Estás bajo mi control: relájate y sonríe

Estás bajo mi control: relájate y sonríe

Con mis grandes poderes poco a poco comienzo a tomar control de tu mente.

Eso es, mira mis ojos intensos y el fuego dentro. Te cautiva, te atrapa.

Tu respiración se vuelve más y más profunda.

Te rindes ante mis grandes poderes de hipnosis.

Tu mente me pertenece en este momento y no tienes más opción que obedecer mis órdenes.

Desde este momento te ordeno que te relajes. Suelta esa tensión de los hombros. Que tu mandíbula libere esa presión que haces con los dientes.

Suelta ese peso que traes en la espalda. A nadie le ayudas si lo sigues cargando.

¿Presión en el trabajo? Déjala ir y respira profundo. Sólo elimina las distracciones y haz lo que tengas que hacer, sin resistencia.

¿Tensión en la familia? No los rechaces, sólo quiérelos por lo que son. Concilia y habla las cosas antes de arrebatos. Y relájate.

¿Odias el clima? Tranquilo. Por más resistencia que pongas, la Madre Tierra tiene sus ciclos, así como tú tienes los tuyos. Mejor tómalo de buena manera y adáptate a lo que Ella te brinda. Relájate.

¿Detestas el transporte público? No lo detestes. Mejor úsalo con respeto y respeta a los demás usuarios. Sonríe cada vez que puedas. Y relájate porque así les haces la vida más fácil a todos, empezando por ti.

¿Rechazas cualquier cosa? ¡Pues más razones aún para relajarte! La vida es lo que es y no se dentendrá por tu incomodidad. Mejor navega las olas con una sonrisa, aceptando lo buen y lo malo.

Tu voluntad es mía y no te puedes zafar.

Antes de reaccionar o de permitir que la ira te controle, respirarás profundo varias veces. Sólo así podrás resolver los problemas que se presenten.

En la vida hay personas que buscan enojarte. Detecta estos intentos. Luego con toda gracia y elegancia, evitarás engancharte en conflictos. La mente fría y sin apegos piensa mejor.

Si no te relajas tu salud irá en dacadencia hasta que te consigas una enfermedad. Mejor suelta las cosas desagradables.

Mira al mundo sin engancharte en tus propias opiniones y verás que las cosas son más fáciles para todos.

Poco a poco te regresaré el control de tu mente, pero recordarás todo esto que he dicho.

Contaré de 5 a 1. Cuando termine, entenderás porqué es importante relajarte y estarás en control de cualquier situación que se presente.

5… 4… 3… 2… 1…

¡Relájate!

Regresa Shojiki, taller de hábitos. 21 de abril de 2014

Regresa Shojiki, taller de hábitos. 21 de abril de 2014

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Hace unos días terminó Shojiki, el taller de hábitos que comenzamos en enero de 2014, aquí en Chocobuda.

Varios amigos de México, España, Colombia, Venezuela y Costa Rica aprendimos la importancia que tienen los hábitos en nuestra vida. Algunos adquirieron un hábito nuevo y otros tomamos algún mal hábito y lo transformamos en conductas virtuosas.

Ha sido muy valioso este taller para mí, sobre todo porque ya entendí que lo mejor es el camino lento, y soy de las personas que aún le falta mucho tiempo, pero puedo decir que estoy cumpliendo con el hábito que me propuse.

—Ana Lilia Solis

Shojiki es una buena experiencia porque no sólo ve los hábitos como conductas superficiales, sino que estudia los origines primitivos de nuestra personalidad. Por medio de la meditación y la práctica consciente crea las conexiones neurológicas necesarias para que un hábito sea parte de nuestro instinto. Siempre siguiendo el camino lento porque paso a paso es la mejor manera de crecer.

El taller fue exitoso, pero lamentablemente muchas personas se quedaron sin lugar. Tuve que limitar la cantidad de participantes para no afectar la atención personal que puedo brindar.

Así que decidí lanzar un segundo grupo.  Si quieres experimentar Shojiki, este es el momento.

Comenzamos el 21 de abril de 2014.

Como extra incluye un taller de meditación por separado que puedes practicar mientras comenzamos Shojiki. Es decir, son dos talleres.

Recuerda que el cupo es limitado.

Haz clic aquí para más información.

 

Aprender cosas nuevas te hace feliz (parte 2 de 2)

Aprender cosas nuevas te hace feliz (parte 2 de 2)

Esta es la segunda parte de esta mini-serie. Para leer la primara parte, haz clic aquí.

No importa cuánto se quiera ignorar este hecho fundamental de nuestra naturaleza, el ser humano es un animal que se guía por instinto y por sensaciones.

Si algo nos agrada, lo repetimos. No hay más.

Esa es la base de todos los excesos.  Bebemos y comemos por el puro placer de hacerlo, aunque también podemos caer en lugares oscuros que no mencionaré.

Entonces, si lo agradable es adictivo y aprender cosas nuevas es maravilloso, ¿por qué muchos de nosotros no lo repetimos más seguido? Por que el ego se interpone. Como mencioné en el post anterior, el ego es un gordo inmenso que vive encima de nosotros. Con su peso evita que nos movamos, que subamos y que salgamos adelante.

Pero cuando lo podemos vencer y rompemos el esquema de la comodidad, vemos que la vida se pone aun más interesante de lo que estaba.

Aprender es uno de los placeres más grandes que tenemos. Enriquece la vida, alimenta el espíritu y nos da habilidades que podemos utilizar en todos los aspectos de nuestra existencia.

Aquí presento algunas de las ventajas que trae el aprender cosas nuevas:

Nos da un gran sentimiento de aventura

Indiana Jones no es el único que puede descubrir templos perdidos. Nosotros mismos podemos romper esquemas y retar lo establecido cuando nos atrevemos a buscar el conocimiento.

Aprender algo nuevo incrementa el flujo de oxígeno en la sangre y nos hace sentir vivos.

Ayuda a adquirir disciplina

No hay nada malo con estar cómodos y tener una vida llena de pequeños gustos. El problema es cuando se nos olvida que la incomodidad es buena y es el detonante para buscar nuevas formas de comodidad.

Comenzar con lo básico de un nuevo idioma implica trabajo, investigación y práctica. Sólo se logra sacrificando descanso por ir a una academia o dedicar tiempo autodidacta.

Todo esto se reduce a la palabra más temida por todos: disciplina.

Promueve la investigación

La búsqueda por el conocimiento inicia cuando recabas información. Y eso siempre es bueno.

Aunque no llegues a aprender algo al 100%, digamos mandarín, la investigación te dará las bases para conocer aunque sea un poco más de algo.

Así la mente se abre y se expande.

Cuando aprendes algo nuevo, todos ganamos

Al adquirir conocimientos nuevos, le eres más útil al universo. Eso nos beneficia a todos, siempre y cuando se use para actos virtuosos, claro.

—

¿Yo? Sigo aprendiendo Linux y soy muy feliz con él. Me hace comprender un poco más cómo funcionan las computadoras (ordenadores) y el Internet. Me hace sentir hacker, aunque sólo sea un vil novato que a penas puede abrir Chrome. Es un reto intelectual que trae resultados positivos a mi vida.

¿Qué es lo que más has disfrutado aprender?

Aprender cosas nuevas te hace feliz (parte 1 de 2)

Aprender cosas nuevas te hace feliz (parte 1 de 2)

Advertencia: este es un post largo. Así que ve por una taza de café o de té. En serio. 🙂

Además de sostener el cabello, las orejas, la gorra y las gafas,  la cabeza sirve para alojar esa nuez gigante llamada cerebro.

El cerebro es el órgano que procesa la información que percibimos, administra procesos muy complejos como la respiración o el latido del corazón, nos ayuda a entender el mundo; pero sobre todo nos ayuda a aprender.

El proceso de aprendizaje y lo que hacemos con el conocimiento es lo que nos vuelve humanos. Podemos comenzar a utilizar herramientas, crear arte, trabajar y cambiar el mundo que nos rodea. Es maravilloso.

Por supuesto, parte de la felicidad es el poder aprender algo nuevo. El cerebro disfruta cuando lo retamos y le presentamos información nueva para procesar y almacenar.

El problema llega cuando el ego se interpone. El ego es un gordo mezquino que evita que te muevas. Es la voz interna que te convence de que ya lo sabes todo y que no hay nada en el mundo que debas aceptar o aprender. El ego siempre buscará que estés lo más cómodo posible, que no te muevas y que no te esfuerces. ¿Para qué esforzarse? Es mejor ver la televisión o dormir más tiempo.

Dejar de lado al ego y olvidarlo por un momento tiene muchas recompensas. Una de ellas es que la voluntad para aprender algo nuevo se vuelve irresistible. Sí, aprender algo nuevo por el puro placer de hacerlo es maravilloso.

Esto viene porque recién tuve que comprar una laptop. Mis labores como escritor y estudiante se están volviendo más apremiantes y un equipo móvil es de gran ayuda.

Sin embargo soy muy pobre y no tuve acceso a un gran equipo como lo hubiera querido. Mi presupuesto era para una notebook muy básica, a penas con lo mínimo indispensable. En términos tecnológicos se traduce en: LENTO.

Este modelo de laptop es muy lenta desde la fábrica.

Hasta que cayó en mis manos.

Luego de usarla por varios días y ver cómo actividades vitales como usar Internet y escribir en Google Docs se convertían en actos de paciencia en Windows 8, decidí instalar Linux.

No necesito decir que soy un nerd/friki de lo peor. Tenía varios años que no usaba Linux, así que el simple hecho de investigar qué distribución era la que más me convenía, documentarme para una instalación segura y aprender a usarlo; hizo que la adrenalina corriera por litros en mi torrente sanguíneo.

Luego de un par de días de leer, ver tutoriales y participar en foros, convertí mi notebook Windows 8 en un ordenador con Linux Mint 16 XFCE. Es rápido, hermoso, estable, seguro, bien diseñado y tiene todo lo que necesito para mis labores como albañil de la palabra.

Es un viaje que estoy disfrutando mucho porque ha representado retos, obstáculos que saltar, pero sobre todo, estoy aprendiendo cosas nuevas mientras sigo trabajando.

No entraré en nada técnico porque no es el propósito de este blog, pero creo que sí es de valor rescatar la parte humana de todo esto:

Aprender cosas nuevas es maravilloso. Te hace sentir vivo, te da herramientas para una vida mejor, incrementa el conocimiento y eres más útil para el universo.

Todo eso lo describiré en la siguiente entrega de esta mini serie.

Ahora dime, ¿qué vas a aprender hoy?

Esta es la primera entrega de esta mini-serie. Para leer la segunda parte, haz clic aquí.

Para cambiar tu país

Para cambiar tu país

Son tiempos duros y muy tristes para la humanidad. Por todos lados parece haber atropellos a nuestros derechos básicos de alimentación, economía, educación, paz y democracia.

Basta leer un poco de las noticias para terminar con el espíritu  consternado y con el corazón oprimido. Venezuela la está pasando muy mal. México tiene uno de los peores gobiernos de la historia y una narco guerra abominable. Siria sigue perdiendo hijos en una cruel y violenta guerra civil. Hay disturbios en Myanmar, Kiev y crímenes de odio por todos lados.

La crueldad y el egoísmo están creciendo de forma terrible. ¿O será que ahora estamos más conectados y podemos compartir más de lo peor?

No lo sé y no es mi papel juzgar diplomacia ni política internacional. Me declaro un completo ignorante, además de que mi opinión no tiene validez alguna.

Pero puedo hablar desde mi humanidad afectada por la ingenuidad del budismo.

Es muy posible que esté errado al pensar que nuestros problemas más fuertes no son nuestros gobiernos. Somos nosotros mismos y nos hemos ganado a pulso los gobiernos que tenemos.

Mientras sigamos siendo corruptos, ventajosos, hablemos con la mentira de por medio, odiando al que es diferente, maltratando a la mujer, manipulando a los demás, sobornando a la autoridad, robando, pasando por encima de otros para subir o no sabiendo cumplir promesas, olvidando a los pobres y a los adultos mayores o siendo crueles con los animales; todas estas pesadillas políticas seguirán sucediendo.

¿Cómo quejarse de un mal gobierno si espiamos a nuestra pareja o si atropellas los derechos de los demás para conseguir nuestros objetivos?

Nuestras quejas pierden validez si no las sustentamos con nuestros propios actos virtuosos.

El cambio no está en la revolución. Nunca lo ha estado. La historia nos demuestra una y otra vez que las revoluciones no funcionan. Generan más violencia y crueldad para terminar con gobernantes peores que los anteriores.

El cambio está en nosotros mismos, en la educación que nos procuramos y damos a nuestros hijos.

El cambio verdadero llega cuando integramos la compasión como valor principal a nuestra forma de vida. Al ponernos en los zapatos de los demás para entender que todos sufrimos.

Si todos los políticos del mundo entendieran un poco sobre compasión, sus crímenes serían menores.

Si cada uno de nosotros sintiera compasión por las personas en nuestra comunidad y ayudáramos a mejorar sus vidas, en lugar de envidiar u odiar, tendríamos grupos de personas comprometidas con un cambio social que comience con pequeños actos.

Si sintiéramos compasión por nosotros mismos cultivaríamos la mente, cuidaríamos la alimentación y daríamos lo mejor a nuestros cuerpos.

Repito, sé que soy demasiado ingenuo, que no tengo autoridad para hablar de lo que no sé.

¿Pero si nos esforzáramos un poco por entender sobre compasión y pasarla a los jóvenes?

Quizá todos los problemas se suavizarían un poco. No lo sé.

Es sólo algo que he estado pensando en los últimos días.

El ego llega por la puerta y el amor sale por la ventana

El ego llega por la puerta y el amor sale por la ventana

Febrero siempre trae consigo el día del amor y la amistad. Las tiendas son decoradas con corazones, cupidos y, si somos suertudos, alguien se acordará de nosotros y nos dará un chocolate.

Fijamos nuestra atención en el amor de pareja y quizá en el amor de amigos. Y eso está bien. El problema es que olvidamos muy fácilmente que el amor es un concepto mucho más profundo que un chocolate.

Celebrar el amor es una de las actividades humanas más maravillosas. Necesitamos el amor para sentirnos bien y, según el Buda, es el camino hacia la libertad.

No voy a profundizar en un tema que ha sido tratado por la filosofía en numerosas ocasiones. Basta con leer a Aristóteles, Fromm o a Schopenhauer. Ellos son mucho más sabios y tienen cosas más inteligentes qué decir.

En lo que quiero enfocarme en un factor que afecta todas nuestras relaciones sentimentales y, con frecuencia, las convierte en sufrimiento: el ego.

Cuando se piensa más en las necesidades propias, cuando se ve a la otra persona como objeto, cuando no sabemos de compasión; hemos dejado al ego entrar por la puerta grande.

Trata de hacer memoria de tus relaciones personales. Estoy seguro que más de una vez has sufrido porque la relación no resultó como querías. O quizá tu pareja no hizo lo que tú esperabas. Es posible que ella/él no cumpliera tus expectativas. O no se comportó en público de la forma que imaginabas. Los celos pudieron haberse manifestado.

Como sea, cuando el ego entra por la puerta y permitimos que nos domine, el amor se ve sacrificado para dar paso a la autocomplacencia y a los despliegues de mini-poder.

Estar centrados en nuestro propio ser en lugar de cuidar a nuestra pareja como algo precioso, nos traerá sufrimiento porque ella/él jamás llegarán a cumplir nuestros requerimientos. Trataremos de hacerlo cambiar a como de lugar.

El ego es el que nos hace imaginar cosas y justifica nuestros temores y fantasías destructivas. Eso nos da el poder de lastimar.

Lo peor del caso es cuando dos egos chocan. Entonces tenemos una relación basada en la mentira, la manipulación y las verdades a medias. Y estas relaciones son venenosas porque enferman al alma y contaminan todo lo que tocan. Se convierten en shows de poder, y el poder es tan venenoso como es adictivo.

Ahora trata de recordar la  relación en la que hayas sido más feliz. Estoy seguro que resultó porque pudiste dejar al ego de lado, al menos por un momento.

Dejar al ego encerrado en una caja con candado y varias cerraduras nos da la felicidad de relaciones honestas y duraderas. Basamos el cariño en atender las necesidades del otro. Escuchamos, acariciamos y entendemos lo que se dice, aún sin necesidad de palabras.

Sin ego tratamos a la persona como lo que es: la joya más preciosa.

Y si ambos tiran el ego a la basura, resulta en felicidad mutua y trabajo en equipo.

Lograr esto no es imposible. Es cuestión de compasión en el sentido budista: es estar atentos a los sentimientos de la pareja y tratar de ver la vida con sus ojos. De ponerse en sus zapatos y tratarla/tratarlo de la misma forma que quieres que te traten. Con agradecimiento y humildad.

Pero no me creas a mi. Rétame y ponme a prueba. Demuestra que estoy mal y que soy un loco insensato.

Tira el ego a la basura y trata a tu pareja como quisieras ser tratado.

Si no te resulta en felicidad, te regreso tu ego para que sufras como te gusta.