por Kyonin, maestro Zen con más de 15 años de experiencia enseñando el Dharma | Dic 3, 2014 | Activismo, Budismo, Vida, Zen
NOTA: Soy sólo un tonto de mente simple que plasma aquí lo que piensa el hamster que habita dentro de mi cráneo. No pretendo hacer análisis político, tomar bandos o siquiera entender lo que pasa a mi alrededor. Hablo como persona, como monje budista y como ser humano. Lo que aquí escribo es el reflejo de mi infinita ignorancia e ingenuidad que siempre me ha caracterizado. Lee bajo tu propio riesgo.
Son tiempos difíciles para la humanidad. Hay crisis económica, política y humanitaria en muchos lugares de conflicto del planeta. México, Venezuela, Estados Unidos o Siria son sólo algunos.
Revisando, pensando y sentándome en zazen con todo esto, me doy cuenta que en todos los conflictos hay características base en común.
No importa de qué conflicto se esté hablando, una de las principales víctimas es la compasión.
Parecería que hemos asesinado nuestra capacidad de empatía, esa que nos lleva a pensar que el otro también está sufriendo y que tiene la misma capacidad que yo de pensar diferente.
Pero Chocobuda, ¿cómo es posible que los políticos/criminales/narcos/líderes sufran? ¡Ellos son el mal encarnado!
Los que consideramos enemigos son personas también y, peor, están en sufrimiento constante. Por ejemplo, tienen que vivir con ellos mismos y con su sed de poder/dinero, así como con las consecuencias de sus actos. Eso debe ser horrible de verdad.
Sin duda hay personas que causan mucho daño. Pero eso no las hace menos personas.
Esto me lleva a mencionar otra característica de los conflictos humanos: el concepto de separación.
Sí, sé que voy a recibir una lluvia de basura por esto, pero separar a la humanidad en bandos jamás ha funcionado. Y la historia humana me respalda.
Separar a la humanidad en buenos y malos genera una división tan profunda, que es muy fácil tornarse al fundamentalismo y la polarización. Surgen pensamientos como «si no estás conmigo, eres mi enemigo», y en esa medida es muy fácil convertir al enemigo en objeto. Deja de ser persona.
Cuando eso pasa, el odio comienza y envenena la mente. Suspende la razón y la violencia surge. Esa es la raíz de la violencia de género o el racismo, entre otros.
Estás mal de la cabeza, Chocobuda. Nosotros somos los buenos. Los políticos son los malos. Hay que hacer que caigan. Necesitamos justicia.
Una vez que convertimos a alguien en objeto, podemos juzgarlo pasando por alto nuestros propios problemas. Nos volvemos fundamentalistas y creemos que nuestro bando es el que ha sido enviado por los dioses. Luego nos enfocamos sólo en las cosas malas del otro y comenzamos a usar la palabra «justicia», aunque no la conozcamos. Lo que se busca en realidad es culpables para luego cobrar venganza.
Justicia y venganza son muy fáciles de confundir en la mente envenenada por el odio.
Y podría seguir. El hecho es que en tiempos desesperados se vuelve urgente tener un sistema de valores que nos permitan entender la vida de manera pacífica y profunda. Tal sistema se llama budismo.
No, no es que crea que todo el mundo deba convertirse al budismo. Es sólo que nos apunta a valores universales que necesitamos cuidar como la compasión, la generosidad y la cultura.
Entender que todos los seres vivos son capaces de sufrir, hace que el corazón se abra.
Saber que la cultura, el arte y la ciencia son la base del conocimiento humano y la peor pesadilla de los gobiernos corruptos, nos llevará a tomar mejores acciones.
Observar la naturaleza y nuestro propio cuerpo nos da el conocimiento de que ningún cambio es automático. Todo lleva tiempo de gestación, aun los grandes cambios sociales.
A la vez, el estudio y comprensión de los hábitos nos da cimientos sólidos para controlar las cosas que están a nuestro alcance. Tener buenos hábitos de trabajo y estudio, por ejemplo, cuidará nuestra mente y razón, a pesar del caos de nuestro país.
Saber instalar hábitos positivos nos permite pensar con claridad, calma el estrés y nos da dirección.
Tanto el estudio del budismo, como la comprensión de hábitos, pueden ser herramientas insuperables para momentos de crisis.
—
¿Necesitas saber más de hábitos y cómo lograrlos con éxito? Ven a Shojiki, taller de hábitos.
por Kyonin, maestro Zen con más de 15 años de experiencia enseñando el Dharma | Dic 1, 2014 | Budismo, Comunidad, Editorial, Libro
secretos sin tiempo
vuelcan sus aromas
en la tierra mojada
Si en diciembre de 2013 me hubieran dicho los cambios que tendría mi vida en 2014, jamás lo hubiera creído. De hecho me hubiera reído, incrédulo.
Pero aquí estamos, al final de cientos de manifestaciones de la Señora Impermanencia y muy contento.
En enero de 2014 fui invitado como alumno y a dar una conferencia al diplomado en literatura, edición y creación literaria, Al pie de la letra de principio a fin; impartido por la poeta mexicana Patricia Medina.
Por 10 meses estudiamos literatura del mundo y día con día fui escribiendo y compilando el material para mi segundo libro: Secretos Sin Tiempo. Son páginas llenas con haiku, tanka, poesía y cuentos; publicados por Literalia Editores y editado por Patricia Medina.
Tanka 4
¿cómo atrapar la palabra?
vuela para seducirme
cruel, se burla
haciendo más grande
el foso de mi ignorancia
Secretos Sin Tiempo es un libro producto de la contemplación de la naturaleza, de la vida y de cómo los apegos de la mente transforman la realidad para convertirla en auto-engaño.
Secretos Sin Tiempo nace de la mínima expresión del silencio de la mañana, que convierte en verbo para jugar con los hilos de la tela cósmica.
Es un lienzo en el que pinto el mundo alrededor con los pinceles que la palabra pone en las manos. Es un pequeño viaje en el tiempo de la imaginación que nos lleva a realidades alternas.
Tanka 2
el tiempo se dobla
irrelevante, se transforma
despiertas en luz
para caminar un día más
y estar aquí
Así pues, el diplomado de literatura llegó a su fin y tendremos un evento de clausura donde 11 autores presentaremos nuestros libros.
Celebraremos, leeremos y los libros estarán disponibles para todos los aventureros literarios que nos acompañen.
Si estás en Guadalajara, Jalisco, te invito a la FIL el sábado 6 de diciembre, a las 17:00 horas. Sala Elías Nandino.
Me dará mucho gusto que me acompañes 🙂

por Kyonin, maestro Zen con más de 15 años de experiencia enseñando el Dharma | Nov 28, 2014 | Budismo, Inspiración, Talleres, Vida
Las fiestas de diciembre son un tiempo maravilloso para relajarse, dejar que el invierno llegue y de celebrar la vida. Nos da la oportunidad de revisar todo lo que hicimos en el año y pensar en lo que queremos lograr para el siguiente.
Idear nuestros propósitos de año nuevo es muy divertido porque imaginamos el futuro con algún nuevo hábito o mejorando uno que no sea tan afortunado. Hacemos listas y nos preparamos con mucha ilusión.
Suenan las 12 campanadas con las que nuestra felicidad estalla en abrazos y buenos deseos. Llega el 1 de enero y estamos listos para mejorar la vida.
Pero pasan las semanas, regresamos a la rutina y un mes después los propósitos quedaron encerrados en el recuerdo. Continuamos la vida con los mismos vicios, malos hábitos y deseando que las cosas sean distintas.
Desgraciadamente, ésto no le pasa sólo ti o a tus amigos. Nos pasa a todos. Y hay razones científicas que explican este fenómeno:
1. El cerebro humano no puede procesar los propósitos
El problema con generar propósitos es que son sinónimo de una fantasía. En la mente generamos esta imagen de que la vida cambiará mágicamente sólo con desearlo (lo siento, amigos de The Secret). Lo que el cerebro necesita en realidad es pensar en acciones cortas que nos lleven hacia el resultado final. Es decir, el objetivo final es importante, pero si primero no generamos la ruta a seguir, perderemos el enfoque en cuestión de días.
De acuerdo con el Prof. Baba Shiv, de la Universidad de Stanford, se necesita practicar fuerza de voluntad. Ésta se procesa en la corteza prefrontal del cerebro, el área detrás de nuestra frente. Para que el cerebro pueda calcular lo necesario para los propósitos de año nuevo, se necesita una fuerza de voluntad enorme, buena memoria a corto plazo y una buena capacidad para resolver problemas abstractos.
Al dividir un propósito en acciones pequeñas y al definir el camino a seguir, el cerebro tendrá menos qué procesar, menos material para fantasías y te será más fácil lograr lo que necesites hacer.
2. El cerebro disfruta los hábitos, no la fantasía de los propósitos
Todos tenemos la magnífica capacidad de imaginar y de soñar. Unos pensamos en un mundo mejor, otros pensamos en ganar la lotería, otros en que podrán dejar de fumar.
Imaginar la vida en mejores condiciones es parte de nuestra naturaleza y es lo que enciende la chispa del cambio. El problema es que queremos vivir de estas fantasías sin saber que lo que en verdad motiva una vida mejor, es el cultivo de hábitos.
Si nuestro propósito de año nuevo es convertirnos en corredores, fallaremos a menos de que comencemos por levantarnos temprano diariamente y calzarnos los Nikes.Los hábitos nos definen y aunque tengamos la fantasía de que somos seres únicos y sorprendentes, la verdad es que somos animales rutinarios y disfrutamos tener hábitos.
Definimos hábitos como acciones rutinarias de ejecución automática que no cambian con el tiempo. El cerebro se siente muy bien con ellos porque quitan trabajo a la mente para que se pueda enfocar en lo que realmente importa.
Pensar en 100 propósitos de año nuevo es una tarea fallida, a menos que pienses en el hábito que te lleve a ellos.
3. La soledad no funciona y no le gusta a la mente
Creer que tu propósito de año nuevo es sólo tuyo y que a nadie le importa, es un grave error. Te sorprendería saber la cantidad de personas que quieren lograr lo mismo.
Otro grave inconveniente de los propósitos es que asumimos que somos la única persona en el planeta. Damos por hecho que todo lo haremos solos.
Esto es real en el sentido de que nadie más podrá tener disciplina o fuerza de voluntad por nosotros. Pero nos referimos a que si buscamos un grupo de apoyo, será más fácil comprometernos.
¿Quieres convertirte en corredor? Busca un grupo de corredores en tu comunidad o en Facebook. Únete a ellos y participa en sus eventos y reuniones.
¿Quieres aprender a alimentarte mejor? Existen cientos de grupos a los que puedes acudir, en línea o en vivo.
La idea es entender que nuestro cerebro no es el de una iguana, que puede pasar su vida en solitario. Tenemos un cerebro de primate que evolucionó para que todo lo hagamos por y para el grupo social.
—
Por supuesto hay una gran cantidad de estudios científicos sobre los propósitos y sobre los hábitos. Aquí sólo expuse algunos que son de suma importancia para entender porqué fallamos año con año.
¿Qué propósito de año nuevo has cumplido? ¡Cuéntanos en los comentarios!
Si necesitas saber cómo crear hábitos con todo éxito, ven a Shojiki. Es un taller de hábitos que proporciona un método exitoso probado por muchas personas, donde la meditación y el conocimiento son la base del cambio.
por Kyonin, maestro Zen con más de 15 años de experiencia enseñando el Dharma | Nov 26, 2014 | Budismo, Productividad, Talleres, Vida
Nuestra cultura de la recompensa inmediata ha causado más estragos de los que imaginamos. Y los costos de querer todo aquí y ahora son muy, muy elevados.
A la vez, ésto genera una avalancha de obstáculos que nos hacen fallar de maneras épicas al momento de querer mejorar nuestra experiencia de vida.
La sociedad parece aplaudirnos cuando alguien come mal por estar muy ocupado, dormir poco por dedicar tiempo a las fiestas, despertar tarde en fin de semana, o al empeñar el futuro con deudas de tarjetas de crédito.
Y ni qué decir de la mercadotecnia. Nos vende la fantasía de que con una píldora mágica/gadget/bebida/amuleto dormiremos mejor, bajaremos de peso o tendremos más energía.
Sin embargo, lo que todo mundo se esfuerza en ignorar es el hecho de que los nuevos hábitos se apoyan en la disciplina. No hay más.
No existen los milagros, la magia, la providencia, ni El Secreto. Sólo existe el trabajo, la dedicación y la constancia.
Para evitar el desarrollo de nuevos hábitos existe una gran colección de obstáculos, casi todos basados en nuestro gran y pesado ego. Aquí presento una pequeña lista:
- Pereza
- Auto complacencia
- Esperanza en la píldora mágica
- Seguir a la manada
- Apego a las costumbres y tradiciones
- Miedo a experimentar
- Miedo al cambio
- Ignorancia / falta de información
- Rebeldía
- Mala alimentación
Sí, el número 10 es la mala alimentación. A pesar de que la subestimamos, la nutrición es la clave de la vida. Comer alimentos procesados y abusar de las harinas nos vuelve pesados y apáticos.
Es mucho más fácil generar hábitos duraderos cuando la nutrición es equilibrada.
¿Te has enfrentado con algún obstáculo fuerte al crear nuevos hábitos? ¡Comparte en los comentarios!
Si quieres un método efectivo para mejorar tus hábitos, ven a Shojiki, el taller de hábitos de Chocobuda.
por Kyonin, maestro Zen con más de 15 años de experiencia enseñando el Dharma | Nov 24, 2014 | Budismo, Vida, Zen
NOTA: Este post apareció en 2013. Vale la pena repetirlo porque el desarrollo de hábitos se ha convertido en una necesidad tajante en estos tiempos de caos. Esta es la versión corregida y aumentada.
Hace varias semanas indiqué que durante los últimos 3 meses del año estoy participando en un evento budista llamado Ango, durante el cual hay que volver más intenso el estudio y el zazen. Entre muchas otras cosas, también hay que forjar nuevos hábitos o dejar de lado alguna pasión.
Esto resulta en una práctica mucho más enfocada y con mejores intenciones para la vida cotidiana.
Varios amigos lectores me escribieron para pedir más posts sobre cómo forjar nuevos hábitos y cómo llevar a buen término la intención de mejorar nuestra vida.
Aprovechando que este año está terminando y que muchos aprovechan el mes de enero para comenzar con nuevos hábitos, creo que es buena idea hablar sobre cómo lograrlo.
Esto me puso a pensar lo mucho que las cosas han cambiado para mi desde que decidí perder el miedo a experimentar. Pasamos los días haciendo las cosas como lo aprendimos de nuestros padres; y jamás nos detenemos a pensar si existe una forma más eficiente de obtener los resultados.
La Receta de Pastel de Fresa de la Abuela© será la misma receta y jamás será puesta a prueba. Es más, nadie se atrevería a cuestionarla, ¿correcto? Los mismos ingredientes, mismos procedimientos producen el mismo resultado. Seguirla al pie de la letra es una tradición y un hábito que simplemente está.
Vamos por la vida resolviendo problemas de la misma forma. Nos sentamos en un muy cómodo cojín, el cual nos absorbe y nos entumece el sentido crítico.
Es cierto que para los budistas es natural aceptar las cosas como son, pero eso no significa que no estemos en la búsqueda de formas óptimas que nos den más tiempo y tranquilidad.
Así, forjar nuevos hábitos es una cadena de acciones que mejoran la vida y calman la mente porque llegamos a un punto en el que sabemos que estamos tomando el control sobre lo conocido. Nos atrevemos a empujar los límites sólo un poco más, hasta que la nueva actividad se convierte en estándar y seguimos adelante con el aprendizaje.
En lo personal puedo decir que crear nuevos hábitos retando el conocimiento convencional, ha mejorado mi tonta existencia. Me curé el insomnio, adquirí orden en el trabajo, adopté la meditación como parte de mi vida, aprendí lo básico de un par de idiomas de mi interés, mejoré mi alimentación, me volví corredor… y la lista puede seguir.
Por supuesto no puedo decir que mi vida es perfecta y mucho menos puedo decir que soy un ejemplo. Todo lo contrario. Soy bastate bestia y justo porque mi vida es caos y golpes contra la pared, es la razón que busqué la tranquilidad por medio de los nuevos hábitos.
¿Cómo comenzar un nuevo hábito?
Perdiendo el miedo a experimentar y reconociendo la necesidad primigenia que nos mueve hacia la búsqueda. Y de ahí en adelante comenzamos a actuar hacia lo que queremos.
No es lo mismo querer bajar de peso por vanidad, que hacerlo por una preocupación clara por nuestra salud.
Conforme pasen los días escribiré más sobre el tema.
¿Tienes algún secreto para comenzar a desarrollar nuevos hábitos? ¡Comparte en los comentarios!
Si necesitas un método probado ya por muchos amigos lectores de este blog, te invito a tomar Shojiki, el taller de hábitos donde la meditación es la espina dorsal de nuestra práctica.