por Kyonin, maestro Zen con más de 15 años de experiencia enseñando el Dharma | Jul 29, 2011 | Budismo, Comunidad, Minimalismo

Bienvenidos al primer Viernes Social en Chocobuda, donde el foro de comentarios está abierto para que ustedes pregunten y todos aportemos nuestra opinión. De esta manera nos ayudamos y crecemos con el conocimiento colectivo.
La idea principal es relajarnos y formar una buena jornada de charla. Sólo por hoy.
Reglas
1. Las preguntas y comentarios tienen que ser relevantes al tema del blog: budismo, minimalismo, filosofía y el blog mismo.
2. Es necesario que impere un ambiente de cordialidad, ayuda y buena voluntad.
El comentario o pregunta que no se apegue a estas simples reglas, será borrado. Si es muy agresivo, el correo, nombre de usuario y la dirección IP del lector serán vetadas del Chocobuda.
FAQ
1. ¿Porqué no usas Formspring?
Porque no es un medio de comunicación efectivo. Si vamos a preguntar y a entablar diálogo, hay que hacerlo en un sistema que permita la interacción directa y que se conozca, al menos, el nombre de usuario de los participantes.
2. ¿Porqué no mejor en Twitter o en Facebook?
Porque no todos tienen cuenta en ambos sistemas. Aquí, en los comentarios del blog la comunicación queda abierta para todos los lectores, sin importar la plataforma social que utilicen.
Si quieren compartir algo de la charla hacia las redes sociales, el sistema de comentarios les da esa opción.
3. ¿Porqué Batman le dice bitch a Robin?
Porque Robin es de esos que sólo entran a los blogs y no comentan ni participan. Y porque es un chiste. Un chiste es un chiste es un chiste. Si no les parece gracioso… ¡Comenten!
3. ¿Porqué debería participar?
Porque por lo regular estamos acostumbrados a simplemente leer artículos en los blogs. Succionamos información y eso no está tan mal.
Pero los blogueros vivimos de la retroalimentación de nuestros lectores. Si nadie nos comenta nada, entonces se nos rompe el corazón y dejamos de escribir. Esto aplica no sólo para este blog, sino para todos los que frecuentas.
Si encuentras que el Chocobuda te es de utilidad, ¡participa!
por Kyonin, maestro Zen con más de 15 años de experiencia enseñando el Dharma | Jul 26, 2011 | Budismo, Vida

Cada paso que damos en estas tierras indómitas llamadas Vida nos enfrentamos a muchísimas pruebas, obstáculos y experiencias maravillosas. Todo esto va formando, día tras día, nuestro marco de pensamiento y la manera en la que nos relacionamos con el mundo.
Por ejemplo, una buena vivencia en un solo restaurante de comida china nos puede llevar a emitir un juicio como: Me encanta la comida china. Cuando en realidad únicamente hemos probado los alimentos de un lugar en toda la ciudad.
De igual forma, el pasar penurias por la arrogancia o avaricia de una persona nacida en X lugar de la Tierra nos llevará a decir que todos los que vienen de X son iguales.
Ambos ejemplos son una muestra del poder que tienen nuestros juicios y lo difícil que son de cambiar una vez que nos apegamos a ellos.
Nuestras relaciones personales buenas o malas, las situaciones que disfrutamos, los objetos que usamos y que no nos gustan dependen de cómo veamos la vida y de nuestros sentimientos en ese momento determinado.
Es por eso que la palabra de hoy es con O de Observación, pero no simplemente ver. O como dicen por ahí: estás viendo y no ves.
Observar la vida es una actividad que además de los ojos, implica un ejercicio consciente de entender las situaciones sin apegos y sin juicios.
Mirar las cosas como son, sin imprimirle historias que no han sucedido, sin fantasías en las que somos las víctimas; nos reditúa en una vida mucho más tranquila porque estamos en ese momento. Sólo observando.
Y luego de ver la vida como es, sólo entonces podemos emitir un juicio. Esto es, cuando desligamos el ego de la realidad.
Cuántas veces no hemos pensado joyas egocéntricas como: esto sólo me puede pasar a mi, pero cómo sufro… Y son tan sólo muestras de cómo al no observar, perdemos de vista que el mundo incluye injusticias, rupturas de corazón y que no somos los únicos sufriendo.
Concentrarnos en nuestro propio ego nos evita poder observar el mundo como es. Así de simple.
Antes de emitir un juicio hacia una persona o situación, detente un segundo y piensa. ¿Cómo te estás relacionando y cómo te afecta?
Estoy seguro que aprenderás a ver las cosas como son… que es el principio básico detrás de la práctica del desapego.
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Nota choco budista: Aprender a observar y entender que no todo en la vida nos afecta de manera directa y que sólo somos un grano de arena en la inmensa playa cósmica, se llama Visión Correcta, que es uno de los factores del Noble Camino Óctuple; que a su vez es el camino a una vida tranquila.
por Kyonin, maestro Zen con más de 15 años de experiencia enseñando el Dharma | Jul 19, 2011 | Budismo, General, Vida

De todas las preguntas que me hacen, quizá la más recurrente sea: ¿Eres vegetariano?
La respuesta corta es no. No lo soy.
Y la reacción casi siempre es de sorpresa. ¿Cómo es posible que un budista coma una hamburguesa?
La respuesta larga a este enigma podría alcanzar varios volúmenes y las implicaciones van desde el pragmatismo hasta la filosofía, densa como la miel, pero ya existen abundantes lugares y libros que atacan el tema desde muchos ángulos; todos muy válidos.
A nivel personal lo único que puedo decir es: me gusta la carne, pero si no la como no pasa nada. Se come lo que hay, excepto el pescado porque soy alérgico 🙂
Independientemente de la inclinación filosófica o ideas sobre el sufrimiento animal, debemos comer lo que que está a nuestro alcance y que haya sido obtenido de manera ética; porque cualquier esfuerzo que hagamos para nuestro sustento y el de nuestra familia, es quizá la más noble de las actividades.
Hay lugares en el mundo en el que la gente debe comer lo que puede. Si es un animal, comerán animal. Si son plantas, comerán plantas. Incluso en el mismo Tibet, la otrora capital del budismo, los habitantes comen carne debido a que esta tierra venerada es un lugar árido donde las cosechas prácticamente no crecen.
Y sí, el sacrificio animal puede ser ético y no podemos negar que gracias a él la humanidad ha llegado a este punto en la historia.
Lo que sí considero un grave error es festejar y disfrutar la crueldad hacia los animales y, para el caso, hacia cualquier ser vivo.
¿Pero Chocobuda, qué no todos los budistas son vegetarianos? No lo son. El estereotipo del monje budista herbívoro se creó con la cultura hippie en Estados Unidos entre los años 60’s y 70’s.
Los monjes budistas comen lo que hay debido a que viven de donaciones, aunque hay una tendencia hacia el vegetarianismo. Si en la donación hay maíz, comen maíz. Si hay chorizo, comerán chorizo.
Recientemente me topé con un texto Theravada del budismo del sur de Asia, investigado por el Maestro Ajahn Brahmavamso en donde dice que el Buda sí comía carne y exhortaba a sus monjes a comer carne, si es que la donación la contenía. La única condición era que el animal no hubiera sido sacrificado para honrar a un monje, porque entonces la muerte de animal tenía un fin egoísta y no de sustento para varias personas o familias.
Y esto es lo que yo personalmente creo. Comemos lo que hay, lo que podemos comprar con nuestras posibilidades. Si alcanza para carne, la consumimos. Si alcanza para una dieta balanceada, ¡qué mejor!
Lo que hace la diferencia es que siempre debemos tener en cuenta que nuestro sustento tiene que fundarse en raíces éticas y nunca menospreciar la vida que ayuda a la vida.
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Foto: THAI MONK EATING HIS MORNING MEAL – Photo by Jens W, Yenit.com
por Kyonin, maestro Zen con más de 15 años de experiencia enseñando el Dharma | Jun 16, 2011 | Budismo, Zen
El emperador Goyozei era estudiante de Zen bajo la tutela de Gudo.
Un día el emperador preguntó:
-En Zen esta mente es el Buda, ¿correcto?
-Si digo que sí, pensarás que entiendes sin entender. Si digo que no, estaré contradiciendo un hecho que muchos entienden muy bien. – Respondió Gudo.
Pasó el tiempo y otro día el emperador preguntó:
-¿A dónde se va la iluminación cuando un hombre muere?
-No lo sé.- Respondió Gudo.
-¿Pero porqué no sabes?- Quiso saber el soberano.
-No he muerto.- Apuntó Gudo y caminó hacia el jardín.
por Kyonin, maestro Zen con más de 15 años de experiencia enseñando el Dharma | Jun 14, 2011 | Budismo, Vida
hope-skywalker
No esperes nada, pero prepárate para todo
Adagio Samurai
Uno de los fundamentos de las culturas cristianas es la idea principal de la esperanza; de que al morir, no importa cuánto sufriste en esta vida, vas a tener una recompensa por toda la eternidad.
Esta noción de que recibiremos un premio por el sufrimiento está tan implantada en nuestras culturas, que es muy difícil de combatir y verlo con objetividad.
Tenemos esperanza de que nos ganemos la lotería, de que llegue nuestro gran amor a salvarnos, de que algún día tendremos un mejor empleo o de que la vida se torne a nuestro favor y que la gente actúe como más deseamos.
Abrazamos en nuestro corazón ideas y fantasías de un futuro mejor en el que nadie nos dañe, en el que tenemos seguridad y en el que nunca nadie enfermará ni morirá. Deseamos un gran país lleno de oportunidad y de gente honesta.
La esperanza muere al último, dicen.
Pero mientras ese futuro dorado llega, seguimos siendo egoístas, malintencionados, mentimos, manipulamos, no trabajamos y nos sentamos en nuestros grandes traseros esperando. Esperando esperanza.
Algunos creen que la esperanza es lo que los mantiene vivos y es lo que les da fuerza para seguir adelante.
Pero si te dijera que la esperanza es una de las fuentes más grandes de sufrimiento, ¿lo entenderías?
Cuando ponemos todas nuestras fuerzas en crear un futuro ideal en nuestra mente y nos abrazamos al concepto fantasioso que surgió de nuestra necesidad de pensar que la suerte cambiará, estamos alimentando esa misma fantasía.
Y como es una fantasía, al no cumplirse nos sentimos derrotados y con el corazón lleno de decepción.
Sólo haz un poco de memoria y recuerda cuántas veces te has sentido decepcionado por las personas, el trabajo, las relaciones y hasta de una fiesta. La desilusión llega cuando tus expectativas crecen. Y estas crecen gracias a ti mismo.
Por todo esto, en budismo decimos que:
La esperanza es la negación de la realidad.
El repudio a tus condiciones actuales, el no aceptarlas, provoca un irremediable sufrimiento que dispara las fantasías de un futuro mejor. Y el sufrimiento es aun peor cuando este ideal no llega o los resultados no salen como los habías visualizado.
Tener esperanza es como ir gastar todo tu dinero en un juego de azar. Quizá ganes, pero todas tus probabilidades están en contra.
Sin embargo la esperanza es adictiva porque pone vendas en nuestros ojos para negar lo que sucede aquí y ahora.
No tiene nada de malo vivir con objetivos. Estar y aceptar el presente, trabajar, estudiar, cuidar una relación hoy y experimentar cada día con toda la intensidad; todo ello nos hace mejores personas hoy y nos brinda mejor calidad de vida hoy.
Tener la mente clara, sin prejuicios, sin fantasías del futuro y con los pies en la tierra, nos permite apreciar lo que tenemos. Cada bocado de comida es un triunfo. Cada abrazo es una celebración de la vida. Cada problema es un reto a nuestra capacidad. Y cada noche que pones tu cabeza en la almohada es una victoria.
Cada paso que das es una llegada al destino final, dice mi Maestro todo el tiempo.
Matar la esperanza, contra todo lo que las ideas religiosas nos indiquen, es una de las mejores inversiones. Esta es la visión ultra realista del budismo.
Sin esperanza, mucho trabajo y vivir intensamente cada minuto de tu día, sin abrazarte en el pasado y sin importarte el futuro. Eso es el fundamento de tu felicidad.
¿Esto es la peor idea que has leído en tu vida? ¡Deja un comentario para demostrarlo!