Me encanta la tecnología y mi sustento depende de ella. Parte de mi trabajo es estar al día con nuevos protocolos de red, estándares de diseño y mil factores que determinan la producción en la industria visual.
Gracias a Internet y los avances tecnológicos es que este blog y los talleres que imparto son posibles. Estoy muy agradecido con todo el ejército de personas que han hecho posible todo mi estilo de vida.
Sin embargo hay algunas tecnologías que considero no son necesarias y que, a menudo, son más un estorbo y una carga económica. El ejemplo claro de esto es la conexión a Internet en el teléfono móvil.
Y es que mi experiencia personal de 2 años con una Blackberry me dejó mucho aprendizaje y, siendo el minimalista que ya conoces, comprendí que no volveré a contratar un plan de datos en mucho, mucho tiempo.
Esta pequeña lista es un poco de estas reflexiones.
Es una necesidad implantada
Por algún lugar de la red vi un cartón de Steve Jobs diciendo «la iPad te ayuda a hacer mejor muchas tareas que antes no tenías qué hacer». Yo siento lo mismo con el Internet en el celular.
A menos que tu trabajo y sustento dependan de ella, a menos que seas un reportero para BBC o AP, a menos que en tu oficina esté bloqueado el correo electrónico; la conexión móvil es innecesaria. Todas las personas que conozco que la usan para escribir cosas de extrema importancia como «Estoy tomando café JAJAJAJA» en Twitter y subir fotos de su comida a Facebook.
Soy muy fan de las redes sociales y mi sustento también depende de ellas. Claro que también escribo tweets de JAJAJA, pero no desde el teléfono.
Por supuesto que las redes sociales no son el único servicio que ofrece la conexión móvil. Podrías decirme que también está la navegación por GPS.
Lo que yo creo es que el mejor GPS es detenerte en una esquina y preguntar cómo llegar a tu destino. Es gratis, te acerca a la gente del lugar y usas algo que está en peligro de extinción: la comunicación frente a frente.
Y luego también está la publicidad. Todos los anuncios gritan «¡Tu vida apesta! Sólo la puedes mejorar cuando contrates con nosotros.» Los comerciales son maravillosos, nos presentan una realidad tan increíble que de verdad se antoja el nuevo Windows Phone. Pero si miras estos anuncios con ojos críticos, estoy seguro que podrás notar que en realidad no necesitas nada de lo que ofrecen.
En suma, creo que en muy pocos casos la conexión por el celular está justificada. Si eres realista y honesto contigo mismo, creo que llegarás también a esta conclusión.
Mi teléfono actual: un Really Dumb Phone
Los primeros 3 meses con Internet en mi BB fueron emocionantes. Hacía cosas tan intelectuales como ver YouTube cuando viajaba en el metro, mandar mensajes de «Estoy aburrido» a Twitter y ver mi posición en Google Maps.
Poco a poco la novedad se desgastó y el último año la Blackberry sólo me sirvió para escuchar música, tomar alguna que otra foto y, claro, llamar por teléfono. Los últimos meses de mi plan con Iusacell fueron toda una carga económica y el final se veía tan dolorosamente lejano que hasta tenía pesadillas.
Así que el diciembre pasado terminó mi castigo auto impuesto de dos años y corrí a cancelar mi contrato.
Mi alma y mi cartera suspiraron con alivio.
Pasé sin teléfono móvil unas cuántas semanas. Este tiempo me sirvió para darme cuenta que, por el negocio y por seguridad, sí necesito uno. También disfruto escuchar mi música, leer mis libros electrónicos y tomar fotos de vez en cuando.
Y estas fueron las directrices para comprar el nuevo equipo.
Tan pronto tuve oportunidad, conseguí un Samsung Tocco, que tiene todo lo que me gusta y no tiene plan de nada, sin GPS, sin apps y hasta sirve para llamar por teléfono. Funciona con pre pago y está bonito.
La vida sin 3G
De verdad no dudo que haya alguien que sí saque provecho real de las conexiones móviles. En mi experiencia personal, el 3G sólo fue un estorbo, una distracción y no contribuyó en nada a mi productividad.
Quizá en el futuro, si mi trabajo y productividad dependen de herramientas de telefonía móvil; o si un cliente me pide alguna aplicación para iOS o Android, regrese a un plan de paga. De momento me quedaré con mi sencillo teléfono.
La parte Smart de mi nuevo teléfono la llevo en una Moleskine y no necesito más que eso para ser productivo.
Tú, querido lector, ¿realmente usas tu conexión móvil para algo que no sea entretenimiento?
Mira con atención el siguiente video. Está tomado en varias tiendas en Estados Unidos, pero no está muy alejado de nuestra realidad.
Esta gente no estaba huyendo de un peligro mortal. Tampoco avanzaba para defender su país. Y mucho menos estaban tratando de ir a ayudar a una persona en desgracia. No. Estaban a punto de comprar.
Lo más horrible de esto es ver cómo la gente pasa por encima, pisa y destroza a los que cayeron, sin detenerse ni un segundo para ayudar. Lo único que les importa es comprar una televisión o algún otro artículo.
Después de verlo siento mucha tristeza porque esto es en lo que la humanidad se ha convertido. En una especie que atropella, aplasta y mata para conseguir lo que cree necesitar.
Todas estas personas que vemos en el video están motivadas por la mercadotecnia, que ha instalado necesidades en su cerebro. Piensan que necesitan un nuevo sistema de sonido o una máquina para hacer ejercicio. Están dispuestos a pelear por ello.
En sus mentes tienen la fantasía de que van a ahorrar. Creen que un descuento de 30% les evitará gastar $1,000 menos en un artículo, pero en realidad están gastando más porque están comprando algo que no necesitan. Si no lo compraran se ahorrarían el 100%.
Podrías pensar ah, pero eso está pasando en Estados Unidos, donde la gente está loca. Sin embargo yo me pregunto, ¿estamos tan alejados de eso?
Yo creo que no.
Y no es que nosotros tengamos un Black Friday, pero lo que tenemos es mercadotecnia por todos lados que nos grita que para demostrar amor en navidad, hay que comprar.
Así que si piensas gastar tu dinero navideño en regalos, yo te tengo una revelación:
El amor se demuestra con actos diarios, constancia, amabilidad y dedicación.
Una televisión nueva jamás reemplazará a una tarde de charla con un café en la mesa. La experiencia de escuchar y pasar tiempo con quienes nos preocupan demuestran mucho más que un artículo comprado en una barata.
Al final, un artículo comprado en barata dice que nuestra preocupación y cariño también son baratos y nada que compres en una tienda reemplazará la experiencia humana.
Ya sé que el viejo clichè de regale afecto, no lo compre puede sonar desgastado, pero cuando se comprende el minimalismo, adquiere un nuevo significado. Creo que el tiempo que pasamos encerrados en una tienda departamental podría ser mejor empleado caminando en el parque o en una reunión con amigos.
Mi punto es que realmente necesitamos dejar de comprar cosas que no necesitamos y comenzar a pasar tiempo con las personas que amamos.
Las siguientes palabras no son mías, fueron del Buda. Pero creo que son una gran lección para hacer este mundo un lugar mejor.
Estas líneas son traducidas de un texto llamado Karaniya Metta Sutta o Palabras del Buda sobre el amor gentil.
Léanlas con atención. Harán su día mejor.
Esto debe hacer quien es sabio en bondad para conseguir el camino hacia la paz:
Se debe ser honesto y capaz, sincero y de charla apacible,
humilde y no vanidoso, contento y satisfecho con facilidad,
aliviado de excesivas obligaciones, viviendo de manera sencilla.
Pacífico, tranquilo y hábil, sin un carácter orgulloso ni demandante.
No se debe hacer la mínima cosa que personas más sabias pudieran reprobar.
Desear el contento y la seguridad para que todos los seres estén bien y a salvo,
ya sean débiles o fuertes, sin omitir a ninguno.
Grandes o medianos, pequeños o diminutos, así como visibles o invisibles,
vivan cerca o lejos, existan o estén por existir.
¡Que todos estén bien!
Que uno no engañe al otro, que no haya desprecio entre ellos.
Que ninguno por engaño o mala voluntad desee el daño al otro.
Tal como una madre protege con su vida a su único hijo,
del mismo modo y con un corazón ilimitado
así es como se debe querer la protección de todos los seres vivos:
irradiando bondad sobre el mundo entero, enviándola hacia arriba hasta los cielos,
y hacia abajo hasta las profundidades; alrededor y a todas partes, sin límites.
Y así, estando libre del odio y de la mala intención,
cuando se esté de pie o caminando, sentado o tumbado,
libre de la pereza se debe mantener esta consciencia ilimitada.
Esto es la sublime morada.
Al no mantener ideas preconcebidas, se tiene el corazón purificado,
y teniendo claridad de visión y estando libre de la esclavitud de los sentidos,
no se renacerá de nuevo en este mundo.
Nuestra cultura de forzosa productividad nos obliga a estar activos todo el tiempo.
Desde que nos levantamos en la mañana hasta muy entrada la noche, estamos sujetos a una cantidad de actividades que, si las ponemos por escrito nos sorprendería ver el cúmulo de cosas que resolvemos en unas horas.
Esto no es precisamente malo porque es como funciona el mundo y es la manera en la que nos ganamos la vida prácticamente todos.
Nuestra capacidad humana de resolver, de comprender y de relacionarnos con el mundo es a través de la actividad social y el trabajo.
Sin embargo nunca parecemos tomar un respiro. Aun en los momentos de soledad buscamos algún factor de distracción y la consigna es tener la mente ocupada de tiempo completo.
Por eso cuando dormimos, en fin de semana, cuando salimos de vacaciones y cuando estamos en las situaciones más relajantes, nuestra mente sigue trabajando a toda capacidad y no descansamos.
Descansar es una industria de millones de dólares que te vende todo tipo de artefactos y servicios para que tu tiempo de relajación sea de calidad.
Sin embargo, aun necesitamos encontrar una campaña de publicidad, un servicio público que nos impulse al verdadero descanso: el silencio y la soledad.
Tal perecería que estas dos grandes palabras son los enemigos más grandes de la humanidad y se les ve con terror. «¿Comer solo? Nunca.«, he escuchado decir a muchos.
¿Porqué tenemos tanto miedo de estar solos? ¿Porqué nos aterra el pensar que, por un momento, nuestra mente no sea estimulada por la radio, televisión, videojuegos?
Las respuestas a esas preguntas todos las traemos por dentro y no existe una que aplique para todos, pero lo que sí es común es que las personas tenemos miedo del silencio porque eso hace que nuestra mente se enfoque hacia adentro, a arreglar y procesar la información que tiene pendiente porque siempre la tenemos bombardeada por estímulos.
En suma, no queremos estar solos y en silencio.
Pero la verdad es que el verdadero descanso llega al pasar tiempo con nosotros mismos y darle descanso a la mente.
Para efectos ilustrativos, lo pongo de esta forma.
Descansar en una playa, 4 días y 3 noches, todo pagado: US$600.00
Descansar en la inmensidad del espacio, dando silencio y reposo a la mente con sólo 20 minutos de meditación al día: Gratis y siempre está abierto.
Encontrar el tiempo para nosotros mismos, no para distraernos y entretenernos, es cuando realmente podemos descansar y terminar con el caos de la vida productiva.
Y todo esto es una de las actividades minimalistas por excelencia.
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Muy pronto podrán comenzar a meditar con el Choco Buda. Estén pendientes.
Todos tenemos algún hábito del cuál nos queremos desprender y a veces parecería que no tenemos control sobre él.
Algunas personas abusan de la comida, otras del alcohol y otras encuentran muy atractivo establecer relaciones codependientes.
Me he encontrado con personas que aseguran que el cigarro tiene control sobre ellos y que no pueden hacer nada. Esto, por supuesto, es falso.
Todos tenemos el control de nuestras vidas. El problema es que desde niños se nos enseña a culpar a factores externos de las cosas que hacemos mal, sin tomar en cuenta que somos nosotros mismos los que nos ponemos en los dilemas que luego no queremos enfrentar.
Para explotar esta conducta de rechazo a la responsabilidad se ha desarrollado toda una industria de las medicinas milagrosas. Hay píldoras para controlar el mal humor, el sueño, el hambre y hasta para eliminar la mala suerte.
Lo que nunca nadie dirá es que la responsabilidad para estar bien se encuentra adentro de ti mismo.
Y claro que tampoco te dirán que el poder para hacer grandes cambios en tu vida están dentro de ti mismo. Siempre lo ha estado y siempre lo estará.
El problema radica en que en esta cultura occidental nunca se nos enseña a calmar la mente ni a enfocarnos en lo que nuestro cuerpo y mente necesita. Seguro, nos venden cientos de artículos y servicios, pero nunca nos dicen la verdad: nuestra mente y nuestra voluntad de salir adelante la tenemos todos, nacemos con ellas y son gratis. Es sólo que se requiere mucha disciplina para saber usarlas.
Y aquí es donde entra la meditación. Como un proceso mental en el que se desarrolla la atención consciente y la disciplina, luego de practicar por unos días podemos comenzar a ver cambios positivos en nuestra conducta.
Meditar nos hace estar atentos a lo que hacemos, cómo lo hacemos y aprendemos a detectar lo que dispara los malos hábitos.
El simple hecho de saber cuando nuestra mente desea un chocolate extra que no deberíamos comer, es el punto de partida para el auto control y dejar las acciones que queremos cambiar.
Yo sé que suena muy esotérico, pero no lo es. Sentarse a meditar, calmar la mente y aprender a estar atento a nuestros pensamientos, es una actividad que está dentro de nosotros.
Destapar el poder de la meditación y sus cambios benéficos para la vida, no cuesta nada mas que dejar de consumir ideas y productos para dedicarnos un poco de tiempo.
Esta cultura nos enseña a demostrarnos cariño comprando un auto nuevo, pero es un grave error. Creo que la mejor forma de demostrarnos amor a nosotros mismos es regalándonos tan sólo 20 minutos al día para poner atención a nuestra mente.
Y eso sólo se logra meditando.
Muy pronto daremos más tips y formas de comenzar a meditar.
Si lo que escribo te es útil y te gusta, ¿por qué no invitarme un café? Gracias.
Sobre mi
¡Hola! Soy Kyonin, monje y maestro budista de la tradición Soto Zen. Formo parte de Grupo Zen Ryokan. Comparto la sabiduría eterna del Buda para ayudar a encontrar la paz interior y la liberación del sufrimiento. Juntos vamos en camino hacia la compasión.
En días de lluvia
la melancolía invade
al monje Ryokan
-Haiku de Ryokan Taigu Roshi