por Kyonin, maestro Zen con más de 15 años de experiencia enseñando el Dharma | Nov 1, 2012 | Budismo, Meditación, Vida, Zen
Este post fue publicado el año pasado, pero ahora la meditación tiene nuevos elementos.
México es un país con infinitas tradiciones y costumbres, pero si hay algo que nos da identidad nacional y que todos los mexicanos celebramos, es el Día de Muertos.
Esta fiesta se observa desde tiempos precolombinos y nos dice mucho del respeto que sentimos por la muerte. Por muchas ciudades y pueblos mexicanos se pueden ver altares con flores y comida, dulces, tequila e imágenes de la misma muerte; nuestra compañera inseparable.
La muerte es parte de la vida. Una no existe sin la otra. El final de octubre y principio de noviembre es la época en la que el velo entre la vida y la muerte se vuelve delgado y los ecos de los que ya se fueron se siguen escuchando. Para muchos, la partida de un ser amado nos sigue doliendo porque nos negamos a dejar ir la memoria y el cariño.
Es una gran pena que estas culturas occidentales no nos enseñen que todo en la vida es impermanente, que todos vamos a morir. Si tan sólo lográramos entender esto, el proceso de muerte y despedida sería mucho más tranquilo de lo que es ahora.
Y es aun más doloroso ver cómo hay personas que jamás pueden salir adelante de la pérdida de un ser amado.
Viaje eterno
rocío al alba
reencuentro
Así que comparto con ustedes este pequeño ejercicio de meditación para sanar las heridas, dejar ir el pasado y seguir adelante.
Meditación de Día de Muertos
Preparativos
- Escoge un tiempo del día en el que nadie te moleste y puedas estar en silencio
- 1 vela pequeña
- Lee varias veces la meditación para que no tengas que interrumpir tu sesión a la mitad
Meditación
- Estira todo tu cuerpo, de la misma forma que lo haces después de despertar.
- Siéntate en una silla cómoda, con la espalda recta sin usar el respaldo. Si puedes sentarte en el suelo en flor de loto o seiza, adelante.
- Enciende la vela y apaga las luces.
- Cierra tus ojos y respira profundamente, varias veces. Trata de tranquilizar y relajar todo tu cuerpo. No avances al siguiente paso hasta que todos tus músculos estén relajados.
- Regresa tu respiración a ritmo normal.
- Piensa en la persona que se fue y que extrañas mucho.
- Date tiempo para recordar todos los buenos momentos, el aprendizaje, las risas y las lágrimas. Quédate en ese momento favorito, donde más disfrutaste su compañía.
- Esa persona te mira a los ojos por un largo momento.
- Con una voz tranquila y en calma te dice: «Muchas gracias por recordarme, eso me hace muy feliz. Tuve una vida llena de aprendizaje. Ahora estoy bien. No tengo hambre, ni frío, ni calor. Por favor mira la llama de esta vela. Es brillante y genera un calor muy agradable. Va a brillar por un largo rato y luego se apagará. Esta fue mi vida. Así es la vida.»
- Abre tus ojos y mira la vela.
- Di en voz alta. «Muchas gracias por tocar mi vida, aprendí mucho de ti. Es hora de que descanses y que los dos seamos libres para seguir adelante. Adiós. Adiós. Adiós.»
- Quédate en silencio observando la vela. Mira cómo se consume. Esa es nuestra vida. Esa es la naturaleza de las cosas. Todo se acaba, pero todo brilla y nos deja su calor.
Esta meditación la aprendí hace muchos años y es una experiencia muy poderosa. Si la sigues al pie de la letra y la repites varias veces durante esta temporada de muertos, te ayudará mucho.
Llorarás mucho al principio, pero la calma regresará y al final verás la vida con ojos frescos.
El objetivo primordial es que entiendas que todo termina y que entre más te aferres al recuerdo de alguien que murió, nunca cerrarás el ciclo y te causarás mucho daño. No serás libre para moverte a nuevas experiencias.
Suelta a esas personas que se fueron. Es hora de que escribas tu propia historia. Hoy es el tiempo en que debes hacer brillar tu propia luz y dar calor a los que te rodean.
Al igual que el año pasado, esta meditación está dedicada a mi abuela. Ella me enseñó a pintar y a disfrutar el arte. Me hizo lector irremediable y me mostró un mundo libre, crítico, donde todo es digno de análisis y renovación. Me enseñó que la pregunta más importante es ¿por qué?
No olvides comer pan de muerto con una GRAN taza de chocolate caliente.
Feliz Día de Muertos.
por Kyonin, maestro Zen con más de 15 años de experiencia enseñando el Dharma | Oct 8, 2012 | Meditación, Vida
No pienses que meditar es sólo para quien practica budismo o yoga. La meditación es una herramienta mental que es parte de tu cuerpo y no tiene costo alguno.
No debes ser un monje budista o un místico consumado para meditar. Cualquiera puede hacerlo en la oficina, el baño y hasta en la cocina. ¡Sólo requiere poner atención!
La ciencia ha encontrado beneficios genuinos de la meditación consciente, que van desde apoyo a la psicoterapia, adicción o cura del insomnio.
La práctica constante de los siguientes ejercicios simples puede ayudar a calmar la mente, el cuerpo y te ayudarán a soltar pensamientos auto destructivos.
1. Enfócate en la respiración
Entra de lleno a la experiencia de llenar tus pulmones de aire, proceso que comienza desde la nariz y va hasta los pulmones.
Siente cómo tu pecho se expande y tu abdomen se mueve. Siente el latir de tu corazón y visualiza cómo la sangre es llevada a cada rincón de tu cuerpo.
Continua poniendo atención, pero ahora al exhalar. Observa cómo el aire que sale de tu nariz se mezcla con el aire del mundo alrededor, hasta que tus pulmones se vacían y están listos para inhalar de nuevo.
Observar la respiración es una gran manera de conectarnos con el cuerpo y con el mundo que nos rodea, de una forma mucho más íntima.
2. Reconoce el dolor
Es normal que nuestra primera reacción al dolor sea de rechazo. Pero la meditación nos lleva hacia el dolor. Si hay dolor en alguna parte del cuerpo, centra tu atención en él.
¿Qué clase de dolor es? ¿Es largo, agudo o sólo es ligero?
Cuando nos acercamos al dolor de esta manera y lo aceptamos, nos volvemos uno con él.
Y cuando el dolor y nosotros somos uno, entonces ya no queda nadie para sentirlo.
3. Suelta la tensión
Ahora explora la parte del cuerpo que esté tensa. Revisa tus hombros, mandíbula y piernas. De forma consciente, suelta la tensión a la que te aferras.
Si permanece, mírala con toda la compasión que puedas. Entiende de dónde viene la tensión. Te aseguro que encontrarás orígenes que no imaginas.
4. Fluye
Cada vez que inhales, visualiza tu respiración yendo directamente hacia la parte con dolor. En cada exhalación, siente cómo el aire sale de esta parte, con toda tu atención.
Después, lleva tu atención hacia otras sensaciones; como la gravedad jalando tu peso hacia la tierra o el roce de tu ropa.
5. ¡No te des por vencido!
La única manera de hacer mal la meditación es no haciéndola. Aunque la encuentres extraña, aburrida o frustrante, la práctica es lo único que hará que obtengas los beneficios de sentarte a meditar.
Poco a poco dejarás de preocuparte por el futuro y de abrazar el pasado. Verás las cosas como realmente son.
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Imagen por Melaine Weidner http://listenforjoy.com
por Kyonin, maestro Zen con más de 15 años de experiencia enseñando el Dharma | Sep 21, 2012 | Budismo, Inspiración, Meditación, Zen
No puedes ni siquiera intercambiar un simple gas con la persona de a lado. Todos y cada uno de nosotros tiene que vivir su propia vida. No pierdas el tiempo pensando en quién será el mejor.
Los ojos no dicen: «Seguro, estamos un poco más abajo. Pero podemos ver».
Las cejas no responden: «Seguro, nosotras no podemos ver nada, pero estamos más arriba».
Vivir fuera del buddha-dharma significa satisfacer tus funciones por completo, sin saber que lo estás haciendo. Una montaña no sabe que es alta. El mar no sabe qué tan ancho y profundo es. Cada cosa del universo es lo que es, sin saberlo. El canto del ave y la risa de la flor aparecen de forma natural, independientes de la persona que está sentada meditando al pie del acantilado.
El ave no canta en honor de la persona en zazen. La flor no crece para sorprender a la persona con su belleza. De esa misma forma, la persona que está sentada en zazen no lo hace para obtener la iluminación. Todos los seres se percatan del yo, a través del yo, para el yo.
Religión significa vivir tu propia vida, completamente fresca y nueva, sin ser influenciado por nadie.
¡Oye! ¿Qué estás mirando? ¿No entiendes que estoy hablando de ti?
El imbécil no necesita sentirse apenado por ser imbécil. Los pies no tienen razón alguna para irse a la huelga por ser sólo pies. La cabeza no es lo más importante de todo, y el abdomen no necesita imaginarse que es el padre de todas las cosas.
Es extraño cómo la gente ve al presidente como si fuera una persona importante. La nariz no puede reemplazar a los ojos, y la boca no puede reemplazar a los oídos.
Todo tiene su propia identidad, misma que no puede ser ignorada por todo el universo.
Unos niños capturaron un ratón que ahora se retuerce en la trampa. Se divierten observando cómo el animal raspa con su nariz hasta sangrar y cómo se desgarra su cola. Al final lo arrojarán al gato para que se lo coma.
Si yo estuviera en el lugar del ratón, me diría: «¡Malditos humanos no se divertirán conmigo!». Y simplemente me sentaría en zazen.
Por Sawaki Kôdô Rôshi, de su libro Para ti
Traducido por Kyonin
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NdT: Este texto de Sawaki Roshi es un poco criptico y rudo, pero nos habla de que cada uno de nosotros es tan importante como el otro. Todos tenemos un lugar igual de fundamental en el universo. Pero no lo sabemos. Si nos sentamos a meditar, esa barrera de ignorancia se derrumbará y podremos ver la realidad como es: todos somos un solo ente. Todos somos el universo.
por Kyonin, maestro Zen con más de 15 años de experiencia enseñando el Dharma | Ago 31, 2012 | Budismo, Inspiración, Meditación, Vida, Zen
Érase que se era, habían 500 simios al servicio de los 500 discípulos del Buda. Un día los simios decidieron imitar todo lo que los discípulos hacían. Así que hicieron zazen, copiando con sus ojos, narices, vocas y con todo su cuerpo. Entonces eran ya 1,000 discípulos del Buda los que estaban practicando zazen y alcanzando la iluminación.
Es por esa razón por la que deseo perseverar, aunque sea por imitación, la semilla de zazen.
Cuando practicas Zen, tiene que ser aquí y ahora, con todo tu ser. No dejes que el Zen se convierta en un rumor que no tiene nada que ver contigo.
Zazen es el Buda que formamos con nuestra carne viva.
Zazen significa poner en práctica lo que no puede enseñarse.
Zazen es el interruptor del dharma que enciende todo el universo.
Hacer algo significa hacerlo aquí y ahora. Es decir, significa no perder el poco tiempo que tienes en esta vida.
Cuando alguien me pregunta para qué sirve el zazen, respondo que no sirve para nada. Y entonces alguien me dijo que en ese caso, dejaría de sentarse en zazen. Pero, ¿de qué te sirve correr en círculos para satisfacer tus deseos? ¿Para qué sirve participar en juegos de apuestas? ¿Para qué sirve bailar? ¿Para qué sirve emocionarse por ganar o perder un juego de béisbol? ¡Todo eso no sirve para nada! Por esa razón nada es tan delicado como sentarse en silencio para el zazen. En pocas palabras, «bueno para nada» significa que no puedes ganar dinero con ello.
Con frecuencia la gente me pregunta por cuánto tiempo tienen que practicar zazen para ver los resultados.
Zazen no tiene resultados.
No obtendrás nada de hacer zazen.
Por Sawaki Kôdô Rôshi, de su libro Para ti
Traducido por Kyonin
por Kyonin, maestro Zen con más de 15 años de experiencia enseñando el Dharma | Ago 17, 2012 | Budismo, Inspiración, Meditación, Vida, Zen
Para medir a un hombre sólo hay que darle un poco de dinero. Inmediatamente se comienza a mover.
La felicidad y la infelicidad no dependen únicamente del dinero. Si el balance de tu cuenta de ahorros fuera la medida de tu felicidad, todo sería muy simple. Y en realidad no lo es.
Sin dinero, las cosas se ponen difíciles. Sin embargo, deberías saber que hay cosas más importantes que el dinero. Constantemente piensas en sexo. Sin embargo, deberías saber que hay cosas más importantes que el sexo.
No vayas diciendo que necesitas acumular dinero para vivir. En este mundo puedes llevar una buena vida sin ahorros. Hasta los profesores eméritos están preocupados sólo en ganarse el pan del día.
Nada es más patético que alimentar tu ego con tu posición y salario.
«¡Trabaja, trabaja! Cuando trabajas obtienes dinero. Cuando tienes dinero, puedes relajarte y tener algo para comer.» Comparado con este pensamiento simplista, el marxismo es en verdad sofisticado.
Algunos piensan que son importantes porque tienen dinero. Otros piensan que son importantes porque creen comprender cómo funciona la vida. Pero no importa cuánto presumas ese saco de carne en el que vives, no dejarás de ser un demonio más. Porque todo eso que no te pertenece llena el universo completamente.
Cuando los pensamientos personales terminan, es cuando nace el buda-dharma.
En el mundo todo es ganar o perder, más o menos. Pero cuando meditamos, es sobre la nada. Meditar es bueno para nada.
Es por eso que zazen (meditar) es la más grandiosa e incluyente actividad que existe.
Dogen dice:
Las flores que enjoyan el cielo de mi corazón,
las ofrezco a los budas de los Tres Mundos.
Por Sawaki Kôdô Rôshi, de su libro Para ti
Traducido por Kyonin