Ayuda a Don Bernardo y yo te enseño a meditar

Ayuda a Don Bernardo y yo te enseño a meditar

 

¡MISIÓN CUMPLIDA!

MUCHAS GRACIAS A TODOS. YA NO ESTAMOS TOMANDO MÁS DONATIVOS. DON BERNARDO TENDRÁ SU SILLA DE RUEDAS. PUBLICARÉ FOTOS MUY PRONTO.

GRACIAS, GRACIAS Y MIL REVERENCIAS A TODOS

¡AMITUOFO!

Mi alumna y querida amiga, Bere, es una persona que siempre está buscando como ayudar a los demás. Y no es de sorprender pues se gana la vida y como enfermera. Ella ha enviado esta carta a la sangha (Grupo Zen Ryokan), pidiendo ayuda para Don Bernardo. Necesitamos reunir $4,000.00 (pesos mexicanos):

Querida sangha,

Hoy vengo con un corazón respetuoso hacia a ustedes con un proyecto de compasión para una persona de bajos recursos económicos.

Todos los días muy temprano me encuentro al Sr. Bernardo quién necesita de silla de ruedas para movilizarse, sin embargo la silla con la que cuenta esta en muy mal estado. Mi mamá y yo estamos haciendo una colecta para poder comprarle una silla de ruedas nueva y que el pueda moverse adecuadamente además de favorecer su confort.

Si de su generoso corazón nace ayudarnos por favor realicen un depósito al siguiente número de cuenta:

Nombre: Berenice Onofre Mendiola
No. tarjeta: 5256 7810 4808 8590
Banco: CITIBANAMEX
CLABE: 002180901818942526

Les comparto un par de fotos que tomé con autorización para poder ayudarlo.

Gracias, gracias por estar.

Les mando un abrazo y con el mi cariño.

Gassho,

Bere

Entonces, si nos ayudas a ayudar a Don Bernardo, yo te enseño a meditar con el taller Iniciando el Camino. Es un curso de meditación completo. Contiene textos, meditaciones guiadas y podcasts para que en 6 semanas hagas de la meditación un nuevo hábito.

Como en otras ocasiones que hemos brindado ayuda de esta manera, tan pronto se cubra el monto de lo requerido, avisaré en este mismo post.

El procedimiento es el siguiente.

  1. Dona lo que te sea cómodo.
  2. Avisa por correo electrónico a Berenice Onofre a la dirección boonofre ARROBA gmail.com. Ella nos avisará cuando la cantidad haya sido alcanzada.
  3. Una vez que ayudes a Don Bernardo, escríbeme a elchocobuda ARROBA gmail.com y te mandaré el taller.

Compasión. Generosidad. Silencio. Tres valores que simplemente funcionan a mejorar la vida alguien que lo necesita.

Gracias 🙂

Medicina budista para la angustia política

Medicina budista para la angustia política

 

Nota: Antes de leer esta entrada, por favor lee esto.

No importa en qué país del mundo estés, la época histórica o cultura a la que pertenezcas; los procesos electorales siempre causan división, angustia y son generadores de odio por excelencia. Todo ello se traduce en sufrimiento, materia en la que ganamos todas las apuestas y concursos.

Los humanos somos unos genios cuando se trata de sufrir por cuestiones políticas porque la mente crea angustia, comparaciones con otras naciones y culturas, hay miedo a lo desconocido, pero por encima de todas las cosas, el ego sale desbocado a crear caos. Pensamos linduras del estilo de:

¡Cómo es posible que haya ganado las elecciones esa persona! ¡Si tan sólo los demás pensaran como YO! ¡Estos resultados ME afectan directamente! ¡La vida nunca será igual! ¡Malditos ignorantes! ¡Es lo peor que ME puede pasar! ¡Mejor me voy a otro país! ¡Todo va a explotar!

Creamos todo tipo de escenarios en la mente en los que somos las víctimas más grandes. La realidad absoluta es que no tienes la más remota idea de lo que pasará.  Ni siquiera tienes certeza de que llegarás a ver el sol mañana. Pero la imaginación se pone activa disparando pensamientos fuera de control.

Y claro, también pensamos cosas como:

¡Lo sabía! ¡MI político es el mejor! ¡Ahora sí ME irá mejor! ¡Voy a poder hacer X que ME beneficia! ¡YO tenía la razón! ¡Tendré el país que YO merezco… ah, y mis hijos también!

La imaginación crea todo tipo de fantasías y justificaciones para hacerte sentir con la razón y justificado. Esto te ciega a todo tipo de discusiones y fortalece tu ego.

Cualquiera que se el caso, ego se desborda, la angustia  y la inteligencia se cancela. Diseccionamos la vida para solo tomar los fragmentos que nos convienen, pero en ese proceso el odio nos quema para convertirnos en personas peligrosas. Causamos sufrimiento, división y somos víctimas de nuestro discurso mental.

Fallamos en política una y otra vez, a lo largo de las eras, porque tenemos esta mente obtusa que piensa solo en el YO. Los políticos piensan en su YO, tú piensas en tu YO… y nadie ve más allá de su propia ignorancia.

Pero te tengo una muy mala noticia. Elegir un gobernante no se trata de ti, tus intereses personales, de tu negocio, de tu futuro, tu beneficio o tus caprichos «informados». Tampoco se trata de tu país.

Se trata de la Vida, así con V mayúscula. Se trata de entender que la política es tan sólo un aspecto minúsculo de la existencia humana. Es tan solo una parte insignificante de lo que somos (spoiler: solo somos un animal más caminando por el planeta).

La angustia nos invade cuando ignoramos la Vida y solo pensamos en uno mismo.

¿Cuál es la medicina para la angustia política? Poner de lado el ego por un momento. Pensar en la Vida en su totalidad, en cómo los seres vivos siempre se benefician de las cosas, independientemente de opiniones personales. 

La Vida es un sistema virtuoso que aprende y se mejora a sí mismo, va más allá de lo que percibimos con los sentidos. Tus acciones o falta de ellas, todo afecta a la vida. Esto es la Ley de Causa y Efecto, por la que vivimos en el Budismo Zen.

Los sentimientos de miedo y angustia se extinguen cuando adoptas la compasión como eje rector de tu existencia. La angustia política se va cuando participas el destino de la vida y aportas a ella con tus actos. Hay que entender que la Vida no existe para cumplir tus caprichos, sino que es todo lo contrario. Tú estás para aportar a la vida.

Mil políticos jamás superarán tu servicio para todos los seres que te rodean. Un millón de constituciones jamás estarán por encima de la bondad.

Cambiar el destino de una nación, de la cultura humana, nunca ha estado en manos de político alguno. Está en educarnos, en enseñar Gratitud, Compasión y Generosidad a los jóvenes para que sean ellos los políticos compasivos que tanta falta nos hace.

Pero eso no pasará si sigues esparciendo odio y pensando que tienes la razón. No la tienes. Lo único que tienes es este instante para servir a la Vida.

 

Cura tu adicción a las noticias. Parte 1/2

Cura tu adicción a las noticias. Parte 1/2

 

 

El mundo nunca había estado tan violento. Los huracanes están peor que nunca. Los terremotos van a destruir a la humanidad. La violencia va en aumento. Los políticos están peor que hace años. Viene una nueva tormenta solar. La corrupción no para. Diez mil muertos y decapitados en un choque en la autopista. ¡Los nor-coreanos! ¡Trump! ¡Los narcos! ¡Los no-narcos! ¡Zombies narcos! ¡Ardillas mutantes! ¡Ardillas mutantes zombies violadoras narcos traídas por el huracán y los terremotos! ¡Todo nos está matando! ¡Todo es peligroso! ¡No hay salida!

Si ponemos atención a cómo son las conversaciones, ya sea con personas a nuestro lado o en redes sociales, podemos notar que el pesimismo y la desesperanza reinan nuestras palabras. Vivimos en eterno estrés, sufrimiento y con el corazón irremediablemente roto. Estamos tan enganchados a consumir noticias que perdemos el control y de pronto solo leemos noticias que nos mantienen enganchados a… ¡consumir más noticias!

Estar informados de lo que pasa en nuestro entorno es necesario para la vida. Es nuestro deber y responsabilidad saber si hay riesgos cerca, si el clima afectará a la comunidad y si hay algún asunto que deba ser arreglado. Son el tipo de noticias que mejoran las condiciones de vida porque podemos hacer algo al respecto o tomar precauciones.

La adicción a las noticias es una enfermedad nueva y compleja, resultado de nuestra hiper-conectividad y mercadotecnia de la sociedad de consumo. Las corporaciones de comunicación saben lo fáciles que somos cuando explotan las debilidades de nuestra psicología. Han convertido los sucesos en productos que nos venden en pequeñas dosis para mantenernos consumiendo. LINK

Diseñan la distribución de contenido de tal forma que crean adicción en la mente y promueven que la conversación se mueva a redes sociales. Entonces ahora tenemos pornografía de violencia, de huracanes, de terremotos, de corrupción. Lejos de ser útil, sólo crean pesadumbre y convierten la vida en un lugar muy feo para vivir. Si es por televisión, todo va acompañado de música rápida y apocalíptica.

Los medios masivos de difusión de información no son nuestros amigos, nunca lo han sido y jamás lo serán. Entre más noticias consumes, más dinero ganan por la venta de publicidad. Y no piensan soltarte pronto. Así de fácil.

Sí, también ese periódico de izquierda y esa comunicadora que lucha por las causas sociales viven de tu adicción las noticias.

¿Cómo es que nos enganchamos tan fácil en el consumo de noticias? El ser humano disfruta mucho de un ego inflado. El saber que estamos al tanto, que disponemos información que nos pone por encima de los demás y que somos expertos; nos hace sentir bien. No importa que dominemos temas estúpidos como la crisis de ardillas mutantes en Turquía o los resultados del torneo internacional de Tazos, queremos ser los primeros en saber para dominar la conversación. Con una ilusión de control sobre las cosas, solo nutrimos la angustia, el miedo y el odio.

Si un medio de difusión nos da la ilusión de que sabemos más y que la vida depende de estar informados, la vamos a tomar y a vivir por esa ilusión. Aunque, literal, la salud y la tranquilidad se vean comprometidas.

Cuando te apartas de redes sociales y de las noticias, aunque sea por un momento, y te enfocas en el presente o en lo que hay junto a ti… ¿te has percatado que la angustia de las noticias se disuelve?

 

Un pequeño ejercicio

Por unas horas o un día: deja de consumir redes sociales o noticias. Si vas a ver la televisión, ve una película o serie que disfrutes (de preferencia sin violencia). Si tienes que usar redes sociales, contrólate y no te enganches en noticias o en comentarios, sólo ponte en contacto con amigos o familia.

Al final del día piensa… ¿cómo te sientes? ¿Hay diferencia entre consumir noticias y no hacerlo?

La vida no es peor. De hecho estamos en un periodo de paz sin precedentes, pero las noticias ganan mucho dinero haciéndote pensar lo contrario.

 

En el siguiente post

Hay mucho más que decir sobre el tema. En el siguiente post compartiré un poco más sobre cómo el budismo zen evita la adicción a las noticias, así como algunas sugerencias para una vida más tranquila.

Es posible estar informado sin sufrir por la información.

 

Sobre violencia, humanidad básica y budismo zen

Sobre violencia, humanidad básica y budismo zen

 

Desde que tengo memoria y desde que podía comprender un poco lo que hablaban los adultos a mi alrededor, he escuchado comentarios como: estamos peor que antes, la violencia está en aumento, estamos en crisis, la humanidad está en decadencia.

Escuché a mi bisabuela decir eso, a mis abuelos decirlo y mis padres estaban seguros que el fin de la civilización se acercaba.

Eso lo escuchaba en los años 70’s, 80’s y cuando me hice adulto en los 90’s me uní al tren de pensamiento. Comencé a consumir noticias, periódicos y columnas que apuntaban a que… ¡El mundo es un asco y nunca ha estado tan mal!

Junto con compañeros de trabajo y amigos creábamos esta imagen de la realidad en donde todos moriríamos de forma cruel a manos de los «malos».

Ahora en la segunda década de los dosmiles basta con pasar unos minutos en redes sociales para convencernos de que estamos peor que antes, la violencia está en aumento, estamos en crisis, la humanidad está en decadencia.

Cada generación considera que nunca ha estado peor. Pero la verdad de las cosas es que es todo lo contrario.

A pesar de la violencia de género, a pesar de la crueldad de los gobiernos, a pesar de los locos con armas nucleares, a pesar del terrorismo, a pesar de miles de políticos corruptos, a pesar de problemas de hambre, a pesar del narco; nunca en la historia de la humanidad hemos estado tan bien, tan seguros, con tantas bondades y con tanto progreso y paz. 

Ahora sí te volviste loco, Choco-tarado. ¿Qué no vez que nos están matando? ¿Qué no vez las noticias? ¡Estamos peor que antes, la violencia está en aumento, estamos en crisis, la humanidad está en decadencia!

Sé que esta idea es difícil de entender porque tenemos una espesa capa de ego y de miedo que afecta la percepción de las cosas.

Cada vez que nos enteramos de un suceso desagradable es muy fácil identificarse de forma personal con él, sentir furia e impotencia y entrar en modo de odio. Suspendemos la inteligencia y nos volvemos parte del problema, sin pensar en soluciones virtuosas a las cosas. Buscamos venganza, no justicia. Queremos cambio instantáneo, olvidando la historia de siglos y siglos que nos ha traído hasta este momento en el tiempo.

Creamos en la mente una división entre «mi bando» y «el enemigo», lo cual genera más odio y violencia. Porque la violencia no solo es causar dolor físico. La violencia comienza con pensamientos oscuros de dolor y venganza para «el enemigo».

Peor aún cuando nos enganchamos en la avalancha del miedo y del odio, borramos de tajo la compasión, la gratitud y nos volvemos «el enemigo». Comenzamos a justificar pensamientos más terribles y acciones que pueden ser peores.

Entonces vivimos una guerra de egos, de división de bandos y de propagación de miedo que lastima más a la humanidad y hace que la solución se vea más y más lejana. Esto se traduce en infelicidad y sufrimiento para todos, y se transmite hacia el futuro porque nuestros niños crecen con nuestra mentalidad.

 

Olvidamos las cosas importantes

Todo lo anterior son pensamientos que he tenido desde hace mucho por mi entrenamiento como monje budista, pero que he comprobado gracias al trabajo del investigador y científico de Harvard Steven Pinker. En su libro The Better Angels of Our Nature (Los mejores ángeles de nuestra naturaleza) analiza los datos y números generados por siglos de violencia humana.

Usando matemáticas, algoritmos y datos generados por la historia de la humanidad, este psicólogo canadiense señala que la violencia ha ido disminuyendo con el correr de los siglos. Ha sido una disminución gradual que nos ha dado la oportunidad de dedicar tiempo al desarrollo de más cultura, ciencia y condiciones para prosperar.

Si nos detenemos a pensar en esto podemos ver que hace 50 años la violencia era mucho más cruel. Hace 100 o 200 años había guerras con exterminios de poblaciones completas. Los actos violentos eran tan fuertes y frecuentes que muchos de ellos ni siquiera aparecen en los libros de historia oficial.

Ahora disfrutamos de bendiciones que ni siquiera los faraones egipcios conocían.

Pero si la violencia ha ido disminuyendo, ¿porqué se siente tan cercana, tan despiadada? ¿Porqué vivimos con miedo y pensando que es la peor era?

Por que tenemos un ego y un conjunto de opiniones que se enganchan muy fácilmente en el odio y miedo propagados por las redes sociales y los medios de difusión. Somos muy fáciles de manipular. Olvidamos los mejores ángeles de nuestra naturaleza: empatía, gratitud, auto-control, percepción de la moral y (la más importante) la razón. 

 

Sí hay solución a la violencia y a la decadencia

Es curioso ver cómo la gente se queja de lo horrible que es el mundo desde la comodidad de su escritorio o desde su teléfono móvil, sentados en un café. Todos parecen ser expertos, revolucionarios y activistas mientras se quejan usando Internet, que es la punta de las comunicaciones humanas y existe gracias al esfuerzo de millones de personas que han trabajado por nosotros.

El estudio del budismo zen nos abre la mente a una forma más ecuánime de ver las cosas. Nos hace entender lo que Steven Pinker y otros sociólogos nos dicen, para poder recuperar la gratitud y la fuerza. Tenemos mucho de todo. Nuestra actual pobreza no se compara a la pobreza de la antigüedad. Nuestros problemas de inseguridad actual no son ni una fracción de lo que eran.

No se trata de esconder la cabeza ante la violencia. No se trata de permitir que corruptos y criminales sigan causando daño. No se trata de huir de las necesidades de la humanidad. Todo lo contrario. Aceptamos el estado actual de las cosas para saber el terreno que pisamos y comenzar a construir un mejor futuro.

Lo que el zen nos da es la calma para ver que todos los grandes cambios sociales jamás se darán de forma inmediata, por más berrinche que hagamos.

Lo que la práctica budista nos da es la inteligencia para que la compasión sea prioritaria en nuestra mente y sea parte fundamental de la educación de los jóvenes.

Estos actuales problemas de violencia de género o de racismo, no son nuevos. Los hemos cultivado por siglos y nos llevará siglos corregirlos. La práctica zen nos da la paciencia y entereza para nunca rendirnos y seguir un paso a la vez.

El Buda nos recuerda que todos los seres vivos sufrimos, pero todos somos dignos de compasión. Todos somos buda, somos lo mismo. Sin división, sin fronteras, sin color, sin género.

No vamos a terminar con la violencia en una manifestación ni con un hashtag.

Cambiamos la historia cuidando de los demás, siguiendo el camino del bodhisattva. Forjamos el futuro cambiando desde dentro de nosotros, con cariño hacia nuestro cuerpomente y lo transmitimos a los más jóvenes… al mismo tiempo que trabajamos en una mejor sociedad siguiendo las reglas y siendo auténticamente honestos en la calidad de nuestros actos.

Haciendo de la meditación un parte de nuestro cuidado higiénico diario; educándonos en Gratitud, Compasión y Generosidad es posible educar niños que cambien la historia. Así gradualmente hasta llegar a minimizar la violencia.

La práctica zen nos recuerda que todo es vacío, que todo es silencio. Y comienza sentándonos en silencio en zazen.