Obstáculos para los nuevos hábitos

Obstáculos para los nuevos hábitos

Sigo con el tema de nuevos hábitos y pensando en el gran daño que la cultura de la recompensa inmediata ha causado.

Esto genera una avalancha de obstáculos que nos hacen fallar de maneras épicas al momento de querer mejorar nuestra experiencia de vida.

La sociedad parece aplaudirnos cuando alguien come mal por estar muy ocupado, dormir poco por dedicar tiempo a las fiestas, despertar tarde en fin de semana, o al empeñar el futuro con deudas de tarjetas de crédito.

Y ni qué decir de la mercadotecnia. Nos vende la fantasía de que con una píldora mágica/gadget/bebida/amuleto dormiremos mejor, bajaremos de peso o tendremos más energía.

Sin embargo, lo que todo mundo se esfuerza en ignorar es el hecho de que los nuevos hábitos se apoyan en la disciplina. No hay más.

No existen los milagros, la magia, la providencia, ni El Secreto. Sólo existe el trabajo, la dedicación y la constancia.

Para evitar el desarrollo de nuevos hábitos existe una gran colección de obstáculos, casi todos basados en nuestro gran y pesado ego. Aquí presento una pequeña lista:

  1. Pereza
  2. Auto complacencia
  3. Esperanza en la píldora mágica
  4. Seguir a la manada
  5. Apego a las costumbres y tradiciones
  6. Miedo a experimentar
  7. Miedo al cambio
  8. Ignorancia / falta de información
  9. Rebeldía
  10. Mala alimentación

Sí, el número 10 es la mala alimentación.  A pesar de que la subestimamos, la nutrición es la clave de la vida. Comer alimentos procesados y abusar de las harinas nos vuelve pesados y apáticos.

Es mucho más fácil generar hábitos duraderos cuando la nutrición es equilibrada.

¿Te has enfrentado con algún obstáculo fuerte al crear nuevos hábitos? ¡Comparte en los comentarios!

Para calmar la mente con nuevos hábitos

Para calmar la mente con nuevos hábitos

Hace varias semanas indiqué que durante los últimos 3 meses del año estoy participando en un evento budista llamado Ango, durante el cual hay que volver más intenso el estudio y el zazen. Entre muchas otras cosas, también hay que forjar nuevos hábitos o dejar de lado alguna pasión.

Esto resulta en una práctica mucho más enfocada y con mejores intenciones para la vida cotidiana.

Con esto, varios amigos lectores me escribieron para pedir más posts sobre cómo forjar nuevos hábitos y cómo llevar a buen término la intención de mejorar nuestra vida.

Aprovechando que este año está terminando y que muchos aprovechan el mes de enero para comenzar con nuevos hábitos, creo que es buena idea hablar sobre cómo lograrlo.

Esto me puso a pensar lo mucho que las cosas han cambiado para mi desde que decidí perder el miedo a experimentar. Pasamos los días haciendo las cosas como lo aprendimos de nuestros padres; y jamás nos detenemos a pensar si existe una forma más eficiente de obtener los resultados.

La Receta de Pastel de Fresa de la Abuela© será la misma receta y jamás será puesta a prueba. Es más, nadie se atrevería a cuestionarla, ¿correcto? Los mismos ingredientes, mismos procedimientos producen el mismo resultado. Seguirla al pie de la letra es una tradición y un hábito que simplemente está.

Vamos por la vida resolviendo problemas de la misma forma. Nos sentamos en un muy cómodo cojín, el cual nos absorbe y nos entumece el sentido crítico.

Es cierto que para los budistas es natural aceptar las cosas como son, pero eso no significa que no estemos en la búsqueda de formas óptimas que nos den más tiempo y tranquilidad.

Así, forjar nuevos hábitos es una cadena de acciones que mejoran la vida y calman la mente porque llegamos a un punto en el que sabemos que estamos tomando el control sobre lo conocido. Nos atrevemos a empujar los límites sólo un poco más, hasta que la nueva actividad se convierte en estándar y seguimos adelante con el aprendizaje.

En lo personal, crear nuevos hábitos retando el conocimiento convencional, ha mejorado mi tonta existencia. Me curé el insomnio, adquirí orden en el trabajo, adopté la meditación como parte de mi vida, aprendí lo básico de un par de idiomas de mi interés, mejoré mi alimentación, me volví corredor… y la lista puede seguir.

Por supuesto no puedo decir que mi vida es perfecta y mucho menos puedo decir que soy un ejemplo. Todo lo contrario. Soy bastate bestia y justo porque mi vida es caos y golpes contra la pared, es la razón que busqué la tranquilidad por medio de los nuevos hábitos.

¿Cómo comenzar un nuevo hábito?

Perdiendo el miedo a experimentar y reconociendo la necesidad primigenia que nos mueve hacia la búsqueda. Y de ahí en adelante comenzamos a actuar hacia lo que queremos.

No es lo mismo querer bajar de peso por vanidad, que hacerlo por una preocupación clara por nuestra salud.

Conforme pasen los días escribiré más sobre el tema.

¿Tienes algún secreto para comenzar a desarrollar nuevos hábitos? ¡Comparte en los comentarios!

 

Derechos Humanos y para todos los seres vivos [Blog Action Day 2013]

Derechos Humanos y para todos los seres vivos [Blog Action Day 2013]

NOTA: Este post es con motivo del Blog Action Day 2013. 

En tiempos en los que la violencia y el egoísmo son tan enormes que llevan a las naciones a masacrar a su propia población, nunca está de más recordar que existe algo llamado Derechos Humanos.

Derechos como la equidad, no ser discriminados o vida sin violencia; son a menudo pasados por alto en pro de un beneficio personal. Por todos lados vemos cómo se pasa por encima de la gente, cómo se destruyen vidas, conciencias y futuros con tal de obtener algo.

Y no, no estoy hablando de gobiernos. Estoy hablando de nosotros mismos.

Somos los ciudadanos del mundo, las personas que navegamos las calles y llenamos restaurantes, las que violamos los Derechos Humanos una y otra vez.

No tratamos igual a un indígena que a una persona blanca.

No respetamos las formas de pensar ni religión de otros. Odiamos al que es diferente o tiene formas de pensar no alineadas con las nuestras.

Robamos el cable, el internet y la música en cada oportunidad que podemos.

Quebrantamos la ley cuando nos conviene, pero somos los primeros en gritar «¡Injusticia!», cuando la ley nos da lo que merecemos.

Torturamos y masacramos mentes usando esquemas, berrinches y manipulaciones.

Odiamos a la mujer, a las personas con discapacidad y tratamos de ocultar que existen personas del mismo sexo que se aman y que han decidido consagrar sus vidas entre sí.

Rompemos los Derechos Humanos cuando nos pasamos una luz roja, cuando insultamos a alguien y cuando envidiamos.

Mentimos, alardeamos y nos cegamos ante el dolor ajeno; y siempre tenemos justificación que nos reivindica como superiores.

Al actuar así, perdemos toda capacidad moral de exigir a nuestros gobiernos que los Derechos Humanos sean respetados.

Pero vamos más allá. Perjudicamos nuestros propios Derechos Humanos cuando violamos nuestra mente y cuerpo. Cuando no le damos importancia a la nutrición o decidimos estupidizarnos con sustancias como alcohol o drogas.

Al no respetar los Derechos Humanos básicos, nos dañamos a nosotros mismos. Y es un error terrible porque nos volvemos insensibles al sufrimiento, no sólo de personas, sino de todos los seres vivos.

Un perro, una hormiga o un hongo tienen el mismo derecho de existir que nosotros. Entonces, ¿porqué nos sentimos justificados al matarlos? ¿No deberíamos sentir un profundo agradecimiento y respeto hacia todas las formas de vida que coexisten con nosotros? Cada alimento que llega a nuestra mesa debería ir acompañado de una plegaria de agradecimiento por los seres que han dado su vida para mantener la nuestra.

¿Porqué no declara una Carta de Derechos Universales Para los Seres Vivos?

Los puntos serían muy sencillos y fáciles de aprender: respeto absoluto a la vida, derecho a la libertad, a no sufrir, al agua y aire limpios, al alimento saludable y a la paz.

Con nuestra atención plena, generosidad, amor inflexible y compasión, estos Derechos Universales se cristalizan cada vez que practicamos el altruísmo y dejamos de comportarnos como imbéciles egoístas.

Creo que vale la pena hacer un esfuerzo para practicarlos.

Pero puedo estar equivocado.

El Mundo Gira o la Señora Impermanencia ataca de nuevo

El Mundo Gira o la Señora Impermanencia ataca de nuevo

El Mundo Gira. Es uno de mis episodios favoritos de los X-Files y es un título que he usado a lo largo de los años porque esa frase engloba mucha sabiduría.

No importa cuánto te resistas, no importa cuánto te reveles, el Mundo Gira. Siempre. Y a veces gira mucho más rápido de lo que esperas.

Si estamos atentos y con la mente donde debe estar, entendemos que la Señora Impermanencia llega cuando menos la esperas. Justo como la Inquisición Española.

Esta semana he recibido varios recordatorios de que El Mundo Gira y la experiencia ha sido maravillosa.

Todo comenzó el domingo en la noche, mientras tenía una noche como cualquiera. Nada fuera de lo normal.

Entonces un olor a quemado salió por detrás de mi escritorio en el estudio. Esto siempre pone los pelos de punta porque siendo freelancer, dependo de que mis herramientas de trabajo funcionen.

De inmediato me di cuenta que era el monitor de mi PC y el corazón se arrugó un poco.

Seguí usando la PC hasta que todo el sistema comenzó a apagarse.  Luego de calmarme, sonreí y acepté que había que comprar un monitor nuevo. Sería un gasto imprevisto, pero no comprarlo sería dispararme en el pie.

A la mañana siguiente tomé la laptop para trabajar y buscar un buen monitor a buen precio.

Pocos minutos después llegó un correo de Casa Tibet con mi invitación para ir a escuchar al Dalai Lama en la Ciudad de México. Claro que esto me dio mucha felicidad, pero implicaba viajar. ¡Otro gasto inesperado!

Luego de leer toda la información y responder, me apresuré a planear un viaje emergente de 3 días.

Minutos después, comenzó a llegar trabajo de diseño para el estudio. ¡No podía estar más feliz!

A día siguiente, martes, salí a correr y noté que mi nariz sentía la molestia clásica de la gripe que comienza. No le presté atención y seguí.

Horas después, ya mientras trabajaba, una clienta que no había pagado, depositó todo lo que debía. ¡Preocupaciones financieras solucionadas!

Para el miércoles, la gripe se manifestó por completo, llegó más trabajo, me di cuenta que no era necesario comprar monitor nuevo. El problema había sido que la extensión a la que está conectada mi PC se había quemado… y viene en camino un monitor nuevo.

Anoche fue difícil por las molestias de la gripe.

Hoy amanecí muy bien y con pocas molestias. Como sea, me procuraré un día tranquilo para poder descansar, meditar, ayunar y recuperarme. No quiero ser El Hombre Moco en el evento del Dalai Lama.

Y bueno, escribo todo esto con una sonrisa. Lo que prometía ser una semana insípida e irrelevante, se convirtió en una celebración de la Impermanencia.

La vida es dinámica y no importa cuánto planees, es una fuerza más poderosa que tú y que yo. ¿Cómo aceptar eso sin sufrir? Estando atento y sabiendo que todo en el universo es dinámico. Entre más resistencia pongas, más sufres. No hay más.

El Mundo Gira.

Y me encanta.

—

Por cierto, si vas a ir a ver al Dalai Lama en México avísame para saludar en persona 🙂

Tres meses de entrenamiento intenso 2013

Tres meses de entrenamiento intenso 2013

Las comunidades budistas en el mundo dedican algunos meses del año al Ango, que es un periodo de entrenamiento intenso y concentrado.

Tiene su origen en India antigua cuando, durante los meses que duraba el monzón, los monjes vagabundos mendicantes se reunían en un sólo lugar a estudiar, meditar y debatir. Lo hacían hasta que la lluvia paraba. Luego continuaban sus viajes.

Esta tradición milenaria se sigue observando al día de hoy, y la comunidad a la que pertenezco (Soto Zen) no es distinta. De septiembre a diciembre practicamos el Ango.

En las próximas semanas mi práctica será más intensa. Incluso más que en años anteriores porque ahora debo incorporar actividades monásticas y de estudio.

Para que tengas idea qué es lo que hace un monje durante el Ango, esta una pequeña lista de lo que me espera:

  • Zazen por más tiempo, más veces al día.
  • Participar en los zazenkai (ceremonias semanales con zazen de 90 minutos a 4 horas).
  • Participar en actividades de caridad en mi localidad.
  • Hacer donativos a instituciones de ayuda. Y elegí Médicos Sin Fronteras y a personas cercanas a mi que lo necesitan.
  • Practicar metta. Esta hermosa práctica se hace después de meditar e implica abrir el corazón para ser más compasivo con quienes sufren (incluido uno mismo).
  • Practicar el gatha de la comida. Es decir, agradecer cada alimento que llega a mi para nutrirme y sostener la práctica.
  • Práctica personal en pareja con otro miembro de la sangha.
  • Asistir a mis compañeros que estudian para recibir Jukai  preceptos del bodhisattva), en diciembre.
  • Dejar de lado dos pasiones o apegos para aprender a vivir sin ellos. Luego de mucho (pensar porque mis apegos son mínimos), decidí suspender mi ávida lectura de ciencia ficción y fantasía. Me enfocaré a leer sólo libros de budismo zen.

Suena intenso, ¿no?

La verdad es que no. Desde que celebré mi primer Ango, hace años, todas estas actividades se convirtieron en cotidianas. Ahora son hábitos.

Quizá la incorporación de la parte monástica sea la difícil, pero no imposible de sostener. Así que estaré un poquito ocupado. Si no publico con mucha frecuencia, ya sabes la razón.

Ahora, te estarás preguntando, ¿porqué escribo todo esto? Porque creo que nunca es tarde para cultivar un nuevo hábito.

Los expertos de productividad dicen que formar un nuevo hábito toma cerca de 1 mes.

Pero en mi experiencia, formar un hábito que perdure puede llevar unos buenos 3 meses. Y no, no tienes que usar una mega lista de pendientes como la que me han asignado.

Un sólo hábito es suficiente, siempre y cuando tengas un sistema, lo practiques con disciplina y estés dispuesto a aprender de los errores.

¿Cómo lograrlo? En el siguiente post escribiré al respecto.

Tu sonrisa: arma de felicidad masiva

Tu sonrisa: arma de felicidad masiva

«Si estamos en paz, si somos felices, podemos sonreír y florecer. Así cada persona en nuestra familia, en nuestra sociedad, se beneficiará con nuestra paz.»

Thich Nhat Hanh

—

El Zen a veces puede ser muy serio y lleno de rigidez. Existen formas arcanas irrompibles y ceremonias que deben ser seguidas cuidando cada detalle. Así ha sido y así será. Es parte de la mística y la verdad es que se disfruta.

Dejando de lado el budismo, la seriedad está por todos lados también.  La cultura occidental nos obliga a tomarlo todo demasiado en serio. Siento que nos dice: hay que vestir de gris para tener una vida gris.

Y olvidamos el humor y la sonrisa, que son parte de lo que nos vuelve humanos y hacen que la vida se vuelva una fiesta colorida donde cada sencillo detalle puede ser una explosión a los sentidos. Incluso los desafíos que nos encontramos en el camino, por supuesto.

Sé que hay momentos en los que hay que tomar las cosas en serio para poder resolver un problema. También sé que no podemos ser ingenuos y tomar todo tan a la ligera. Eso nos haría negligentes ante la vida.

No. Se trata de simplemente sonreír.

Inspirado en las enseñanzas de Master Thich Nhat Hanh sobre la sonrisa, en los últimos 3 meses he estado experimentando e investigando la neurociencia sobre el sonreír como medio de alcanzar mejores estados de meditación. Y lo que he encontrado es sorprendente porque los resultados afectan no sólo al zazen, sino a todos los aspectos de la vida cotidiana.

Sabemos que la ciencia tiene estudios enormes sobre cómo la sonrisa disminuye el estrés, ayuda a prevenir y recuperarse de la enfermedad y promueve una vida más larga y sana; pero quería probarlo personalmente.

En general soy un tipo que sonríe con frecuencia. Pero me di cuenta que podía sonreír más, así que comencé el experimento.

Un día me senté a meditar y mantuve la sonrisa por los 40 minutos de mi zazen matutino. Y comprobé lo que dicen algunos estudiosos: aunque no haya nada gracioso de qué sonreír, si mantenemos el gesto por unos 10 o 15 minutos, el cerebro comenzará a soltar endorfinas.

Y me sentí radiante. Vi colores en patrones fractales (mandalas) y el cuerpo se llenó de energía.

Claro que esto era inusual y podía ser efecto placebo, así que en mi siguiente sesión repetí las acciones. Y el resultado fue aun más sorprendente. Mi meditación fue mucho más profunda y me fue más fácil dejar ir pensamientos, recuerdos e imágenes.

Al tercer día lo volví a intentar, obteniendo los mismos resultados… con la diferencia de que cuando terminó mi sesión, la sonrisa permaneció mucho más allá de los 40 minutos.

A lo largo del día la risa y el humor me era más fáciles, los problemas cotidianos los resolví con ligereza y me sentí muy bien en general.

A la semana integré la sonrisa a mi práctica de yoga y al running, resultando en mayor energía y mejores estados de ánimo.

Una semana se convirtió en un mes; y un mes se tornó en tres meses sonriendo al meditar. Y no podría estar más feliz.

Así que comparto mis hallazgos no científicos y 100% personales.

Sonreír, aunque no tengas ganas…

  1. Centra y da perspectiva ante los problemas, abriendo más opciones para resolverlos
  2. Combate el estrés
  3. Permite mejor concentración, resultando en mayor productividad
  4. Te vuelve más creativo ( lo siento emos y poetas depresivos… la sonrisa es la mejor herramienta creativa que he encontrado)
  5. Llena el cuerpo con energía y disminuye el cansancio
  6. Combate los sentimientos de tristeza y soledad
  7. Si meditas sonriendo, te hará llegar a una profundidad que nunca habías alcanzado
  8. Mejora tu interacción social. La gente te responde y sonríe de regreso.
  9. Hace que ell tiempo pasa más rápido porque te la estás pasando bien
  10. Aligera la carga emocional en situaciones difíciles

¡Así que sonríe! Sonríe al leer esto, al despertar, cuando des el primer sorbo a tu café, cuando veas a algún desconocido, cuando tengas un grave problema en frente, cuando estés triste. Créeme, el cerebro es muy sabio y te premiará con mejores días y mejor salud.

Como siempre, la lista no está completa. ¿Qué experiencias has tenido al sonreír? ¡Sonríe y comparte en los comentarios!

¡Oye, cara de palo: SONRÍE!