por Kyonin, maestro Zen con más de 15 años de experiencia enseñando el Dharma | Mar 27, 2014 | Budismo, Editorial
Hace un par de días, luego de lanzar el primer reto del Chocobuda, alguien me preguntó por Twitter qué me había dado la idea. Respondí que la inspiración fue darme cuenta que todos nos quejamos y eso nos lleva a la infelicidad.
La respuesta que recibí fue:
No, hombre, no seas miope. Fingir ser un Buda tampoco te lleva a la felicidad, sólo a ser un hombre vestido de Buda. Pero ánimo.
Me hizo pensar. Hoy llego a la conclusión de que esta persona tiene razón. Él mismo es un Buda.
Soy un hombre vestido del Buda que finge ser el Buda. Tomo sus palabras, las estudio, las acaricio, las pongo sobre una mesa y las observo mil veces.
Cuando termino, las leo mil veces más. Sólo para confirmar que la profundidad de mi ignorancia es infinita.
Finjo ser el Buda porque es el ideal del servicio a la humanidad. Cada mañana canto las Cuatro Promesas y el último verso dice «… caminar hacia la iluminación, aunque esta nunca llegue».
Visto las ropas del Buda porque están construidas con parches sobrantes de tela, arreglados para que parezcan campos de arroz. Así siempre recuerdo que el arroz es la nutrición que necesito para seguir adelante y servir. El arroz es la nutrición que debo procurar para los que padecen hambre.
En efecto. Todo esto no lleva a la felicidad. El camino que elegí nunca me llevará a la felicidad como la conocemos todos. Para mi, el servicio es felicidad.
Cada acto, cada esfuerzo por ayudar, cada palabra escrita me acerca a ese elusivo concepto que es la iluminación. Que es más que claro, jamás alcanzaré.
También coincido. Soy miope. No puedo ver bien las cosas como son. Mis apegos, mis opiniones, mis aversiones nublan mi juicio. Por eso ayudo, ayuno, medito, estudio, escribo, me involucro.
El motivo de mi práctica es ayudar a todos los seres vivos, renunciando a mi mismo en muchos casos.
«Dar hasta que duela», me dice una y otra vez mi Maestro. Y coincido. Dar, servir y abrir mentes a la compasión es mi motivo de existir.
Soy de aquellos ilusos que piensan que pueden cambiar el mundo. Pero no con un movimiento armado. Tampoco con un movimiento intelectual que haga girar los engranes sociales.
El mundo se cambia con un acto de compasión a la vez.
Así que mi servicio terminará a la par que mi vida.
¿Pretencioso? Sí. Estoy consciente que por más que me esfuerce jamás cambiarán las cosas.
No puedo arreglar los problemas en Venezuela. No puedo parar las matanzas étnicas en África. No puedo lograr que el gobierno mexicano sea menos maléfico.
Pero puedo tomar pequeñas acciones para motivar a la gente a meditar, a dar y a ser compasivos.
Finjo ser el Buda porque todos somos el Buda. Soy un hombre vestido del Buda trabajando para merecer usar el koromo, la kesa y el rakusu.
Soy un tonto idealista, ignorante y simple. Y a la vez, no soy nada.
Ese es el motivo de mi práctica.
por Kyonin, maestro Zen con más de 15 años de experiencia enseñando el Dharma | May 13, 2013 | Editorial
Advertencia: Este post es muy personal.
En dos semanas la vida cambiará para mi. ¿O seguirá igual?
Pronunciaré las palabras que dedicarán el resto de mi vida a respirar y a transmitir el dharma a todos los seres que quieran escuchar.
Viviré por los 16 preceptos del bodhisattva, sin tener ningún objetivo ni pretención en mente.
Vestiré el kimono blanco, el koromo negro y me cubrirá el universo cosido a mano; el campo de arroz que trae la vida; las piezas del rompecabezas que uní con mis torpes dedos simiescos. La kasaya será parte de mi cotidiano y será mi obligación usarla con dignidad y respeto, a pesar de ser sólo un pedazo de tela sin valor para nadie.
Afeitaré mi cabeza, soltando toda la presunción que caracteriza a la cabellera. Sí, ya sé que me veré como el Tío Lucas, pero si eso hace sonreír a la gente, todos ganamos.
Me convertiré en un niño de nuevo. Aprenderé a hablar, a vestir, a comer y a moverme.
Diré adiós a la cultura familiar, a los pocos apegos que me quedan y a todo lo que nuble mi juicio.
Suena tan, pero tan difícil.
Ver la realidad, aunque la realidad no tiene límites; dice una de las cuatro promesas.
Y todo para dedicar mi vida al servicio y beneficio de todos los seres vivos.
El camino delante de mi se ve arduo. Es una cuesta hacia arriba que tomo de forma voluntaria.
La lista de libros por leer es enorme. Practicar zazen será aun más importante de lo que es ahora.
Pero quiero hacerlo. Era el sueño de la infancia y ahora es lo correcto.
Ser monje zen me cambiará.
Pero a la vez, seré el mismo tipo que lee cómics, que disfruta de ver películas y escuchar música de todo el mundo, que devora libros de fantasía épica y ciencia ficción, que diseña para los clientes, que escribe (mal) y que cocina.
La vida cambiará, aunque no cambiará nada en realidad. Es la eterna dualidad que trae el budismo zen.
Estas dos semanas escribiré poco.
Gracias por entender.
por Kyonin, maestro Zen con más de 15 años de experiencia enseñando el Dharma | Abr 18, 2013 | Editorial
Casi nunca comento sobre el estado del blog y mis proyectos personales, pero amigos lectores me han hecho preguntas que necesitan respuesta.
Chocobuda, su blog minimalista y budista zen de confianza, está pasando por algunos cambios que hay que comentar.
En lo personal
Actualmente me encuentro en un periodo de entrenamiento zen que me requiere mucho tiempo.
Estoy estudiando diversos textos del Buda, Dogen y koan; practicando sesiones largas de zazen; pasando más tiempo con mi sangha y en proyectos de caridad; y cosiendo una O’kesa (las ropas del Buda).
En un mes este ritmo se incrementará y me quedará menos tiempo libre.
La razón de todo esto la publicaré pronto.
Es suficiente saber que me queda menos tiempo para publicar con la frecuencia de antes.
Artículos en el blog
Por default estoy escribiendo una vez por semana. Si me es posible, escribiré más.
Estaré publicando un poco más de haiku y cosas más orientadas hacia el zen y budismo en general.
Podcast, talleres y Hangouts
Todas estas actividades están detenidas hasta nuevo aviso.
Próximo libro
Está en preparación. Podría ser publicado este año.
También viene una compilación de cuentos fantásticos y de ciencia ficción. Quizá en este año también.
Por último, mi primer libro Minimalista, lo podrás descargar a manera de trueque humanitario. Es decir, tú haces algo lindo por alguien y podrás obtener el libro. Más noticias pronto.
—
Espero haber aclarado las preguntas hechas. Si quieres saber algo más relacionado con el blog, ¡pregunta! Para eso están los comentarios.
por Kyonin, maestro Zen con más de 15 años de experiencia enseñando el Dharma | Ene 9, 2013 | Budismo, Descargas, Editorial
Diego, un gran amigo y lector, se tomó el tiempo y la dedicación para diseñar estas notas Post-It para imprimir y pegar en todos lados.
Los pongo a disposición de todos para que recordemos que menos es más, siempre.
Gracias, hermano.
Descargar Chocopostit en PDF