El Chocobuda ha sido un proyecto interesante porque comenzó de cero absoluto. Al principio estaba yo solo. Solía ser mi bitácora personal donde registraba mis experimentos en minimalismo y la Vía del Budismo Zen. A lo largo de más de 10 años muchísimos amigos han seguido el blog, los videos y los audios; y se han unido a los talleres que impartimos. Con el tiempo me ordené como monje y luego mi Maestro decidió otorgarme la Transmisión del Dharma. Ustedes siempre me han acompañado y jamás, jamás me he sentido solo o aislado. Mi práctica siempre ha sido y será para ustedes.
En verdad que las palabras no son suficientes para expresar mi gratitud y la humildad por la generosidad, confianza y amor que me han dado.
Y precisamente porque no tengo las palabras precisas, sino acciones, les presento oficialmente al Grupo Zen Ryokan.
Somos una sangha (comunidad de practicantes de Budismo) de personas interesadas en la práctica Zen. Nuestro zendo está en la ciudad de Guadalajara, Jalisco, pero gracias a la tecnología llevamos el Budismo Soto Zen en español a todo el planeta. Es una sangha diseñada para quienes no tienen un centro Zen cerca, para personas con problemas de movilidad o salud; y para gente muy ocupada que solo dispone de unos minutos libres del día para su práctica espiritual.
Juntos aprendemos de las enseñanzas del Buda, Dogen Zenji, Nishijima Roshi y todos los Patriarcas. Juntos crecemos. Juntos guardamos silencio y practicamos Zazen, sin importar el lugar o el tiempo. Entendemos que el Zen abarca todos los aspectos de la vida y no se puede quedar encerrado en cuatro paredes. ¡La vida entera es nuestro templo!
Si te interesa practicar juntos y rodearte de amigos en muchos países de habla hispana, regístrate en nuestra comunidad en línea. Estamos comenzando, pero en el futuro tendremos grupos de estudio formal, club de lectura, club de cine y actividades colectivas de compasión.
¿Hasta dónde llegará esta etapa? Eso lo deciden ustedes. Caminemos juntos. Aprendamos Budismo Zen para que la vida sea un lugar más equilibrado para nosotros y todos los seres vivos.
Gracias por haberme traído hasta aquí. Amituofo _/|\_
Para el Budismo Zen no hay una práctica más perfecta y pura que el Zazen. Nos sentamos en meditación con espalda recta, piernas cruzadas, ojos entreabiertos; para simplemente dejar que la vida sea lo que necesita ser. Observamos cómo los pensamientos, deseos y aversiones surgen; cómo quieren tomar el control; y los dejamos ir.
Sin embargo el ser humano, y aún más los occidentales, estamos secuestrados por el terrorista más grande; nuestro propio ego.
Para vencerlo se requiere determinación y disciplina. Practicamos Zazen sin preguntar, sin negociar y sin cuestionar; porque sabemos que no hay otra manera de vivir el Buddhadharma más que en la amplitud cósmica del zafu. Eso es Shikantaza.
En Shikantaza contemplamos la vida, nuestros pensamientos, detenemos las urgencias y todas las búsquedas. Llegamos a la inmovilidad de cuerpo y mente, unidos con el flujo del universo.
En este segundo episodio damos una introducción breve a la filosofía detrás de Shikantaza.
Debido a la idea errónea y a lo exótico que nos resulta la idea del Zen, vamos por la vida pensando que Zen es tranquilidad, descanso, despreocupación o nihilismo. Vemos la palabra en jabones, velas, spas, ropa y hasta en tatuajes; pero en realidad no nos tomamos el tiempo de investigar o de hacer una búsqueda honesta.
En este primer episodio de la serie de charlas Budismo Soto Zen para Principiantes, exploramos de forma breve lo que es y lo que no es Zen.
Los Maestros Zen de todos los tiempos han pasado sus vidas promoviendo el valor del silencio, el zazen y de usar el lenguaje lo menos posible. Pero es una paradoja porque para transmitir el mensaje, tenemos que hacer uso de muchas palabras para hacer entender a la comunidad.
Al final de cuentas lo que queremos es que entendamos todos que nuestra actividad principal como budistas, es aprender a contemplar la mente verdadera; que está más allá de gustos y opiniones. Es todo un arte que requiere de constancia y disciplina.
¿Pero qué es la mente verdadera? ¿Dónde está?
El constante flujo de ideas y pensamientos impermanentes que te atormentan no son la verdadera mente. Lo que crees bueno o malo, lo que te da personalidad, tampoco es la verdadera mente.
Lo que depende de factores externos para manifestarse y que requiere imaginación para verlo, tampoco es la verdadera mente.
El corazón dentro del cuerpo y que no se puede mirar a sí mismo, ciego al resto del mundo, tampoco es la verdadera mente.
Lo que no resulta afectado por nuestros sentimientos personales y que vive fuera del cuerpo humano, tampoco es la verdadera mente.
Supón que enciendes la luz de la atención plena para mirar tu interior y encuentras tranquilidad o un sentimiento de unión con la Totalidad de la Vida. ¿Lo considerarías tu verdadera mente? Aunque parezca una solución al acertijo, no lo es. Es tan sólo el resultado de tu práctica de zazen, sin embargo es el primer paso para al fin alcanzar la Mente Verdadera.
Sentarnos y unirnos al silencio de zazen nos acerca a ella, pero tan pronto le das nombre, se desvanece.
Por ello, para hacernos amigos de la Mente Verdadera, la que nos une al flujo de la existencia:
No hay que explicarla.
No hay que interpretarla ni pedir que alguien lo haga.
No uses otra técnica que no sea zazen.
No calcules cuánto tiempo o esfuerzo te llevará, ni marques objetivo alguno.
Solo siéntate en silencio, perdiendo toda pretensión y pregustas; y deja que la vida sea vida.
Si no estás en Guadalajara, no hay problema. Pronto abriremos una plataforma en línea para llevar el Soto Zen cerca de ti. Pero no digas nada nadie, que es secreto…
En el Budismo Soto Zen apreciamos la práctica gradual y la disciplina que nos lleva a comprender la naturaleza de las cosas. Entendemos que no hay nada inmediato o espontáneo en la vida, sino que todo depende de una cadena de factores tan equilibrada y perfecta, que es muy fácil perderla de vista. La Ley de Causa y Efecto gobierna el Todo Lo Que Es.
Nuestra práctica de zazen es posible porque existe un universo. Tus alimentos, tus lágrimas y sonrisas, tu auto, tu casa, todo aquello por lo que te quejas y sufres; todo es parte de lo mismo, de Todo Lo Que Es. Todo es la Vía del Buda. Es lo que es. En el momento en que te obsesionas por logras algo, solo traes sufrimiento para ti y los seres que te rodean.
Al perseguir tus metas y éxitos de manera compulsiva, estás creando una gran barrera que te separa a ti del resto del cosmos.
¿Cómo comprender esto? Muchas personas critican la práctica Zen porque piensan que negamos el progreso y que nos quedamos sentados esperando la muerte. ¡Nada más falso! Trabajar incansablemente para mejorar las condiciones de vida propias y para los demás seres que nos rodean, es la base de la práctica Zen. Es solo que no vamos por el mundo como locos obsesivos.
¿Tener éxito? ¿Acumular títulos? ¿Comprar más cosas? Todo ello es irrelevante.
Despertamos a nuestra naturaleza de Budas y abrazamos la budeidad de todo lo que nos rodea. No llevamos prisa y navegamos hacia donde las aguas del Samsara nos lleven.
Master Dogen nos die en Genjokoan:
Estudiar budismo es estudiarse uno mismo. Estudiarse a uno mismo es olvidarse de uno mismo. Olvidarse de uno mismo es la Iluminación de diez mil dharmas.
Cuando en verdad abrazas tu verdadero ser, te has olvidado del ser. ¿Cómo es esto? Porque entendemos que la personalidad, las opiniones, las angustias y los miedos; todo ello es creado por uno mismo. Es en nuestra práctica de Shikantaza que soltamos las opiniones y la personalidad para que el Dharma del Buda salga a la luz desde dentro de nosotros.
Encontramos al Buda pelando patatas. Somos el Buda en la cama de hospital. Somos Dharma cuando guardamos silencio y contemplamos la vida. Somos el Buda cuando convertimos nuestra vida en Compasión.
Dogen Zenji nos recuerda:
Iluminarse por diez mil dharmas es liberarse del cuerpo y mente propios y de los de otros. No queda resto alguno de Iliuminación, pero esta Iluminación silente continúa por siempre.
Cuando encontramos nuestra verdadera naturaleza y ponemos atención, la palabra YO deja de existir. Te unes con el flujo de la vida. El Buddhadharma queda claro de manera contundente para uno, y al mismo tiempo desaparece todo rastro de nuestra obsesión por lograr cosas.
Siendo comunes y ordinarios, cuando hemos olvidado todo, es cuando la paz y ecuanimidad se manifiestan.
Si lo que escribo te es útil y te gusta, ¿por qué no invitarme un café? Gracias.
Sobre mi
¡Hola! Soy Kyonin, monje y maestro budista de la tradición Soto Zen. Formo parte de Grupo Zen Ryokan. Comparto la sabiduría eterna del Buda para ayudar a encontrar la paz interior y la liberación del sufrimiento. Juntos vamos en camino hacia la compasión.
En días de lluvia
la melancolía invade
al monje Ryokan
-Haiku de Ryokan Taigu Roshi