojiki es la palabra japonesa que significa sinceridad, buena fe, honestidad, honradez, confiabilidad. Estos son los valores que promueven el cambio y son explorados mediante ejercicios 100% prácticos que impulsan la disciplina necesaria para el cambio.
Shojiki en una mirada
Evento: Shojiki, taller de hábitos
Facilitador: Kyonin
Inicia: Lunes 19 de enero, 2015
Disponibilidad: Limitada
Cierre de inscripciones: 15 de enero, 2015
Más información: elchocobuda ARROBA gmail.com
Más información
por Kyonin, maestro Zen con más de 15 años de experiencia enseñando el Dharma | Oct 30, 2014 | Budismo, Meditación, Vida
Dejad que los muertos descansen
y que el pasado quede en el pasado.
Capitán Jean-Luc Picard, USS Enterprise
Hace algunos años publiqué una meditación para el Día de Muertos en la que nos enfocamos a dejar ir y descansar a las personas que se adelantaron en el camino.
No soy nadie para decir si existe algo después de la muerte. La verdad es que no lo sé.
Lo que sí puedo decir es que llevar en la espalda el peso del dolor de la muerte de alguien, es un cáncer que va devorando nuestra energía vital y la sonrisa. He conocido a personas que viven en pena y que no vuelven a ser felices por llevar el luto y la culpa clavados en el corazón.
Si hay una lección importante que nos enseña el budismo, es la impermanencia.
No importa cuánto nos esforcemos, cuánto dinero invirtamos y cuánto nos resistamos, la realidad es que todo muere.
Cuando comprendemos esto, la vida y la salud convierte en el tesoro más grande. Nos da amplitud para saborear el momento actual, cada segundo que pasamos en este plano existencial.
Con esto en mente, comparto de nuevo esta meditación de Día de Muertos.
México es un país con infinitas tradiciones y costumbres, pero si hay algo que nos da identidad nacional y que todos los mexicanos celebramos, es el Día de Muertos.
Esta fiesta se observa desde tiempos precolombinos y nos dice mucho del respeto que sentimos por la muerte. Por muchas ciudades y pueblos mexicanos se pueden ver altares con flores y comida, dulces, tequila e imágenes de la misma muerte; nuestra compañera inseparable.
La muerte es parte de la vida. Una no existe sin la otra y el final de octubre y principio de noviembre, es la época en la que el velo entre la vida y la muerte se vuelve delgado y los ecos de los que ya se fueron regresan. Y en la mayoría de los casos, su partida sigue doliendo porque simplemente nos negamos a dejar ir la memoria y el cariño.
Es una gran pena que estas culturas occidentales no nos enseñen que todo en la vida es impermanente, que todos vamos a morir. Si tan sólo lográramos entender esto, el proceso de muerte y despedida sería mucho más tranquilo de lo que es ahora.
Y es aun más doloroso ver cómo hay personas que jamás pueden salir adelante de la pérdida de un ser amado.
Viaje eterno
rocío al alba
reencuentro
Así que dejo este pequeño ejercicio de meditación para sanar las heridas, dejar ir el pasado y seguir adelante.
Meditación de Día de Muertos
Preparativos
- Lee varias veces la meditación para que no interrumpas tu sesión
- Escoge un tiempo del día en el que nadie te moleste y puedas estar en silencio.
- 1 vela pequeña
Meditación
- Estira todo tu cuerpo.
- Siéntate en una silla cómoda, con la espalda recta sin recargarla en el respaldo. Si puedes sentarte en el suelo en flor de loto o seiza, adelante.
- Enciende la vela y apaga las luces.
- Cierra tus ojos y respira profundamente, varias veces. Trata de tranquilizar y relajar todo tu cuerpo. No avances al siguiente paso hasta que todos tus músculos estén relajados.
- Regresa tu respiración a ritmo normal.
- Piensa en la persona que se fue y que extrañas mucho.
- Date tiempo para recordar todos los buenos momentos, el aprendizaje, las risas y las lágrimas. Quédate en ese momento favorito, donde más disfrutaste su compañía.
- Esa persona te mira a los ojos por un largo momento.
- Con una voz tranquila y en calma te dice: «Muchas gracias por recordarme, eso me hace muy feliz. Tuve una vida llena de aprendizaje. Ahora estoy bien. No tengo hambre, frío ni calor. Por favor mira la llama de esta vela. Es brillante y genera un calor muy agradable. Va a brillar por un largo rato y luego se apagará. Esta fue mi vida. Así es la vida.»
- Abre tus ojos y mira la vela.
- Di en voz alta. «Muchas gracias por tocar mi vida, aprendí mucho de ti. Es hora de que descanses y que los dos seamos libres para seguir adelante. Adiós. Adiós. Adiós.»
- Quédate en silencio observando la vela. Mira cómo se consume. Esa es nuestra vida. Esa es la naturaleza de las cosas. Todo se acaba, pero todo brilla y nos deja su calor.
Esta meditación la aprendí hace muchos años y es una experiencia muy poderosa. Si la sigues al pie de la letra y la repites varias veces durante esta temporada de muertos, te ayudará mucho a dejar ir.
El objetivo primordial es que entiendas que todo termina y que entre más te aferres al recuerdo de alguien que murió, nunca cerrarás el ciclo y te causarás mucho daño. No serás libre para moverte a nuevas experiencias en tu vida.
Suelta a esas personas que se fueron. Este es tiempo para que tú escribas tu propia historia. Hoy es el tiempo en que debes hacer brillar tu propia luz y dar calor a los que te rodean.
Este año la meditación estará dedicada a las víctimas y a las familias sufriendo por la violencia desmedida por la que está pasando el planeta. Que la compasión y la tranquilidad sea el resultado de nuestros actos.
Feliz Día de Muertos.
por Kyonin, maestro Zen con más de 15 años de experiencia enseñando el Dharma | Oct 28, 2014 | Budismo, Vida
No soy una persona de muchas tradiciones. A parte de las ceremonias budistas recurrentes, las únicas fiestas que me son realmente sagradas son Día de Muertos y Samhain.
Día de Muertos, por que tiene mucho significado budista sobre el apego y la impermanencia.
Y Samhain (pronunciado sauín) porque es la celebración de año nuevo para las filosofías centradas en la naturaleza y en la Madre Tierra. Además siempre me he identificado con las tradiciones celtas-nórdicas. Sí, lo sé. El Señor de los Anillos no me ha dejado nada nuevo.
Estos días donde el año comienza a irse y el clima se vuelve más frío en el hemisferio norte, muchos pueblos piensan más en serio sobre la muerte.
En algún momento de nuestra vida todos la hemos enfrentado. Es parte de nuestra naturaleza, pero tratamos de olvidarla por todos los medios. Tenemos una extraña relación de amor-odio con ella.
La muerte es un tema muy popular en cualquier charla. La vemos todo el tiempo en los medios de información y nos llena la boca pasar rumores sobre cómo tal persona dejó de existir. Está por todos lados en la cultura humana.
Nos reímos y nos divertimos mucho a sus expensas. Usamos ropa y máscaras para personalizarla en fiestas. Adoramos que sea la protagonista principal en películas, libros, videojuegos y música.
Amamos la muerte en todas sus encarnaciones, siempre y cuando no esté cerca de nosotros o de las personas que amamos. En caso de que nos toque con su helada mano, la muerte se convierte en el enemigo a vencer.
La repudiamos y queremos desterrarla a toda costa. Hemos creado toda una civilización en torno al rechazo categórico de dejar de vivir. Creamos elixires mágicos para ahuyentarla. Gastamos millones en productos que la mantengan fuera de la vista. Queremos ser inmortales, cuando todo lo que somos es un pedazo de carne que se pudre como cualquier otra.
Pero a la muerte no le importa. Ella (¿o será Él?) sigue su camino y cumple con su trabajo con perfección y a buen tiempo.
El Buda se percató de esto y escribió el spoiler máximo de la película de tu vida. Todas las películas terminarán igual: vas a morir.
Pero lejos de deprimirnos por esta realidad, saber que la vida termina es la mejor forma que tenemos para entender lo mucho que vale. Justo porque no dura para siempre, se convierte en la joya más preciosa.
Estamos en este planeta tan sólo una fracción de segundo en el calendario cósmico. ¿Vale la pena estar tristes todo el tiempo? ¿Es sabio buscar pelear con todo mundo?
Es un hecho que estamos apegados a la vida. Como seres vivos no podríamos ser distintos. Protegemos nuestra propia existencia y buscamos continuar respirando por el mayor tiempo posible. Entonces, ¿por qué razón no buscamos ser felices?
Soy un convencido de que la inmortalidad ya la hemos encontrado. Es cuestión de entender que nunca se ha tratado de mantener con vida el tejido orgánico.
La inmortalidad se alcanza dejando este planeta como un mejor lugar para todos, haciendo que todos crezcan y destruyendo las separaciones.
¿Cómo piensas dejar este mundo al morir? ¿Será un mejor planeta?
Feliz Día de Muertos.