Practiquemos el Con-Su-Mismo

Practiquemos el Con-Su-Mismo

Por Momo
de El Espejo de Momo

Platicando con amigos gracias a internet, analizábamos las condiciones laborales que se dan en algunas maquiladoras que se encuentran en diferentes países del llamado Tercer Mundo.

Las condiciones son, por decirlo amablemente, infrahumanas: salarios que no merecen ese nombre, horarios de tiempo completo (todo el día) parando solo para comer y ¡dormir!, y espacios de trabajo que no cumplen con las regulaciones mínimas.

Pero, ¿por qué se dan esas condiciones?

La respuesta ha sido tema de innumerables tésis y tratados, pero al final todo se reduce a la demanda de estos productos por los consumidores. Vamos, el consumismo.

Si compráramos sólo lo que necesitamos y no más que eso, cambiaríamos la tendencia consumista y aliviaríamos un poco esta situación.

Entonces, les alentamos a hacer uso de una nueva versión de consumismo: con su mismo coche, con su mismo pantalón, etc.

Demos un uso más inteligente y racional de las cosas y así tendremos menos necesidad de comprar, comprar y comprar.

Un saludo.

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Nota choco budista: Entender que sólo debemos comprar lo que necesitamos y llevarlo a la práctica real, corresponde a Visión y Acción Correctas, que son parte del Camino Óctuple hacia una vida tranquila.

No dejarnos influenciar y no encapricharnos lo que la mercadotecnia intenta implantar en nuestro cerebro, corresponde al desapego, que una de las bases del budismo.

4 secretos para estar bien en la oficina

4 secretos para estar bien en la oficina

Las oficinas van en contra del espíritu humano. Son granjas en las que las personas llegan, se sientan, trabajan, comen y se van a casa con la seguridad de que deberían estar en cualquier otro lado. 

Este mundo y sistema de producción se ha enfocado en exprimir gota a gota la vida y el alma de millones de trabajadores y son muy pocos los negocios que realmente cuidan el capital humano.
El resultado de esto es un índice de infelicidad que está a tope, en contraste con cómo se sentía la población del mundo en los años 50. Ahora tenemos más cosas, más comida (de peor calidad, por supuesto), más aparatos y más responsabilidades. Todo es, además, aderezado con la falta de tiempo a la que todos nos enfrentamos.
Como yo lo veo, no hay forma de parar este sistema de producción. Está tan instalado en nuestra cultura que es común escuchar comentarios como «te pagan poco, pero al menos es seguro»; o «agarras ese trabajo y ahí te quedas hasta la jubilación». Perdón, pero esto es espantoso.
Supongo que todos los países del mundo están demasiado clavados en esto, a pesar de que sabemos que es un sistema en crisis y que es insostenible. Los trabajadores están empezando a protestar, pero el monstruo corporativo los jala de regreso al cubículo.
Estamos comenzando a buscar maneras de sentirnos vivos y alegres. Estamos empezando a ser creativos.
Y ese es el punto de este artículo. 
Las corporaciones y la burocracia pregonan que apoyan la creatividad y la libre expresión de sus empleados, pero esto es falso. Falso, mentira, absurdo, no verídico, fantasía. Las empresas lo único que quieren es que produzcas y, cuando estés cansado o enfermo, produzcas aun más.
En mi experiencia personal, luchar contra esto fue duro, pero me dio resultado. Justo por eso lo comparto.
Mi secreto para estar bien en la oficina es ser creativo y crear un sistema personal para sentirse cómodo. 
Nada de malo tiene llegar a un cubículo y trabajar 12 horas. Todos lo hacemos. Lo que yo hice por más de 15 años fue generar acciones que promovieran mi bienestar. 
Se ordenado
El escritorio siempre estaba limpio. Ni un sólo papel. Nada. Mucha gente me preguntaba cómo le hacía y la respuesta era la misma: me conviene ser ordenado. Tener un lugar para cada cosa y tener los menos papeles posibles hacían mi estancia menos abrasiva. 
Lo único personal que estaba en mi escritorio era mi bloc de notas, pluma, un Buddha y la computadora. Todo lo demás estaba en cajones, folders y estantes. 
Ser ordenado te da aire y espacio, calma la tensión y te ayuda a estructurar tu día.
Comparte sólo lo necesario
Las oficinas privadas, y aun más las gubernamentales, son fuentes de chismes, mentiras y puñaladas por la espalda. Esto es natural porque son ecosistemas en los que la gente pasa hasta 14 horas al día, conviviendo con todo mundo, tratando de salir adelante y de pasar encima de quien sea por reafirmar su lugar en el universo.
Yo sé que las filosofías de los grandes líderes apuntan a que siempre hay que estar al pendiente de los colaboradores, pero creo que esto debe tener límites. 
El trabajo es el trabajo. La vida real está afuera. 
Si aprendemos a mantener la línea entre trabajo y vida privada, las cosas serán más simples porque estarás más enfocado y sin involucrarte en nada que no sea producción.
Lo que te hace ser tú, lo que te da tus valores, moral y felicidad, está con tu familia y amigos. Hasta tus mascotas entran en esto. 
Preocúpate más por tus amigos y familia porque son ellos los que siempre estarán a tu lado. 
Disfruta una actividad fuera del trabajo
Lo que a mi me mantuvo cuerdo en mis años oficinistas fueron mis proyectos creativos. Siempre estaba escribiendo, entrenando artes marciales, cocinando, acudiendo a exposiciones o yendo al cine. Casi siempre rodeado de amigos.
¿Tú ya encontrastre lo que te hace ser tú? Quizá disfrutes los videojuegos o el soccer. O tal vez disfrutas la yoga. ¿Qué tal leer? ¿Cuántos buenos libros has leído últimamente?
Todo lo que hagamos fuera de la oficina nos da cimientos para enfrentar la locura de la vida corporativa. 
Apaga la tele comercial para siempre
Este es un consejo que nunca me canso de dar. Llevo aproximadamente 8 años sin ver la televisión y soy muy feliz. 
Ahora leo, escribo, produzco audio, salgo a caminar, voy al cine y me da tiempo de hacer muchas cosas; y por paradójico que suene, incluso veo programas de televisión, pero en DVD.
La televisión comercial y por cable son espantosas. Las considero una extensión del mundo corporativo porque te impulsan a comprar más, te dejan sin pensar y te mantienen quieto y sin crear nada. 
Si te libras de la tele para siempre, tendrás más creatividad y más tiempo para disfrutar lo que te hace ser tú.
Estas medidas son sólo unas cuantas ideas que pueden ayudar. Pero estoy seguro que hay muchísimas más que conoces. ¿Porqué no las compartes en los comentarios?
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Nota choco budista: El ser creativo, ver la vida con otros ojos y hacer algo para promover tu bienestar, pertenecen al Camino Óctuple: Visión Correcta y Acción Correcta.

5 sugerencias para enfocarse y lograr más concentración

5 sugerencias para enfocarse y lograr más concentración

Estamos rodeados de distractores por todos lados. Siempre que necesitamos cumplir un objetivo de trabajo o de la escuela, tal parece que nuestra mente se resiste a producir y terminar; decide enfocarse en temas mucho más divertidos como la lista del supermercado o lo que dijo Juanita ayer por la mañana.

La falta de concentración tiene muchos puntos adversos: se pierden las cosas, no entregamos un trabajo a tiempo, olvidamos hacer esa llamada importante o se nos pasa la hora de la cita con el dentista. Y quizá la peor consecuencia es que nos toma más tiempo terminar nuestro trabajo o tarea. Cuando volteamos la cara, son las 7:00 PM y se nos fue el día en otras mini acciones que no valen la pena.

Todo mundo está sujeto a estos huecos del día donde la atención vuela por otros mundos y no se posa justo don de la necesitamos.

Y les confieso que en este momento mi concentración está revoloteando entre todos mis proyectos creativos, recuerdos y listas de pendientes.

Así que para acabar con esta evidente falta de concentración les presento mis 5 acciones para enfocarse.

Apaga las distracciones
La vida digital que llevamos nos llena de aparatos que luchan por obtener nuestra atención, como el celular o el reproductor de MP3. Las redes sociales nos toman demasiado tiempo. ¡Y hay gente osada que los combina!

Aquí el consejo es muy simple: si quieres producir y terminar el trabajo, apaga tus gadgets. No hay vuelta de hoja.

Tener el celular encendido mientras intentas trabajar implica estar distraído y estresado porque recibiremos una llamada o mensaje en cualquier momento. Si vas manejando un auto, la distracción puede tener efectos secundarios ligeros… no sé… como la muerte.

Si estás comiendo o en una junta con alguien (no importa quién), es una total descortesía y muy grosero el interrumpir la reunión para responder y platicar con el teléfono.

Al respecto de las redes sociales, pueden ser herramientas de comunicación muy efectivas. Pero seamos honestos. La mayoría de lo que leemos en Twitter y Facebook es «estoy tomando café», o «el cielo está azul». Son mensajes irrelevantes que lo único que hacen es quitarnos tiempo porque pasamos todo el día leyéndolos.

¿Porqué no limitar nuestro tiempo de redes sociales a sólo una hora al día? ¿No serías más productivo si sólo siguieras información de relevancia?

Twitter y Facebook son maravillosos para estar en contacto rápido con nuestros amigos y familia. También puedes organizar eventos enteros. Pero si lo que necesitas es entregar tu trabajo a tiempo, las redes no son efectivas.

Apágalas.

Busca un lugar donde trabajar en silencio
Por más que tu jefe insista en que calentar el asiento por 12 horas es lo mejor para ser productivo, eso no hará que trabajes más o estés más concentrado.

Hay ocasiones en que quedarse en casa y adelantar el trabajo funciona porque no tienes el ruido de la oficina o de la calle. Tampoco llegan a interrumpirte.

En la medida de lo posible trata de negociar el trabajar desde casa. O quizá hacer trabajo en un café te sea más productivo.

Si el salir de la oficina no es opción, entonces pide que te presten la sala de juntas para trabajar a solas un par de horas.

Estoy seguro que estar desconectado de Twitter por dos horas no te impactará en nada.

Organiza tus pendientes
Una fuente grande de tensión es el empezar a trabajar sin rumbo. El saber que tienes que entregar un reporte no es suficiente porque consta de muchas partes pequeñas.

Si te tomas unos minutos de tu mañana para hacer una lista de tareas te va a beneficiar porque le puedes asignar tiempos.

15 minutos para 2 llamadas, 30 minutos para planear una presentación, 1 hora para la junta, etcétera.

Ser organizado con tu lista de acciones te da foco y no necesitas más que una hoja de papel y un lápiz.

Apagar las distracciones y el ordenar tus tareas te harán una persona mucho más productiva.

Duerme y come bien
Yo sé que quedarse despierto hasta altas horas de la noche es cuando uno puede dedicarse a ver la tele o a hablar por teléfono con algún amigo.

Si disfrutas la lectura, también es en la noche cuando uno puede disfrutar más un libro.

Pero a la mañana siguiente tu mente está en muy malas condiciones para ser productiva.  Te distraes muy fácilmente y, de cierta forma, lo único que quieres es que termine el día para regresar a casa a dormir.

Este hecho es una fuente enorme de distracciones porque no te concentras en nada. Como estás desvelado, tu mente comienza a soñar despierta en algunos segundos y pierdes el registro de lo que estás haciendo. También se olvidan las cosas muy fácilmente.

La manera de evitarlo es siendo respetuoso de tus horas de sueño. Si 6 horas son suficientes, programa tus actividades para que puedas dormir 6 horas.

Una condición que también te lleva a que la imaginación vuele es el hambre.

Casi toda la gente que conozco tiene conductas de auto sabotaje: duerme poco, se levanta tarde y sale de casa sin desayunar.  Y al final, lo que decía tu madre es real: desayunar te da energía para el día.

¿Te has dado cuenta que tomas más café o soda cuando no has desayunado? Esto es porque tu cuerpo tiene hambre, pero es un sentimiento tan primitivo que el cerebro lo confunde con sed.

Mi recomendación es que te levantes unos 20 minutos antes para que tengas tiempo de desayunar. Y no es pretexto que 20 minutos no son suficientes. Yo preparo diario desayuno para dos (huevos, frijoles, pan o quesadillas y café) en tan sólo 13 minutos, con reloj en mano.

Así que unas buenas quesadillas o un sandwich, no son imposibles de lograr. Ah, además tu economía se ahorrará mucho dinero en desayunos fuera.

Medita
En el post anterior me referí a la meditación como un proceso mental por el que obtenemos calma y enfoque.

Parece mentira, pero dedicarle 10 minutos diarios a estar tú solo con tu mente, trae muchos beneficios a tu día. Uno de ellos es una mejor concentración.

Para meditar no es necesario acudir a un centro budista o hacer yoga ni nada de eso. Tan sólo con estar sentado en la sala de tu casa, con una taza de té o café y disfrutar ese momento, es suficiente.

La acción de meditar es enfoque por sí misma. Si bebemos un té, hay que estar 100% conscientes de ese momento. ¿A qué sabe el té? ¿Qué sensaciones produce en tu paladar? ¿Está muy caliente? ¿El azúcar afecta su consistencia?

El hacerte estas preguntas sobre una taza de té podría parecer tonto, pero en realidad estás practicando el enfoque. Estás en cuerpo y alma con tu taza de té.

Hacer esto, diariamente, por 10 minutos mejorará tu concentración y te ayudará a estar en calma.

Nota choco budista
Las acciones de concentrarte, ser productivo y meditar, son objeto de estudio dentro del budismo y se asocian con Esfuerzo Correcto, Atención Consciente Correcta y Concentración Correcta. Estos tres elementos forman parte del Camino Óctuple, que plantea los pasos para una vida tranquila.

El Llamado de la Comadreja

El Llamado de la Comadreja

Llamado de la Comadreja: (Pull of the Weasel) Es la voz de esa pequeña comadreja que todos llevamos dentro, que nos lleva a hacer las cosas aun sabiendo que estamos mal y que sufriremos las consecuencias.

Uno de mis héroes intelectuales es Penn Jillette. Es actor, ilusionista, escritor, músico, pensador y escéptico enemigo hasta la muerte de basura que esté fuera de la razón y nuble la mente; como las religiones, new age y conspiraciones.


En su muy extrañado programa de radio, Penn Radio, él acuñó el término Pull o Call of the Weasel, y en sus propias palabras significa: «Sabes que algo está mal, pero en algún lugar de tus entrañas, una pequeña comadreja te dice que lo hagas».


En el show, esto se prestaba para todo tipo de historias muy graciosas que los escuchas reportaban por teléfono. Pero lejos del humor y pensando un poco más, todos somos atacados por la comadreja diariamente.

Cuando mentimos, manipulamos a las personas, cuando no hacemos las cosas en el momento, al no tomar un problema de frente; sabemos perfecto que estas acciones serán contraproducentes y deberíamos hacer lo posible para resolver la situación, pero obedecemos a esta maléfica sabandija y nos vamos por el lado oscuro.
Yo no soy un santo, ni un buddha, ni nada que se le parezca. Oh, no. La comadreja me acompaña todo el día y es mi lucha constante no hacerle caso y seguir con mi vida, por el camino que me ayude más. Para ilustrar todo este tema, expongo algunas llamadas comadréjicas personales, que creo que son ejemplos universales:
  • Comida. Por supuesto que la báscula se da cuenta si como de más. Mi ropa también. Pero siempre pienso: ya mero me pongo a dieta, así que un poco más no hace daño. Es más, hay veces que ni lo pienso; simplemente me como esos nachos o pizza y ya. 
  • Ejercicio. Soy artista marcial de toda la vida, pero de algún tiempo para acá me vi obligado a dejar mi amado aikido. Sé que, al menos, debería ponerme a correr y que me va a beneficiar… pero no lo hago.
  • Meditar. 20 minutos de meditación al día cambian tu perspectiva. Te calman y te centran. Te hacen tomar las cosas como son y sin la basura que nuestra mente crea. Me conviene y me gusta. Pero no lo hago con la frecuencia que debería.
  • Llamar a mis padres. Me quieren y me extrañan y sé que les gusta escucharme. Pero siempre me hago menso y trato de no llamarles lo más posible.
Estos son tan sólo unos pocos ejemplos de lo que la comadreja hace conmigo todo el tiempo, pero hay algo que tengo que exponer:

La comadreja somos nosotros mismos, saboteándonos. 

Echarle la culpa a un pobre mamífero imaginario es muy gracioso, pero es un intento por no tomar la responsabilidad de lo que hacemos. 

Si tuviste una aventura a escondidas de tu pareja, no, no fue la tentación, ni culpa del alcohol, ni la oscuridad de la noche, ni el diablo. Fuiste tú y nadie más quien se puso en esa situación.

Si engordaste 10 kilos en diciembre, no fueron las fiestas decembrinas, ni que la tía Chayo es muy generosa con la comida. Fuiste tú por querer comer de más y ser indulgente con las cosas que SABES te hacen daño.

Si tienes que recurrir a medidas de emergencia porque no controlas tu bebida, no estás enfermo. Tú mismo te pusiste en esa situación.

En nuestra cultura latinoamericana tenemos la tonta costumbre de siempre culpar o agradecer a un ser supremo por las cosas que suceden. Se nos enseña a decir: gracias a Dios, todo salió bien. Esto significa que nos libramos de toda responsabilidad.

Llevar una vida sencilla implica librarnos de todo lo que no necesitamos para vivir. Uno de esos factores que nos estorban es el la llamada de la comadreja.

Ahora que ya sabemos que la llamada de la comadreja está ahí siempre, podemos localizarla y reconocer cuando  no queremos hacernos responsables de las cosas.

Y ese es nuestro reto diario.

Nota budista: El luchar contra el llamado de la comadreja obedece al Camino Óctuple, que es la vía hacia el nibbana (tranquilidad, felicidad total). En el futuro cercano tendremos más al respecto en Choco Buddha.